DANAS DE OTOÑO

El Mediterráneo entra en la temporada de danas con los ingredientes para sufrir lluvias torrenciales intensas

Varias personas hacen una cadena humana para homenajear a las víctimas de la dana, en la Rambla del Poyo, a 26 de octubre de 2025, en Paiporta, Valencia.

La temperatura sin precedentes del mar Mediterráneo registrada este verano es la antesala de un otoño en el que podrían producirse fortísimas tormentas en España, especialmente en la costa mediterránea. Los expertos no pueden predecir por ahora si habrá más o menos danas que otros años, porque eso no depende de lo caliente que esté el agua, pero sí afirman que, de producirse, tendrían las condiciones idóneas para ser muy agresivas por la excesiva humedad del ambiente.

Los científicos españoles que monitorizan la temperatura del Mediterráneo observan atónitos desde hace varios veranos su calentamiento sin precedentes, pero este año las gráficas se han desbordado todavía más, hasta un nuevo récord. Eso provoca un incremento de la evaporación del agua, lo que hace que, si llegan las tormentas en las próximas semanas, tengan a su disposición mucha más humedad y descarguen con más intensidad.

"No está demostrado que vaya a haber más danas, pero sí se dan los factores para que sean más fuertes", subraya Carmen Llasat, catedrática de Física de la Atmósfera de la Universidad de Barcelona (UB). La experta recuerda que es entre septiembre y noviembre cuando la costa mediterránea sufre tormentas con especial intensidad. También subraya que no todas las lluvias torrenciales se producen debido a las danas, sino que una depresión –también conocida como baja– puede ser igual de agresiva.

José Luis Sánchez, catedrático de Física de la Universidad de León, opina igual: hay una gran cantidad de combustible para alimentar las tormentas. El servicio europeo de estudio de cambio climático, Copernicus, ya concluyó en 2025 que el planeta tuvo ese año en la atmósfera un 5% más de humedad, pero esa cifra es superior en lugares como el Mediterráneo occidental, donde la evaporación es ingente a finales del verano y comienzos del otoño.

"Lo que ocurrirá es que, cuando una masa de aire frío entre desde el Atlántico y choque contra esa masa cálida y húmeda, un río de humedad ascenderá con mucha fuerza, formando una dana. ¿Dónde ocurrirá? Depende de por donde entren esas masas de aire frío", explica Sánchez.

Estas condiciones fueron las que propiciaron la histórica dana del 29 de octubre de 2024, aunque es imposible saber si algo así es replicable este otoño o los siguientes. Un estudio de Carlos Calvo-Sancho, investigador del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE-CSIC) de València, concluyó que la intensidad de la descarga de agua fue un 20,6% mayor debido al cambio climático, que calentó el agua del Mediterráneo e incrementó la presencia de humedad.

"El único factor estadísticamente significativo fue la humedad, que alteró la dinámica de la tormenta y la dopó", dijo el experto en tormentas tropicales en una presentación en la Universidad Complutense de Madrid. Otro estudio posterior a esta tragedia también concluyó que la mayoría de esa humedad –el 78%– provino, efectivamente, del Mediterráneo, una prueba más de que la temperatura superficial que marca la costa balear, la costa italiana o la de Argelia es un factor muy importante para prevenir graves tormentas. No obstante, ese porcentaje difiere en función de cada tormenta, aclaran los expertos. Lo normal es que las borrascas de Levante se alimenten de la humedad mediterránea en alrededor de un 60%, aunque también influyen las aportaciones del Atlántico o del mar Negro.

Un Mediterráneo hirviendo

Durante algunos días de junio ya se registraron anomalías en el golfo de León de más de 8 grados respecto a la media 1991-2020 –saliéndose de la paleta de colores que emplea el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM)–. El conjunto del Mediterráneo marcó este jueves 2,2 grados por encima de la media histórica, aunque en la zona occidental la desviación es muy superior. 

"Hemos superado todos los récords de temperatura superficial del Mediterráneo. Y no es una excepción, es una tendencia continua y acelerada de calentamiento del mar", afirma Samira Khodayar, directora de Meteorología de CEAM.

Mercator Ocean, un centro europeo de referencia en medición del calentamiento de los océanos, calcula en su último informe que el pasado mes de julio fue el más cálido desde que se tienen registros de la temperatura superficial del Mediterráneo.

La experta recuerda que el Mediterráneo se calienta entre dos y tres veces más rápido que el conjunto de océanos del planeta. En otras partes del mundo, sin embargo, también se registran temperaturas excepcionalmente altas: Copernicus informó la semana pasada de que la temperatura media global de la superficie del mar alcanzó un nuevo récord el 22 de agosto, con 21,1 grados.

Ese incremento global de la temperatura del agua se debe no solo al cambio climático, sino también al episodio conocido como El Niño, que ya ha empezado a desarrollarse y que este año se espera que tenga una intensidad nunca vista hasta ahora, una versión "extrema", según Copernicus.

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El Niño es un patrón climático que se repite cada entre dos y siete años y comienza con un calentamiento del agua superficial en en Pacífico, pero que es capaz de alterar el clima mundial, incrementando la temperatura global de la atmósfera y provocando sequías o precipitaciones abundantes en diferentes partes del mundo. 

En principio, no hay relación entre El Niño y un aumento de las lluvias en la costa española, aunque los expertos reconocen que se trata de un fenómeno muy complejo y que tampoco puede descartarse que empeore todavía más la complicada situación de otoño que se prevé. En todo caso, es cierto que El Niño ya ha empezado a calentar las aguas del planeta, pero no se espera que sea hasta "finales de año" cuando alcance su máxima intensidad, que se alargará con toda probabilidad al menos hasta febrero de 2027.

"La perturbación de este año de El Niño es absolutamente extraordinaria y, como el aire es un fluido, los desajustes en el Pacífico generan anomalías en otras partes del mundo. No sabemos cómo nos afectará, pero lo hará", valora José Luis Sánchez. Carmen Llasat, por su parte, incide en que por ahora no se ha averiguado cómo este episodio afecta al sur de Europa. "Es cierto que El Niño altera la circulación atmosférica global, pero todavía no se sabe cómo afecta al Mediterráneo. En todo caso, no afectaría por ahora, sino a finales de año", opina.

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