La multimillonaria estafa de la Comunidad de Madrid

¿Cómo es posible que, durante varios años, Madrid, con la renta por habitante más alta de España, sea la comunidad que menos invierta o gaste en los dos capítulos más importantes para la sociedad: sanidad y educación? ¿Cómo es posible que Madrid, la más “rica”, sea también la que tenga el presupuesto más bajo de todo el país?

Pues sí, es posible si se recauda mucho menos que en las demás comunidades autónomas. Vean las realidades económicas citadas anteriormente. Euros por habitante en 2024 y posición entre las comunidades autónomas:

Para 2026 se dedicarán a sanidad en Madrid 1.537 euros por habitante. En Asturias, 2.506. Último y primero de España.

Puede comprobarse que educación y sanidad recogen más del 50% de los gastos de todas las comunidades. Ahora bien, hay enormes diferencias, que llaman mucho la atención, entre lo que se dedica en Madrid –la comunidad con renta individual más alta– y Extremadura, que es la penúltima en cuanto a renta por habitante. Resumo: Madrid ha dedicado 2.303 euros por persona a ambos capítulos, mientras que Extremadura consigue elevar esa cifra hasta 3.469 euros. “Solamente” 1.166 euros más que Madrid. Por habitante.

La explicación es bien sencilla; Extremadura, a pesar de su relativa pobreza, llega a tener 7.129 euros por persona en sus presupuestos, mientras Madrid se queda en unos míseros 4.294 (¡550 euros por persona menos que Andalucía, que es la penúltima, y 1.007 menos que Canarias, situada en el puesto 14!). ¿El secreto? Que Madrid recauda muchísimo dinero menos que cualquier otra región española, a pesar de contar con casi la mitad de las fortunas del Estado. Ejemplo sencillo de entender: las 208.500 personas que en Madrid declaran más de cien mil euros de ingresos anuales pagan en impuestos autonómicos 208.500.000 euros menos que si lo hicieran en la región limítrofe de Castilla y León, que es la que, tras Madrid, menos recauda por ese concepto. Muchas comunidades gravan a los declarantes de más de cien mil euros con cuatro puntos porcentuales más que Madrid, lo que supondría más de ochocientos millones de euros extra para las arcas madrileñas si imitara a esos territorios. Hay incluso algunas, como Canarias, Aragón, Asturias, Extremadura, La Rioja y Valencia, que pueden llegar a tarifas más altas. Otros capítulos de la recaudación autonómica, como los impuestos de sucesiones o de patrimonio no están reflejados aquí, pero también Madrid es la colista, la última de todas en ingresos por esos conceptos.

Teniendo en cuenta que tanto Navarra como el País Vasco no son homologables con el resto de comunidades por contar con un sistema tributario diferente, no cabe duda de que las que destacan sobre las demás son Extremadura, Asturias, Cantabria, Aragón y Castilla y León; acompañando a Madrid en el furgón de cola, pero a notable distancia, Cataluña y Andalucía. Si atendemos a la población total, vemos que Madrid, Cataluña y Andalucía albergan a casi la mitad de la población del país. Para la mayoría de los españoles sería mejor vivir en Extremadura o en Asturias que en Madrid, Andalucía o Cataluña: tendrían una sanidad y una educación mejores, sin ninguna duda.

Lo que les importa es que la clase más favorecida económicamente contribuya a las arcas colectivas lo menos posible

Ahora bien, la presidenta de Madrid alardea siempre de que sus conciudadanos pagan menos impuestos que los de otras regiones. Y es cierto. Entre otros, su novio pagó muchísimo menos. Pero veamos “cuánto” menos, según los tramos de renta, y comparándolo con Asturias, comunidad que está situada en un punto medio en presión fiscal en relación a otras:

A partir de 60.000 euros Madrid “no discrimina”. Carga con un 20,5% a todas las rentas. En Asturias, desde 21,5% hasta 25,5% a rentas mayores de 200.000 euros. En estas cifras no se tienen en cuenta posibles deducciones previas.

Conclusión: las personas que ingresan más de 50.000 euros anuales, que en Madrid son muchos cientos de miles, tienen que cotizar un 20,5%, aunque sus ingresos sean de varios cientos de miles de euros o incluso de millones. 20,5%. Límite máximo. También Murcia, Galicia, Castilla y León y Castilla-La Mancha establecen topes máximos a partir de los sesenta mil euros, pero en casi todos los casos son un 2% superiores a los que aplica Madrid. Da lo mismo que ganen sesenta que seiscientos mil o seis millones de euros. No importa. En otras comunidades las tarifas llegan hasta casi el 30% en ingresos superiores a los trescientos mil euros.

Salta a la vista que los grandes beneficiados en Madrid son los ciudadanos con ingresos medio-altos o muy altos, y que los declarantes que ganan menos de sesenta mil euros al año “ahorran” un magro 1%-1,2% en relación a los asturianos. En euros: una persona que declare cincuenta mil euros al año pagará en Asturias, como máximo (porque puede haber otras deducciones), 10.750 euros y en Madrid, 10.250. En contraste a una que ingrese 300.000 euros: en Madrid pagaría 61.500 y en Asturias, 76.500 euros. En definitiva, las grandes beneficiadas en Madrid son las rentas altas o muy altas. A los que ingresan menos de cincuenta mil euros apenas les sirven los euros que dejan de pagar en Madrid para tomarse una cerveza diaria. Ni siquiera. Quizá una caña cada tres o cuatro días. El ejemplo más reciente: algún futbolista de la selección ganadora del Mundial pagará cuarenta mil euros menos que otros (de los más de 800.000 que recibirán) por tener su residencia en Madrid.

Dejen, pues, los gobernantes de Madrid de alardear de la bondad de su sistema tributario y digan la verdad: lo que les importa es que la clase más favorecida económicamente contribuya a las arcas colectivas lo menos posible. Y en Madrid reside, por el privilegio de ser capital del Estado y por esta realidad contributiva, gran número de altos directivos y ejecutivos que no lo harían si las condiciones tributarias fueran las que le corresponden a la primera economía del país. Vergonzoso. Termino con un dato “inocente”: una persona soltera que ingresara al año en los Estados Unidos –sí, en ese país tan comunista– un millón de dólares, tenía que pagar a Hacienda ochocientos treinta mil. Un 83%. Eso pasaba hace setenta años, no hoy. ¡Que alguien tome nota!

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Alejandro Villa Allande, catedrático de Historia, ha sido profesor de instituto en España y de universidad en Estados Unidos.

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