Ceuta, ¿cómo abordar esta crisis? Pilar Velasco
Vaya por delante: no tengo un diagnóstico claro sobre la autoría concreta del “ataque a la seguridad territorial” (Pedro Sánchez dixit) contra Ceuta, España y Europa los días 30 y 31 de julio; tampoco un recetario contrastado de soluciones a una crisis de seguridad nacional que deriva en crisis migratoria aún por resolver. Lo escribo por si alguien alberga otras expectativas, en estos tiempos en que das una patada y aparecen quinientos ‘capitanes a posteriori’, siempre seguros de conocer las causas y culpables de cualquier crisis y lo que “sin la menor duda” hay que hacer para superarla. Así que procuraré limitarme a recoger algunos datos contrastados, referencias de expertas y expertos que considero fiables y, por supuesto, impresiones y opiniones absolutamente subjetivas acerca de –probablemente– el mayor reto que afrontan España, Europa y la democracia tal y como las conocemos (a las tres citadas).
1.- He echado mucho de menos durante el mes de agosto una mayor rapidez, eficacia, transparencia y solidez en la gestión gubernamental de esta crisis. Sé que ha habido una presencia constante de altos cargos –ministras y ministros, secretarios o secretarias de Estado y responsables de distintas áreas implicadas– para coordinar con el gobierno de la Ciudad Autónoma las necesarias ayudas a una población ceutí desbordada e indignada, con una sensación creciente de abandono por parte de las instituciones que tienen la obligación de garantizarlas. Ha faltado un liderazgo visible (se llame mando único, se llame Pedro Sánchez…) que asumiera una respuesta estatal a una provocación gigantesca. Conste: no para derrochar mensajes populistas sino para transmitir y demostrar capacidad de coordinación y una hoja de ruta creíble.
2.- Es injusto y demagógico adjudicar la misma dosis de reproche a todo el Gobierno en su conjunto. Un ejemplo concreto: la ministra de Infancia y Juventud, Sira Rego, ha pasado más tiempo en Ceuta que en cualquier otra parte en agosto, pero sobre todo intentó desde muy pronto dar solución a la mayor urgencia: niñas y niños menores no acompañados protegidos por la legislación española y europea –y por el más mínimo sentido de humanidad y respeto a los derechos humanos–, convocando la conferencia sectorial obligada y poniendo desde el minuto uno recursos sobre la mesa, 25 millones de euros. PP y Vox secuestraron las instituciones autonómicas que gobiernan juntos para boicotear cualquier atisbo de solución (legalmente obligada). La ultraderecha no necesita justificación alguna: sabemos que no respeta la democracia, ni los derechos humanos ni la legislación vigente, solo quiere volar el sistema, con el inconsciente o irresponsable regocijo de tantos falsos “patriotas” dispuestos en mayor o menor grado a facilitar el salto al abismo antidemocrático. Lo más preocupante es que la opción conservadora aspirante legítima a la alternancia –el PP– vaya galopando desbocada en esa competición, hasta el punto de intentar superar en demagogia e irresponsabilidad al mismísimo Vox.
3.- Otros ministerios (Sanidad, Inclusión, Interior, Justicia, Economía, Defensa…) han hecho también esfuerzos durante agosto, pero el Gobierno –y esto es responsabilidad principal de Pedro Sánchez– no consiguió trasladar garantías siquiera de un esfuerzo total para afrontar la percepción citada de “abandono” en Ceuta y la de descoordinación en el resto de España.
4.- A esa percepción que tanto desgaste supone para el Gobierno estatal no ha sido ajeno el Gobierno ceutí, como evidencia el giro que ha dado ante esta crisis. Empezó Juan José Vivas agradeciendo la “colaboración y plena disposición” del Ejecutivo central y cambió casi por completo su discurso en cuanto aterrizó en Ceuta Núñez Feijóo llamando a capítulo para la utilización partidista de la crisis. Se retrasó el Gobierno, sí, pero también Vivas dilató respuestas al negarse a facilitar espacios donde ubicar a los migrantes que se quedaron en Ceuta mientras se diagnosticaba la situación individual de cada cual (como exigen las leyes españolas y europeas, por mucho que PP y Vox se empeñen en ejercer una insumisión antisistema que, quizás, debería tener también consecuencias penales).
5.- Durante todo agosto no ha habido forma de tener siquiera cifras fiables sobre el alcance humano de la crisis: ni sobre cuántas personas entraron a Ceuta los días 30 y 31 de julio, ni sobre cuántas regresaron de inmediato a Marruecos, ni sobre cuántas quedan (incluso a día de hoy) en la Ciudad Autónoma, ni sobre cuántas de esas personas son menores de edad abandonadas en la huida de la miseria, ni sobre cuántos de los delitos sexuales denunciados en estas semanas son autoría de migrantes y cuántos de residentes en Ceuta. El odio a los migrantes se expande con la constante manipulación de cifras, por eso el Estado y sus instituciones tienen la obligación prioritaria de ofrecer datos contrastables que desmientan esa distorsión xenófoba.
6.- A vueltas permanentes durante semanas con la “fortaleza del Estado”. ¿Qué entendemos por Estado? Está claro que Feijóo y Abascal sólo conciben como Estado al rey, a Sánchez y a su Gobierno (‘ilegítimo’) de coalición. Tiene bemoles que a estas alturas todavía haya que explicarlo: Estado son todas las instituciones del Estado. Lo cual incluye, obviamente, los gobiernos de comunidades autónomas –los gobierne quien los gobierne–, ayuntamientos, Consejo General del Poder Judicial y cualquier otra institución pública sufragada con recursos de los contribuyentes. Para concretar: es de una obscenidad y de un cinismo sin límites que PP y Vox estén dándose golpes de pecho como “patriotas” mientras se mofan de sus obligaciones como responsables de gobiernos autonómicos y municipales que boicotean permanentemente sus obligaciones legales para atender la acogida solidaria de menores no acompañados (ya ocurrió durante años con Canarias y vuelve a suceder con Ceuta). Amenazan Feijóo y Abascal con llevar a Sánchez por la vía penal hasta la cárcel “por traición”. Lástima que no haya al parecer fiscales y jueces –¡qué vergüenza!– que investiguen con la misma intensidad a responsables institucionales que se dedican a boicotear la aplicación de la ley y a obstruir descaradamente a la justicia.
7.- Pero un Estado miembro de la Unión Europea –el cuarto en contribución a sus recursos totales– no debería tener que afrontar un “ataque a su integridad territorial”, venga de donde venga, en soledad. La reacción de la Comisión Europea tras la entrada masiva de migrantes en los dos días finales de julio fue absolutamente vergonzosa. Se puso de perfil. Y lo demuestra la diferencia entre la contundente reacción de Von der Leyen ante el “ataque híbrido” de Rusia denunciado por las autoridades alemanas hace tres días y la “agresión híbrida” que derechas y ultraderechas españolas y de la UE han percibido en lo ocurrido en Ceuta. ¿Contemplaron como prioridad llamar a capítulo a Marruecos, régimen que recibe voluminosas ayudas económicas para gestionar la (también vergonzosa) externalización de la gestión migratoria, o prefirieron mirar para otro lado mientras la neofascista Meloni desde Italia o la negligente Frederiksen desde Dinamarca se apuntaron a una demagogia disparatada sobre el acuerdo Schengen? Disculpen la obviedad: Ceuta es una ciudad autónoma española y una frontera sur de la UE. Si alguna de las autoridades europeas no actúa en defensa de sus tratados y de sus fronteras, quizás esté “traicionando” –anoten Feijóo y Abascal– sus obligaciones legales e institucionales.
8.- Sin rodeos: España está pagando el precio de haber aceptado (aunque fuera con reservas) un pacto migratorio que dilapida valores fundamentales de la Unión y que contradice los compromisos europeos sobre derechos humanos que caracterizan el proyecto europeo desde su fundación (conviene releer y escuchar a Javier de Lucas). De modo que ahora el Gobierno español se enfrenta a una pinza entre las poderosas fuerzas dedicadas a deslegitimar un gobierno democrático –PP y Vox sin disimulo, algunos jueces, poderes económicos, mediáticos y departamentos de seguridad con hipocresía– y el cinismo de gobiernos europeos tomados por la extrema derecha o temerosos de caer en la misma telaraña. Ya sé que no dispongo de todos los datos, pero ¿no debería Sánchez haber señalado con mucha más rotundidad y premura la responsabilidad europea sobre su frontera sur en Ceuta?
Lo más preocupante –a mi modesto entender– no es la comprensible ansiedad de la población ceutí sobre las urgencias que precisa en las cuestiones más materiales o cercanas. Lo trascendente es que asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga
9.- El presidente ha desplegado este jueves en el Congreso algunas de las fortalezas y debilidades que debería –a mi modesto entender– haber mostrado mucho antes (ver aquí). Hacía falta un ejercicio de autocrítica sobre la actuación (tardía) del Gobierno en la crisis de seguridad y posteriormente de inmigración en Ceuta. Hacía falta –por más obvio que pueda parecer…– el compromiso rotundo sobre la defensa de la españolidad de Ceuta y Melilla. Hacía falta la garantía pública de que tendrá “consecuencias inmediatas” cualquier prueba fehaciente de una implicación directa y de peso del régimen marroquí en la entrada masiva de migrantes los días 30 y 31 de julio en Ceuta. Hacía falta una denuncia contundente y documentada del cinismo de los “patrioteros” profesionales que se dedican a zancadillear cualquier amago de solución mientras prometen recetas imposibles a problemas sumamente complejos.
y 10.- Ha sobrado en Ceuta mucha testosterona y ha faltado mucha racionalidad y transparencia. El “patrioterismo” barato y ofensivo a la inteligencia desatado por PP y Vox, con una convocatoria popular en la que han conseguido confundir la noble solidaridad de la ciudadanía ante la desesperación justificada desde Ceuta con ese odio prefabricado y galopante contra Pedro Sánchez y su gobierno, exige y merece una contestación fáctica y transparente. No basta con un ejercicio de responsabilidad de Estado por parte de Sánchez y su Gobierno. Las zonas oscuras sobre la relación con Marruecos no pueden ni deben servir de pantalla a actuaciones inexplicables o increíbles por parte de España o Europa. Que cada palo aguante su vela: alguien tendrá que asumir la responsabilidad final de al menos 145 muertes de migrantes ahogados, y alguien tendrá que explicar por qué reclaman cárcel para Sánchez mientras boicotean la aplicación de la ley sobre protección a los menores o respeto a los derechos humanos.
Conclusiones.- Queda bien este encabezamiento, pero no las tengo. He leído atentamente las casi sesenta páginas de ese extraño informe policial encargado por la jueza María Tardón al Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF). Contiene imágenes que ya habíamos visto; incluye deducciones ya leídas; permite abonar la idea (absoluta y lógicamente extendida) de que el Gobierno marroquí pudo hacer mucho para evitar ese “ataque a la seguridad territorial”; exige (por más que se encabronen los haters) constatar que el CENIF no tiene agentes de inteligencia en Marruecos, que su responsable máximo es David Agorreta –exasesor del DAO de las cloacas del PP ahora en el banquillo por la Kitchen–, o que la jueza que pide ese informe, María Tardón, es tan reconocida por su contribución a la lucha judicial contra la violencia machista como por su implicación ideológica como concejala del PP con Álvarez del Manzano. Es decir, aún faltan muchos datos mínimamente fiables para conjeturar conclusiones sobre la autoría directa de la crisis que hoy por hoy parece capaz de decidir el futuro político de España. Pero sería suicida por parte de Sánchez o del PSOE menospreciar la dificultad de combatir percepciones profundamente instaladas –con mayor o menor “justicia”– en la psique colectiva.
Ya lo siento, pero lo más preocupante –a mi modesto entender– no es siquiera la comprensible ansiedad de la población ceutí sobre las urgencias que precisa en las cuestiones más materiales o cercanas. Lo trascendente es que asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga. Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump, que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles (ver aquí). Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos. No caigamos en la trampa del patrioterismo barato. Es demasiado ofensivo, primario y contraproducente.
P.D. Y si aún no la han visto, procuren ver ‘Anniversary’, una película aparentemente distópica, pero no tanto.
Lo más...
Lo más...
LeídoEl PSOE aparta a Enma López de la dirección del grupo en Madrid, pero la concejala mantendrá su acta
infoLibreEEUU planea financiar a medios afines a la derecha radical en Europa antes de las elecciones de 2027
Fernando VarelaLas protestas por Ceuta dejan cuatro detenidos, policías heridos y ataques a periodistas en Madrid
Pablo de la SernaLas distintas lecturas de un informe policial agudizan la crisis del Gobierno por Ceuta
Marta Monforte JaénLas protestas por Ceuta dejan cuatro detenidos, policías heridos y ataques a periodistas en Madrid
Pablo de la SernaEEUU planea financiar a medios afines a la derecha radical en Europa antes de las elecciones de 2027
Fernando VarelaTu cita diaria con el periodismo que importa. Un avance exclusivo de las informaciones y opiniones que marcarán la agenda del día, seleccionado por la dirección de infoLibre.
Quiero recibirlaPasos de vida
Del Bienquerer
El placer de matar a una madre: la novela que ilumina la violencia psiquiátrica y el robo de bebés
¡Hola, !
Gracias por sumarte. Ahora formas parte de la comunidad de infoLibre que hace posible un periodismo de investigación riguroso y honesto.
En tu perfil puedes elegir qué boletines recibir, modificar tus datos personales y tu cuota.