El Senado de los ‘paracaidistas’: tres designados sin arraigo en la comunidad que representan

Javier Maroto, María del Mar Blanco y Álvaro Zancajo.

El Partido Popular y el PSOE de Castilla y León han presentado este martes los nombres de quienes serán sus representantes en el Senado por designación autonómica. El reparto responde a la representación obtenida en las elecciones autonómicas del 15 de marzo: dos senadores para el Grupo Popular y uno para el Socialista.

La novedad la pone el PSOE, ya que la ejecutiva de Carlos Martínez ha decidido apartar al exsecretario general de la formación, Luis Tudanca, senador desde mayo de 2025, poniendo fin al 'tudanquismo'. Clara Martín, portavoz del grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Segovia y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal (CEF) del PSOE, ocupará su lugar. El Partido Popular también ha decidido sustituir a Vidal Galicia, actual alcalde de Arévalo (Ávila), por el salmantino Javier Iglesias, presidente de la Diputación de Salamanca durante 15 años. 

El que no se mueve del Senado es Javier Maroto. Actual vicepresidente primero de la Mesa del Senado, el exalcalde de Vitoria llegó a la Cámara Alta por una vía que saca a relucir las costuras del sistema. Tras encabezar la lista del PP por Álava en las generales de abril de 2019 y no obtener escaño, se empadronó a toda prisa en Sotosalbos, un municipio segoviano de apenas un centenar de habitantes, para poder ser designado por las Cortes de Castilla y León. La operación se saldó con acusaciones de fraude de ley, pero salió adelante con los votos de PP y Ciudadanos, por aquel entonces socios de gobierno en la comunidad. Siete años después, sigue ahí.

Maroto es, además, uno de los tres únicos senadores de designación autonómica que actualmente representan a una comunidad con la que no tenían un vínculo político territorial previo claro. Los otros dos son María del Mar Blanco, designada por la Comunidad de Madrid, y Álvaro Zancajo, elegido por el Parlamento de Andalucía.

Tres perfiles de senadores

La Constitución define el Senado como la cámara de representación territorial, pero la mayor parte de sus miembros se eligen por circunscripción provincial. La politóloga Carmen Lumbierres señala que “nuestro propio sistema tiene una contradicción: si de verdad fuera la cámara territorial, como en Alemania, no se utilizaría la provincia como unidad, porque eso sigue siendo un modelo de Estado centralista”. Los senadores de designación autonómica se añadieron, sostiene, como “un complemento” para que la Cámara Alta no quedara reducida a una segunda cámara de lectura.

Lumbierres distingue tres perfiles entre quienes ocupan esas plazas. El primero es el de la continuidad institucional, como fueron los expresidentes autonómicos Guillermo Fernández Vara o José Antonio Griñán, “personas con una larga trayectoria en su partido e incluso institucional” a los que sus partidos dan acomodo en el Senado, normalmente en representación del mismo territorio en el que han desarrollado su carrera política. El segundo, el de los políticos veteranos con representación territorial propia y vinculación real con la comunidad. Y el tercero, el de “aquellos a los que hay que recolocar partidistamente”, los conocidos como paracaidistas: políticos designados por territorios con lo que no tenían una vinculación previa, como es el caso de Javier Maroto.

Su diagnóstico, sin embargo, va más allá del caso concreto. “La perversión de la utilización del Senado no es solo por los ‘paracaidistas’", advierte. “Al final se está utilizando la cámara para dar continuidad a políticos de larga trayectoria que han perdido elecciones”. Un uso que, matiza, no desvirtúa tanto la representación territorial “porque el Senado realmente no la tiene. Desde sus orígenes está mal concebida. Cuando se redactó en el 78, el impulso conservador y de llegar al acuerdo hizo que no se arriesgara hacia un modelo casi federal y que nos quedáramos a mitad de camino”.

En este modelo de Senado, las comunidades tienen poca representación, ya que según Lumbierres, “los senadores dependen más de las siglas del partido que de su territorio”. Sí hay, en cambio, una pérdida práctica: la del trabajo de proximidad con la comunidad a la que representan, lo que en el argot parlamentario se llama ‘hacer territorio’. La politóloga admite que los llamados ‘paracaidistas’ suelen desarrollar menos esa labor, aunque matiza que no son los únicos: algunos dirigentes veteranos que llegan al Senado al final de su carrera política también mantienen poca actividad vinculada al territorio.

Los otros casos: Blanco y Zancajo

El Senado está integrado por 266 senadores, de los que 58 no los eligen los ciudadanos, sino los parlamentos autonómicos. La revisión de esos 58 escaños deja, junto al de Maroto, otros dos casos de senadores sin una vinculación político o territorial con la comunidad que los ha designado

Uno es el de María del Mar Blanco, natural de Ermua (Bizkaia) y senadora por designación de la Comunidad de Madrid. La hermana de Miguel Ángel Blanco fue parlamentaria vasca por Álava, ocupó el número nueve de la lista de Pablo Casado al Congreso por Madrid en 2019 y, tras no obtener escaño, fue asesora en el Ayuntamiento de Madrid hasta concurrir en 2021 en las listas de Isabel Díaz Ayuso.

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El tercero se trata del madrileño Álvaro Zancajo Fenoll, designado el pasado julio por el Parlamento de Andalucía a propuesta de Vox. Su elección ha estado marcada por la polémica porque la Oficina Andaluza contra el Fraude y la Corrupción mantiene abierta una investigación para determinar si incurrió en una incompatibilidad al compaginar su puesto en el Consejo de Administración de la Radio Televisión de Andalucía (RTVA), que exige dedicación absoluta y exclusiva, con su trabajo como responsable de comunicación de Vox.

De los nueve senadores autonómicos que corresponden a Andalucía tras las elecciones del 17 de mayo, cinco eran para el PP, tres para el PSOE y uno para Vox. Los populares renunciaron a uno de los suyos y se lo cedieron a Vox en el marco del acuerdo de gobierno.

Los días 10 y 11 de septiembre, las Cortes de Castilla y León retomarán su actividad para ratificar a un senador vitoriano. En julio, el Parlamento andaluz ya había enviado a uno madrileño. Ninguna de las dos designaciones vulnera norma alguna. La cuota autonómica del Senado sigue siendo un espacio a disposición de las direcciones de los partidos, donde el arraigo es un adorno y la única verificación real es la de un padrón municipal.

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