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Claves para resetear (II): Otra vez el ladrillo

Publicada el 10/08/2020 a las 06:00

Pensábamos que de la Gran Recesión habíamos aprendido algo, pero era un espejismo. En cuanto los números se han teñido de rojo, la gran burbuja del ladrillo que hizo –junto con su pareja, la burbuja financiera– más grave y profunda la crisis económica de 2008 en España ha vuelto a resurgir.

La Comunidad de Madrid presidida por Ayuso ha aprovechado la ocasión para reformar por vía de urgencia la Ley del Suelo sustituyendo las licencias urbanísticas necesarias para cualquier intervención por una declaración responsable en la que la empresa se compromete a cumplir con la legislación vigente. No sólo eso. A la par, Ayuso y su gabinete han conseguido firmar un pacto por la vivienda con los principales agentes del sector inmobiliario para liberalizar 1.200.000 metros cuadrados de suelo público antes de que acabe el año. Ya sabemos, porque lo vivimos, a qué conduce esto.

La Comunidad de Madrid no es la única que quiere optar por este modelo viejo, ineficaz, ineficiente y derrochador de recursos. La Junta de Andalucía —gobernada, al igual que la Comunidad de Madrid, por una coalición de PP y Cs— llevó al Parlamento autonómico un polémico decreto que modificaba 21 leyes y 6 decretos con la pretensión de "estimular la economía y el empleo", entre otras cosas, eliminando trámites administrativos o reduciendo sus plazos. Por ejemplo, aquellos que intentaban eliminar, o al menos dificultar, fenómenos de corrupción que se han dado ampliamente. El Gobierno español presentó un recurso de inconstitucionalidad contra semejante "decretazo", lo que hace que haya quedado en suspenso hasta la decisión del Constitucional, pero la voluntad está ahí.

Movimientos similares se están produciendo también en otras comunidades autónomas, como explica aquí Ángel Munárriz pormenorizadamente.

Está claro que quienes hicieron grandes negocios en la etapa anterior al 2008 disparando el precio de la vivienda, con tasas de beneficio escandalosas y el formidable apoyo de los respectivos gobiernos mediante una legislación que facilitaba la especulación, están en estos momentos ávidos de volver a la carga, aún a costa de hinchar nuevamente la burbuja y privatizar recursos, naturales, económicos y financieros, que no les pertenecen.

¿Qué hacer entonces con el sector de la construcción y los miles de puestos de trabajo que genera? Ponerlos a trabajar para el bien común creando valor. La idea no es nueva y lleva años experimentándose en toda Europa: se trata de reciclar al sector en la rehabilitación de viviendas, barrios y ciudades, de forma que sean más eficientes energéticamente, consigan disminuir los costes asociados a la energía y sean mucho más habitables. El confinamiento ha mostrado claramente hasta qué punto es importante disponer de una vivienda digna y saludable, y cómo su ausencia es motivo de desigualdad. De los 18 millones de viviendas principales en España más del 50% fue construido antes del 1980, sin prestar ninguna atención al consumo de energía. Además, al menos un 6% se encuentra en estado deficiente, malo o ruinoso.

Atendiendo a los estudios del Grupo de Trabajo de Rehabilitación -GTR- en el que se dan cita los grandes especialistas del sector, en los próximos 30 años España debería rehabilitar 10 millones de viviendas principales, con una inversión anual promedio de 7.500 millones de euros/año -0,6 % del PIB del país-, y podrían generar una media de 100.000 puestos de trabajo al año. Esto supone multiplicar por 10 el número de viviendas que se rehabilitan en la actualidad.

En España un tercio de la energía se usa en edificios; en viviendas nada menos que un 20%. Las medidas propuestas supondrían reducir ese consumo hasta un 80% incrementando la eficiencia –es decir, disminuyendo la energía necesaria y por tanto la factura mensual-, y facilitando la incorporación de energías renovables. Semejante rentabilidad en lo económico, social y ambiental, es lo que ha hecho que desde la Unión Europea se apueste por la rehabilitación como uno de los pilares básicos del Green New Deal y del acuerdo Next Generation que financiará buena parte de la renovación económica necesaria tras la pandemia.

Que nadie piense que esto es pedir más madera de fondos públicos de efectos dudosos. Según el director del Observatorio Ciudad 3R, Juan Rubio, los retornos públicos que suponen la implantación de estas políticas, ya medidos en algunas comunidades autónomas (Cataluña y País Vasco), a todas las Administraciones Publicas, en forma de impuestos estatales (IVA, IRPF, Sociedades), menores costes de desempleo, gastos sanitarios, o impuestos y tasas locales, son casi equivalentes, cuando no superiores, a las inversiones públicas destinadas a incentivarlos por medio de subvenciones a fondo perdido. Y desde luego similares o incluso superiores a los revertidos con los sucesivos Planes Renove para el automóvil.

Si los bancos fueron los cooperadores necesarios para que la burbuja del ladrillo se hinchara con semejante brío hasta 2008, ahora deberían ser también cómplices para hacer realidad esta apuesta por la regeneración de nuestras viviendas, barrios y ciudades. Facilitar la financiación adecuada mediante instrumentos que primen inversiones para la rehabilitación y eficiencia energética, como se ha empezado a hacer de unos años a esta parte por parte de algunas entidades y el empuje de entes públicos como el IDAE, es hoy un imperativo moral para aquellos que consiguieron beneficios de escándalo con la burbuja anterior.

Como se ve, no se trata de olvidar a un sector ya suficientemente castigado durante la Gran Recesión, sino de ponerlo a trabajar al servicio del bien común, con los esfuerzos de inversión, formación y acompañamiento necesario. En especial, tanto para los trabajadores del sector que precisen reciclarse, como para aquellos ciudadanos y ciudadanas que necesitan reducir lo máximo posible sus facturas. Y de paso ahorrarnos a todos unas cuantas toneladas de CO2.

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11 Comentarios
  • taxista y rojo taxista y rojo 18/08/20 09:16

    No nos olvidemos de la inestimable cooperación de doña Carmena, con su vía libre a la "operación Chamartín" o como quiera que lo rebautizaran para disfrazarlo. Debido a que es lo contrario a lo que llevaban en el programa con que se presentaron, en la candidatura de Podemos, se produjo la escisión que llevó a que la derecha gobierne en Madrid. Gracias Carmena. Es lo que tiene que te declaren santa en vida.
    Los vecinos de Fuencarral pueblo te estaremos eternamente agradecidos por llenarnos el vecindario de obsoletos rascacielos.

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  • Dver Dver 13/08/20 21:26

    Una de las cosas que más daño hace en el imaginario colectivo es hablar del "ladrillo" en general como un ente perverso. Y desgraciadamente la comentarista, siguiendo los mismos criterios de los que no conocen como funciona la construcción de viviendas, y de los que si lo conocen pero solo están interesados en el libre mercado, caen en el mismo error. nunca en esta democracia se ha hecho un plan nacional de vivienda. Partamos de la base de que casi los dos tercios, o más, del precio que paga el comprador van al suelo, un suelo cuya producción es burocrática, es decir, no responde a ninguna ley del mercado. Los planes urbanísticos determinan con precisión dónde y qué se puede construir. Por lo tanto el problema de la especulación es el suelo. Dicho esto, una vivienda es un bien que se puede pagar en treinta años, es decir que una inversión del estado para un plan de digamos, ¿cien mil? viviendas no tiene ningún problema financiero. El único problema es controlar el precio del suelo, y en eso la llave la tiene también el estado, ya que es él quien determina los usos, y por lo tanto puede financiar las viviendas a un precio tasado en el cuál, el precio del suelo no pueda ser especulativo. No estoy hablando de utopías; se hizo en España antes, pero sobre todo se hizo en toda Europa después de la II Guerra Mundial. Los terrenos se expropiaban justipreciándolos (hice una investigación en Holanda en el 68), o se proponían a empresas la construcción de vivienda con precios tasados de venta o alquiler. Hoy en día, el setenta por ciento del parque de viviendas de Viena es Municipal. Con eso está dicho todo. Los beneficios de un plan así serían inmediatos. El primero la bajada instantánea y cuantiosa del precio de la vivienda y de los alquileres (ahí es donde duele; los actuales propietarios de viviendas y de suelo urbanizable, en su inmensa mayoría son los bancos). En segundo lugar, el precio de la vivienda sería asequible, cosa que hoy no lo es; en tercer lugar, el formar hogares significa equipamiento: electrodomésticos, mobiliario, ajuar, etc. No todo es ladrillo. Lo que hay que controlar es la especulación del suelo.Se puede hacer, pero no con neoliberalismo.

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    • Dver Dver 13/08/20 21:49

      Como he dicho antes que en España hubo planes de vivienda social antes de esta democracia, quiero aclarar que, como pensarán, los hizo Franco. Efectivamente, el régimen franquista se vio obligado a ello ante la penuria nacional, pero no fue sino a partir de mediados cuando empezó a ponerlos en práctica, porque en realidad los planes de vivienda los había elaborado el gobierno de izquierdas de la Segunda República española, y se pararon en seco por el golpe de estado y la guerra. El Gobierno de la República montó la Primera Exposición de sus planes de Obra Pública que se realizó en Valencia en 1937 porque Madrid estaba al caer y el Gobierno se trasladó a Valencia. En esta exposición ya figuraban los Planes de Vivienda adaptados a las reformas económicas que se pretendían. Más tarde, los planes se pusieron en marcha con algunas modificaciones obligadas por los cambios de objetivos económicos territoriales. Pero el fondo de la cuestión era, y sigue siendo hoy, la especulación del suelo. Urbanizar un suelo tiene un coste ridículo comparado con el coste de construcción de las viviendas que acoge. Ni siquiera llegaría al diez por ciento, en el peor de los casos. Sin embargo, con el sistema neoliberal y sin la intervención del estado, alcanza valores de hasta el setenta por ciento del precio de la vivienda, simplemente porque la demanda supera con creces a la oferta, ya que en el momento de la crisis, el setenta por ciento del suelo urbanizable en España pertenecía a siete empresas, es decir a los bancos. Ellos iban soltando el terreno conforme sus intereses, y además financiaban este capital irreal sin problema alguno. Obviamente, a la mínima crisis, nadie puede pagar algo que le han vendido a un precio ficticio, muy superior al valor de producción del bien. Conozco muy bien el tema, y sé como funciona. No fue una burbuja del ladrillo como tan poco fue una burbuja de los tulipanes en Holanda en el siglo XVII (1637), cuando un tulipán llegó a tener el precio de una vivienda. La crisis especulativas son financieras, y utilizan el producto que esté a mano para elevar sus preciso a números inimaginables. Pensemos en serio sobre el ladrillo", y escribamos con tino.

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  • Irenepaz Irenepaz 13/08/20 11:10

    Que cosas tienes Cristina, como iban ha robar los unos y cobrar sueldos los otros por estar en consejos de administración. Se rompería la cuadratura del círculo. Un saludo

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  • yokin yokin 11/08/20 09:12

    Estos del pp, no cambian, a lo peor no saben hacer otra cosa, siguen a lo suyo, privatizar lo privatizable y lo que no, y eliminar todas las normas que dificulten la corrupción y el mangoneo en lo que son los números unos, lo siguen haciendo en Madrid, Andalucía…y donde pueden, siguen utilizando el poder para beneficio propio y de sus amiguetes, no aprenderán, y lo que es peor, no aprendemos y los seguimos poniendo ahí, para que nos chupen la sangre, como despreciables garrapatas que es lo que son. Saludos.

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    • taxista y rojo taxista y rojo 18/08/20 09:18

      No solo privatizan los del PP. Pregunta a los de Más(?)Madrid

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  • Concha Monserrat Concha Monserrat 10/08/20 11:03

    El ladrillo, y el turismo ejes centrales de nuestra economía nacional. Dudo que aprendamos , es más, perseveraremos en errar. Pero estar bien abrir sendas sugerentes por si alguna corporación todopoderosa se apunta a la enmienda

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  • Pernalonga Pernalonga 10/08/20 10:33

    (Continuación)
    Tercero, Parece que no hizo bien las cuentas. 10 Millones de viviendas a rehabilitar en los próximos 30 años (habría que incrementar las que actualmente tiene 15 o 20 años y que dentro de 25 tendrán más de cincuenta) representaría una rehabilitación anual del orden de las 350.000. La cifra que calcula de 7.500 millones / año apenas representa un coste 21.500 € por vivienda. No sé si se ha metido últimamente en reformas, pero le puedo asegurar que con ese dinero malamente arreglas baños y cocina. Sume usted el saneamiento, la instalación eléctrica, ventanas aislantes, sistemas de climatización eficiente, cubiertas y fachadas del edificio etc. etc. y verá a donde el eleva el presupuesto.
    En mi opinión, con excepción de las suntuosas rehabilitaciones ejecutadas por los BUITRES en zonas VIP, poco o nada se conseguirá sin plan público de rehabilitación perfectamente programado y estructurado. Lamentablemente en el futuro inmediato que se avecina parece utópico.

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  • Pernalonga Pernalonga 10/08/20 10:32

    Interesantes reflexiones cargadas de buenas intenciones. Pero ya se sabe el infierno está empedrado de buenas intenciones. Hablar del imperativo moral que afecta a aquellos que han hecho de la usura su late motiv les parecerá un sarcasmo. ¿De verdad piensa que los banqueros se preocupan por algo que no sea el lucro voraz e inmediato? Por otra parte los que nos hemos planteado una rehabilitación integral de una vivienda nos encontramos con más muros que tabiques.
    Primero, encontrar un lugar para vivir mientras se realizan las interminables obras. No es un tema menor. Además de asumir en la mayoría de los casos el coste del alquiler de una vivienda transitoria habrá que encontrarla en un lugar adecuado. No nos olvidemos que estamos fuertemente ligados al barrio por razones de trabajo, colegios, relacione sociales y familiares etc. Calculo que se necesitarían más de 200.000 viviendas extra para ocupación temporal. ¿Nuestro parque las puede facilitar?
    Segundo, una reforma encaminada a un ahorro energético del 80% como la que menciona, supone la modificación estructural de un edificio proyectado para unos estándares de calidad y ahorro energético muy diferentes. No basta con realizar obras en el piso propio, sino que otras, importantes y costosas afectarán a la comunidad de propietarios. Los que vivimos en comunidades sabemos lo difícil que resulta emprender cualquier mejora con cargo al bolsillo de unos copropietarios con situaciones económicas muy diferentes.

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    • Dver Dver 13/08/20 22:24

      He escrito un par de comentarios más arriba sobre la vivienda, los planes que se pueden hacer, y cómo hacerlos. No he querido entrar en el tema de las reformas energéticas porque es de risa, y no entiendo como los periodistas escriben con tanta alegría sobre temas que desconocen, solo porque es la moda; se lleva. En fin, para aclarar, el único ahorro importante y posible en la luz de las viviendas ya se ha hecho. Y ha sido cambiar las bombillas de filamentos a las de leds. Ello supone un ahorro de seis veces en el consumo de la iluminación; pero ojo, solo en la iluminación. Los electrodomésticos continúan igual y lo único que tienen es su programación y la oferta de tarifas adaptadas al horario oportuno. Pero como sé que cuando hablan de ahorro energético se habla de poner paneles solares, quiero que sepan una cosa. La energía que llega a la tierra procedente de la luz solar es de 350 watios por metro cuadrado. Es decir, que un metro cuadrado de panel solar nunca producirá más de esa cantidad en las máximas condiciones favorables: día límpido, incidencia de los rayos solares a 90ª, limpieza del panel, etc.

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  • Ayla* Ayla* 09/08/20 22:56

    Cristina, con todos mis respetos, te veo ingenua en tus planteamientos.
    Si no se hacen grandes obras de construcción no se pueden "disimular" tan fácilmente el desvío de dinero público a sobres.
    Cómo bien indicas, la mano de obra se podría emplear en la rehabilitación y mantener el empleo, dando paso a las pymes del sector, pero no interesa.
    Tampoco interesa (con la mente cortoplacista) que se ahorre en energía, cómo van a quedar los balances anuales de las eléctricas?
    Tenemos un gran parque de viviendas que nos compramos en la anterior crisis y que, estando en manos de los bancos no pagan ni la comunidad de vecinos, por lo que se deberían utilizar como viviendas sociales y no construir más, que vamos a urbanizar hasta los tiestos.
    De las entidades bancarias no se puede esperar actuaciones de buena fe (moral y banca es un oxímoron), ya estamos viendo cómo han pedido avales adicionales a los del estado para recibir las ayudas del ICO o como impiden abrir las cuentas bancarias imprescindibles para recibir el IMV si no tienes una solvencia, y digo yo que en ese caso a lo mejor no precisas la ayuda (que ya le vale al gobierno no haber previsto la situación).
    Tenemos también un banco que nos "compramos" en la anterior crisis y deberíamos hacerlo público para gestionar todas estas ayudas y que lleguen a los que supuestamente van dirigidas. Lo demás, es lo de siempre, la banca gana.
    Lo de la "declaración responsable" un chiste de mal gusto si no fuera un atraco y un insulto a la inteligencia.

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