Más de 100 webs de citas pobladas de perfiles falsos para, según algunos usuarios de las mismas, "estafarlos". Es el negocio de una empresa española, radicada en Barcelona, que opera los pagos de todos sus supuestos clientes a través de CentralPay.

CentralPay es una empresa financiera, con sede en Francia, y lleva años trabajando con multitud de comercios dudosos. Desde esas falsas webs de citas afincadas en España a múltiples estafas en internet pasando por tiendas de productos ilegales de cannabis o distintos casos sospechosos de blanqueo de capitales.

Así lo revela una investigación liderada por Mediapart, en la que participa infoLibre. CentralPay, fundada en 2002, opera como una plataforma o proveedor de pagos con tarjeta y ha hecho la vista gorda ante las prácticas dudosas, e incluso ilegales, de comercios electrónicos que trabajan con ella, según revelan documentos confidenciales obtenidos por Mediapart, socio editorial de infoLibre.

La empresa sabe de las prácticas dudosas de muchos de sus clientes clasificados como "de alto riesgo", pero no ha puesto problemas para seguir trabajando con ellos. Así se detalla en varios informes internos elaborados este mismo 2026, tras los cuales la dirección de CentralPay aparentemente no ha tomado medidas para revertir la situación.

Esta nueva investigación confirma los problemas estructurales del sector de los pagos en línea en la lucha contra la delincuencia financiera, un año después de la investigación Dirty Payments de la red European Investigative Collaborations (EIC), publicada por infoLibre en España, que revelaba cómo se habían movido miles de millones de euros durante años en oscuras transacciones a través del proveedor de pagos francés Worldline, uno de los gigantes del sector. Hace tan solo dos meses, EIC —red formada por medios entre los que se encuentran Mediapart o infoLibre— también sacó a la luz que Wise, otra empresa fintech, está siendo investigada por la Justicia europea por motivos similares.

Ahora es el turno de CentralPay, una empresa con sede en la ciudad de Tours, que en 2019 obtuvo una licencia como "entidad de dinero electrónico" de la Autoridad de supervisión prudencial y de resolución (ACPR, por sus siglas en francés), el organismo regulador del sector financiero francés. CentralPay es una empresa especializada en la gestión de pagos online con tarjeta, con servicios similares a los de Worldline o Wise, pero centrada en el mercado francés. Aun así, se dirige a todo el sector europeo y, por ello, tiene clientes con sede en otros países, como es el caso de las falsas webs de citas afincadas en España. 

Perfiles falsos desde Barcelona

Cafecoquin.com (café picante en español), cougars-infideles.com (cougars es una palabra moderna que se utiliza en francés para describir a mujeres de edad adulta atraídas por hombres más jóvenes) o plaisir-libre.com (placer libre). Son solo tres del más de centenar de sitios webs acusados por múltiples clientes de tratarse de páginas estafa y que han sido controlados por empresas españolas con sede en Barcelona que operaban sus pagos a través de CentralPay.

La mayoría, como esos tres ejemplos, están dirigidos al público francés, pero no solo. La empresa controla también webs para el mercado español, como folla-maduras.es; el italiano, como atuttoflirt.it; el suizo, como lebigcoup.ch; o el belga, como coup-en-or.be.

Las páginas comparten diseño y están pobladas de perfiles falsos. Incluso se utiliza inteligencia artificial para que esos perfiles fake hablen con los usuarios reales de la página y conseguir que paguen por suscripciones premium.

El modus operandi es siempre el mismo. Un usuario crea un perfil en una de esas webs y comienza a recibir mensajes de perfiles falsos. Tras un tiempo de conversación, el sitio ya no deja mandar ni recibir mensajes y lanza al usuario una oferta de suscripción de pago para poder continuar hablando.

La mayoría de las webs dan a 'Juan Romaguera' como supuesto director de las mismas, alias que corresponde a Juan Romagosa. Los dominios .es también están registrados a su nombre. Romagosa, en conversación telefónica con Mediapart, negó utilizar perfiles falsos en las webs y procedió a colgar sin dar mayores explicaciones. A las consultas posteriores que se le han hecho llegar no ha respondido.

A pesar de sus declaraciones, las propias condiciones de uso de las páginas confirman la presencia de perfiles falsos gestionados mediante inteligencia artificial. En webs como Trustpilot, además, multitud de clientes se quejan de esas malas prácticas en las falsas páginas de citas y de cómo han perdido dinero a través de las mismas, algunos incluso señalando directamente a Romagosa y acusándolo de "estafador".

Pero el aviso legal de los sitios no lo identifica solo a él. También suele dirigir a Salamandra Web SL, empresa radicada en Barcelona a la que pertenecen la mayoría de las webs. Aun así, el entramado es más complejo y cuenta con más compañías en España, Francia, Canadá o Hong Kong. El resto de webs pertenecen a estas otras sociedades. Todas ellas forman parte de un mismo grupo corporativo controlado por un empresario francés llamado René Carrillo.

En el caso de Salamandra Web SL, esta pertenece en un 98% a Carrillo y el 2% restante corresponde a Juan Romagosa. Según las últimas cuentas presentadas ante el registro mercantil, la sociedad facturó 3,7 millones de euros en 2024 y solo contaba con un trabajador.

Clientes "de alto riesgo" y elevadas comisiones 

A pesar de que como entidad con licencia de la ACPR, CentralPay está sujeta a estrictas obligaciones de cumplimiento normativo, los clientes del proveedor de pagos muestran multitud de conductas dudosas. La propia CentralPay tenía constancia de que varios de ellos eran "de alto riesgo".

Este tipo de comercios, como las webs de pornografía o citas, se clasifican en esa categoría por parte de las compañías de tarjetas de crédito debido a su actividad, más propensa a riesgo de fraude o blanqueo de capitales. Aun así, estos negocios son especialmente lucrativos para las empresas a través de las que operan. Eso sí, tienen un alto porcentaje de devoluciones de cargos por parte de clientes —tasa de chargeback—.

La política de CentralPay, sobre el papel, consiste en excluir a los comercios cuyas operaciones generan más de un 1% de devoluciones. Sin embargo, un documento interno indica que CentralPay mantuvo como clientes a varias empresas que superaban regularmente ese umbral, entre ellas las falsas webs de citas de Barcelona.

Una alta tasa de chargeback supone un indicador de posible mala praxis. Además, entre los clientes de CentralPay también se daba el pago de elevadas comisiones, otro indicador de posible fraude.

Un comerciante electrónico necesita un proveedor de pagos para recibir las transacciones de su negocio. La empresa que le presta esos servicios cobra generalmente menos del 5% de comisión por cada pago procesado. Uno de los clientes de CentralPay ha explicado para esta investigación que la empresa francesa le cobraba al menos el 20% del importe de cada operación.

Guillaume Ponsard, presidente y accionista mayoritario de la empresa francesa, ha declinado responder a las consultas que se le hicieron llegar. Su única respuesta ha sido que CentralPay cumple sus obligaciones legales y reglamentarias y que "rechaza cualquier insinuación de que tolera conductas fraudulentas por motivos de rentabilidad".

Más clientes en Francia o Rumanía

A pesar de lo afirmado por Ponsard, esta investigación ha identificado distintos clientes sospechosos entre la cartera de CentralPay. En Rumanía, por ejemplo, opera también una red de webs falsas de citas

De hecho, las investigaciones de EIC, Mediapart e infoLibre en los últimos tiempos muestran no solo cómo el sector de pagos online está teniendo continuos problemas con clientes de dudosa legalidad o reputación. Sino también cómo esquemas concretos como falsas webs de citas sirven para ganar dinero rápido y al margen de las autoridades. infoLibre ya reveló un esquema de este tipo con multitud de empresas pantalla radicadas en Mallorca que operaban con Worldline y parecían esconder un caso de blanqueo de capitales.

Entre los clientes de CentralPay también ha habido estafas relacionadas con videojuegos, páginas que vendían seguidores falsos en redes sociales o webs francesas que vendían semillas de cannabis ilegales en el país galo.

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