Partido Popular

El doble discurso de Pablo Casado: centrista los lunes, extremista los martes

El presidente del PP, Pablo Casado, durante una visita al puerto de Roses (Girona).

Fernando Varela

Este viernes, recorriendo el puerto de Roses (Girona) para impulsar a su candidato a la Presidencia de la Generalitat, Alejandro Fernández, Pablo Casado se vistió el traje de centrista. Su discurso ante los medios incluyó reproches a los pactos del Gobierno de Pedro Sánchez con EH Bildu y Esquerra Republicana, pero sobre todo se centró en los impuestos y en la situación de la pesca. Ni siquiera se volcó en la defensa del castellano como lengua vehicular en la enseñanza y optó, en cambio, por promover lo que llamó “el bilingüismo cordial”, una evocación de lo que el fundador del PP, Manuel Fraga, llamaba el “bilinguismo armónico” cuando presidía la Xunta y defendía medidas en favor de la normalización de la lengua gallega.

La decisión de Pablo Casado de marcar distancias con la extrema derecha de Vox que con tanto éxito escenificó en el debate de la moción de censura de Santiago Abascal y su apuesta por cultivar el espacio político de centro se llevan mal con la necesidad que el PP tiene de no ceder a los ultras el espacio de la derecha tradicional partidaria de no dar tregua al Gobierno “socialcomunista”.

La dificultad de la dirección del PP para conciliar al mismo tiempo un discurso moderado con el que competir con Ciudadanos y con el ala derecha del PSOE y uno más duro con el que arrebatar a Vox la confianza de los votantes de la derecha más extrema está obligando a Pablo Casado y a su equipo a hacer verdaderos ejercicios de equilibrismo. Un día apuestan por un perfil crítico pero propositivo, pensando en los electores de centro, y al día siguiente disputan la retórica ultra a los de Santiago Abascal.

Lunes 30 | Un proyecto “abierto”

En una entrevista en Antena 3, Pablo Casado exhibe su perfil más conciliador. Defiende que el del PP es un proyecto “abierto”, en el que caben también “socialdemócratas desencantados” con Pedro Sánchez junto a liberales, conservadores y democristianos. Un proyecto que consiste en “unir en el centro a todo aquel que lo que quiere es tener un futuro mejor para España”, explicó. Porque él no desea “ir al centro para coger votos en el centro”, sino que quiere que “los votos estén en el centro” y no “polarizando la vida política”. “No quiero estar en los extremos, no quiero estar con los radicales sino con aquellos a los que no les importan los logotipos ni los clichés ideológicos sino el empleo o la educación”. A diferencia de Sánchez, aseguró, “cuando haya elecciones” su intención será gobernar “para toda España”.

Martes 1 | La libertad en España está amenazada, como en Cuba y Venezuela

Apenas 24 horas después, el líder del PP recupera su discurso más extremo, apenas indistinguible del de Vox. En un foro telemático en torno a Iberomamérica, presentado por el escritor Mario Vargas Llosa, Casado comparó la situación de nuestro país con la que viven Cuba y Venezuela. Hay que “defender la libertad” en España , dijo. “Eso es lo que han hecho los valientes opositores cubanos y venezolanos, eso es lo que haremos la oposición en España”. Y pintó un panorama oscuro de la situación aquí: “Por primera vez”, aseguró sombrío, “España corre el riesgo de no ser lo que los españoles quieran que sea, sino el resultado de la ingeniería social de un Gobierno” que intenta “ocupar los órganos reguladores y el Poder Judicial” y “atacar la libertad educativa, el español, la libertad de expresión, la prensa, la propiedad privada, la propiedad inmobiliaria, al libre mercado y al Estado de Derecho”.

Miércoles 2 | Un proyecto “transversal y centrista”

En un acto en Sevilla para celebrar el segundo aniversario de la llegada del PP a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Casado ya viste de nuevo su traje moderado. Además de reivindicar a Juanma Moreno como su modelo para gobernar España —en mayo había dicho que esa inspiración se la daba la mucho más derechista Isabel Díaz Ayuso—, aseguró que su proyecto para el PP es “transversal y centrista”. Su prioridad, dijo, es hacer una política “útil” ocupándose de ofrecer “soluciones” a los problemas de los ciudadanos. “Tanto Juanma Moreno como yo tenemos claro que tenemos que gobernar para todos, hacia la derecha y hacia la izquierda, porque estamos en el centro. Y en el centro no se está para coger votos en el centro, sino para que los votos estén en el centro, porque estamos hartos de esta España polarizada”, proclamó.

Jueves 3 | La “traición a España” de Sánchez

El día de la aprobación de los Presupuestos en el Congreso por una amplia mayoría —188 votos a favor por 154 en contra— Casado optó por un perfil bajo. Aún así, el partido difundió una visita suya a la Real Academia Española (RAE) programada para impulsar la tesis de la derecha de que la reforma educativa a punto de ser aprobada por mayoría absoluta del Congreso y el Senado va a suprimir el castellano de las escuelas en toda España. Y su portavoz en el Congreso asumió los mensajes duros reproduciendo casi punto por punto una intervención de la diputada ultra Macarena Olona en la tribuna del Congreso. Los Presupuestos, declaró en rueda de prensa Cuca Gamarra, consuman la “traición de Pedro Sánchez a España y a los españoles”. El presidente ha entregado “tanto a Bildu como a ERC todo aquello por lo que los españoles han luchado durante tanto tiempo”. Son unos Presupuestos, resumió, que “nos van a llevar a todos por delante”. En la misma línea, alimentando el discurso más derechista, se pronunció Jaime de Olano. “Tenemos el Gobierno más radical de Europa”, remarcó.

Viernes 4 | La España “plural”

Con el puerto pesquero de Roses (Girona) como bucólico y apacible telón de fondo, Casado vuelve a su discurso más centrado. E incluso sorprende con una declaración inequívoca de condena de los contenidos golpistas del chat de exmilitares que infoLibre desveló en exclusiva y que, hasta ese momento, sólo había merecido tibios pronunciamientos de dirigentes de su partido. Allí, en plena precampaña catalana, el líder del PP no sólo defendió lo que ha llamado “bilingüismo cordial” —o “trilingüismo cordial" porque los niños también deben saber "hablar inglés”, puntualizó— sino que hizo gala de su renovada fe en la España plural. La Constitución, enfatizó, consagró un Estado “descentralizado, plural y diverso, pero unido”. “Nosotros queremos seguir unidos en esa diversidad. En un Estado autonómico que ha funcionado”. Ahora es momento de “convivencia y concordia”, así como de centrarse en “lo importante”, que en su opinión es, dijo, la sanidad, la educación, el empleo o la vivienda.

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