Política económica

Todo lo que Rajoy debería pedirle a Merkel en Santiago: eurobonos, inversiones y una solución para la deuda

Rajoy y Merkel.

Angela Merkel se reunirá en Santiago de Compostela con Mariano Rajoy apenas unos días después de que hayan saltado de nuevo las sensibles alarmas de la frágil economía europea. El frenazo alemán, el estancamiento francés y la recesión italiana son un jarro de agua fría para las proclamas de recuperación lanzadas por el Gobierno español. Pero también pueden convertirse en un argumento para cambiar la dirección de la política económica alemana y, también, la europea. La cohabitación con los socialdemócratas del SPD ya ha conseguido un cambio de tono en Merkel, con la aprobación de un salario mínimo y la jubilación anticipada o el saneamiento de las cajas de los Länder.

Al menos es lo que piensa Javier Santacruz Cano, economista del think tank liberal Civismo. “Es el momento propicio para concretar propuestas”, asegura. Aunque Jorge Fabra, de Economistas frente a la Crisis, duda de que Rajoy, “que ha sido el abanderado de las políticas de austeridad y devaluación salarial que han disparado la desigualdad en Alemania y en España” vaya a poner sobre la mesa medidas radicales: “Hay tantas cosas que Rajoy debería haber planteado y no lo ha hecho… empezando por la simpleza de que reducir el gasto público reduce el déficit”. La base de toda la política económica europea durante la crisis.

En cualquier caso, los economistas consultados por infoLibre coinciden en que algunos temas no deberían faltar en Santiago de Compostela, sin dejar de analizar si las medidas puestas en marcha hasta ahora han sido eficaces, teniendo en cuenta los malos datos de tres de las cuatro principales economías europeas. “Corremos el riesgo de caer en otra crisis en V después de atravesar una crisis en W”, advierte Jorge Fabra, “existe el riesgo de que se estabilice la anemia que padece la economía de la UE, de que no salgamos de la crisis ni siquiera en las variables macroeconómicas”.

Así pues, es el momento de acelerar los plazos de la unión bancaria, destaca, para acabar con las dudas sobre la solvencia de las entidades financieras. “Tenemos un sector bancario claramente atrofiado y un crédito que no fluye pese a las inyecciones monetarias del Banco Central Europeo (BCE)”, apunta el economista Alejandro Inurrieta. Jorge Fabra defiende la “mutualización de riesgos financieros” a través de los eurobonos. Santacruz Cano cree que la rotunda negativa alemana a la emisión de deuda pública europea debería atenuarse gracias a la “brutal” bajada de la prima de riesgo, ahora que resulta “más fácil homogeneizar tipos de interés y emitir un único bono”.

También defiende Javier Santacruz que puede ser el momento de que Alemania permita al BCE relajar una política monetaria que se ha demostrado incapaz, precisa Alejandro Inurrieta, de activar el crédito. Tanto Fabra como Inurrieta son partidarios de las políticas expansivas. “El BCE está incumpliendo los objetivos que le marcan sus propios estatutos”, destaca el primero, “porque su misión es garantizar la estabilidad de los precios, que está en el 2% de inflación”. Y en la eurozona se quedó el pasado mes en sólo el 0,4%, con un -0,3% en España. “No hay crecimiento sin inflación”, resume el presidente de Economistas frente a la Crisis. Una sentencia que haría temblar a todo el Gobierno de Angela Merkel.

Quita ordenada

Inurrieta no duda de la necesidad de una quita de la deuda europea, de “una reestructuración ordenada para liberar recursos que permitan crecer a la Unión Europea”. Y no es el único. La deuda pública española ha alcanzado ya el billón de euros y amenaza con superar el 100% del PIB al terminar del año. Muchas son las voces que advierten de que es impagable. Incluso en Alemania. Lo ha reiterado el presidente del Institut für Wirtschaftsforschung (Ifo), Werner Sinn, un conocido antagonista de las políticas merkelianas. A su juicio, debería negociarse una quita parcial para España, Grecia y Portugal. “La rebaja de precios y costes para ganar en competitividad no está consiguiendo resultados, y el peligro de deflación podría frenar los pocos avances logrados con los ajustes“, advirtió en una reciente entrevista a la agencia Bloomberg.

Sin embargo, Jorge Fabra alerta ante las “crisis de reputación” que pueden provocar una quita, y prefiere, por tanto, mutualizar los riesgos financieros. “Si los tipos de interés son bajos, una deuda elevada tiene menos importancia”, replica.

Inversiones, industrialización, formación profesional

Sobre la mesa de Merkel y Rajoy, Javier Santacruz pondría también una vieja medida relegada de la agenda europea desde 2012: un macroplan de inversiones a cargo del Banco Europeo de Inversiones (BEI)Banco Europeo de Inversiones (BEI). “La propuesta partió de Alemania y Alemania tiene la última palabra sobre ella”, resalta. El BEI ya concedió fondos a Grecia –10.000 millones de euros– y Portugal –5.000 millones–, indica Santacruz, quien cree que ahora debería utilizar sus recursos para bonificar contratos de jóvenes o reciclar parados de larga duración en España.

Para Alejandro Inurrieta, la agenda debería incluir planes de reindustrialización de los tres países del sur más golpeados por la crisis. Además de una “política de recualificación profesional europea”, para devolver al mercado de trabajo a los millones de despedidos de los sectores que han quedado desmantelados durante la crisis. Sin olvidar que los salarios deben subir, “empezando por la propia Alemania”, para incentivar su demanda interna y que ésta tire de las economías del resto de Europa.

Por su parte, Jorge Fabra se adhiere al Plan Marshall de inversiones públicas que reclaman los sindicatos europeos: 2,5 billones de euros para los próximos 10 años con los que aseguran que podrían crearse hasta 11 millones de empleos. Es decir, la vuelta al calcetín de las políticas de austeridad que hasta ahora han dominado la escena europea de la crisis. “Las políticas de austeridad destruyen empresas, y por tanto, destruyen empleo”, dice Jorge Fabra, que defiende las políticas de demanda –“es la demanda, no las empresas, la que crea puestos de trabajo”–, en las antípodas de la economía merkeliana.

De ahí que tanto Fabra como Inurrieta insten a Rajoy a alejarse de la “influencia alemana” que, a su juicio, alienta un crecimiento de “mala calidad en el que se reparte el mismo trabajo entre más personas y se bajan los salarios”. Y a reclamar un aumento de los presupuestos de la Unión Europea que permiten una política agraria o industrial más sólidas y cohesionantes que las actuales.

Finalmente, Rajoy debería reclamarle a Merkel información, recomienda Javier Santacruz. “Que España vaya a subir sus previsiones de crecimiento a final de año como ha anunciado puede ser suicida a tenor de las últimas cifras del PIB alemán”, destaca. Así que Alemania, “como principal socio exportador de España”, debe advertirle de cómo prevé que va a evolucionar su economía en los próximos meses.

Cumbre sin ministros

De la agenda real sólo se sabe que Rajoy intentará conseguir de Merkel alguna certeza sobre el futuro en Bruselas de su ministro de Economía, Luis de Guindos, y del eurodiputado Miguel Arias Cañete, además de que tratarán los temas que quedaron pendientes en el último Consejo Europeo. Fuentes de la Moncloa dan por sentado que hablarán de la situación económica, del conflicto de Ucrania –la canciller viene de Kiev– y del veto ruso a las exportaciones europeas. Pero precisan que no se trata de una cumbre al uso, ya que Merkel y Rajoy van a reunirse sin ninguno de sus ministros, acompañados únicamente de "miembros de sus gabinetes". Mientras, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha preparado un “decálogo de medidas” destinado a imprimir “un giro” en la política económica europea y que este sábado presentará en rueda de prensa en Santiago de Compostela.

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