SECTOR BANCARIO

El Gobierno escenifica un pulso con la banca mientras prepara otro aval público a sus balances

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El nombramiento del director general de Regulación y Estabilidad Financiera del Banco de España desde 2000, José María Roldán, como nuevo presidente de la patronal bancaria AEB ha provocado un inédito enfrentamiento entre el Gobierno y el sector bancario. El Ministerio de Hacienda se ha unido a las críticas iniciales del Ministerio de Economía y Competitividad por el uso de la "puerta giratoria" entre lo público y lo privado en la banca.

El choque afecta también al Banco de España. El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha anunciado que tiene intención de cambiar el régimen de incompatibilidades vigente en el Banco de España. En el caso de Roldán, director general, ese régimen sólo le obliga a esperar seis meses antes de trabajar en el mismo sector (el bancario) que supervisó durante 13 años. Economía precisó que la reforma anunciada "no se hace en función de casos concretos, es a futuro y no tiene efectos retroactivos". En resumen, no afecta al nombramiento de Roldán, aunque la reforma, que elevará el periodo de incompatibilidad a dos años, puede dejar a Roldán en una posición muy desairada.

La escenificación del pulso conviene al Gobierno por al menos dos razones: cuestiona a un sector que no cuenta con excesivas simpatías entre una sociedad conmocionada por la dureza del ajustedureza del ajustey desvía la atención sobre el inminente apoyo que el Gobierno, vía avales públicos de decenas de miles de millones de euros, va a volver a prestar a la gran banca para pasar con holgura los exámenes que prepara el Banco Central Europeo.

La representación del enfrentamiento entre las partes vulnera, aparentemente, el primer mandamiento de un banquero: mantener buenas relaciones con quien maneja el Boletín Oficial de Estado (BOE). Aunque no se pierden las formas: el enfrentamiento es soterrado, con declaraciones off the record que, cuando se hacen en público, son para ser interpretadas.

Botín en la fortaleza

A esta categoría pertenecen las que realizó el presidente del Banco Satander, Emilio Botín, en la VI Conferencia Bancaria Internacional que la entidad organiza cada año en su fortaleza de Boadilla (Madrid). En el acto, Botín separó las entidades bien gestionadas de las que han quebrado (las cajas) y pidió para las primeras que se abra la mano de la regulación para aumentar su rentabilidad "si se quiere atraer a los clientes e inversores". En la IV Conferencia, Botín ya pidió "frenar el tren" de la regulación,

Botín lo expresó, por supuesto, en el lenguaje de los iniciados. "Hay voces" dijo el banquero "que exigen ir mucho más allá de Basilea III (normas para reforzar el capital de los bancos) en requerimientos de capital. En mi opinión esto puede ser contraproducente: la aportación marginal de seguridad al sistema es mínima y no compensa la caída que ello supondría en el flujo de crédito"

Más directo que Botín a la hora de participar en la representación del pulso banca-Gobierno fue el secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta. En declaraciones a TVE, aseguró que comparte el malestar que el futuro nombramiento de José María Roldán al frente de la Asociación Española de Banca (AEB) ha causado en el Ministerio de Economía.

Las críticas de Economía a los grandes bancos que han elegido a José María Roldán como sustituto de Miguel Martín como presidente de la patronal del sector abren varios interrogantes

En primer lugar, por qué los bancos anuncian el relevo cuando el principal interesado, Roldán, apenas hacía un mes que dejó su cargo en el Banco de España y tiene seis meses de incompatibilidad para trabajar en el sector; Segundo, por qué en esta ocasión no ha funcionado la "diplomacia" bancaria y tercero, por qué el actual presidente, Miguel Martín, tenía interés en que se anunciara su relevo. infoLIbre ha intentado trasladar las tres cuestiones a la AEB, sin éxito.

Sin consultas

Fuentes ministeriales subrayaron que nadie consultó el nombramiento de Roldán con los departamentos más interesados. En el nadie entra el Banco de España contra el que también se dirigen algunas píldoras en forma de pregunta. Una muestra: si tan bueno y competente es Roldán, sostienen fuentes cercanas a los ministerios críticos ¿por qué el Banco de España no lo ha retenido?

La distraida pelea entre ministerios, Banco de España y grandes bancos deja en un segundo plano un tema crucial para el sector: la norma que prepara el Ejecutivo para transformar los llamados activos fiscales diferidos (impuestos que los bancos no pagarán a futuro para compensar pérdidas pasadas) en créditos fiscales avalados por el Estado.

La banca reclama hasta 50.000 millones en créditos fiscales que pasarían a reforzar su capital y facilitarían pasar sin ahogos el examen de las autoridades europeas. Todo, con aval del Estado para garantizar que esos créditos se hicieran efectivos en caso de quiebra de la entidad. Frente a la petición, Hacienda rebaja la posibilidad de avalar a una cifra por debajo de los 30.000 millones.

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