La estrategia del PP

El PP da a entender que Sánchez puede estar siendo chantajeado tras el robo de información de su teléfono

La número dos del PP, Cuca Gamarra.

El PP cree que el espionaje sufrido por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y dos de sus ministros coincidiendo con el momento de máxima tensión con Marruecos en 2021 pone al Ejecutivo en una situación de debilidad. Y se dispone a explotarlo. 

Si la primera reacción del principal partido de la oposición cuando se supo que el CNI había espiado a dirigentes independentistas fue ayudar al Gobierno a controlar la crisis, impidiendo la creación de una comisión de investigación y alegando razones de Estado, la decisión posterior del Ejecutivo de cesar a la máxima responsable del espionaje español después de que se supiera que la inteligencia de nuestro país no ha sido capaz de proteger las comunicaciones telefónicas de Sánchez y de los ministros de Defensa e Interior, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska, les ha hecho tomar la decisión contraria.

El PP exige explicaciones. Con el máximo detalle. No sólo porque cree en la gravedad de lo ocurrido, por lo que lleva varios días intentando cobrarse la cabeza del ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, a quien atribuyen la responsabilidad política del fallo de seguridad en los teléfonos del Ejecutivo, sino porque temen que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, esté siendo chantajeado por quienes accedieron a la información que guardaba en su teléfono móvil.

Esa es, al menos, la tesis que planteó este jueves la número dos de Alberto Núñez Feijóo, la secretaria general del PP, Cuca Gamarra, después de que el comité de dirección del partido examinase la situación política y la agenda para los próximos días.

El PP asegura que Sánchez miente sobre este asunto y eso “se ha convertido en la debilidad del Gobierno de España”. Aunque el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ya explicó que no consta qué material fue robado del móvil del presidente —solo su tamaño en volumen de datos—, el partido de Feijóo actúa como si el Ejecutivo supiera qué información fue sustraída

Por eso quiere saber “si afectaba a la seguridad del Estado” y “compromete” la labor de Sánchez como presidente del Gobierno. “Porque depende de quién le haya sustraído esta información”, aventuró, “puede que el presidente del Gobierno no sea libre para poder tomar decisiones”. La formación dirigida por Alberto Núñez Feijóo se pregunta si el robo de información “condiciona” la “capacidad” de Sánchez “de tomar decisiones”. De hecho, a día de hoy el PP asegura no saber si el presidente está “en plenas condiciones”, repitió Gamarra, a la hora “de poder gobernar y de tomar decisiones” después de que le robaran información del móvil.

El papel de Marruecos

Gamarra no mencionó a Marruecos, pero hace semanas que la oposición sospecha de este país porque el robo de la información se produjo coincidiendo con el conflicto desatado después de que el país norteafricano facilitase la llegada masiva de miles de personas a Ceuta en un intento de presionar a España para que modificase su posición sobre el Sáhara, algo que ha acabado consiguiendo.

Los de Feijóo no se creen nada de lo que el Ejecutivo ha dicho hasta ahora sobre el espionaje sufrido por el presidente. Por eso insisten en saber cuándo le espiaron y cuándo lo supo, a pesar de que el Gobierno ya explicó que la intrusión tuvo lugar en mayo y junio de 2021 y que se descubrió durante una “verificación” llevada a cabo a finales de abril—. Gamarra dio por hecho que el Gobierno se enteró mucho antes de lo que reconoce y cuestionó la decisión misma de hacerlo público, como lleva haciendo desde hace semanas Vox con el argumento de que el fallo de seguridad desprestigia a los funcionarios del CNI. 

El principal partido de la oposición no se cree las explicaciones y sostiene que la ocultación de la verdad “debilita al Gobierno” y “la credibilidad de nuestro país”. De ahí que en el PP quieran pedir responsabilidades. Por eso Gamarra se mostró interesada en saber qué móvil de Sánchez fue objeto de espionaje —el privado o el oficial—, si el presidente ha venido cumpliendo las recomendaciones de seguridad que deben cumplir los responsables políticos para proteger sus terminales y quién era el responsable de la seguridad de la comunicaciones móviles del inquilino de la Moncloa.

Gamarra intentó minar, una vez más, las relaciones entre el presidente y su homólogo catalán, Pere Aragonès, afirmando saber “que [Sánchez] estaba perfectamente al corriente de las investigaciones y conocía a quiénes se estaba investigando”. Sobre el espionaje a los independentistas catalanes el PP no tiene ningún reproche que hacer, pero sí le pedirán que “confiese que lo sabía”.

Los de Feijóo aprovecharán la próxima semana la comparecencia del presidente en el Congreso en la que tendrá que hablar de este asunto para sumarse a las críticas que previsiblemente Sánchez y sus ministros cosecharán por parte de los grupos independentistas que sufrieron el espionaje del CNI, así como del resto de formaciones críticas con la decisión de investigarles, con o sin autorización judicial, entre las que se cuenta Unidas Podemos.

La estrategia del PP pasa por torpedear cualquier posibilidad de que el Gobierno recomponga sus relaciones con Esquerra. Sin el apoyo de los republicanos, PSOE y Unidas Podemos tendrán serias dificultades para dar estabilidad a lo que queda de legislatura y aumentará la sensación de que el Ejecutivo es débil. Y cuanto más “credibilidad” pierde el Gobierno, reconoció Gamarra este jueves en la sede del PP, más sube “la credibilidad” del PP.

Los de Feijóo creen que la legislatura atraviesa un momento muy delicado, también por las incertidumbre económicas derivadas de la guerra en Ucrania, a las que aseguran que el Gobierno no está haciendo frente de manera adecuada. Y no quieren dejar escapar la oportunidad de sembrar la idea de que a Sánchez no le preocupa otra cosa que su propia supervivencia.

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