POLÍTICA

El Gobierno quiere que el coste político del ‘no’ a las pensiones lo pague el PP y evita el choque con Junts

Miguel Tellado, Ester Muñoz y Alberto Núñez Feijóo durante el pleno extraordinario en el Congreso.

Pasadas las 15 horas del martes arrancó la votación en el Congreso. Una ministra confiesa que miró a los ojos a un dirigente del PP que le suele interpelar en las sesiones de control. Él apartó la mirada. La pantalla se iluminó entonces: el color rojo dominó el arco con la unión de los votos del Partido Popular, Junts y Vox. En ese momento decaía el decreto con el escudo social.

De esta manera, las derechas tumbaban un texto aprobado por el Consejo de Ministros en diciembre que conllevaba medidas de gran calado social como la subida de las pensiones (de un 2,7% de manera general), la moratoria de desahucios para familias vulnerables, la prohibición de cortes de suministros básicos para esos hogares, ayudas para afectados por la dana y los incendios, mejoras en la jubilación para los bomberos forestales e incentivos fiscales para la compra de vehículos eléctricos. 

El otro decreto que pasó por la Cámara Baja, el dedicado a las ayudas a transportes, sí salió in extremis por el voto a favor de los de Carles Puigdemont (Partido Popular y Vox volvieron a votar en contra). De esta manera, se repite la imagen del año pasado de las derechas uniéndose para tumbar la subida de pensiones en un primer momento poniendo como excusa que se trata de un decreto ómnibus (una práctica habitual en casi todas las administraciones) y con el objetivo político de desgastar a Moncloa.

El Gobierno busca "una solución"

Ahora el incremento de las pensiones queda en el aire por ese voto en contra. Desde el Gobierno no se ha concretado cómo se tratará de salvar ese escollo, aunque se garantiza que se va a buscar una “solución ante los problemas que generan las derechas”. En todo momento el Ejecutivo traslada tranquilidad de cara a los pensionistas sobre esa subida del 2,7% (un incremento acorde al IPC). Tanto el PP como Junts indicaron que apoyarán la revalorización siempre y cuando se presente ese punto de manera solitaria en un texto legislativo.

El año anterior el Gobierno volvió a presentar un decreto sacando algunas medidas, pero en el texto se incluyó también el escudo social y la polémica cesión de un palacete al PNV en París. Entonces, los populares y los posconvergentes, en la segunda votación, acabaron accediendo a dar su 'sí' a pesar de que, como ha pasado en esta ocasión, se oponían a las medidas sociales.

Tras la votación, el presidente Pedro Sánchez lanzó un mensaje en Instagram: “Lo han vuelto a hacer. Otra vez el PP toma como rehenes a los jubilados y jubiladas de nuestro país votando en contra de los intereses de más de diez millones de pensionistas. Ya lo hizo en 2013, cuando congeló las pensiones desvinculándolas de los precios, y en 2021 cuando adaptamos la revalorización de las pensiones conforme al IPC. Y ha votado en contra en las cuatro actualizaciones posteriores. El año pasado quiso hacerlo, pero la presión social le hizo rectificar al final. Es de justicia que quienes han dedicado su vida a construir este país tengan pensiones dignas. Pero puedo asegurar una cosa frente a quienes bloquean los avances: vamos a pelear para que las pensiones sigan subiendo y proteger la dignidad de los mayores”.

"Es un error del PP, sólo se lo puede permitir Vox"

El incremento de las pensiones se ha convertido desde la llegada de Sánchez a La Moncloa en una de las principales columnas de la acción del Ejecutivo. Y el voto de los pensionistas fue clave también para que la izquierda aguantara en 2023, durante una campaña que tuvo como uno de sus momentos álgidos la entrevista en TVE de Silvia Intxaurrondo a Alberto Núñez Feijóo, quien mintió diciendo que el PP siempre había revalorizado las pensiones conforme al IPC.

Asimismo este debate llega en un momento en el que desde algunos sectores apegados a la ultraderecha se alienta la lucha entre generaciones poniendo sobre la mesa el supuesto beneficio que suponen las pensiones de jubilación frente a la situación que viven los jóvenes. 

Como señala un miembro del Gobierno: “Esto es un error del PP. Y a nosotros nos da munición política. Este voto en contra sólo se lo puede permitir Vox. El Partido Popular se pega un tiro en el pie. La gente no lo comprende. Un jubilado lo único que piensa es que puede perder 500 euros al año. El debate de cómo traer esta medida en otro decreto sólo les interesa a los políticos y a los periodistas”.

En el Gobierno ponen el foco especialmente durante estas horas en el ‘no’ del Partido Popular, mientras tratan de no enfrentarse directamente con Junts (que para justificar su rechazo ha presentado una proposición de ley paralela para asegurar la subida de las pensiones). En cambio, los de Carlos Puigdemont sí apoyaron el decreto de transportes que prolonga las ayudas públicas. 

Un nuevo escenario en la mayoría de investidura

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El Ejecutivo recibió este martes, por lo tanto, una de cal y otra de arena. Aunque no se lanzan las campanas al vuelo y todo se mira con mucha prudencia, como señalan varias fuentes del Ejecutivo, hay un mar de fondo que suena bien a los miembros de la coalición para aguantar lo que queda de legislatura dentro del proceloso universo político español.

¿Por qué? El Gobierno y Podemos pactaron el martes iniciar los trámites para hacer una regularización extraordinaria de migrantes a través de un decreto, es decir, que no tendrá que pasar por el Congreso. Se trata de una reivindicación de los morados desde hace bastante tiempo al estar varada en el Congreso la iniciativa legislativa popular para esa acción.

En la complicada aritmética parlamentaria esto puede tener un efecto en la empañada mayoría en el Congreso, ya que los morados ahora se abren a volver a negociar la proposición de ley del PSOE y de Junts para la delegación de competencias de migración a la Generalitat de Cataluña (que cayó por el voto negativo, entre otros, de Podemos). Fuentes del partido morado indican que este paso no significa que vayan a aprobar un nuevo texto porque sí, pero que están dispuestos a negociar otra vez, siempre y cuando no haya ningún tipo de elemento xenófobo como, en su opinión, sucedía con la anterior propuesta.

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