Lo que Yemen anticipa sobre la guerra en Oriente Medio

La península arábiga alberga un conflicto bélico oculto tras los grandes titulares que copan otras regiones desde hace más de una década. Pero más allá de eso, Yemen es una pieza clave en Oriente Medio y en el devenir de la gran guerra regional que ha vivido en 2026.

La relación de los bandos de aquel contencioso inconcluso con diferentes potencias regionales ha marcado el paso de los últimos años y ha colocado al país árabe en la primera línea de los escenarios incendiarios para mediados de año. Irán, Arabia Saudí, Israel, Emiratos Árabes, Estados Unidos. Todos están pendientes del pequeño país.

La guerra que no acaba nunca

A pesar de lo escandaloso mediáticamente de otros conflictos como Ucrania, Palestina o Irán, la guerra de Yemen abrirá este 2026 su decimotercer año. En el estadio más reciente nos encontramos con un tablero dominado por dos facciones.

Los hutíes, socios de Irán, controlan la capital y la región occidental del país desde su éxito en el levantamiento armado tras la Primavera Árabe. El gobierno internacionalmente reconocido, elegido tras acuerdos entre líderes árabes, controla sobre todo el sur y el este pero ha ido cambiando el peso de sus socios, inclinándose hacia Arabia Saudí de manera clara.

Aunque durante muchos años los independentistas sureños, apoyados por Emiratos Árabes, han controlado la ciudad de Adén, que sirve de capital temporal del gobierno internacionalmente reconocido, la disputa entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes ha hecho que dicha convivencia punteada se rompa.

No es la primera vez que ocurre. A lo largo de la guerra, el sector pro-saudí y el pro-emiratí se han enfrentado en numerosas ocasiones. Pero tras un intento de avanzar hacia la independencia y la expulsión de los pro-saudíes en enero, el sector independentista sureño sufrió una severa derrota. La contienda volvió a centrarse en la dinámica regional entre Riad y Teherán. Y Tel Aviv.

Las muertes de militares que Washington ha sufrido en Jordania, el control de Ormuz que Irán sigue insistiendo en asentar y el renovado pico de tensión en Bab el Mandeb son elementos que dejan a Trump a unos días de devolver el fuego a toda la región

Con la reconciliación saudí-iraní de 2023 patrocinada por China parecía que se abría la puerta a una eventual paz definitiva que diese recorrido al alto el fuego donde los hutíes exigían varias cosas pero se centraban en el desbloqueo de sus puertos y aeropuertos.

Arabia Saudí llevaba mucho tiempo buscando una salida del conflicto porque la respuesta de los hutíes a su intervención armada se trasladó a su propio territorio. Bases militares, aeropuertos e infraestructura petrolera saudí sufrieron las represalias por los ataques en suelo yemení. La estrategia funcionó.

Israel devuelve la tensión a toda la región

Con la invasión de Gaza primero, la de Líbano y Siria después y la guerra contra Irán por último, Israel se situó en el foco de los hutíes. El gobierno de Saná, controlado por el grupo chií, aplicó represalias sobre Israel en la forma de proyectiles de impacto limitado y con un bloqueo del mar Rojo a los buques vinculados con el sureño puerto israelí de Eilat.

Israel llegó a asesinar a buena parte del gobierno yemení hutí pero no logró descabezarlo por completo. Estados Unidos y otros socios, incluyendo europeos y árabes, se lanzaron en 2025 a una coalición para atacar Yemen por el papel de los hutíes en dicho bloqueo a la libertad de navegación. Pero la operación terminó en la irrelevancia y el coste antieconómico.

En 2026 llegó el turno de Irán. Con la expansión de la guerra hacia Arabia Saudí y otros países del Golfo Pérsico, la sintonía entre Teherán y Riad se rompió. Irán empezó a apuntar contra el puerto de Yambu, en la costa saudí del mar Rojo. Pero también se vieron refuerzos en Yemen por parte de ambas facciones de cara a una posible reactivación de los frentes que llevaban años congelados.

Israel, por su parte, se apresuró a ser el primer país del mundo que reconocía a Somalilandia como Estado independiente, ya que este territorio africano se encontraba en frente de las costas de Yemen. Somalilandia ofrecía a cambio una posición privilegiada para combatir a los hutíes y consolidar los intereses israelíes en el mar Rojo. Pero el daño que llevó a la práctica quiebra al puerto de Eilat amenazaba también con dejar muy debilitadas las economías de Egipto y Arabia Saudí.

Tras el éxito que los hutíes vieron en las crisis del mar Rojo previas, las represalias contra Israel y la escalada horizontal que Irán impuso en el Golfo Pérsico, el siguiente paso parecía el cierre del Estrecho de Bab el Mandeb, la puerta sur del mar Rojo. Esta decisión sería un nuevo y duro golpe a la economía, el comercio y el mercado de la energía globales.

Lo que Yemen mostrará a Oriente Medio

La hostilidad entre Irán y los socios estadounidenses se ha mantenido contenida a ataques centrados en Kuwait y Baréin durante el periodo posterior a la firma del memorándum de entendimiento con Trump. Pero ha habido episodios donde Jordania e incluso Arabia Saudí han visto su territorio amenazado.

Al regresar del funeral del Líder Supremo, una delegación hutí trató de aterrizar en Saná rompiendo el bloqueo que el gobierno pro-saudí había impuesto de su aeropuerto. Si a estas alturas no se había producido el definitivo y esperado desbloqueo, los hutíes prometían una respuesta en medio de la creciente tensión.

El aeropuerto de Saná fue atacado y los hutíes aterrizaron en la ciudad costera de Hodeidah. Ante este incidente, los hutíes comenzaron a responder con ataques sobre Arabia Saudí recordando a las importantes oleadas de hace años. La crisis regional se está expandiendo en Yemen de manera más intensa y veloz que en los últimos años.

El último episodio de gran relevancia pasa por el ataque a dos buques saudíes y la subsiguiente intervención de Trump en el asunto. La amenaza responde a la misma ecuación que pretende imponer a Irán. Si Teherán o Saná atacan nuevamente un buque, será equivalente a un ataque estadounidense contra ellos. Justo cuando Estados Unidos trataba de reposicionar a Arabia Saudí junto a Israel gracias a un acuerdo de desarrollo nuclear civil conjunto.

Pero las muertes de militares que Washington ha sufrido en Jordania, el control de Ormuz que Irán sigue insistiendo en asentar y el renovado pico de tensión en Bab el Mandeb son elementos que dejan a Trump a unos días de devolver el fuego a toda la región. Porque la ecuación que planteó Irán, y recogen ahora los hutíes, es ya conocida: la respuesta se sentirá en los países del Golfo. Y por ende, en todo el mundo.

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*Alejandro López Canorea dirige el medio Descifrando la Guerra. Es antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.

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