El eclipse de Sol Javier Durán
La guerra en Ucrania no solo se juega en el frente de batalla. Aunque los acontecimientos más importantes se concentran en el lento pero constante avance ruso sobre Donetsk y las zonas de amortiguación de los óblasts anexionados por Moscú, hay otra contienda interna que busca mover muchas dinámicas invisibles.
Las agencias anticorrupción ucranianas y los servicios de inteligencia pugnan por diversos asuntos que esconden un fuerte trasfondo político y diplomático. Y el propio presidente, Volodímir Zelenski, está en el ojo del huracán.
Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca la relación con Ucrania ha sido tirante. Ya durante su primer mandato se articuló una crítica a la tensión entre Ucrania y Rusia. Sin embargo, tras un deshielo insólito con Moscú, aquella aproximación se tradujo en un recrudecimiento de las tensiones entre la Casa Blanca y el Kremlin. Como resultado de ese acercamiento fallido, Trump incrementó el apoyo armamentístico a Kiev.
En su segundo mandato, la situación ha recordado a aquella etapa, pero elevada a la enésima potencia: con una invasión de por medio y con la crítica feroz de Trump y, sobre todo, de su vicepresidente, JD Vance, a un Joe Biden que se había implicado notablemente en la escalada bélica del lado de Kiev.
Por ese motivo, desde el principio Trump creyó que el simple cambio de actitud de la Administración estadounidense serviría para quebrar a una Ucrania que no estaba dispuesta a ceder ante Rusia. Trump interpretó que la guerra de Ucrania era una mera guerra proxy en la que, sin Estados Unidos patrocinándola, Kiev no podría continuar.
Y tenía razón, en parte. Pero había mucho más detrás del patrocinio estadounidense. Después de la humillación a Zelenski en su primer encuentro del mandato en la Casa Blanca, en febrero de 2025, la estrategia pasaba por lanzar un órdago: o Ucrania cedía y encontraba una solución aceptable para Rusia o decaerían los apoyos armamentísticos y de inteligencia.
Durante un breve periodo así fue. Pero el margen para las concesiones de Ucrania y Rusia era ya tan estrecho que, debido al estancamiento relativo del frente, ambos gobiernos se veían con mayores opciones de supervivencia o rédito político si continuaban la guerra que si cedían.
Además, Ucrania logró, a través de la Unión Europea, un arreglo con Trump. Los europeos serían los que pagarían las armas estadounidenses destinadas a Ucrania, Kiev cedía en un acuerdo sobre materias primas muy costosas y Estados Unidos mantenía su apoyo a Ucrania mientras viraba para trasladar la presión al Kremlin.
Como en el primer mandato, el deshielo que Washington trató de establecer con Moscú fracasó porque Ucrania no cedía en el aspecto más lesivo. Trump se dio cuenta de que sería imposible cumplir con sus plazos autoimpuestos, pero la presión interna era una baza para forzar a Kiev a ofrecer, aunque fueran mínimas, algunas concesiones.
Lo que Estados Unidos quería era una salida del conflicto en el que se había implicado la anterior Administración. Según Trump. esta era la guerra de Putin, la guerra de Zelenski y la guerra de Biden. No la suya.
De esta manera, Donald Trump y algunos socios europeos aprovecharon la debilidad interna de Zelenski para apretarle las tuercas en la dirección política que querían promover en cada momento. En nombre de un declarado bien mayor, desde las capitales occidentales se habían ignorado deliberadamente acciones lesivas para la democracia, la limpieza de las instituciones y la memoria histórica.
Mientras durante los primeros años la situación trascurrió con normalidad, tachándose de prorruso a quien analizase estos temas, pronto comenzarían a surgir nuevas críticas. Desde Oleksiy Arestóvych, asesor de Zelenski, hasta Valerii Zaluzhnyi, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, el presidente ha apartado a diferentes rivales políticos apoyados por Occidente.
La caída del propio Zaluzhnyi implicó su salida del país. Zelenski priorizó rodearse de un núcleo duro liderado por Andriy Yermak, su jefe de gabinete. Durante 2025 arreció la presión sobre este entorno presidencial. Primero llegaron los casos de corrupción en áreas tan sensibles como los ministerios de Energía y Defensa, que provocaron la caída de varios ministros, incluido el titular de Justicia, German Galushchenko, por su periodo al frente del primero.
Zelenski no solo ha logrado imponerse a la presión de las calles, sino también a la de sus socios extranjeros
Al frente de las investigaciones se encontraban la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU) y la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAPO), instituciones vinculadas a menudo con la influencia occidental y, especialmente, la de Estados Unidos. Pero la pieza definitiva cayó hacia el final del año.
Al comprobar que estas investigaciones se intensificaban cada vez que se exigía a Ucrania algún cambio de posición en las negociaciones, mientras Zelenski mantenía una inflexibilidad férrea, el presidente ucraniano trató de tomar el control sobre las agencias anticorrupción. Los servicios de inteligencia competían con estas agencias por la dirección política ucraniana.
La presión desde dentro de Ucrania y desde toda Europa fue tan fuerte que Zelenski tuvo que abandonar su plan para intervenir las agencias anticorrupción. La NABU y la SAPO investigaron nuevos casos de corrupción relacionados con parlamentarios de la Rada ucraniana cercanos al jefe de gabinete. Y el siguiente en caer fue el propio Andriy Yermak, el hombre fuerte detrás de Zelenski.
Sin Yermak al frente, muchos esperaban desde Washington un cambio de tono en Kiev. Sin embargo, la disputa continuó. El siguiente gran nombre en caer fue el del ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, en julio de 2026.
Esta vez, Zelenski no solo ha logrado imponerse a la presión de las calles, asumiendo el coste que supuso para Oleksander Syrskyi, sucesor de Zaluzhnyi al frente de las Fuerzas Armadas, sino también a la de sus socios extranjeros. Todas las facciones de la Rada votaron a favor del sucesor de Fedorov en Defensa, Yevhenii Khmara, procedente de la dirección del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), la agencia de inteligencia cercana a Zelenski.
Ya no solo existía el riesgo de que el expresidente Petro Poroshenko, el alcalde de Kiev, Vitali Klichkó, o el ex jefe de las Fuerzas Armadas, Valerii Zaluzhnyi, arrebatasen el poder a Zelenski si se celebraban elecciones. También el exministro Fedorov, ahora con un fuerte apoyo popular, ha exigido esta semana la convocatoria electoral, dado que el mandato de Zelenski expiró formalmente en 2024.
Otro exministro de Exteriores, Dmitró Kuleba, ha sugerido que Fedorov podría acercarse a los tecnoligarcas estadounidenses encabezados por Elon Musk en busca de favor político.
La presión es muy fuerte y existen varios informes sobre contactos entre antiguos colaboradores de Zelenski y las capitales occidentales, con Zaluzhnyi, destinado en Londres, a la cabeza. Pero, tras la caída de Yermak, Zelenski ha situado a su lado a otro de los nombres más populares de Ucrania: el exjefe de la inteligencia militar Kirilo Budánov. Y, en medio de esta crisis política, la NABU y la SAPO han vuelto a estrel cerco sobre el entorno del presidente. En este caso, Zelenski ha destituido a Irina Mudra, subdirectora de su gabinete y situada por debajo de Budánov.
Esta es la última gran pieza que parece sostener a Zelenski. Enfrente tiene a toda una pléyade de antiguos colaboradores, cada cual más popular, a la que se van sumando perfiles de su Gobierno como Fedorov. Pero, aunque Zelenski debe mantener su apoyo interno sosteniendo el esfuerzo bélico frente a Rusia, también tiene que contentar a las capitales occidentales, lideradas por unos Estados Unidos que desean impulsar un acuerdo. Las agencias anticorrupción y los servicios de inteligencia se han convertido así en protagonistas invisibles de esta batalla.
_________________________
Alejandro López Canorea dirige el medio Descifrando la Guerra. Es antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.
Lo más...
Lo más...
LeídoEl negocio de los creadores de contenido: 400 millones pese a la caída de los 'influencers'
Selina BárcenaTu cita diaria con el periodismo que importa. Un avance exclusivo de las informaciones y opiniones que marcarán la agenda del día, seleccionado por la dirección de infoLibre.
Quiero recibirlaDel Bienquerer
Pasos de vida
El placer de matar a una madre: la novela que ilumina la violencia psiquiátrica y el robo de bebés
¡Hola, !
Gracias por sumarte. Ahora formas parte de la comunidad de infoLibre que hace posible un periodismo de investigación riguroso y honesto.
En tu perfil puedes elegir qué boletines recibir, modificar tus datos personales y tu cuota.