Las grietas del sistema

Anatomía de un informe construido sobre conjeturas: las ‘pruebas’ del CENIF sobre lo que ocurrió en Ceuta

Portada del informe aencargado por la Audiencia Nacional al Cenif.

Las conclusiones del informe entregado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) a la jueza de la Audiencia Nacional que abrió diligencias en torno a lo ocurrido en Ceuta a finales de julio no están construidas sobre elementos puramente verificables. En vez de eso, edifican un relato de hechos que sustituye la prueba material por valoraciones y conjeturas para sugerir, sin decirlo abiertamente, que el Gobierno de Marruecos fue en última instancia el responsable de la entrada masiva de personas en la ciudad autónoma.

El CENIF, aunque es un centro policial, no es una unidad investigadora. No dispone de personal desplegado en Marruecos y basa sus informes exclusivamente en datos que suministra la Comisaría General de Extranjería de la que depende.

Una vez más, porque no es la primera vez que sucede en documentos encargados por los tribunales, la policía no se limita a reunir materiales, sino que selecciona lo que encaja con una hipótesis, completa los huecos con conjeturas y atribuye intenciones. Suficiente para que la posterior difusión interesada del informe se convierta en una palanca que trata de forzar la caída del Gobierno basándose en afirmaciones que carecen de soporte probatorio.

El apartado de “conclusiones” del informe policial sostiene hasta ocho afirmaciones principales. En primer lugar, que la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio no fue un evento “casual” ni “espontáneo”, sino que respondió a un proceso planificado. En segundo lugar, que lo ocurrido fue “una acción mucho más compleja y elaborada” que sus precedentes de 2021 y 2024. Pero no apuntala esas afirmaciones en pruebas.

El informe concluye que la entrada solo era una migración “aparente” para “dar cobertura” a una acción destinada a “fomentar, impulsar y dirigir un flujo masivo de personas a la frontera de Ceuta”. ¿En qué se basa? En el “hecho incontestable”, dice textualmente, de que el 90% de los inmigrantes abandonaron voluntariamente la ciudad apenas unas horas después, así como en que la seguridad marroquí impidió que lo sucedido se repitiese el 15 de agosto y en la difusión de mensajes reivindicando en los días posteriores la soberanía marroquí de Ceuta y Melilla. 

El CENIF sostiene también que hubo “una autoría intelectual” anterior y una “dirección estratégica”, aunque no llega a señalar a quién corresponde. La prueba “evidente”, asegura, es la viralización de mensajes, la coincidencia con una relajación de la vigilancia relacionada con la Fiesta del Trono y la difusión de bulos a partir de la sentencia del Supremo sobre las personas que entren a España nadando.

En su informe, el centro asegura la existencia de “tareas o funciones” por parte de determinadas personas que suponen una “especialización de alto nivel”, y una “planificación táctica de las entradas” que deduce de un supuesto control directo de decenas de miles de personas mediante un “guiado activo” llevado a cabo por fuerzas de seguridad marroquíes y la presencia coordinada de “agentes dinamizadores” no uniformados sobre el terreno.

¿Cuáles son, en realidad, los hechos comprobados que figuran en el informe y qué afirmaciones tienen más que ver con especulaciones y atribución de intenciones?

El CENIF destaca que la monitorización de redes sociales y grupos de WhatsApp reflejó un incremento exponencial de mensajes los días previos a la entrada (alcanzando un pico de 1.974 mensajes el 30 de julio). Mensajes que utilizaban de forma explícita la sentencia del Tribunal Supremo traduciéndola al lenguaje viral como “Si entras nadando, no pueden devolverte”. 

Y subraya que los teléfonos que actuaban como dinamizadores tenían en su inmensa mayoría (90,8%) prefijo telefónico de Marruecos para afirmar, basándose en un modelo académico de marketing viral, que la campaña requería “cuando menos, la intervención de expertos en contenidos” y “herramientas de automatización de cierta complejidad”. 

Esta afirmación es, en el mejor de los casos, una inferencia interpretativa. Que un fenómeno se vuelva viral y siga un patrón de crecimiento exponencial no demuestra que haya sido diseñado por expertos profesionales de la comunicación o mediante sistemas automatizados complejos. El informe de este centro de inteligencia policial cubre la ausencia de pruebas físicas de la existencia de estos supuestos “expertos” detrás de las redes sociales, citando la existencia de modelos teóricos.

El informe afirma también que la diferencia entre la movilización de personas que tuvo lugar a finales de julio en comparación con los precedentes de 2021 y 2024 demuestra un “proceso de depuración o mejora” por parte de los planificadores para optimizar el impacto.

Sin embargo, carece de datos o pruebas, o al menos no los hacen constar, que vinculen la supuesta organización de los hechos de 2026 con los de las crisis anteriores. Presentar el aumento de volumen como un aprendizaje táctico de una misma estructura es un salto lógico que encaja los indicios en una hipótesis preconcebida, obviando que la infraestructura de redes sociales de la población y el acceso a internet han evolucionado y también pueden haber facilitado la propagación masiva de manera autónoma.

Apariencia migratoria

Concluir que la entrada no tenía “finalidad migratoria” basándose en que la inmensa mayoría de las personas que cruzaron la frontera (aproximadamente el 90%) regresaron voluntariamente a Marruecos poco después de entrar, en que la convocatoria posterior del 15 de agosto fue controlada y abortada por Marruecos con contundencia o en que los medios oficiales o afines a Marruecos difundieron editoriales cuestionando la soberanía española de Ceuta y Melilla no pasa de ser otra especulación.

A pesar de ello, el informe sostiene que esto “permite determinar de forma inequívoca que la finalidad última (…) no responde a una intención migratoria” y que la migración fue solo una “cobertura formal” de otros objetivos. 

En realidad, en este punto el CENIF realiza una atribución masiva de intenciones y estados mentales. El hecho de que miles de personas cruzaran y luego regresaran de manera voluntaria puede explicarse por factores humanos inmediatos como la curiosidad producida por el efecto contagio o la rápida constatación sobre el terreno de que la frontera no estaba abierta para avanzar hacia la Península y de que quedarían atrapados en Ceuta bajo condiciones de extrema precariedad. Catalogar todo el movimiento como un ejercicio de cobertura estratégica es una interpretación que descarta otras hipótesis más plausibles ligadas, por ejemplo, a la desesperación económica.

En otro apartado del informe, sus autores se aferran también a que se registraron diferentes perfiles de personas según las franjas horarias del día 30 —la primera oleada (mañana) y la tercera (noche) consistían en varones jóvenes equipados con trajes de neopreno y aletas; la segunda (mediodía/tarde) incorporó a familias completas, mujeres y niños de corta edad con ropa deportiva normal— para concluir que este cambio de perfil prueba una “configuración táctica” planificada para colapsar los recursos españoles con salvamentos marítimos en la primera fase y, posteriormente, “eliminar la capacidad de respuesta” de las fuerzas de seguridad españolas usando a mujeres y niños como escudos humanos frente al uso de medios coercitivos.

Esta es una de las deducciones más sintomáticas del informe. No aporta ninguna prueba (como mensajes coordinados de organizadores ordenando explícitamente el envío secuencial de perfiles) que sostenga esta táctica. 

Movimiento de multitudes

Una lectura alternativa, típica de la dinámica de multitudes, podría defender, a partir de las mismas evidencias, que los varones jóvenes y con preparación física cruzaron primero nadando en condiciones difíciles; una vez que lograron pasar y se extendió el mensaje digital y verbal de que la entrada era factible, las familias y personas vulnerables consideraron que el cruce era físicamente seguro y se sumaron espontáneamente. Pero el informe prefiere la hipótesis de la instrumentalización táctica para dotar de intencionalidad hostil a lo que también se puede explicar en términos de comportamiento social reactivo.

El CENIF utiliza fotografías y vídeos de hombres mezclados entre la multitud y los clasifica como “agentes dinamizadores sobre el terreno” basándose en rasgos físicos y de indumentaria: varones, de entre 30 y 50 años, complexión fuerte o atlética, pelo corto y arreglado, que calzan zapatillas de deporte en lugar de sandalias, llevan mochilas y hablan de forma continua por teléfonos móviles mostrando aplomo o liderazgo.

Es una tipificación que se apoya exclusivamente en valoraciones subjetivas de los agentes y en prejuicios estéticos sin valor probatorio. Catalogar a cualquier persona de complexión fuerte con zapatillas deportivas y un teléfono móvil como un agente encubierto que dinamiza un asalto geopolítico es una conjetura extrema. Si bien algunos individuos podrían ser organizadores o policías de paisano marroquíes, el informe los integra a todos dentro de una estructura jerárquica dirigida sin aportar identidades, filiaciones ni interceptaciones telefónicas que corroboren dicha acusación.

Además de los agentes no uniformados, el informe también indica, basándose en fotografías difundidas por redes sociales, que había efectivos uniformados de Fuerzas de Seguridad de Marruecos que facilitan el acceso de los migrantes. Pero no menciona que existen además numerosas imágenes de agentes de fuerzas y cuerpos de seguridad españoles que tampoco se oponen a la llegada e indican a las personas que llegaban por dónde caminar, sin que ello prejuzgue complicidad en el tránsito.

Tomado en su conjunto, y teniendo en cuenta que se apoya en imágenes y vídeos cuya fecha, geolocalización y autoría no se acreditan —algunos incluso han sido cuestionados por organizaciones de factchecking—, el informe difundido la víspera de la comparecencia del presidente Pedro Sánchez en el Congreso y en pleno Día de Ceuta, cuando estaban convocadas numerosas manifestaciones contra el Gobierno impulsadas por la derecha y la extrema derecha, opera más como un instalador de narrativas políticas en un momento clave de la política española que como un mapa de evidencias materiales al servicio de una investigación judicial.

El documento es de gran valor técnico cuando demuestra la pasividad activa de las fuerzas marroquíes mediante secuencias visuales, cuando mapea con precisión la viralización previa del uso distorsionado de la sentencia del Tribunal Supremo en grupos cerrados de mensajería y cuando expone la falta de datos fiables y el colapso organizativo en el lado español.

Sin autoría

Donde flaquea es cuando da un salto argumental al unificar todos estos indicios inconexos en un relato cerrado de “estrategia de zona gris”, “inteligencia ofensiva de manual” y coordinación táctica de escudos humanos. El propio informe reconoce abiertamente que “no se ha podido individualizar a quien/es” supuestamente han dirigido lo ocurrido, aunque la falta de autores concretos y de pruebas de cargo directas no le impide presentar su hipótesis geopolítica como una certeza.

En lugar de presentar las hipótesis como meras posibilidades para que la jueza las valore de forma independiente, el informe policial construye una verdad de apariencia cerrada e incuestionable.

Los informes policiales que especulan con indicios erosionan la confianza en la justicia y el periodismo

Los informes policiales que especulan con indicios erosionan la confianza en la justicia y el periodismo

A lo largo del documento —49 páginas, si se descuentan la portada, el índice y los anexos— los encargados de su redacción utilizan hasta 10 veces el tiempo verbal condicional para formular hipótesis, estimaciones o deducciones no comprobadas materialmente. A las que hay que sumar el uso, en otras dos ocasiones del pretérito imperfecto de subjuntivo con la misma función lógica y especulativa de suavizar una afirmación no probada.

La utilización de este recurso verbal, que indica posibilidad, pero no certeza, no es casual: se convierte en la clave de bóveda de la arquitectura argumental del informe. Los analistas del CENIF recurren sistemáticamente a él en momentos clave: cuando estiman cifras sin base estadística oficial, cuando atribuyen intenciones tácticas a las familias y organizaciones y, finalmente, en las conclusiones para asentar la teoría de la contrainteligencia y el ataque estatal.

El documento utiliza la gramática de la posibilidad para construir un relato de certeza geopolítica. El resultado es simple: el indicio se adorna con un verbo condicional, pero la autoridad de la firma policial facilita que los medios acaben presentando esa conjetura a la opinión pública como una verdad de apariencia judicial.

Más sobre este tema
stats