Ni un día más

Ceuta no puede seguir un día más así. Ceuta necesita soluciones, lo necesitan los ceutíes y lo necesitan los migrantes que siguen durmiendo en las calles o en tiendas improvisadas en las playas. Lo necesitan los menores migrantes, los niños y niñas que están solos, que están pasando miedo, que no tienen a dónde ir. Lo necesitan los menores ceutíes, que llevan días sin poder hacer lo que hace un niño en verano, jugar, pasear con su pandilla camino de comprarse un helado, preparar la vuelta al cole con ilusión… Lo necesitan los sanitarios que están trabajando allí desde hace más de un mes. Lo necesitan los trabajadores sociales que están exhaustos, emocional y físicamente.

La situación se ha gestionado mal, desde el principio. Y no ha habido transparencia, desde el principio. Y eso ha alimentado todo lo que hemos visto estos últimos días, ataques a periodistas, ataques a migrantes, ataques a policías por parte de migrantes…

Y todo esto es gasolina para las posiciones ultras, para los ataques sin pudor, delante de las cámaras, para los insultos, para llamar a la caza del migrante como ha hecho el diputado de VOX, Jose María Figaredo.

Una respuesta insuficiente puede transmitir a Marruecos que una situación así podría volver a repetirse y poner en cuestión el sistema democrático

Y mientras, siguen pasando cosas. Este jueves, mientras en la cámara veíamos la enésima escenificación de que la política está siendo incapaz de solucionar los problemas de la gente, supimos que 80 personas han muerto cerca de Canarias, entre ellas un bebé. Iban en un cayuco, habían pasado más de 20 días a la deriva... Mientras ayer veíamos que el Gobierno era incapaz de aceptar errores, de pedir explicaciones a Marruecos, mientras, insisto, sabíamos que Trump va a regar con 4 millones de euros a los medios de ultraderecha… europeos. Sí, a los medios de aquí, y todo con elecciones a la vista, las que se van a celebrar allí, en Estados Unidos y las que se van a celebrar aquí, en Europa, entre ellas, las nuestras, las de España.

Las guerras híbridas son reales, y son lo que son. En ocasiones son más fáciles de identificar, se utilizan drones, aeronaves no tripuladas que violan espacios aéreos y que siembran el miedo. Otras veces, esas guerras son más difíciles de detectar. Para algunos, lo que ha pasado en Ceuta es un ejemplo de ese tipo de guerra híbrida, un país, Marruecos, poniendo a prueba a España así, lanzando a personas (“disparando personas” decía el otro Carolina Bescansa) a la frontera con el objetivo de colapsarnos. De momento lo han conseguido, al menos han colapsado al Gobierno. Y a la ciudad de Ceuta.

Desgraciadamente, la falta de respuesta es la mejor gasolina para ese tipo de enemigos. Una respuesta insuficiente puede transmitir a Marruecos que una situación así podría volver a repetirse y poner en cuestión la solidez de nuestro sistema democrático.

Repito lo que decía al principio: Ceuta no puede soportar ni un día más esta situación. Pero ni Ceuta ni el resto de España.

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