"Si dicen todas las encuestas fallaron, pongan ustedes también 'excepto el CIS de Tezanos', que fue la que estuvo más cerca de los datos de la realidad", aseguraba el presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), José Félix Tezanos, tras las elecciones generales del 23 de julio de 2023. No era cierto. Muchas encuestadoras privadas se desviaron más que el CIS, pero no todas

Unos años antes, tras las elecciones generales anteriores —que fueron el 10 de noviembre de 2019—, Tezanos decía lo contrario: "Al CIS no hay que pedirle que acierte". Era su justificación ante las críticas recibidas, ya que la estimación del centro público se desvió mucho en aquella ocasión.

Pablo Simón, doctor en Ciencia Política y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, explica que esta es la estrategia habitual de Tezanos: "Cuando acierto he venido a acertar y cuando no acierto es que venía a dar información, no a acertar".

Más allá de los cambios de opinión de Tezanos, se habla mucho de esos problemas con las estimaciones del CIS, pero no son los únicos que hay en sus encuestas. Las muestras del centro están cada vez más sesgadas. Así lo certifica el análisis realizado por infoLibre de los sondeos del organismo, como parte de la investigación La despensa de Tezanos, y numerosos expertos consultados por este medio. Ese sesgo, además, provoca que los resultados a otras preguntas en las encuestas del CIS también se tengan que interpretar con cautela.

La muestra es el grupo de personas al que se le realiza una encuesta. Como la intención de una encuesta es que los resultados reflejen la opinión de toda una población y contengan el menor margen de error posible, es vital que la muestra sea representativa de esa sociedad.

Pero la muestra del CIS está cada vez más sesgada hacia la izquierda en general y hacia el PSOE en particular. infoLibre ha analizado todos los barómetros mensuales del CIS desde el año 2000 y los votantes del PSOE nunca habían estado tan sobrerrepresentados como desde que Tezanos llegó a la presidencia —el nombramiento tuvo lugar en junio de 2018—.

Tras las elecciones de abril de 2019 se registró la mayor desviación, con algunos meses en los que el CIS registraba en sus bárometros un porcentaje de personas que aseguraban haber votado al PSOE en las elecciones generales más de seis puntos porcentuales superior al dato real. En los últimos meses está volviendo a haber un pico en la sobrerrepresentación de los votantes socialistas. 

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El recuerdo de voto es una de las variables para medir esa representatividad. Aunque es habitual que el recuerdo no sea exactamente como el voto real, es importante conocer qué desviaciones hay en una muestra para poder arreglarlas o contrarrestarlas. Esas diferencias se dan porque no todo el mundo responde o recuerda el sentido de su voto. 

De hecho, también hay gente que no dice la verdad —aunque normalmente no sucede de forma deliberada—. "Es algo que se conoce como amnesia punitiva. La gente a veces está tan arrepentida de su voto que no recuerda haber votado al partido que ha votado", explica Pablo Simón. Por todo ello, es normal que el recuerdo de voto en una encuesta no sea calcado a lo que sucedió en las urnas. Y, per se, no tiene que significar que la encuesta no esté bien hecha o que la muestra no sea representativa.

"Que haya desvíos es algo que entra dentro de lo que puede ocurrir. La sobrerrepresentación del PSOE es un fenómeno histórico en las encuestas. Pero que no se corrija afecta no solo a la estimación de voto que se hace pública sino al resto de preguntas: valoración de líderes, problemas, posicionamientos respecto a temas de interés, etcétera. Y de esto se habla muy poco", explica Rafael Ruiz, consultor y analista de datos político en Logoslab y colaborador de infoLibre.

El problema con el CIS es que ese sesgo favorable al PSOE se ha ampliado y, sobre todo, que no parece haber visos o intención de arreglarlo. "Si ese sesgo se reitera y [se mantiene] de forma significativa, obliga a pensar que hay algo que no se hace bien, máxime si no se corrige. Y esto puede ser interpretado como manipulación de la opinión pública", explica a infoLibre Francisco José Llera, catedrático de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco y fundador y director del Euskobarómetro.

Llera es uno de los expertos que salió del consejo asesor del CIS en 2024 tras las desavenencias con la gestión del presidente. El catedrático asegura que esta ha venido marcada por un "sesgo, innecesariamente partidista", y respecto a los problemas con la muestra de los barómetros y el resto de estudios se congratula de que "menos mal" que el CIS publica los microdatos, ya que así "un buen especialista puede hacer sus propias proyecciones".

Esa desconfianza con las muestras y estimaciones del CIS ha causado precisamente eso: que cada vez más gente utilice los microdatos —los datos brutos con las respuestas concretas de cada encuestado— para hacer sus propios cálculos, análisis y estimaciones a partir de los resultados del centro público. Incluso algunos medios publican los barómetros del CIS reestimados, con su propia cocina —el proceso estadístico que transforma los datos brutos en una estimación final—, en lugar de con la de Tezanos, algo que no pasaba con presidencias anteriores.

Varios expertos apuntan a infoLibre la necesidad de reestimar los resultados del CIS precisamente por esa sobrerrepresentación muestral de la izquierda en general y del PSOE en particular. La desviación a favor del PSOE no es extraña —de hecho, es habitual que el partido esté sobrerrepresentado en las encuestas— pero el CIS no la está corrigiendo como debería, según apuntan. Por ello, mayormente quien reestima los datos del CIS a partir de los microdatos suele corregir los resultados teniendo en cuenta esa variable de recuerdo de voto.

Preguntado por este desfase en las muestras de sus encuestas, el CIS asegura que "la variable de recuerdo de voto es una variable de opinión y fluctúa según los estados de ánimo de los entrevistados" y da como principal motivo "el voto oculto al PP". De hecho, desde el centro argumentan que sus encuestas no tienen una sobreestimación de votantes del PSOE, "sino una ausencia notable de recuerdo correcto al PP y Vox", lo que achacan a una "tendencia a no decirlo por determinados encuestados". "El menor recuerdo de voto a partidos conservadores en España es un patrón estructural", concluye el CIS.

Es cierto que en España los partidos de derecha han estado históricamente más infrarrepresentados en las encuestas. Pero Jaime Balaguer de la Riva, en su tesis doctoral sobre el recuerdo de voto en las encuestas, investiga el fenómeno a nivel histórico y concluye que en las encuestas del CIS aparece simultáneamente una tendencia del PSOE a estar sobrerrepresentado en el recuerdo y una tendencia del PP a estar infrarrepresentado. Ahí entran en juego varios factores. Pablo Simón, por ejemplo, destaca que anteriormente el CIS hacía las encuestas de forma presencial y, por tanto, encontraba más parados y amas de casa. Ese tipo de personas "acababan más sobrerrepresentados y tenían más tendencia a la izquierda", explica.

Más desviación que nunca

En cualquier caso, los datos muestran cómo desde la llegada de Tezanos la sobrerrepresentación de los votantes socialistas ha crecido. De hecho, el cambio en el fenómeno ha sido más ese que un aumento de la infrarrepresentación de los votantes del PP. Aun así, al realizar la comparativa entre la diferencia en porcentaje de voto real entre PP y PSOE en elecciones, por un lado, y su reflejo en el recuerdo de voto de los barómetros, por otro, también se nota un aumento en la desviación. Nunca se había dado una diferencia tan grande entre esas dos medidas como sucede en los últimos tiempos, al menos desde el año 2000. La mayor desviación en este caso se ha producido en octubre de 2025.

En ese barómetro del CIS un 38,21% de los encuestados aseguraba haber votado al PSOE en las últimas generales frente a un 18,74% que decía haber optado por la papeleta del PP. Una diferencia de 19,47 puntos porcentuales a favor de los socialistas. Pero, en realidad, en las últimas elecciones, en julio de 2023, el PP obtuvo un 33,06% de los votos y el PSOE, un 31,68%, lo que hacía una diferencia de 1,38 puntos a favor de los populares. Entre una diferencia y la otra hay una desviación de nada menos que 20,85 puntos.

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Lo cierto es que más allá de la sobrerrepresentación del PSOE, también se ha ampliado la diferencia general entre el bloque de la izquierda y el de la derecha en cuanto a cuál está mejor calibrado en el recuerdo de voto. La derecha, además, está ahora con unos valores algo más bajos que los que ha tenido normalmente en la serie histórica. Aunque lo que más destaca es la mayor sobrerrepresentación del bloque de la izquierda.

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Ese aumento, aun así, no es tan significativo como el que se ha dado únicamente en el caso concreto del PSOE. De hecho, el PP no ha reducido tanto su representación en los barómetros desde que Tezanos es presidente como la ha aumentado el PSOE. Izquierda Unida, por su parte, ha estado históricamente bastante bien calibrada.

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La cuestión en el bloque de la derecha es que, a pesar de que el PP no tenga actualmente su mayor infrarrepresentación histórica en los barómetros, no ve una mejora porque Vox —que irrumpe en las generales de 2019, con Tezanos ya al frente del CIS— ha sido el partido peor calibrado. La representación de Podemos y Ciudadanos en sus primeros años tampoco se reflejaba bien en los barómetros, pero las desviaciones no llegaron a ser tan grandes como las de Vox en sus inicios. 

Es habitual que las encuestas no calibren bien cuando nuevos partidos irrumpen en el tablero político. Lluís Orriols, doctor en Ciencia Política y profesor en la Universidad Carlos III de Madrid, explica que cuando aparecen Podemos y Ciudadanos en España, el CIS hacía entrevistas presenciales y "durante mucho tiempo, la gente que encontrabas en casa tenía un perfil sociológico más común con votantes de partidos clásicos". "Los votantes de las nuevas formaciones políticas eran gente más conectada a las redes y los móviles, pero que estaba menos en casa". Por tanto, con entrevistas presenciales era complicado que consiguieran representarlos de forma adecuada, explica el experto. 

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El propio Tezanos reconoció en marzo de 2022 en el Congreso que no tenían a Vox bien calibrado en las encuestas. "No estamos estimando bien el voto de Vox. Creo que el modelo no lo estima porque probablemente con Vox ocurre algo parecido a lo que sucedía con el Partido Popular al principio, que hay voto oculto", aseguró el presidente del CIS a la vez que anunciaba un cambio en el modelo para intentar captar mejor la estimación de voto hacia Vox. 

Esos fallos con la estimación a Vox, que él mismo reconoció, se correspondían con que era el partido más infrarrepresentado, según el recuerdo de voto, en los barómetros en esa época. A partir de 2023, el sesgo de la muestra hacia Vox se empieza a reducir, aunque desde entonces vuelve a aumentar hacia el PP, lo que hace que la derecha como bloque esté algo más infrarrepresentada ahora que años atrás.

Victorias que no se dieron

Uno de los ejemplos más claros se produjo este mismo mes de abril. Si uno observaba el barómetro del CIS, sus datos de recuerdo de voto arrojaban que en las últimas generales —de julio de 2023— la izquierda había tenido un resultado apoteósico: 38,5% del voto para el PSOE y 11,2% para Sumar. Para la derecha, en cambio, el recuerdo de voto era del 19,6% para el PP y del 8,3% para Vox. En bloques: un 49,7% para la izquierda y un 27,9% para la derecha.

En realidad, el 23J la derecha estatal quedó por delante de la izquierda. El PSOE obtuvo el 31,68% de los votos y Sumar, el 12,33%. Entre ambos, un 44,01%. Y el PP, el 33,06% y Vox, el 12,38%. Entre ambos, un 45,44%, más de un punto porcentual por encima de la suma de las candidaturas lideradas por Pedro Sánchez y Yolanda Díaz.

Entonces, ¿hasta qué punto son fiables las estimaciones del CIS? Lo cierto es que ya sea por los sesgos en la muestra u otros problemas, las encuestas del CIS llevan años fallando en sus estimaciones electorales. Igual que el recuerdo de voto habla de victorias electorales de la izquierda que en realidad no fueron tales, las estimaciones han proyectado victorias que luego tampoco se dieron.

Klara Müller es doctora en Ciencia Política e investigadora en el Instituto Leibniz de Ciencias Sociales GESIS, el centro de investigación de esta disciplina más grande de Alemania. Müller tiene un proyecto en marcha, junto al investigador de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) Alejandro Fernández-Roldán, en el que analizan históricamente las encuestas del CIS para ahondar en el sesgo en las estimaciones que, precisamente, está habiendo durante el mandato de Tezanos.

Llegaron a hacer una presentación el año pasado ante la Asociación Europea de Ciencia Política (EPSA, por sus siglas en inglés), pero aún no han publicado sus resultados, ya que siguen trabajando en el proyecto. Aun así, Müller ha hablado con infoLibre y no muestra dudas: "En la era Tezanos las estimaciones de voto del CIS hacia al PSOE son sistemáticamente más altas que las estimaciones de voto publicadas por otras encuestadoras. Es algo nuevo, no pasaba antes que la intención de voto del partido en el Gobierno siempre se sobreestimara. Así que podríamos hablar de un efecto Tezanos".

Ese mismo efecto sistemático han mostrado los análisis de Kiko Llaneras en El País, donde ha contado cómo el CIS ha sobreestimado a la izquierda en 43 de 44 elecciones. "La sobreestimación se centra más en el PSOE, aunque también hay subestimación del PP porque de algún sitio tienes que sacar los votos. Si se ve por bloques, también se ve la tendencia: el conservador está subestimado y el de izquierda, sobreestimado, aunque se compensa un poco porque la sobreestimación de otros partidos de izquierda no es tan fuerte como la del PSOE", detalla Müller. 

Müller también explica que las principales fuentes de error para una encuesta son, precisamente, el diseño de la muestra —la selección de personas a las que se entrevista— y la realización de la estimación —lo que se conoce como cocina—.

En el caso del CIS las tendencias en la sobreestimación son muy similares a las que se dan respecto a la sobrerrepresentación en el recuerdo de voto. Por ejemplo, el PSOE normalmente está más inflado que el resto de la izquierda, la infrarrepresentación o infraestimación de la derecha no suele ser tan grande como la sobrerrepresentación o sobreestimación de la izquierda, etcétera. Además, cuando han fallado las estimaciones electorales del CIS, normalmente el error ha ido acompañado de sesgos similares en el recuerdo de voto de la encuesta.

El gran ejemplo de esa correlación fueron las elecciones generales de noviembre de 2019. En la encuesta preelectoral del CIS para aquellos comicios se estimaba un 32,2% de voto para el PSOE, pero acabó con un 28%. En la misma, un 33,3% de los encuestados recordaba haber votado a los socialistas en las anteriores generales, que fueron en abril de ese mismo año. Pero, en realidad, solo lo había hecho un 28,67% de los españoles. 

Algo similar, pero a la inversa, pasó con el PP. El CIS le estimó un 18,1% del voto, pero el partido acabó consiguiendo un 20,81%. En la misma encuesta un 13,8% de los entrevistados aseguraba haber votado al PP en abril. Pero, en realidad, lo había hecho un 16,69% de los españoles. Tanto para los populares como para los socialistas, el error del CIS sobrerrepresentando o infrarrepresentándolos era directamente proporcional al que se dio luego con la estimación. Y el caso de noviembre de 2019 es uno de los más claros, pero ni mucho menos el único.

La institución asegura que "las estimaciones del CIS han sido en el 90% de los casos las que más se han aproximado a los datos finales", algo que desmienten los datos

Preguntado por esos fallos en las estimaciones, el CIS niega la mayor, aunque, al igual que en algunas declaraciones del propio Tezanos, la respuesta del centro resulta contradictoria. En su contestación el CIS asegura, por un lado, que "las estimaciones del CIS han sido en el 90% de los casos las que más se han aproximado a los datos finales" y, por otro, que el modelo que emplea es "de MEDICIÓN, NO DE PREDICCIÓN" [sic] y que, por tanto, la pregunta de infoLibre "está formulada erróneamente al presuponer una intencionalidad predictiva inexistente en el diseño del modelo".

A pesar de ello, la pregunta de infoLibre preguntaba por estimación electoral y no hablaba en ningún caso de predicción. El CIS asegura en su respuesta que ya "se ha advertido en numerosas ocasiones en varias notas metodológicas, y en múltiples publicaciones académicas, que el Modelo Bifactorial aplicado en el CIS es un modelo de MEDICIÓN, NO DE PREDICCIÓN" [sic]. Las notas metodológicas de los barómetros incluyen desde hace tiempo que el modelo que emplea el organismo "no posee intención prospectiva", pero también reconocen que se trata de "una metodología de estimación de apoyo electoral".

El argumento que da el CIS para defender que no se equivocan en sus estimaciones es el siguiente: "Respecto al grado de aproximación de los datos del CIS a la realidad, no hay que engañarse: cuando tengan razón en sus 'predicciones' (ahora sí predicciones) los que anuncian un día sí y otro también la derrota de Pedro Sánchez y el PSOE en las urnas, si llegara a darse este supuesto, ustedes se verán haciendo este tipo de preguntas a otros responsables públicos del CIS y no a los actuales". El centro da a entender en su respuesta a infoLibre que si el CIS no acertara, el PSOE no seguiría gobernando y, por tanto, las personas encargadas del organismo serían otras.

Y la respuesta no queda ahí. "Nuevamente, les sugerimos, amablemente, que estudien mejor y se documenten más sobre las cuestiones que preguntan", añade el CIS en su contestación a infoLibre. A pesar de todo lo expresado por el organismo, las estimaciones del centro no son, ni mucho menos, las que más se están acercando a los resultados e, independientemente de quien consiga gobernar, el centro está sobreestimando de forma sistemática a la izquierda en general y al PSOE en particular, al igual que sucede con la sobrerrepresentación en la muestra.

¿La derecha no quiere responder?

Pablo Simón apunta a una hipótesis de cara a esos problemas del CIS con la muestra de sus encuestas: que el votante de derechas no quiera responder ya a esta institución. "Puede haber un grupo de votantes que de manera sistemática deje de descolgar el teléfono o de responder a las encuestas porque no se las cree. Si llaman y dicen que lo hacen de parte del CIS, lo que mucha gente estará haciendo es no responder a la encuesta".

"El CIS, si hoy llama a un hogar, se va a encontrar con un problema: va a tener que hacer 500 llamadas más para contactar a alguien de derechas que a alguien de izquierdas", resume el experto. Simón, además, asegura que el CIS lo que necesita "es hacer un estudio sobre cuál es el problema que tiene con la tasa de no respuesta". "Ahí va a estar la explicación" respecto a el sesgo en sus muestras, asegura.

Ignacio Urquizu, que fue alcalde y diputado del PSOE y actualmente es el CEO de Metroscopia, instituto privado de sondeos políticos y estimaciones electorales, coincide en que ese aumento en la sobrerrepresentación del PSOE por encima del PP se puede estar dando porque "los votantes del PP hayan dejado de responder" y marca como clave "conocer la tasa de no respuesta" de las encuestas del CIS. La misma hipótesis indica Müller en declaraciones a infoLibre: "Puede ser que las personas que apoyen a la oposición piensen: 'eh, vosotros sois del PSOE, ¿por qué debería hablar con vosotros?'".

La tasa de no respuesta es el porcentaje de personas elegidas o contactadas para una encuesta que no participan o deciden no contestar. El CIS publica los microdatos de sus encuestas incluyendo las respuestas de los entrevistados que han contestado a la misma de forma válida. A pesar de ello, en los microdatos también aparecen variables como "negativas a realizar la entrevista", "rechazo por falta de tiempo o de interés en la encuesta", "rechazo por desconfianza hacia las encuestas" o, incluso, "rechazo por desconfianza hacia el CIS".

Esas variables se recogen en los microdatos rellenadas con unos códigos numéricos que el CIS no detalla ni en el cuestionario de los barómetros ni en su libro de códigos. Eso, sumado a que el CIS únicamente publica los microdatos con los encuestados que en teoría han respondido de forma válida y, por tanto, no debería haber información sobre esas variables, hizo que infoLibre solicitara más información.

Este medio dirigió una petición al CIS, realizada al amparo de la ley de transparencia, en la que se pedía conocer cómo se rellenaban esas variables y según qué códigos concretos. Además, infoLibre solicitaba una copia de las pautas o guías que siguen los encuestadores para poder rellenar en los cuestionarios ese tipo de variables. Todo ello hubiera permitido conocer qué está indicando el CIS realmente en esas variables y qué personas están, por tanto, rechazando ser entrevistadas por el organismo.

El CIS se negó a entregar la información solicitada por infoLibre e inadmitió la petición. Según la respuesta del CIS, "las incidencias del trabajo de campo se registran de forma sistemática desde hace varias décadas mediante un conjunto de variables que recogen la información sobre los problemas o incidencias producidos durante el proceso de contacto", pero "esta información es de uso interno del organismo que aporta el entrevistador una vez finalizada la entrevista y que tiene carácter de apoyo o auxiliar para la mejora del diseño y efectividad del trabajo de campo". Por tanto, el CIS entiende que al ser información auxiliar no cabe la concesión de la misma.

En otras palabras: el CIS sabe si ha aumentado el número de personas que no quiere responder a sus encuestas y qué motivos dan para ello, pero ha preferido ocultar esos datos. Esa ocultación impide comprobar hasta qué punto puede ser cierta la hipótesis que cada vez manejan más expertos de que el sesgo en la muestra se da porque los votantes de derechas tienen reparos o les genera rechazo responder a las encuestas de la institución.

Horquillas gigantes o estimaciones sin decimales

En cualquier caso, los posibles problemas con la tasa de no respuesta y los sesgos de la muestra no son los únicos que se han dado relacionados con las estimaciones del CIS. Durante el mandato de Tezanos, por ejemplo, se ha estimado el porcentaje de voto para algunas elecciones teniendo en cuenta únicamente números enteros. En algunas ocasiones también se ha estimado ese porcentaje dando un intervalo.

En el caso de los intervalos, además, ha sido sonado cómo se han ampliado los que se estiman en el caso de los escaños. Las horquillas con el número de diputados asignado a cada partido nunca habían sido tan grandes como en las últimas generales. Y esto sucede a pesar de que el propio Tezanos se ha quejado en otras ocasiones de encuestadoras que hacían lo mismo. "Algunos dan una estimación a Ciudadanos de 0 a 7 escaños. Eso no es una estimación, eso es una broma", aseguraba en 2021 justo un mes antes de que se celebraran las elecciones autonómicas que hubo ese año en Madrid.

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"En el cálculo coste-beneficio, ¿cuál es exactamente la ganancia de haber ampliado las muestras del CIS? Porque en teoría reduce los márgenes de error. Pero luego dan unas horquillas de escaños más grandes que nadie. Más grandes que el arco iris. En las preelectorales el CIS da márgenes como de ocho o diez escaños. ¿Para eso han aumentado la muestra? ¿Para terminar haciendo una estimación de escaños que, dentro de los márgenes de error que da, son más grandes que los de las encuestas privadas?", plantea Pablo Simón, quién ha sido crítico con la decisión de Tezanos de agrandar la muestra de las encuestas.

De hecho, los barómetros antes contaban habitualmente con unos 2.000 encuestados. El CIS en los últimos tiempos los hace ya con 4.000. A pesar de todo, ese aumento no ha servido para reducir el sesgo de la muestra, sino más bien al contrario.

Ese sesgo, además, no se ha criticado únicamente por el desfase en el recuerdo de voto. También ha habido quejas por el cambio en la realización del trabajo de campo, ya que las encuestas han dejado de ser presenciales para pasar a hacerse de forma telefónica. No hay consenso entre los expertos respecto a la conveniencia de un método u otro, pero hasta ahora el presupuesto del CIS frente a las encuestadoras privadas le permitía realizar las entrevistas de forma presencial y gozar de las ventajas que podían aportar estas.

Uno de los que ha sido muy críticos con ese cambio es Jordi Muñoz, doctor en Ciencia Política, profesor en la Universidad de Barcelona y hasta hace poco director del CEO —el CIS catalán—. "El problema principal es que las tasas de respuesta de las encuestas telefónicas son hoy extremadamente bajas, lo que afecta directamente a la calidad de las muestras y aumenta el riesgo de sesgos", resume ante las preguntas de infoLibre.

Además, coincide con la teoría de que los votantes de derechas no estarían queriendo responder al CIS: "La crisis reputacional y la creciente politización percibida del CIS también tienen efectos sobre quién decide responder. Por ejemplo, parece existir una mayor resistencia a participar entre determinados sectores ideológicos, especialmente entre votantes de derecha". E incluso añade otra posible causa de sesgo muestral: "La centralización de las operaciones en Madrid ha provocado que las entrevistas se realicen únicamente en castellano. En comunidades con otras lenguas oficiales, algunos potenciales entrevistados prefieren responder en su lengua habitual y rechazan participar cuando esa posibilidad no existe".

Muñoz asegura que todos esos problemas "afectan a la calidad de los datos recogidos" y que, a pesar de que "los procedimientos de estimación y ponderación deberían corregir parte de esos desequilibrios muestrales", "los resultados observados sugieren que estas correcciones no siempre" se están realizando de forma "suficiente".

En cualquier caso, Tezanos ha sido un gran defensor del paso a las entrevistas telefónicas y de la ampliación de la muestra para sus encuestas. En abril de 2020, los estudios del CIS pasaron a hacerse con trabajo de campo telefónico. Desde entonces los entrevistadores cuando hacen las encuestas rellenan un formulario digital asistidos por un ordenador —un sistema conocido como entrevistas CATI, por sus siglas en inglés—. El cambio ya se estaba gestando, pero todo se precipita debido al confinamiento por la pandemia. Tezanos ha justificado esa modificación asegurando que las encuestas presenciales eran difíciles y poco eficientes a nivel operativo y que, además, el nuevo sistema ha permitido traer mejoras laborales para los encuestadores.

Lo que también trajeron las entrevistas telefónicas es un sesgo extra: la población con estudios superiores estaba sobrerrepresentada. Varios expertos se quejaron de ello cuando el CIS realizó el cambio. "Ponderar los estudios superiores sí que sería una manipulación. Yo me comprometí a publicar todas las respuestas y por eso no lo cambio", se defendió ante las críticas en su momento en declaraciones para Maldita.es. A pesar de ello, el CIS ahora publica los resultados de sus encuestas ponderando los resultados, precisamente, según el nivel de estudios de los entrevistados.

Ponderar los resultados de una encuesta es una técnica estadística que consiste en asignar un peso o coeficiente a cada respuesta para corregir desequilibrios y hacer que la muestra refleje fielmente a la población que se pretende estimar. Es uno de los procesos que entra dentro de lo que se conoce coloquialmente como cocina.

Se ve claro con el último barómetro publicado por el CIS, el de junio de este año. Según los resultados que publicó la institución, el 28,5% de los encuestados tenía estudios superiores. Pero al analizar los microdatos, resulta que 2.085 de los 4.024 encuestados había alcanzado ese nivel educativo. Es decir, el 51,81%. ¿Qué sucede? Que al ponderar los resultados el CIS ha dado menos peso a los encuestados con estudios superiores y sus respuestas valen menos. Tanto en cuanto a nivel de estudios como para el resto del cuestionario. Como están sobrerrepresentados, al calcular sus resultados finales el CIS da menos valor a lo que ha contestado esa parte de la población con estudios superiores.

Ahora estimo, ahora no

Los bandazos de Tezanos también se han dado con otros temas. Es el caso de una de sus primeras polémicas. Ahora se habla mucho sobre los fallos en las estimaciones del CIS, pero en los primeros años de Tezanos en la institución lo que se comentaba era su animadversión por las propias estimaciones.

Antes de su llegada a la presidencia del CIS, estas se hacían a través de un modelo "basado en la ponderación de los datos por recuerdo de voto". Así lo indica el propio barómetro de julio de 2018 del CIS —el primero del mandato de Tezanos—, en el que se decidió mantener esa misma cocina "dando continuidad a la serie". Resultan sorprendentes dos cosas: poner en valor no romper series históricas —algo que pronto se volvió habitual en la era Tezanos como ya ha explicado esta investigación— y esa ponderación basada en el recuerdo de voto.

En cualquier caso, ambas cosas duraron poco. En el siguiente barómetro, ya en septiembre, el CIS deja de usar ese modelo y pasa a centrarse únicamente en intención directa de voto y simpatía por los partidos, una medida que nace de combinar dos variables y que es habitual en las encuestas, pero previa y mucho más básica que el modelo final de estimación. El CIS en ese momento presume en nota de prensa de que con el nuevo modelo "se evita eso que se llama cocina y que no siempre se explica ni es bien entendida por aquellos que siguen la información del CIS".

Durante meses Tezanos habla públicamente de la nueva forma de realizar las encuestas, defiende la publicación de los datos en bruto y critica las estimaciones. En una entrevista para Radio Nacional asegura directamente que el CIS "no cambia nada" y publica "estrictamente lo que dicen los ciudadanos que van a votar". De hecho, asegura que las estimaciones "no son un dato sociológico". "Eso no es científico, eso es una proyección". En otra para El País va más allá: "Nosotros sacamos lo que dice el ciudadano. Suponer que se equivoca y que hay que hacer un modelo de interpretación de lo que dice es propio de la psiquiatría".

Pero todo cambia unas pocas semanas después, cuando llegan las elecciones andaluzas de diciembre de 2018 y la institución tiene que hacer su estudio preelectoral. Ahí el CIS vuelve a realizar una estimación electoral —aunque había asegurado que no lo haría— y usa un modelo propio creado para esa cita, que, además, incluye ponderación por recuerdo de voto, algo que el propio Tezanos también había criticado en la entrevista en El País.

Mientras, los barómetros, a nivel nacional, siguen incluyendo únicamente intención de voto y simpatía, sin realizar estimaciones. Todo ello, además, a pesar de que Tezanos decidió que se empezara a preguntar cada mes por el voto, algo que antes el CIS solo hacía de forma trimestral.

De cara a las generales de 2019 finalmente el CIS anuncia un nuevo modelo de estimación basado en 108 variables. Aun así, deja de utilizarlo tras los comicios de abril y vuelve a los datos brutos. Finalmente, lo recupera —en una versión simplificada— de cara a la repetición electoral de final de año y lo anuncia como nueva metodología para todos los barómetros en enero de 2020.

En 2022 el CIS vuelve a cambiar y comienza a utilizar el conocido como Modelo Bifactorial Inercia-Incertidumbre Alaminos-Tezanos. En el mismo, se integra el modelo anterior de 108 variables. Desde entonces las críticas hacia el CIS son por cómo realiza las estimaciones electorales y no por no hacerlas, como pasaba al principio de su presidencia.

Pero los cambios de opinión de Tezanos no se han dado únicamente sobre usar o no los modelos de estimación. El CIS durante su gestión ha llegado incluso a estimar según un modelo el porcentaje de voto de los partidos en unas elecciones, pero con otro distinto la estimación de escaños. O eso aseguraba él mismo. En 2021 para las elecciones autonómicas madrileñas el CIS publicó su típico estudio preelectoral. En el mismo estimaba 68 escaños para el bloque de la derecha y 68 para el de la izquierda. ¿Cuál era el problema? Que la estimación de voto para cada partido y bloque no correspondía con esa asignación de escaños.

En la Comunidad de Madrid hay una sola circunscripción, así que bastaba con extrapolar esos porcentajes de voto que estimaba el CIS y hacer el reparto de escaños mediante la fórmula D'Hondt. Ese simple cálculo arrojaba una estimación de 70 escaños para el bloque de la izquierda y 66 para el de la derecha. ¿El CIS o Tezanos admitieron el error o corrigieron la estimación? No. En su lugar, el presidente de la institución aseguró que cada estimación provenía de modelos distintos, ya que la del porcentaje de voto se había hecho con uno y luego se había hecho una mediana de varios modelos para estimar los escaños.

De nuevo, cambio de modelo. "El tema está en que Tezanos [cuando llega al CIS] hacía unas estimaciones burdas de regla de tres. Eran unas estimaciones excesivamente sencillas, muy poco sofisticadas. Y a partir de ahí se inventaron esa técnica Alaminos-Tezanos, que, simplemente, es una explicación ex post cuando ves que estabas utilizando mal esas estimaciones haciendo meras reglas de tres. De forma sistemática han sesgado de manera importante los resultados", resume Lluís Orriols.

A pesar de todo ello y lejos de penalizarle, la labor de Tezanos al frente del CIS le ha hecho merecedor, a ojos del Gobierno, de un ascenso a golpe de real decreto. El pasado marzo de 2025, el Ejecutivo modificó la organización del CIS, y el cargo de presidente pasó de equipararse con el de director general de la Administración General del Estado para hacerlo con el de subsecretario de Estado. El cambio implica un aumento de más del 20% de su sueldo base. 

El CIS tras ocho años con Tezanos: errores, series rotas y sin espacio para los críticos

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Esa misma sensación de satisfacción con Tezanos es la que pretende mostrar su equipo. Desde la institución aseguran, en respuesta a las preguntas que ha hecho llegar infoLibre, que la reputación del CIS ha mejorado desde que él es presidente.

El propio Gobierno también ha salido en su defensa en múltiples ocasiones. Por ejemplo, hace casi tres años, la entonces ministra portavoz, Pilar Alegría, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del 5 de diciembre de 2023 —uno de los primeros del Gobierno de coalición PSOE-Sumar— tras ser preguntada sobre la continuidad de Tezanos al frente del CIS en la nueva legislatura: "Entenderán ustedes que se confirme a aquel sociólogo que acierta en las encuestas, así que sí".

En esas elecciones de 2023 el CIS había estimado un 47,6% de voto para el bloque PSOE-Sumar y un 42% de voto para el bloque PP-Vox. Los resultados, en cambio, fueron un 44,01% y un 45,44%, respectivamente.

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