x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




Luces Rojas

Tratar la historia en serio

Publicada el 12/10/2018 a las 06:00 Actualizada el 11/10/2018 a las 18:19
Facebook Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios

La historia deber ser estudiada, investigada, analizada y, aunque la opinión en torno a ella es libre y gratis, conviene tratarla con respeto y conocimiento.

Algo que no hacen quienes se empeñan en difundir, por diferentes altavoces de medios de comunicación, que la historia de España está marcada por guerras civiles y que los españoles somos todavía en la actualidad un claro reflejo de eso: “guerracivilistas”, un término difícil de explicar y traducir a los extranjeros.

Si en otros lugares de Europa el fenómeno de la violencia en el siglo XX –marcado por el holocausto, las guerras mundiales, el fascismo o el comunismo– se explica como un producto de la modernidad, de la aplicación de la industria y de la tecnología al servicio del crimen y de la destrucción, entre nosotros sería una especie de pecado ancestral y primitivo que corre por nuestra sangre.

El interés de algunos historiadores por documentar, cuantificar y explicar la violencia durante la guerra civil y la dictadura de Franco ha servido de excusa a otros, que no son historiadores pero pasan muchas horas hablando de historia en los medios, para resucitar el espectro del “guerracivilismo”. Muerto Franco y desaparecida ETA, vivimos sin duda en el período de menor violencia política de nuestra historia contemporánea, pero hay que transmitir a la opinión pública la idea de que cualquier mirada libre a ese pasado de asesinatos, tortura y tiranía –en vez de mirar al futuro– es una muestra de la inclinación de los españoles a la guerra civil y a la destrucción fratricida inherente a ella.

Habría que dejar claras tres cosas que nada tienen que ver con esa supuesta obsesión:

1. La guerra civil dejó cicatrices duraderas en la sociedad española. El total de víctimas mortales se aproximó a 600.000, de las cuales 100.000 corresponden a la represión desencadenada por los militares sublevados y 55.000 a la violencia en la zona republicana.

Tras el final oficial de la guerra civil, el 1 de abril de 1939, la destrucción del vencido se convirtió en prioridad absoluta. Comenzó en ese momento un nuevo período de ejecuciones masivas y de cárcel y tortura para miles de hombres y mujeres. Al menos 50.000 personas fueron ejecutadas entre 1939 y 1946.

De lo que se trata ahora es de conocer las circunstancias de la muerte y el paradero de miles de personas a las que nunca se registró, abandonadas por sus asesinos en las cunetas de las carreteras, en las tapias de los cementerios, en los ríos, en pozos y minas, o enterradas en fosas comunes. Asesinados sin procedimientos judiciales ni garantías previas hubo también miles en la zona republicana y aunque a casi todos ellos se les registró y rehabilitó después de la guerra, las excepciones a esa regla merecen también ser conocidas.

En vez de permitir que ese pasado de degradación y asesinato político se investigue, de intentar comprender y explicar por qué ocurrió, condenarlo y aprender de él, hay quienes prefieren hacer desaparecer el recuerdo, el verdadero rostro de esa dictadura asesina.

2. Es un alivio vivir sin Franco y su dictadura, pero algunos siguen actualizando sus mentiras sobre ese pasado, una mezcla de propaganda y justificaciones políticas. No es posible congelar esas cuatro décadas de nuestra historia, con muchos de sus actores todavía vivos, las víctimas sin compensar y con los apologetas de Franco y su dictadura vociferando a sus anchas en algunos medios de comunicación.

El Valle de los Caídos fue suyo en vida y continúa siéndolo tras su muerte, incapaces los Gobiernos democráticos de establecer una política coherente de gestión pública de esa historia. Las miradas libres a ese pasado traumático y la reparación política, jurídica y moral de las víctimas de la violencia franquista generan el rechazo y el bloqueo de poderosos grupos bien afincados en la judicatura, en la política y en los medios de comunicación. Por eso es tan importante sacar sus restos de allí y convertir el Valle de los Caídos, ideado por el dictador para inmortalizar su victoria en la guerra civil y honrar a los muertos de su bando, en un lugar de memoria de lo que significó la simbiosis entre la espada y la cruz, Franco y la Iglesia católica.

3. La lucha por la información, la verdad y el rechazo del olvido deberían ser señas de identidad de nuestra democracia. Pero además de difundir el horror que la guerra y la dictadura generaron y de reparar a las víctimas durante tanto tiempo olvidadas, hay que convertir los archivos, museos y la educación en los tres ejes básicos de la política pública de la memoria.

Sin archivos, no hay historia. Sin embargo, los archivos no suelen aparecer en el debate sobre la memoria histórica. Y aunque los tiempos han cambiado, persisten algunos vicios en la gestión pública de los documentos escritos. Se le da más importancia a la propiedad que al valor de uso, de forma que algunas instituciones y personas consideran los documentos suyos, y bastantes archivos y hemerotecas, como bien saben y denuncian los profesionales que trabajan en ellos, poseen recursos y medios muy insuficientes.

Hay que recopilar y preservar todos los documentos y testimonios de ese pasado y ponerlos al servicio del investigador. Y los fondos documentales de la Fundación Nacional Francisco Franco, gestionados ahora por la ultraderecha y la familia del dictador, circunstancia que sería impensable en Alemania o Italia, deberían ser de uso público.

No hay una única visión del franquismo. La historia de la Segunda República, de la Guerra Civil y de la dictadura franquista se ha convertido en un campo de batalla de diferentes interpretaciones. La tarea de repensar continuamente esa historia la tenemos ahí, demandada por muchos ciudadanos. E ilustrar libremente a los ciudadanos sobre su pasado puede traer importantes beneficios en el futuro, siempre y cuando esa educación histórica no se base en la apología de la dictadura y del crimen organizado.
_________

Julián Casanova es miembro del Institute for Advanced Study de Princeton.
Más contenidos sobre este tema




Hazte socio de infolibre

10 Comentarios
  • frida56 frida56 14/10/18 02:43

    Muy de acuerdo con ud y con los comentarios escritos hasta ahora. Sus artículos me resultan muy interesantes!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • MASEGOSO MASEGOSO 13/10/18 01:18

    Intentar, a día de hoy, que esos archivos retornen a las instituciones que deben custodiarlos es una utopíA. La razón es sencilla. No existe, ni ha existido político alguno desde la Transición, con verdadera intención de solventar, de una veza por todas, este asunto ¡¡¡la verdadera razón es miedo !!! a un movimientoi popular que haga salir a flote estos documentos sin los que, ningún historiador o investigador tenga base algúna de criterio. En la Transición, lo he expresado de muchas formas en mis comentarios, se basó en la falacia y el acatamiento de las fuerzas de pseudo izquierda y, me refiero con ello a Socialismo y Comunismo, que con tal de estar en el candelero del Congreso no tuvieron el valor de hablar claro a un pueblo silenciado durante cuatro decadas. Inminente, antes del desalojo de Franco de Cuelgamuros, es exigir a la Fundación Francisco Franco la entrega, inmediata y absoluta, de la documentación que obra en su poder de esas cuatro decadas y, por último, abrir los Archivos de Salamanca y Cataluña para poder revisar documento a documento. Sin esas actuaciones estaremos siempre en ese limbo al que nuestros políticos de la democracia de risa nos han llevado y mantienen.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    3

    • estovamal estovamal 13/10/18 12:37

      Y además, los archivos del Ejército, Masegoso, fundamentales en esto, pues tienen una enorme cantidad de información del golpe, la guerra y la posguerra.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      4

  • cromwell cromwell 12/10/18 19:36

    Me parece muy acertada la visión histórica del Sr. Casanova cuyos libros me gustan, me ilustran y disfruto. Mi certeza es que mientras hayavun Borbón en la jefatura del estado será imposible estudiar el pasado con ecuanimidad.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

  • Ángel S.B. Ángel S.B. 12/10/18 19:03

    La dictadura franquista fascista y criminal duró cuarenta años y el el dictador murió en la cama y todo estaba atado y bien atado,....tan atado que seguimos con las mismas estructuras institucionales militar,judicial,religiosa etc....y un pueblo que interiorizó ese régimen franquista fascista y criminal tanto tiempo lo lleva aún en su inconsciente e imaginario.....La historia bien fundamentada e investigada se puede acercar honestamente a lo más verdadero..... Nuestra segunda República quiso avanzar en la educación y medidas sociales etc y nuestras élites fascistas militares y civiles junto con la iglesia cristiana-catolica e inquisitorial española no consentía esas oportunidades para los ciudadanos....Etc.etc....Salud y República!!! Nuevo proceso constituyente!!!!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    4

  • Alfonso J. Vázquez Alfonso J. Vázquez 12/10/18 09:11

    Llamar a las cosas por su nombre es fundamental. La guerra del 36-39 no fue una guerra civil. Fue un golpe de Estado ontra la democracia del fascismo español apoyado por la iglesia, el fascismo italiano y el nacismo alemán, Contaron con la pasividad - y el colaboracionismo para no enfadar a Hitler - de las democracias europeas con su inicuo pacto de no intervención. Fue el introito de la guerra mundial que permitieron las democracias europeas intenando evitar la guerra del fascismo y del nazismo, autores básicos del triunfo de los golpistas en España, No fue una lucha entre hermanos; fueel comienzo de la II Guerra mundial entre fascistas y nazis contr demócratas. Una guerra que los fascisas que ganaron siguen manteniendo con sus homenajes a los terroristas y genocidas como Franco, al ue se declara caudillo vencedor en e Congreso y a Yagüe. Esos homenajes son imposibles en ningún país democrático, lo que revela que ést es un régimen dictatoriao monárquico fascista inaugurado con Juan Carlos I de Franco cuyo hijo ya puede olvidarsede que lo herede su hija, aunque lo intente NO PASARÁ.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    3

  • platanito platanito 12/10/18 07:56

    Con Willy el Niño festejando por las comisarías con su 50% por matón, con el Villa en rejas y sus bombas fétidas temporizadas y el irresponsable emérito ahuchando en Suiza para la vejez, cómo quiere usted que reluzca una historia medianamente equilibrada?

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    1

    4

    • MASEGOSO MASEGOSO 13/10/18 01:20

      Si solo fuese Billy El Niño podrámos darnos por contentos. Peinsa en todos esos policías qjue han creado las cloacas ministeriales en estos últimos años de vergüenza. Cordiales Platanito.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      2

  • paco arbillaga paco arbillaga 12/10/18 07:13


    «La historia deber ser estudiada, investigada, analizada y, aunque la opinión en torno a ella es libre y gratis, conviene tratarla con respeto y conocimiento.» «La lucha por la información, la verdad y el rechazo del olvido deberían ser señas de identidad de nuestra democracia.»

    Totalmente de acuerdo, como también lo estoy con casi todo el artículo. Para cumplir lo que he entrecomillado necesitamos que historiadores, periodistas y comentaristas que salen en los grandes medios lo cumplan ellos primero pues son quienes transmiten la información, quienes crean opinión. La mentira y manipulación interesadas están a la orden del día en muchos de los escritos e intervenciones de varios de esos personajes que además, algunos de ellos, no se cortan un pelo en decir que son profesores universitarios. Osasuna!

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    6

    • MASEGOSO MASEGOSO 13/10/18 01:31

      Es imposible no estar de acuerdo con la columna del Sr. Casanova. Explicita la situación de nuestra historia reciente de la forma más veraz y cruda que un historiador puede hacer. Hay personas, periodistas de investigación, historiadores etc. que para acceder a los archivos en poder del Ejercito tienen que esperar años. En otros países de nuestro entorno se pueden encontrar los archivos y, custodiados por funcionarios se pueden consultar todo tipo de documentos. Así, algunos descendientes de soldados de la División Azul han podido encontrar a sus muertos en los campos de batalla de la URSS . Aquí es imposible saber donde están esos más de 114.000 desaparecidos en las cunetas, y campos de España. Es la consecuencia de la intervención asesina de componentes de un ejercito que juraron lealtad; unos civiles, la falange, usados como mano ejecutora y una iglesia católica española tan culpable de esos crimenes como el título de Cruzada que dieron a la GC. Enesas manos, Paco, está nuestra historia reciente. Cordiales saludos.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

Lo más...
 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.