Crisis en Ceuta

Las versiones de Robles y Marlaska alimentan las dudas sobre el papel de los servicios secretos en Ceuta

La ministra de Defensa, Margarita Robles, a su llegada a la comisión del Congreso de los Diputados.

Margarita Robles se ha convertido este miércoles en la primera ministra que ha dado explicaciones en sede parlamentaria sobre la crisis migratoria en Ceuta. Pero su comparecencia no ha logrado disipar del todo las dudas sobre el papel del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en la entrada masiva de finales de julio. La magistrada y titular de Defensa, plenamente conocedora del carácter secreto de estas actuaciones, ha alabado el trabajo de sus espías. Y ha llegado a asegurar que los mismos informaron a la Delegación del Gobierno en Ceuta de lo que se estaba cociendo en la frontera un día antes del salto. Avisos que el Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska insiste en no haber recibido.

El Centro Nacional de Inteligencia es el órgano competente para "obtener, evaluar e interpretar información y difundir la inteligencia necesaria" para "proteger y promover" los "intereses políticos, económicos, industriales, comerciales y estratégicos de España, pudiendo actuar dentro y fuera de nuestro país. Además, entre sus labores está la de "prevenir, detectar y posibilitar la neutralización" de "actividades de servicios extranjeros, grupos o personas" que pongan en riesgo, amenacen o atenten, entre otras cosas, contra "la soberanía, integridad y seguridad del Estado". No es el único servicio de inteligencia dependiente del Ministerio de Defensa. También está el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS).

La entrada a nado en la ciudad autónoma de decenas de miles de migrantes ante la mirada atónita de un puñado de agentes de la Guardia Civil que se vieron ampliamente sobrepasados arrojó no pocas dudas sobre el papel de los servicios de información españoles y su capacidad de anticipación ante un fenómeno, el de los nadadores, al que se prestaba especial atención en el último informe anual de Seguridad Nacional. Un agujero que terminó tensionando a dos ministerios estratégicos: Interior y Defensa. El primero negó haber recibido aviso alguno de inteligencia sobre lo que podía ocurrir. Y Robles respondió con una encendida defensa de la labor que realizan los agentes del CNI, Cifas y los servicios de información de Policía y Guardia Civil.

La comparecencia de este miércoles en la Cámara Baja, por tanto, estuvo marcada por una pregunta que fueron repitiendo, uno a uno, los portavoces de todos los grupos parlamentarios: ¿Advirtieron los espías del riesgo de que se produjera esta entrada masiva de migrantes a la ciudad autónoma? Pero en esta ocasión la ministra de Defensa ha sido algo más clara. "Nuestras Fuerzas Armadas, los servicios de inteligencia y el CNI realizaron la labor que competencialmente les es exigible y compartieron y analizaron con las Fuerzas de Seguridad del Estado y la Delegación del Gobierno", ha dicho Robles durante su primera intervención.

Una información que ha completado durante su segundo turno de palabra, en el que ha afirmado que fue el 29 de julio cuando los agentes del Centro Nacional de Inteligencia desplegados en la zona informaron a la Delegación del Gobierno de una convocatoria para entrar a nado en la ciudad autónoma "aprovechando" la "fiesta" que se celebraba en Marruecos al día siguiente. Pero lejos de extinguir el incendio con Interior, lo cierto es que la comparecencia de Robles ha terminado por reavivarlo. Porque mientras la ministra se esforzaba por respaldar a los suyos, Marlaska negaba en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que los servicios de inteligencia avisaran de lo que estaba por venir en la frontera.

Marlaska lo niega y preguntas sin respuesta

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"No había ningún informe que atisbara que el 30 de julio iba a acontecer lo que sucedió", ha lanzado casi a la misma hora el ministro del Interior. ¿Quiere eso decir que no hubo ningún aviso o que sí lo hubo pero no se formalizó por escrito? ¿O quiere decir que las advertencias recibidas no alertaban de una llegada tan masiva como la que se produjo? Robles, sin embargo, no ha dado muchos más datos. No se sabe si se dejó constancia por escrito o si la advertencia se hizo de palabra. "Los servicios de inteligencia operan de muchas maneras. No hace falta muchas veces ir a informes manuscritos", ha dejado caer la ministra de Defensa, quien ha resaltado que era "público y notorio" que en la ciudad autónoma "se estaba entrando a nado". Una situación de "emergencia" de la que todos eran conscientes días antes de la entrada masiva.

Robles se ha apoyado en un informe del Estado Mayor de la Defensa para hacer una radiografía de lo que ha calificado como una "crisis en tres fases" protagonizada por individuos que se "autoorganizan" y potenciada por las redes sociales: "El asalto se fundó en una autogestión de individuos atraídos espontáneamente al perímetro fronterizo por cuestiones de oportunidad y por los mensajes en redes sociales de supuesta falta de obstáculos en el cruce de fronteras". Pero al mismo tiempo, ha hablado de guerra híbrida y de "amenaza" de "agentes internacionales". Y aunque no ha querido señalar directamente a Marruecos, sí ha dejado claro que Ceuta y Melilla son "intocables": "No es que sean españolas, son españolísimas".

Los portavoces de los grupos han pedido a la ministra más concreción durante la comparecencia. Pero Robles se ha movido en todo momento en la fina línea que separa lo que se puede de lo que no se puede contar. Ese deber de secreto no le ha impedido desvelar el número de agentes del CNI destinados a la zona. Pero sí contar con el máximo detalle todo lo relativo a los avisos de inteligencia. ¿Informaron los servicios marroquíes a sus homólogos españoles del desplazamiento masivo de personas a las localidades fronterizas? ¿En qué consistieron los avisos del CNI? ¿Se alertó del riesgo de entrada masiva o solo de una convocatoria en redes sociales? ¿Se dimensionó bien la crisis? Son solo algunas preguntas que, a día de hoy, continúan sin respuesta.

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