RATA: "Rechazamos la idea de que para triunfar tienes que irte a Madrid porque es allí donde pasan las cosas”

Daniel Sabater y Félix Esteban son RATA.

Félix Esteban (bajo y voz) y Daniel Sabater (batería) son RATA, el ruidoso último secreto a voces del rock español. Desde Murcia para el resto del mundo, el dúo, que no llega a los dos años de vida, disfruta de un verano de lo más ajetreado presentando en sociedad su primer disco, No me quiero morir nunca (Sony Music, 2026), antes de una gira en otoño por las principales salas del país para cerrar este año triunfal por todo lo alto. 

Pero volvamos al principio. RATA nació casi como una broma entre dos amigos. Félix pasó de acompañar a otros artistas con el bajo a colocarse al frente del escenario, mientras Dani dejó temporalmente el protagonismo de su carrera en solitario para sentarse detrás de la batería. Con esa formación poco habitual, el dúo murciano ha construido un sonido que reivindica las imperfecciones y una identidad marcada por la ironía. En su primer álbum hablan de sus familias, sus amistades y sus miedos, manteniendo el espíritu con el que comenzó todo: juntarse para hacer música y pasarlo bien.

PREGUNTA: Antes de formar RATA ya erais amigos y habíais trabajado juntos. ¿Cómo nació el grupo?

FÉLIX: Dani y yo somos muy amigos y pasamos mucho tiempo juntos. A veces, no teníamos nada que hacer y nos poníamos a tocar la guitarra o a hacer reguetón, simplemente por hacer música. Un día, medio de coña, decidimos hacer un tema que nos gustara un poco más en serio. Hicimos varias canciones muy diferentes hasta que salió Tus mierdas. Cuando la terminamos pensamos: “Hostia, esto está guapo”. Ahí empezamos a trabajar de verdad.

DANI: La broma era: “¿Te imaginas lo raro que sería montar un grupo y que tú tocaras esto y yo aquello?” Fue un poco así, de coña, y aquí seguimos.

P: En RATA también habéis intercambiado vuestros papeles habituales. ¿Cómo habéis vivido ese cambio?

D: Fue fácil porque el proyecto empezó con la ilusión de hacer algo diferente. Yo no sabía tocar la batería y, precisamente, me divertía imaginarme montando un grupo y poniéndome a tocarla. He descubierto que prefiero estar detrás que delante, mil por mil. También tenía un lado un poco loco, como un demonio dentro, que antes no sacaba y que con RATA ha podido salir.

F: Yo he descubierto justo lo contrario. Estar delante mola un montón. Cuando tocas el bajo para otros artistas no sientes que el foco esté sobre ti. Aquí es diferente.

P: El grupo está sostenido principalmente por un bajo y una batería. ¿Cómo condiciona eso vuestra música?

RATA (responden ambos a la vez, como uno solo): Nos obliga a ser más creativos. Para no necesitar un guitarrista en el escenario hemos buscado soluciones con las que conseguimos sonidos bastante divertidos. Al principio, nos hacía mucha gracia ser solamente nosotros dos y nunca se ha negociado cambiarlo. Hay gente que nos dice que metamos guitarristas, pero nos gusta más así. Hemos aprendido un montón de cosas técnicas y creativas para conseguir que funcione.

P: También defendéis mantener algunas imperfecciones en las grabaciones. ¿Cómo decidís cuáles se quedan?

F: Cuando un error es muy notable o hay un desafine muy fuerte, se corrige; pero si aporta algo y tiene sentido dentro de la canción, se queda. Si en un estribillo estamos cantando jodidos, sale un grito y aparece un pequeño gallo, que se quede. Otra cosa es que haya un error que te saque completamente del tema.

D: Hay fallos que escuchas y piensas: “Uf, esto mola”. Parece que la canción casi se va a caer, pero no se cae. Puede ser un desafine o que algo entre un poco tarde. Creo que eso le aporta vida.

P: No me quiero morir nunca reúne diez canciones con sonidos muy diferentes. ¿Qué las une?

F: No había algo muy planificado musicalmente. Sí sabíamos que queríamos hablar de la nostalgia y de lo que sentimos hacia nuestras familias, nuestros amigos, la vida y nosotros mismos. Luego salió, de una forma u otra.

D: Estábamos en un momento concreto de nuestras vidas, nos gustaban unos géneros y teníamos unas referencias determinadas. Me alegro de que no hubiera un plan, porque quizá no habría salido así. El disco es una foto de cómo estábamos y de lo que somos.

P: Varias canciones acumulan cientos de miles de reproducciones. ¿Qué os ha sorprendido más de la acogida?

F: Lo estoy viviendo como un sueño. No tanto por las reproducciones, que me dan un poco más igual, sino por verlo reflejado en los conciertos. El grupo está hecho para tocar en directo.

D: Nos sorprende la cantidad de gente que aparece, incluso en lugares alejados de casa. A veces pensamos que, por la hora o el sitio, no va a venir demasiada gente pero, de repente, encontramos a personas con camisetas de RATA cantando los temas. Hay canciones como Hacer el amor que no esperas que todo el mundo se sepa. Cuando vemos a la gente cantarlas, nos miramos pensando: “¿Pero qué coño es esto?”. Todavía nos sorprende mucho.

P: ¿Qué canción elegiríais para presentarle RATA a alguien que nunca os ha escuchado?

RATA: Probablemente, Yo de mayor quiero ser yo. Es el cierre del álbum y creemos que resume muy bien el disco. En cuanto la hicimos, sentimos que era “el tema”. Pensamos: “Esta canción la vamos a tocar toda la vida como último tema”. Después, ha conectado con muchísima gente, así que sería raro no elegirla.

P: En muchas canciones os mencionáis a vosotros mismos y al propio grupo. ¿De dónde surge esa autorreferencia?

F: Es un poco la definición del grupo. Somos así y hablamos de nosotros. Tampoco somos muy filósofos, no sabemos hablar de demasiadas cosas más allá de nosotros mismos y de lo que nos pasa. Además, nos parece divertido. Alguna vez he dicho que me gustaría escribir como Leiva, pero no tengo ni la capacidad, ni el conocimiento, ni el talento.

D: Ni la estética, ni la voz.

F: Seguramente tampoco sea más guapo [risas].

D: Tiene muchas cosas de las que reírse, pobre.

F: Nos reímos porque nos queremos.

P: ¿Cómo nació Tipos duros, una de las canciones más emocionales del álbum?

RATA: Nosotros somos así, lloramos y no tenemos miedo a hacerlo. Nuestro círculo es muy sano y tampoco tenemos problemas para hablar de esas cosas. Si estamos mal o echamos de menos a alguien, se dice y punto. La canción no empezó con la intención de hablar de eso, estábamos en el estudio y decidimos hacer un tema sobre las cosas que nos hacían felices, así que empezamos a apuntarlas en el móvil. Cuando llegamos al estribillo surgió otra reflexión: todas esas cosas me hacen feliz, pero ¿me da miedo que se acaben? ¿En qué me convierte eso? La canción fue avanzando hacia ahí mientras la hacíamos.

F: Es mi tema favorito. Es el que más me hace sentir.

P: En redes os promocionáis compartiendo comentarios negativos e irónicos sobre vosotros. ¿Cómo comenzó esa dinámica?

RATA: Un día, uno de nuestros colegas dejó un comentario de broma riéndose de nosotros y Dani decidió compartirlo porque le hizo mucha gracia. A partir de ahí, la gente empezó a escribir cosas parecidas y nosotros las resubíamos. Se sumaron al juego y ahora ya no hay quien los pare. A veces, incluso nos escribe gente preocupada porque piensa que los comentarios son de verdad, pero es bonito porque se entiende que vienen desde la ironía. Es una forma de demostrar que están contigo y de hablar con nosotros.

P: Murcia y Madrid aparecen con frecuencia en vuestras canciones y en vuestra comunicación. ¿Qué relación mantenéis con ambas ciudades?

RATA: Rechazamos la idea de que para triunfar tienes que irte a Madrid. También ese ritmo de vida y el mensaje de que tienes que estar allí porque es donde pasan las cosas. Claro que pasan cosas, pero a nosotros no nos interesan demasiado. Hacemos música cómodos en nuestra casa, cerca de la gente que queremos y en un lugar en el que nos gusta vivir. Hemos vivido en Madrid por dedicarnos a la música y nos hemos dado cuenta de que lo importante es lo que escribas, toques y cantes. No necesitamos hacerlo allí. Nos gusta que, siendo dos murcianos, podamos salir desde casa y viajar adonde tengamos que hacerlo.

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P: El disco se llama No me quiero morir nunca. ¿Qué tendría que estar pasando dentro de diez años para que siguierais diciendo esa frase?

F: Lo que me hace más feliz y me mantiene más vivo es la gente que tengo al lado. Me da igual cómo me vaya personalmente. Si tengo a mi pareja, a mis amigos y a mi familia bien, ya está. Es lo único que quiero.

D: Los dos sentimos que este grupo y lo que nos está pasando es muy especial. Hacemos canciones, tocamos en muchos sitios y es lo que más nos gusta del mundo, pero RATA también es una excusa para seguir haciendo cosas juntos como los amigos que somos. Nuestro equipo de trabajo está formado por nuestros mejores amigos y mi familia. Cuando cogemos un vuelo o nos vamos a un concierto, parece que nos vamos de excursión. Félix y yo lo hemos hablado mucho: si dentro de diez años seguimos como estamos ahora, sin que cambie nada, para mí ya sería más que suficiente. Sería una victoria. Si pasa algo más grande, sería la hostia.

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