El futuro de Cataluña

Los llamamientos a superar los bloques en Cataluña se quedan de momento en un brindis al sol

El líder de Catalunya en Comú Podem, Xavier Domènech, este miércoles en el Parlament.

Los independentistas y la izquierda se buscan pero no terminan de encontrarse en Cataluña. Este miércoles, el Parlament celebró un pleno para reivindicar el derecho de Carles Puigdemont, Jordi Sànchez y Jordi Turull a ser candidatos a la Presidencia de la Generalitat pese a encontrarse encarcelados, y en la sesión tanto ERC como el PSC y Catalunya en Comú Podem hicieron llamadas a la unidad de los partidos catalanes ante lo que, consideran, es una situación excepcional. No obstante, unos y otros ponen condiciones muy diferentes para su acercamiento: mientras los comuns propusieron este miércoles un gobierno formado por figuras independientes, el PSC insiste en conformar un Ejecutivo de concentración con todos los partidos del Parlament y los independentistas sostienen que no tienen intención de renunciar a la secesión.

En los últimos días, tanto los comuns y el PSC como ERC y, en menor medida, Junts per Catalunya, se han mostrado favorables a la creación de un frente unitario de partidos y organizaciones para afrontar la actual situación en la comunidad. La semana pasada, el portavoz de Catalunya en Comú, Xavier Domènech, planteó la necesidad de buscar "mayorías alternativas para formar propuestas transversales, amplias y progresistas", mientras el presidente del Parlament, Roger Torrent, se ha reunido en los últimos días con organizaciones como UGT y CCOO con la intención de conformar un "frente unitario y transversal en defensa de la democracia y los derechos fundamentales". El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, ha propuesto incluso "formar un Govern de concentración con presencia de todos los partidos".

Este miércoles, Domènech fue un paso más allá y planteó la posibilidad de que el Ejecutivo esté compuesto por "personalidades de referencia en la sociedad" ajenas a los partidos. "Si se dice que esto ya no va de independencia, sino que va de democracia, hagamos que el Gobierno vaya de democracia de una vez. En momentos excepcionales hacen falta propuestas excepcionales", sostuvo el líder de los comuns ante el pleno. Este Ejecutivo tendría cuatro objetivos fundamentales: "la recuperación de las instituciones catalanas y el fin del 155", "el fin de la judicialización y la libertad de los presos", "un plan de choque contra una desigualdad y una injusticia que crece cada día" y el desarrollo de "nuevas vías de solución política" a la crisis territorial "fuera de cualquier unilateralidad".

No obstante, pese a la defensa que ha hecho Domènech de su propuesta, fuentes de Catalunya en Comú Podem admiten que se trata de un plan que, al menos a corto plazo, no cuenta con posibilidades de éxito. "ERC está deshojando su margarita en función del calendario judicial, y ahora mismo el independentismo está pendiente de lo que ocurra en Alemania con Puigdemont", sostiene un dirigente de los comuns. Y es que una eventual negativa del país germano a extraditar a Puigdemont supondría un fuerte impulso al discurso independentista, por lo que el independentismo no se plantea por el momento cambiar su intención de hacer efectiva la mayoría secesionista para investir un Gobierno pese a los gestos de los republicanos por comenzar un acercamiento a Catalunya en Comú Podem,

Esa fue la idea que defendió ante el Parlament el diputado de ERC Rubén Wagensberg, que se dirigió directamente a los comuns para pedirles una aproximación. "Ya sabemos que la independencia no forma parte de vuestro proyecto político, pero es lo que nos une lo que hoy está en peligro", afirmó Wagensberg, que sostuvo que sólo haciendo un "frente común", independentistas y no independentistas podrán "defender" sus diferencias. No obstante, el diputado dejó claro que ERC no tiene intención de renunciar al pulso con el Estado. "Que ningún independentista piense que buscar complicidades, en momentos tan excepcionales, significa renunciar a nada: ni a a trabajar ni a sudar para implementar la república tan rápido como podamos", señaló.

Por ello, tal y como están las cosas, fuentes tanto de ERC como de los comuns señalan que la propuesta de Domènech de conformar un Gobierno formado por independientes no tiene visos de prosperar a medio plazo. "En el mundo independentista, rebobinar ahora es imposible", lamentan fuentes de Catalunya en Comú Podem, que no obstante confían en que la propuesta pueda volver a tomar fuerza de aquí a unas semanas, cuando se acerque el fin del plazo para elegir presidentpresident, que acaba el próximo 22 de mayo. "Ahora mismo, repetir las elecciones sólo le viene bien a la CUP, que podría mejorar sus resultados, aunque ERC también podría convertirse en el primer partido del independentismo. Pero Junts per Catalunya le tiene pánico" a tener que afrontar unos nuevos comicios con un Puigdemont que, probablemente, no podría ser candidato por su eventual inhabilitación, argumentan los comuns.

El candidato a president, un problemapresident

No obstante, incluso en el caso de que los independentistas no hubieran llegado a un acuerdo para esa fecha y empezaran a valorar la propuesta de Domènech, la eventual negociación tendría que superar otro importante escollo: el candidato a president. Y es que, a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, con el Gobierno central, el Estatut catalán establece que sólo podrá ser investido president de la Generalitat uno de los diputados del Parlament

Por ello, aunque se pactara un grupo de consellers ajenos a los partidos, este Govern tendría que estar liderado por un parlamentario independentista, y los comuns mantienen su negativa a investir a cualquier candidato de Junts per Catalunya, que es la formación más votada de las tres secesionistas. Sin embargo, este miércoles la formación independentista insistió en que no piensa renunciar "a la investidura del president Puigdemont", y en todo caso es la que más fuerza tiene para imponer a cualquier otro candidato.

El problema es que, sin Junts per Catalunya en el pacto, los comuns no podrían sacar adelante su propuesta de Gobierno en el Parlament, a no ser que la formación de Puigdemont se abstuviera. Un eventual pacto entre Catalunya en Comú Podem, ERC y el PSC únicamente sumaría 57 diputados, a 11 de la mayoría absoluta. Y, además, los socialistas ya dejaron claro este miércoles que mantienen su propuesta de Gobierno de concentración con todos los partidos, pero siempre y cuando se respeten escrupulosamente la ley y las resoluciones judiciales, una condición que parece muy complicado que cumpla el independentismo. "Este frente no puede ser sinónimo de desacatamiento al poder judicial porque esto va en contra de la separación de poderes", zanjó Iceta ante el pleno del Parlament.

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