El futuro de la izquierda

Dirigentes próximos a Garzón buscan forzar la dimisión inmediata de Lara

Cayo Lara, Alberto Garzón, José Luis Centella, Adolfo Barrena y Lola Sánchez, siguiendo la noche electoral del 24-M.

Aparentemente, poco se ha movido en Izquierda Unida después del 24-M, una noche electoral que trajo resultados desiguales: malos en las autonómicas y algo mejores en las municipales. Pero sí se están producido maniobras subterráneas que persiguen sacar a la dirección de lo que no pocos llaman "parálisis". Movimientos que buscan resolver de una vez por todas el conflicto enquistado en Madrid. El entorno del candidato a la Presidencia del Gobierno, Alberto Garzón, se ha ido reuniendo en las últimas semanas, antes de los comicios, para estudiar salidas. Y, por ahora, todos los caminos conducen a la intervención de la federación madrileña. Una operación de alto riesgo a la que Cayo Lara siempre se ha negado, y que de hecho ya logró frenar en enero. Precisamente su negativa a dar el visto bueno a la toma del control de IU-CM es lo que hace pensar, a estos dirigentes que, si se consuma, el coordinador dará un paso atrás, entregando todo el poder a Garzón. Pero si Lara no dimitiese, al menos se intentaría forzar un relevo en la dirección, para acomodarla al perfil del aspirante a la Moncloa y hacerla más operativa.

Todo se irá desenlazando en los próximos días. Hay dos fechas marcadas en rojo en el calendario: la reunión de la Presidencia Federal –el órgano del que forman parte unos 70 miembros–, el próximo 5 de junio, y la del Consejo Político Federal –máximo escalón de poder entre asambleas–, el 14. Para entonces, IU debería haber tomado decisiones, según confían los partidarios de Garzón consultados por infoLibre. Porque todos comparten que la situación ya no es "sostenible" y que urge "actuar" para evitar un mayor descalabro en las generales de finales de año, en las que de no conseguir un buen resultado, IU se expone a la desaparición. Se juega su propia supervivencia.

En las últimas semanas, según pudo confirmar este diario, se han producido "reuniones informales" a las que han acudido máximos responsables de IU y del PCE y dirigentes de distintas federaciones (Andalucía, Madrid, Valencia, Galicia, La Rioja...), y a las que ha asistido el propio Garzón. Encuentros que se han sucedido, sobre todo, a partir de Semana Santa, en la recta final de la precampaña. El 29 de marzo, la Presidencia aprobó no dar su respaldo a la candidatura al Ayuntamiento de Madrid de IU-CM, encabezada por Raquel López, el último episodio de una larga lucha interna. Aunque teóricamente hubo negociaciones posteriores entre la cúpula federal –pilotadas por el secretario de Organización, Adolfo Barrena– y la regional, no hubo acercamientos. La lista de López fue registrada sin el beneplácito de Olimpo, la sede federal. Ya metidos en campaña, Lara sí apoyó explícitamente a la número uno al Consistorio, e incluso estuvo a punto de acompañarla a su colegio electoral el 24-M. Una muestra de respaldo público que molestó a no pocos dirigentes. Garzón, en cambio, sólo protagonizó actos con el candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Luis García Montero, pero se negó a compartir alguno con López, y recordó que eso es lo que habían aprobado los órganos. 

La última reunión, la semana pasada

En esas reuniones se fue abordando el escenario postelectoral, previendo que se avecinaba un posible desastre. La última de estas citas fue la semana pasada, a pocos días del 24-M, momento en que las urnas confirmaron el éxito de las listas de unidad popular, como Barcelona en Comú, Zaragoza en Comú, las mareas atlánticas en Galicia –en todas ellas, con participación de IU– o Ahora Madrid –en la que IU-CM no quiso entrar, para presentarse con sus siglas–, el aguante en los municipios y el bajón autonómico. La federación perdió todos sus escaños en la Comunidad de Madrid y en el Ayuntamiento. No alcanzó en ninguna institución el 5% necesario: en la primera obtuvo el 4,14% de los votos, y en la segunda, el 1,71%, por debajo de UPyD. Asimismo, IU perdió toda representación en los parlamentos de Valencia, Murcia y Extremadura, y en la Corporación valenciana.

Los encuentros de las últimas semanas, así como los resultados electorales, han ido consolidando la convicción entre los cuadros ligados a Garzón de que ya no se pueden dar más vueltas. De que hay que dar "ya" una "solución" al conflicto de Madrid, "porque no hay tiempo para más dilaciones". ¿Cómo? Aún no está perfilada la hoja de ruta que se llevará a la Presidencia del 5 de junio y al Consejo del 14, pero se baraja la "intervención política de IU-CM". Bien vía gestora –una alternativa que no consta en los estatutos y que cuenta con el obstáculo de que IU-CM tiene personalidad jurídica propia– o bien vía desfederación. Esto último supondría que Olimpo dejaría de reconocer a IU-CM como su espejo en Madrid, por lo que promovería la creación de otro espacio homólogo. Algo semejante a lo que ocurrió en el País Vasco en 2012, cuando tras la indisciplina de Ezker Batua se puso en marcha otra marca, Ezker Anitza-IU, la única que reconoce Olimpo. 

"Hay que dar una respuesta al conflicto con Madrid, independientemente del formato", reflexiona un dirigente del máximo nivel que ha participado de esas reuniones, y que recuerda que no se puede "consentir" que la dirección regional "incumpliera" las resoluciones federales que pedían repetidamente la dimisión de los portavoces en el Ayuntamiento y la Asamblea, Ángel Pérez y Gregorio Gordo, por sus responsabilidades políticas por el papel de IU-CM en Caja Madrid y Bankia. La batalla, añade, ha proyectado una imagen de IU como "jaula de grillos" y ha agujereado las expectativas electorales en toda España.

Garzón, un "miserable" por su actitud

Lo que acabó de indignar a los partidarios del diputado por Málaga fue que Raquel López, en la misma noche del 24-M, llamó "miserable" a Garzón por su actitud, que IU-CM "jamás" le perdonará. Su compañera Libertad Martínez acusó al aspirante de haber "conseguido su objetivo de hundir a IU". Descalificaciones a las que este no quiso responder para no entrar "en el lodo". En IU-CM sentó como un jarro de agua fría que en la última semana de campaña dirigentes federales próximos a Garzón, como los coordinadores de Galicia y Cataluña, Yolanda Díaz y Joan Josep Nuet, firmaran un manifiesto de llamamiento al voto a Ahora Madrid, la candidatura encabezada por Manuela Carmena. En la dirección regional, y también en el núcleo duro de Lara, se cargó contra los seguidores de Garzón por "boicotear" la campaña de García Montero y de López. Críticas que comparte Izquierda Abierta, que este mismo martes lanzó un durísimo comunicado pidiendo responsabilidades y señalando al círculo de colaboradores del candidato. 

"Lo último es que quienes han tenido un pésimo resultado pidan dimisiones a otros, cuando ni siquiera ellos han asumido responsabilidades", asevera un cargo andaluz. La ejecutiva de IU-CM tiene prevista este jueves una reunión de su ejecutiva, en la que se prevé la dimisión de algunos de sus integrantes, como Carlos Gutiérrez, Miguel Ángel García Herrero o Jeannette Carmel, y la petición de una asamblea regional extraordinaria. 

"No se puede salir de la Presidencia y del Consejo sin resolver el tema de Madrid. Es una condición sine qua non. No caben ya más resoluciones tibias ni en genérico", adelanta otro mando que ha asistido a las reuniones. "No se trata de conspiraciones, ni han sido encuentros secretos, sino que Alberto ha podido tomar la temperatura a las federaciones y a las distintas sensibilidades", defiende otro. Hay otra razón: Garzón, según los estatutos federales, debería concurrir a las generales por Madrid, un territorio que le rechaza. Los suyos consideran "inviable" que encabece una lista sin que se haya resuelto el conflicto, como también que compita por Sevilla o Málaga, su circunscripción, en las que no tendría garantizado el escaño. 

Distintos escenarios

Desfederar IU-CM no es una decisión puramente administrativa. Ya se planteó en enero, como una vía para zanjar el conflicto entre los seguidores de los ganadores de las primarias a la Comunidad y al Ayuntamiento, Tania Sánchez y Mauricio Valiente, y no salió adelante. Cayo Lara lo paró. Y ha dejado caer en varias ocasiones que él no será el coordinador que intervenga una federación, por su política de no "injerencia" en la vida interna de los territorios. 

Ese posicionamiento de Lara hace presumir a los partidarios de Garzón que, si los órganos aprueban –esta vez sí: los números, sostienen, les saldrían– la desfederación de IU-CM, entonces "dimitirá". Es la respuesta que se persigue. "Lo que está en cuestión es la dirección, es él, y se va a por el jaque mate. Cayo está ahora en la posición de boicotear, quiere seguir siendo coordinador hasta la siguiente asamblea federal, en 2016, cuando él se ha situado claramente del lado de Ángel Pérez y de la cúpula de IU-CM. Lo que toca es un puñetazo en la mesa", afirma una dirigente muy próxima al candidato. ¿Y si no se marcha? "Puede pasar cualquier cosa", contesta otro cargo de la misma cuerda. 

Otras fuentes, sin embargo, matizan. "No hay por qué entrar en una cascada de dimisiones. Cayo entronca con una parte de la organización que hace una lectura distinta de la realidad. Se trata de hacer balance y trazar una hoja de ruta, y que tanto él como Alberto defiendan lo que se aprueba en los órganos. Cayo debe asumir las tesis a las que lleguemos y ponerlas en práctica. Defender esa hoja de ruta, que no supone el entreguismo a otras organizaciones [Podemos], y si no lo asume, no cabe otra cosa que se vaya. Él es coordinador, no secretario general. Pero no hay por qué situarse en otro escenario distinto", afirma un asistente a las reuniones. Otra responsable territorial subraya que Lara es "muy de IU por mucho que haya tenido errores como los de las últimas semanas", pero observa una "rectificación" en sus palabras del lunes, cuando tendió la mano a todas las fuerzas de izquierda, incluido Podemos, para forjar una gran alianza capaz de parar al PP en las generales, tras comprobar el buen funcionamiento de las candidaturas de unidad popular en las que ha participado IU.  

En la ejecutiva del lunes, ningún integrante pidió la salida de Lara, aunque él siempre remarca que no tiene apego a los sillones y que en todo caso su cargo está a disposición de sus compañeros. Tampoco se hizo mucho hincapié en las tensiones en Madrid. El coordinador adelantó que ya se analizaría qué ha ocurrido largo y tendido en los próximos días. 

No cabe una asamblea

En la cita, sí se citó de pasada la posibilidad de una asamblea federal extraordinaria, una vía que ya apareció hace meses. Pero, ahora mismo, no es la opción preferida de nadie. Lara lo considera una "aventura" a pocos meses de unas generales, y los partidarios de Garzón entienden que un debate congresual "interiorizaría a IU", en lugar de proyectarse "hacia fuera" para lanzar al candidato. Además, se da por hecho que "no daría tiempo", ya que la colisión de visiones sobre la convergencia y el futuro de la federación exigiría una discusión larga y profunda que no se podría sustanciar antes del verano, y justo después se encadenarían dos comicios: las catalanas del 27 de septiembre –anunciadas, no convocadas– y las generales de finales de año. 

Los cambios, pues, habrían de cristalizar entre la Presidencia y el Consejo. Pero en caso de no producirse la caída de Lara –y su eventual sustitución por una coordinación colegiada interina–, los seguidores de Garzón entienden que sería necesaria una remodelación de la dirección, para hacerla más ágil y dinámica y acoplarla al perfil del candidato y a la función que consideran primordial: preparar IU para las generales. En la ejecutiva se sientan ahora mismo dirigentes de la confianza del líder y que recelan del aspirante a la Moncloa, como José Antonio García Rubio (Economía) o Manuel Fuentes (Política Municipal), más Izquierda Abierta, que se ha quejado del trato dispensado por los colaboradores de Garzón a Gaspar Llamazares o Luis García Montero. "Cayo al menos debe pasar a una segunda línea, porque Alberto ha de tener un papel preponderante. Debe haber una dirección que represente a todas las sensibilidades de IU en su justa medida", advierte una señalada dirigente. 

Los fieles al diputado por Málaga consideran que el 24-M ha reforzado sus posiciones, en la medida en que han tenido mejor resultado las listas de confluencia, su gran apuesta estratégica. Él mismo lo dijo en varias entrevistas esta semana: los datos de las autonómicas "son malos", "obligan a repensar todo" de cara a las generales y demuestran que "la unidad popular es el único camino". Los contrarios a él le echan en cara que, por ejemplo, en Valencia, una federación que le es muy cercana, IU se ha quedado fuera de Les Corts, por primera vez en democracia, y del Ayuntamiento. IU ha de "reconstruirse", ha defendido, "reaccionar y estar a la altura de un momento histórico". 

IU-CM ha venido acusando al candidato de querer "entregar" la federación a Podemos, reproche que él niega. Pero en la federación hay quien sostiene que si no consigue sus objetivos, se puede acabar yendo. Otro escenario que el diputado rechaza, reivindicando que los "patriotas" en IU son "los que quieren poner "la organización a favor de un proceso de transformación social".

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