ICE, la Gestapo de Donald Trump

Fernando Granda

Es el ICE, para los políglotas, el “Ais”. Es el Servicio de Control de la Inmigración y Aduanas que ha mandado Trump a Minneapolis para perseguir a los inmigrantes. Es algo parecido a la Gestapo alemana hoy actualizada en Norteamérica, van vestidos de color pardo, muchos encapuchados con el rostro tapado por un pasamontañas y se esconden en los contenedores para “cazar” a los morenos que van a depositar la basura. ¡Qué nivel!

Una española, profesora de enseñanza media en un colegio de Minneapolis, felicitaba la otra noche al programa El último tren de Radio Nacional de España, por calificar a los “agentes” del ICE de verdaderos asesinos. Otra española residente en Estados Unidos desde hace más de treinta años incidía en el miedo que hay entre los inmigrantes que no salen de casa, no acuden a sus centros de trabajo por temor a ser localizados, “capturados” y deportados. “Se esconden en los sótanos, no encienden la luz y utilizan linternas para moverse por el interior de sus casas”, señalaba esta última, que al terminar su trabajo llevaba comida a muchas familias que no se atrevían a salir. Otro testimonio de una mujer residente en la ciudad manifestaba que algunas fábricas, que existen bastantes en la zona, contemplan la ausencia de medio centenar cada día de trabajadores que no se atreven a ir a su puesto por temor a la detención. Salvo en el centro del municipio se puede observar la soledad de las calles, desiertas, sin gentes que hagan sus vida de compras, trámites, paseen…

Si el jefe de la Gestapo alemana se llamaba Reinhard Heydrich, el nuevo jefe de la ICE en Estados Unidos se llama Thomas Homan, que prometía días pasados “restaurar la ley y el orden” fascista en Minneapolis

El miedo cunde ante la invasión de los “ices” enviados por Trump, que ya han matado a tiros a la vista de todos a dos personas no inmigrantes por defender a somalíes, senegaleses, hispanos, todo aquel que no sea “pálido”. Es decir, vuelve el terrible oeste en el que te matan sin preguntar, incluso detienen a niños y los deportan. Ya ni siquiera sirve el sueño de Martin Luther King de igualdad de negros y blancos, ahora persiguen a los blancos con acento español. 

Si el jefe de la Gestapo alemana se llamaba Reinhard Heydrich, el nuevo jefe de la ICE en Estados Unidos se llama Thomas Homan, que prometía días pasados “restaurar la ley y el orden” fascista en Minneapolis. Todo esto en un país en cuyo Gobierno tiene gran responsabilidad el hijo de inmigrantes cubanos y con un apellido muy castellano. Un país en el que actúa una policía racial que utiliza última generación tecnológica para buscar inmigrantes, técnicas como reconocimiento facial, rastreo de teléfonos móviles y bases de datos. Unos sistemas de reconocimiento facial capaces de combinar documentos gubernamentales y privados para ubicar a personas en tiempo real, lo que capacita al Gobierno con unas herramientas tecnológicas sin precedentes.

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Fernando Granda es socio de infoLibre.

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