Medio año sin cita en Psiquiatría de la sanidad pública gallega tras ingresar por riesgo de suicidio

Hospital Álvaro Cunqueiro y detalle de la carta enviada a una paciente retrasando su cita en Psiquiatría.

Ana G. Liste (Praza.gal)

“Si estás mal, pide ayuda”. Esta frase, y sus múltiples variantes, suele acompañar las informaciones sobre salud mental y suicidio. Pero ¿qué pasa cuando alguien está pidiendo ayuda pero nadie a su alrededor sabe detectarlo? Una joven viguesa, de la que preservamos la identidad, logró en una consulta rutinaria —en una especialidad no relacionada con la salud mental— que la médica no solo mirase hacia la pantalla de su ordenador y se diese cuenta de su frágil situación, que la mirase como persona en su conjunto, más allá de la cuestión que la había llevado esa mañana a su consulta.

La paciente destaca que el sistema público funcionó para ella ese día. Desde las enfermeras del triaje en Urgencias hasta la primera psiquiatra que le explicó las consecuencias de su malestar, que ya tenía normalizadas. Se acordó su ingreso en la Unidad de Psiquiatría del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo a finales de febrero de este año, donde permaneció siete días.

La primera noche, al no haber camas libres en la planta de Psiquiatría, la pasó al final de un pasillo mal iluminado, separada por un biombo de otra paciente psiquiátrica y con vistas a todos los casos de trauma que entraron en Urgencias durante las casi 24 horas que ambas estuvieron allí. No existía un lugar reservado para pacientes de salud mental que ya están admitidos para su ingreso, pero que no tienen una cama disponible en la planta. Lo habitual es que esperen repartidos por distintos pasillos, entre ellos uno pegado a las consultas de Traumatología. Tras numerosas quejas de pacientes, esta primavera se habilitó un espacio separado en el área de Urgencias, que muchos días resulta insuficiente.

Este tipo de ingresos son voluntarios. Se establece un ‘pacto’ entre médico y paciente. La otra opción solo es posible si hay una orden judicial que lo indique. En este caso, la causa del ingreso fue un trastorno depresivo mayor con riesgo de suicidio. La propia psiquiatra que estaba de guardia en Urgencias —que estaba sola cuando tenían que ser dos especialistas— trasladó a la paciente la importancia de comenzar un tratamiento farmacológico “con un seguimiento directo” para “asegurar” que no le provocaba efectos secundarios que empeorasen su estado.

La causa del ingreso fue un trastorno depresivo mayor con riesgo de suicidio. La psiquiatra de guardia en Urgencias trasladó a la paciente la importancia de comenzar un tratamiento farmacológico “con un seguimiento directo”

La respuesta al tratamiento fue buena, pero no hubo un solo día en el que estuvieran consultando el número de especialistas en Psiquiatría que se precisan para atender a las dos unidades del hospital vigués, en las que no quedó una cama libre más de dos horas en ningún momento, según recuerda esta paciente. Para darle el alta, después de que la psiquiatra se asegurase de que iba a estar vigilada en su domicilio, tuvo que esperar a que le diesen una cita para revisión. El protocolo del Sergas indica que ningún paciente psiquiátrico sale de la unidad de hospitalización sin una cita de seguimiento asignada.

El alta se produjo en los primeros días de marzo y la revisión en el centro que le corresponde a la paciente, el Hospital Nicolás Peña, quedó concertada para el 21 de mayo. A la psiquiatra le parecía mucho tiempo sin revisión facultativa, por lo que aconsejó comentar con la médica de Familia cualquier cambio o sintomatología nueva, así como valorar subir la dosis del tratamiento, pues los casi tres meses de espera le parecían demasiado tiempo sin evaluar la nueva medicación.

Una semana antes del 21 de mayo, cuando la paciente ya había aumentado el tratamiento y había estado un mínimo de tres veces en su centro de salud, recibió una llamada del Hospital Nicolás Peña para informarla de que su revisión coincidía con una semana de huelga de facultativos —la huelga en la que este invierno reclamaron un estatuto marco propio para médicos— y que la volverían a citar más adelante. De poco sirvió que esta viguesa manifestase su necesidad de asistir a dicha revisión o que preguntase por los servicios mínimos —estos datos no son públicos— de la huelga para ese día.

“La única opción fue acudir a la privada”, asegura la paciente viguesa, para añadir que “no todo el mundo tiene la economía suficiente para sufragar esta asistencia”

Las semanas pasaron y, como denuncia al hacer público su caso, la paciente trató de recuperar su cita sin éxito. Un familiar acudió al Nicolás Peña solicitando hablar con el responsable de la unidad, pero fue informado de que en ese momento no había tal responsable.

“La única opción fue acudir a la privada”, asegura, para añadir que “no todo el mundo tiene la economía suficiente para sufragar esta asistencia”. Tras dar por perdida su revisión en el Sergas, dos meses después de la fecha inicial de la cita recibió una carta del servicio de admisión del Sergas del área de Vigo [que acompaña esta información] informándole de que la habían reprogramado para el 15 de octubre. Finalmente, más de seis meses después del alta en el Álvaro Cunqueiro es cuando el Sergas le ofrece una primera “revisión posthospitalización”.

“A día de hoy, la población gallega tiene asumido que el Sergas no garantiza una adecuada atención psicoterapéutica”, destaca un especialista en Psiquiatría del Sergas consultado por Praza.gal.

Los últimos datos facilitados por el Sergas sobre listas de espera indican que Psiquiatría en el área de Vigo es la séptima especialidad con mayor demora del país, en concreto, una media de 103,3 días de espera para una consulta. Pero ni los propios médicos y médicas conocen exactamente las listas de espera de sus servicios. Las unidades de salud mental están “precarizadas” en todos los hospitales gallegos, lo que deriva en un incremento de las urgencias psiquiátricas y un peor pronóstico en la evolución de los pacientes.

“A día de hoy, la población gallega tiene asumido que el Sergas no garantiza una adecuada atención psicoterapéutica: es ilusorio creer posible una atención apropiada por los dispositivos de Psicología clínica del Sergas dada la saturación de trabajo que tienen —mucha demanda, poco personal y pésima gestión de los recursos—”, destaca un especialista en Psiquiatría del Sergas consultado por Praza.gal, que prefiere no aparecer con su nombre en esta información.

“¿Esto se considera tener derecho a la asistencia sanitaria?”, se pregunta la paciente, que en los meses que estuvo de baja laboral también se sintió señalada por el propio presidente de la Xunta, a pesar de que se incorporó de nuevo a su puesto de trabajo sin saber todavía cuándo la iban a citar para la revisión en el Sergas.

La Xunta excluye de las ayudas a la conciliación a las familias que contrataron campamentos municipales

La Xunta excluye de las ayudas a la conciliación a las familias que contrataron campamentos municipales

“La Consellería de Sanidade está paralizada y desbordada. No sabe cómo reaccionar ante la demanda en salud mental. No da respuesta a la falta de personal ni a la necesidad de reorganizar los recursos que tenemos para hacerlos más eficientes. Existe una lamentable rigidez en la organización. Incluso tiene abandonada la microgestión: no clarifica y no fija criterios en la gestión diaria que deben realizar los facultativos en sus puestos de trabajo”, advierte este especialista de la sanidad pública.

“La Consellería está paralizada y desbordada. No sabe cómo reaccionar ante la demanda en salud mental, advierte este psiquiatra

“Los mandos intermedios no tienen directrices unificadas y consensuadas. La precariedad de recursos ya imposibilita salirse de lo básico y hace impensable marcarse metas más ambiciosas, especialmente en los planes de prevención y psicoeducación. No se hacen públicos los datos de gestión —por ejemplo, las listas de espera— y se desconocen los indicadores que la Consellería maneja para realizar la planificación de necesidades en salud mental. Los profesionales sanitarios están excluidos de la planificación y de la toma de decisiones”, añade el psiquiatra, quien también hace hincapié en la “actual saturación de las consultas privadas”, donde los tiempos de espera comienzan a ser elevados.

El próximo 10 de septiembre, Día Mundial de la Prevención del Suicidio, volveremos a hablar de las alrededor de 300 personas que se quitan la vida cada año en Galicia. Casos como el de esta paciente de Vigo dan cuenta de la incapacidad de la sanidad pública gallega para hacer frente al riesgo de suicidio y para garantizar una adecuada atención a la salud mental.

Más sobre este tema
stats