Meta, a juicio por "enganchar" a los menores
Meta afronta desde el pasado martes uno de los mayores juicios de su historia por los posibles daños de sus redes sociales, Facebook e Instagram, a la salud de los menores. La compañía ha sido demandada por varios estados que exigen cambios en el diseño y funcionamiento de las aplicaciones y compensaciones económicas cuya cuantía no han concretado, aunque han admitido que podrían rondar los 200.000 millones de dólares. Meta, por su parte, calcula que las sanciones máximas podrían alcanzar los 1,4 billones de dólares, una cifra que utiliza para argumentar que la reclamación es desproporcionada. La cuantía final, en caso de condena, corresponderá al tribunal.
Los demandantes acusan a Meta de diseñar e implementar funciones en Instagram y Facebook destinadas a fomentar un uso compulsivo entre niños y adolescentes, pese a conocer los posibles daños para su salud física y mental. También sostienen que la compañía recopiló datos personales de menores de 13 años sin el consentimiento de sus padres, en contra de la legislación federal. Meta niega las acusaciones.
El juicio, que se celebra en el tribunal federal de Oakland (California), está previsto que dure entre cuatro y seis semanas. Se enmarca, además, en una oleada mucho más amplia de litigios: Meta, TikTok, Google y Snap afrontan más de 3.000 demandas individuales de jóvenes y familias que atribuyen a sus productos un carácter adictivo y daños a la salud mental.
Este es uno de los mayores retos judiciales para Meta, que este mismo año ya ha sufrido importantes reveses en casos relacionados con la protección de menores. En Nuevo México, las condenas y medidas económicas impuestas a la compañía ascienden a 942 millones de dólares; y, en Los Ángeles, un jurado declaró responsables a Meta y YouTube en un caso sobre adicción a las redes y concedió seis millones de dólares en daños a la demandante. Meta ha anunciado recursos contra esas decisiones.
Cuatro estados abren el macrojuicio contra Meta
El juicio tiene su origen en el litigio iniciado en 2023 por los fiscales de 29 estados del país. En esta primera vista participan California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey, que sostienen que la empresa diseñó e implementó funciones perjudiciales en sus plataformas que generan adicción en menores de edad y vulneró leyes federales y estatales, incluida la Ley de Protección de la Privacidad Infantil en Línea (COPPA).
Rob Bonta, fiscal general de California, declaró antes de comenzar el juicio: “Una de mis funciones más importantes como fiscal general es proteger a nuestros hijos de cualquier daño. Tal como alega nuestra demanda, Meta prioriza las ganancias sobre la seguridad de los niños y viola constantemente las leyes de protección al consumidor”.
Ya ante el tribunal, la fiscal general adjunta de California Megan O'Neill sostuvo en sus argumentos iniciales: "El modelo de negocio de Meta se puede resumir en cuatro pasos sencillos: enganchar a los usuarios, retenerlos el mayor tiempo posible, recolectar sus datos y luego ocultar la verdad al público (...) Meta se aprovechó del funcionamiento del cerebro de los menores".
Arturo Béjar, exingeniero de seguridad y exasesor de bienestar de Meta, dio la razón a los demandantes, declarando que informó en numerosas ocasiones acerca de los fallos de seguridad de las aplicaciones exponiendo su caso personal.
Su hija, usuaria de Instagram, recibió un mensaje de contenido sexual y no consiguió denunciarlo por ningún cauce a través de la aplicación: “Los jóvenes estaban sufriendo daños a un ritmo extraordinariamente alto”, aseguró ante el tribunal.
Por su parte, los abogados de la multinacional rechazaron las acusaciones. Paul Schmidt, abogado, aseguró que la compañía “discrepa rotundamente” y defendió las medidas adoptadas para proteger a los menores, entre ellas la eliminación de 600.000 cuentas creadas por usuarios menores de 13 años. También pidió al jurado que mantuviese “la mente abierta”.
Se espera que a lo largo del juicio presten declaración Adam Mosseri, responsable de Instagram, y Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta.
Un scroll infinito y un algoritmo que llevan a la adicción
La forma en la que están diseñadas las redes sociales puede favorecer un consumo compulsivo de contenido, según sostienen los demandantes y distintos reguladores. Funciones como el scroll infinito, la reproducción automática, las notificaciones o los sistemas de recomendación personalizados se encuentran precisamente en el centro de las investigaciones sobre el diseño de estas plataformas.
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En 2018, Aza Raskin, creador del scroll infinito, comparó este tipo de mecanismos con la droga: "Es como si estuvieran tomando cocaína y la rociaran por toda la interfaz, y eso es lo que te mantiene con ganas de regresar una y otra vez".
También en Europa se ha estrechado el cerco regulatorio. El 10 de julio de 2026, la Comisión Europea concluyó preliminarmente que el diseño adictivo de Instagram y Facebook incumple la Ley de Servicios Digitales (DSA). Y unos meses antes, el 29 de abril, la Comisión ya había concluido preliminarmente que Meta incumplía la DSA por no adoptar medidas suficientes para impedir el acceso de menores de 13 años a Facebook e Instagram, pese a que esa es la edad mínima establecida por las propias plataformas.
El resultado del juicio de Oakland puede convertirse en un punto de inflexión en la batalla judicial y regulatoria por la protección de los menores en las redes sociales. Más allá de las sanciones económicas, una de las principales incógnitas es si el tribunal obligará a Meta a modificar algunos de los mecanismos con los que Facebook e Instagram buscan mantener la atención de sus usuarios.