Marta Monforte: "Rufián es consciente de que las cúpulas de los partidos se resisten a candidaturas de unidad"
Marta Monforte (Benicàssim, 1993) forma parte del equipo de analistas políticos de infoLibre. Está especializada en el seguimiento a las formaciones de derechas, pero recientemente acaba de dar la exclusiva del acto que reúne a Gabriel Rufián y Emilio Delgado en una charla moderada por Sarah Santaolalla. El anuncio ha removido el espacio de la izquierda, que tiene que buscar una nueva definición para sus próximas candidaturas electorales.
Posible liderazgo de Gabriel Rufián
“Desde que infoLibre adelantó que se iba a celebrar este acto con Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana, y con Emilio Delgado, portavoz adjunto de Más Madrid, ha tenido muchísima repercusión mediática. Muchísima gente en redes se empezó a hacer eco de qué podía significar esta iniciativa. Ellos lo habían circunscrito, en un primer momento, a un simple acto en el que compartir vivencias, experiencias y mirar hacia el futuro. Eran conscientes de la duda que se planteaba sobre qué va a ser de la izquierda alternativa de cara a las próximas elecciones generales, que no sabemos si se celebrarán este año o en 2027. Sobre todo, el propio Gabriel Rufián ha alimentado esta narrativa. Siempre defiende, desde hace meses especialmente, pero ahora lo ha vuelto a reactivar con este acto, que la izquierda tiene que moverse, que tiene que hacer algo. No lo concreta, pero creo que se da por satisfecho con que se esté hablando”.
Derivadas de un cambio en la izquierda alternativa
“Es consciente de que las cúpulas directivas de los partidos se resisten mucho a tener candidaturas de unidad o confluencias, porque eso implica perder parte de sus beneficios y privilegios. Al final pierden un poquito de parcelita de poder y tienen que ceder respecto a otros partidos. Yo creo que lo que le gustaría a Rufián, lo que pasa es que no lo va a decir de esta manera, es que, por ejemplo, en Cataluña solo sea Esquerra Republicana la referencia. Pero esto tendría problemas con los comunes que también se presentan allí. Que en Euskadi solo sea Bildu la referencia. Pero no es tan fácil porque también hay otras candidaturas nacionales que sí quieren estar en estos territorios y tendría que verse cómo articularlo. Si hacen actos conjuntos o se queda en una cosa más programática. Todos coinciden en que no van a hacer presidente a Alberto Núñez Feijóo, ni al Partido Popular, ni a Vox. Rufián ha intentado al menos abrir una conversación sobre qué tiene que hacer la izquierda de cara al próximo ciclo electoral. Y por la parte de Emilio Delgado, no esconde que quiere ser el candidato de Más Madrid a las próximas elecciones en la Comunidad de Madrid. Tendrá que verse las caras a nivel interno con Mónica García, si se quiere presentar con Manuela Bergerot. Busca reivindicarse como una figura importante dentro de la izquierda madrileña”.
Lecciones para el progresismo del ciclo electoral
“Si hay algo claro en las elecciones de Aragón y también las extremeñas y las previas autonómicas, es que ha habido un impulso a las candidaturas que han hecho trabajo desde el territorio. En el caso de Aragón, de la de Chunta Aragonesista y en el caso de Extremadura, de la candidatura de Irene de Miguel de Unidas por Extremadura. Los electores lo agradecen, no quieren paracaidistas que hablen desde Madrid, Barcelona o Andalucía, sin tener conocimiento de cómo funcionan los servicios en su comunidad. Yo sé lo que buscaría, creo que lo más inteligente por parte de las izquierdas es mirar quién tiene esta implantación territorial, quién la lidera y por qué. Es importante que esas formaciones sean quienes articulen el proyecto. Y luego, respecto a cómo hacerlo, es verdad que en política cada vez tiene más peso el factor personalista. Gabriel Rufián es una clara figura en ascenso y atrae a mucha gente, aunque sea independentista y mucha de la gente que podría votarle no. Todavía más importante es ver cómo a esas candidaturas de la izquierda les puede afectar el sistema de reparto para que ninguno de esos votos se tire a la basura. Todo el mundo necesita ser generoso y no sé si estamos en ese momento de generosidad por parte de algunos partidos o en las cúpulas de algunos partidos”.
El camino de maduración de Rufián
“Gabriel Rufián ha hecho una transformación muy evidente desde que él llegó al Congreso de los Diputados a Madrid en el año 2015. Se presentaba como el enfant terrible de la izquierda. Todos recordamos los momentos más épicos con la impresora. Era ese gamberro para intentar molestar al Partido Popular de Mariano Rajoy. Le llegaron a echar del pleno del Congreso, que no es nada habitual. Pero en los últimos años, y especialmente con la presidencia de Pedro Sánchez en el Gobierno, ha ido transformando su perfil hacia, digamos, el de un hombre de Estado. Ha apoyado al PSOE cuando ha creído que tenía que hacerlo aún contra su propio partido o los intereses de ERC en Cataluña. Y ha sabido entender muy bien el lenguaje de las redes sociales. Intentar hablar de lo que pasa en el día a día, las dificultades que tiene la gente por acceder a la vivienda, los precios que suben y no te da la vida. Intentando hacer equilibrios con su propio partido, ser ese actor que aporta al panorama nacional desde posiciones más de izquierda nacional. Yolanda Díaz se ha diluido más o la propia Irene Montero o Ione Belarra, figuras claves que han sido la izquierda pero que han estado más desplazadas en esta legislatura. Él se ha llevado los focos por su buen hacer. Le hemos premiado los periodistas parlamentarios con la mejor intervención parlamentaria, el mejor orador. Es por algo y él lo sabe”.
Estrategias para recoger voto de izquierdas
“Unidas Podemos o Podemos en su momento, han dependido demasiado de las cúpulas de Madrid y han dejado poca autonomía a los territorios. Eso ha sido un error. Podemos ha desaparecido prácticamente de todos los parlamentos, cuando en su día era la referencia dentro de la izquierda. Y ahora cada vez más organizaciones como Compromís, como Chunta, como BNG, como Bildu, tienen más fuerza. Se tiene que trabajar, pero no el mes antes de las elecciones, tiene que haber una carrera de fondo por parte de las izquierdas y tienen que tomarse en serio lo que hacen en los territorios. Mucha gente entiende que las izquierdas no han hecho lo suficiente sobre los problemas estructurales que afectan a los ciudadanos, como la vivienda”.
Derechas descentralizadas
“Aliança Catalana tiene un discurso catalanista muy identitario, pero con posiciones claramente de ultraderecha, de criminalización de los migrantes, de acoso al diferente. Es uno de los riesgos que tienen PP y Vox sobre todo en territorios donde hay un sentimiento nacional o nacionalista. La derecha también puede ver cómo determinados partidos crecen mientras ellos pierden posiciones. Aquí yo creo que el principal damnificado puede ser el Partido Popular, porque mucha gente puede identificar que no tiene un rumbo claro o que es muy parecido a las políticas que hacen otros partidos conservadores. A nivel occidental, la derecha conservadora cada vez está peor, pierde posiciones y la ultraderecha es quien lidera el mundo. Lo vemos con Donald Trump, pero lo vemos con Meloni, con Le Pen y con Orbán y con muchas otras extremas derechas europeas”.
Liderazgo de Pedro Sánchez dentro del PSOE
“Creo que en el momento actual nadie discute el liderazgo de Pedro Sánchez, porque él ha sido capaz de cambiar el relato en las elecciones de 2023, una elección que prácticamente todo el mundo daba por perdida. Fue capaz de ganarla, o al menos de tener los números para reeditar el Gobierno. Eso quizá ha sido a costa de que algunos territorios del PSOE a nivel territorial hayan retrocedido y les haya afectado como marca. Pero es verdad que Sánchez, y eso te lo reconoce hasta el menos sanchista, sigue siendo un activo político porque es la cara visible del Gobierno. Y yo creo que mucha gente ha empatizado con él respecto a muchas de las cosas que han pasado y ha tenido que gestionar. Respecto a la investigación hacia su mujer, a la condena al fiscal general del Estado. Todo esto creo que ha hecho que una parte de la izquierda, que a lo mejor hace unos años no hubiera votado al PSOE, se lo plantee más en términos sanchismo, sí, sanchismo no. ¿Qué pasará cuando Sánchez ya no esté en el PSOE o no esté en el Gobierno porque se pierdan las elecciones? Creo que eso sí que va a ser una dura batalla en las izquierdas. Hay figuras como Óscar Puente, que creo que ahora está quemado con la gestión ferroviaria, Bolaños... Hay quien dice que ya toca que el Partido Socialista lo lidere una mujer”.
Isabel Díaz Ayuso como figura nacional
“Lleva muchos años intentando proyectarse como la líder de referencia de la derecha desde la Comunidad de Madrid. Y una cosa llamativa. Los medios de la derecha siempre la ponen de antítesis a lo que dice Feijóo. Esto se llevó por delante a Pablo Casado hace ya casi cuatro años. Ella dio ese golpe de mando y todos los barones fueron detrás. Ayuso, con sus alianzas con Milei, con el evento telemático en Mar-a-Lago, busca ser referente de la derecha, pero también de la ultraderecha. Creo que por el momento la legislatura va a continuar si no pasa algo muy grave y Feijóo será quien se presenta a las elecciones por el PP. Si no lo consigue se abrirá una sucesión muy desencarnada. Habrá quienes apoyen a Ayuso porque piensan que es mejor para contener a Vox. Habrá otros que apuesten por un Juanma Moreno de la vida porque creen que ese discurso más templado es mejor para el partido. Y habrá, creo, otros aspirantes. Yo no descartaría un Jorge Azcón, presidente de Aragón, que también quiere proyectarse a nivel nacional. El PP es un partido de baronías y los territorios tienen muchísimo peso”.
Bandazos en la estrategia del Partido Popular
“Los vaivenes que hemos visto con el Partido Popular en los últimos años, los cambios de opinión, de criterio, las estrategias diversas, un día llaman a Vox sus hermanos, otros días dicen que son populistas, extrema derecha, socios, evidencian que no saben qué hacer y que el principal rival y la principal preocupación de Alberto Núñez Feijóo es Santiago Abascal, no Pedro Sánchez. Van probando cosas a ver qué les funciona mejor. Pero ya han visto que ni copiarles el discurso les funciona más ni decir que son distintos les funciona, ni confrontarlos les funciona, ni ignorarlos les funciona. Están haciendo test, pruebas de una manera creo que muy infructuosa, porque no les está funcionando nada. Hemos visto ahora en las elecciones en Aragón cómo incluso pierden escaños respecto a lo que tenían hace dos o tres años, siendo ellos quienes han convocado estratégicamente las elecciones. Hay una preocupación muy, muy grande sobre si Vox en algún momento, que esto se está ya empezando a plantear en el PP, puede llegar a pasarles en algunos territorios”.
Miedo a Vox en el PP
“De cara a las elecciones en Castilla y León estuve sondeando algunos cargos medios del PP en Valladolid, Salamanca y en algunos sitios más y decían que estaban desesperados porque a Vox, sin candidato, que todavía no lo tenía, lo veían fuertísimo en las encuestas. Hay gente que te hablaba de un triple empate a nivel porcentual con diferencias de uno o dos puntos entre Partido Socialista, Partido Popular y Vox. Como al final el voto de la derecha se divide entre el Partido Popular y Vox, puede llegar a pasar que el PSOE les supere mínimamente o se quede muy cerca de ellos. Por eso la propuesta del candidato socialista a apoyar la lista más votada, creo que ve que puede tener opciones ahí. A mí me preocupa como valenciana, especialmente el caso de Vox en el País Valencià, con la dana y la floración de discursos que piensan que los recursos públicos no funcionan, la desesperanza, todo lo que ha pasado, que ha generado muchísimo malestar. Vox está muy fuerte en las encuestas y el PP valenciano, que está ya lastrado por Carlos Mazón, ve como Vox casi le puede llegar a sobrepasar en la ciudad de Valencia o en territorios muy claves para ellos. No descarto que esto pueda pasar, que pueda haber un sorpasso de Vox al Partido Popular de aquí a 2027 en algunos territorios específicos”.
La rentable pasividad de Vox
“El caso de Vox es muy curioso. Cuando nacen como formación política, sobre todo desde las elecciones de Andalucía de 2018, todo el tiempo quieren apoyar desde fuera. Son conscientes de que gobernar desgasta. Y a ellos especialmente porque tampoco tienen un programa de gobierno muy claro, tienen solo consignas. En el ciclo electoral de 2023 decidieron entrar en los gobiernos del PP. No duraron ni un año. Abascal decidió dar un golpe de mando mirando las encuestas que veían cómo Vox cada vez tenía menos peso respecto al Partido Popular. Utilizó la cuestión de la inmigración, fundamental en todas las extremas derechas. Ahora están viendo cómo el PP quiere meterlos de nuevo en los gobiernos para desactivarlos y dejarlos en una posición más subalterna. Pensaban que iban a rechazarlo y Vox está diciendo que sí, pero con consejerías con peso. Me da la sensación de que a ellos no les beneficia entrar a los gobiernos, porque se ven los déficits que tienen a nivel gubernamental y que no saben aplicar sus programas porque muchos de ellos no se pueden aplicar según las normas europeas, la justicia, etcétera. No puedes, por ejemplo, deportar a medio millón de personas que ellos dicen. Entonces están jugando un poco al gato y al ratón con el PP y lanzándose órdagos todo el tiempo”.
El rumbo de la legislatura
“La legislatura está siendo muy complicada para el Gobierno, y para el Partido Socialista articular acuerdos con las fuerzas que apoyaron a Pedro Sánchez en la investidura. Junts especialmente es el factor que lo desestabiliza todo, porque él tiene su propia competición con Aliança Catalana y sabe que tampoco se puede acercar demasiado al Partido Socialista. Por eso cuesta mucho apoyar cualquier tipo de medida de ámbito más social. Es un partido de derechas y tiene intereses que muchas veces son muy similares a los del PP, incluso a los de Vox. A nivel económico y a nivel industrial es derecha conservadora pura. Y luego tenemos a un Podemos que cree que la mejor estrategia para intentar volver a resurgir del liderazgo es impugnar todo lo que haga el Partido Socialista. Claro, y el PSOE necesita ambos. Esto no implica que vaya a haber elecciones. Eso implicará que haya menos leyes que en otras legislaturas y que sea todo más retórico. Que el Congreso se vuelva más una cámara de posicionamientos, pero no tanto legislativa para leyes de calado”.