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Con la responsabilidad individual no basta

Publicada el 25/01/2021 a las 06:00

Un debate recorre la pandemia desde sus inicios. ¿Hay que apelar a la responsabilidad individual para que se cumplan las recomendaciones sanitarias, o necesitamos normas muy concretas que regulen los comportamientos? El debate en sí mismo empieza un tanto viciado, dado que en la pandemia, como en cualquier otra cosa que tenga que ver con la convivencia, la responsabilidad individual es imprescindible. La pregunta más bien sería si es una condición suficiente o si hace falta algo más estricto e imperativo. Para contestarla conviene adentrarse en el fenómeno en sí y entender cómo funciona.

Empezaré por recordar lo obvio: Los ahora vivos no hemos afrontado nunca una situación similar. De ahí la dificultad a la hora de calibrar su gravedad y ser conscientes de las consecuencias que pueden tener algunos comportamientos. Sobre todo si, al mismo tiempo, hay que ir modificando la percepción conforme la pandemia avanza y evoluciona. Las curvas hoy bajan, mañana suben; los territorios que en un momento parecía que la tenían controlada de repente se descontrolan, y viceversa... Ante esta situación se busca guía y orientación en los responsables públicos, a quienes en estos momentos miramos como a los auxiliares de vuelo del avión cuando empiezan las turbulencias: si vemos que sonríen, nos relajamos; si les notamos apurados, el pánico se extiende. Por eso cuando se nos dijo en Navidad que se permitían encuentros de 10, 6 o X personas; que los centros comerciales estarían abiertos hasta cierta hora; o que siempre que firmases una declaración podías ir a celebrar las fiestas con tus familiares a otra provincia, en realidad lo que se estaba entendiendo por una parte importante de la población es que era preciso tener cuidado y evitar los desmadres... pero que, bueno, había que “salvar la Navidad”. La azafata te dice que te abroches el cinturón, pero sigue sonriendo y ella misma ni siquiera toma precaución alguna. Si además todo ello coincide con lo que quieres ver y oír, miel sobre hojuelas. No hay más que echar un vistazo a las curvas y comprobar con pavor lo que ha pasado en España y en otros países.

El hecho de dejar un margen de discrecionalidad acaba entendiéndose por la opinión pública como un “no será para tanto”, y negarse a la posibilidad de arbitrar todas las medidas como está pasando ahora con la ampliación del horario del toque de queda u otros instrumentos, redunda en lo mismo. De poco valen las cifras ni las gráficas para la inmensa mayoría ante una percepción creada a partir de una narrativa errónea; sobre todo si además confirma lo que se quiere escuchar. Basta con pasearse a mediodía por cualquier zona de bares de muchas ciudades para comprobarlo.

Esta suerte de disonancia cognitiva se ve reforzada por la fuerza de los hechos. A lo que dicen los responsables públicos, hay que unir lo que hacen. Si el metro, el cercanías o el autobús está abarrotado de gente; si en terrazas y bares las mesas se amontonan sin que nadie multe; si se permiten aglomeraciones en centros comerciales para “salvar la Navidad”... ¿De verdad se está transmitiendo un mensaje acorde, coherente y proporcionado con la gravedad de la situación? Solo ha faltado que autoridades civiles y militares se hayan saltado los protocolos de vacunación y recomendaciones como evitar aglomeraciones, acudir a locales de restauración cerrados o celebrar eventos, tirando por la borda todo principio de elemental ejemplaridad.

Por otro lado, las pandemias tienen la peculiaridad de que, aunque la inmensa mayoría entienda su gravedad, conozca las normas y las cumpla, con que haya una ínfima minoría que haga lo contrario el mal estará hecho para el conjunto. Llevamos meses observando, encuesta tras encuesta, cómo buena parte de la población española respalda las medidas que se van adoptando e incluso reclama que se endurezcan. Esto no quiere decir que se encierren en casa –recordemos que las autoridades les dicen que pueden acudir a los centros comerciales o a tomar una caña en la terraza–, pero es que, además, siempre hay un pequeño porcentaje que hace lo contrario. Y todo se va al traste.

El debate entre la bolsa y la vida es falso. Si no hay vida no habrá bolsa, como se está comprobando. Hagamos las cuentas. ¿Qué sale mejor: alargar la agonía de contagios para mantener a esa parte de la hostelería que aún sobrevive con respiración asistida, o cerrar a cal y canto un periodo de tiempo determinado e indemnizar convenientemente? Y quien dice hostelería, dice otros muchos sectores.

Mientras no existan normas claras que regulen los comportamientos individuales con el consiguiente régimen de sanciones aparejado, se seguirá transmitiendo un mensaje poco coherente con la gravedad de la situación. Si además, sin mayor explicación, se niegan medidas más duras, entonces se produce una especie de mágico desconcierto y cada cual entiende lo que quiere.

 

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23 Comentarios
  • PedroLibre PedroLibre 25/01/21 23:31

    La Sociedad Hidroalcoholica Española, a sugerencia de nuestros preocupados neoliberales, ha decidido lanzarse al precipicio estas Navidades con la esperanza de poder escalarlo y volver al suelo firme antes del verano para volver a arrojarnos de nuevo al grito beodo de ¡¡Que se mueran los feos…y los viejos!!......JA..JA..JA.. que risa.

    Y ahora, muchos antiguos optimistas interesados, perdiendo el culo para que los vacunen de forma exprés, saltándose el orden establecido de vacunación e inventándose las excusas mas peregrinas para justificarse. No se porque me da, que vamos a recibir una lección inolvidable antes del final de curso. Esperar y ver.

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 25/01/21 21:13

    Un gran artículo Cristina. Bien normar, pero dos cosas, una a la que ya llegamos tarde: la educación en el respeto de los demás, eso que no es instrucción que se da en los centros educativos, sino educación en las familias, en los medios de comunicación, en las redes sociales, en los despachos y en las poltronas. Sin eso, casi todo lo demás es inútil. Porque la otra cosa es la sanción, que debe ser rápìda, efectiva y ejemplarizante. Vamos a ver, por ejemplo, qué le ocurre a los dueños del teatro Barceló de Madrid cuando los medios dirijáis vuestra mirada hacia otra urgencia del día a día. Porque lo que tendría que haber ocurrido es el cierre inmediato y preventivo y la imposición de la sanción más alta al local y a cuantos hayan sido o vayan siendo localizados en los vídeos que se han difundido. Pero no ocurrirá. Sigue abierto. Siguen las fiestas. Siguen las colas para entrar sin respetar los 2 metros y sin que nadie sancione esos comportamientos contra los que existen ya normas. No es sólo la indiferencia individual sino que la norma, por dura que sea, carece de efectividad si la sanción no es inmediata. Falta de educación y de punición. Defectos de una sociedad hedonista e individualista donde el esfuerzo individual da pereza y la sanción sólo se aplica a quien no dispone de dinero suficiente para pagarse a un buen abogado que le saque del embrollo ni de la posición necesaria para nombrar al juez que acabará juzgándole.

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  • alcornoque alcornoque 25/01/21 20:38

    "¿Qué sale mejor: alargar la agonía de contagios para mantener a esa parte de la hostelería que aún sobrevive con respiración asistida, o cerrar a cal y canto un periodo de tiempo determinado e indemnizar convenientemente?". La respuesta la puede dar un refrán: más vale una vez colorado que ciento amarillo. En la primera onda se hizo muy bien, se controló tanto la transmisión del virus que pasamos de casi mil muertos diarios a finales de marzo a ninguno o muy pocos a partir de mediados de junio y hasta agosto. Esto demostró que la pandemia se puede controlar, como también han demostrado varios países asiáticos y de Oceanía. El problema es que aquí el esfuerzo que hicimos todos se tiró a la basura. Las Comunidades autónomas no contrataron los rastreadores necesarios para mantener el control de la infección, como sí se ha hecho en otros países. Resultado: otra vez cientos de compatriotas muriendo, y lógicamente la economía sin despegar.
    ¿Por qué se ha hecho así? Es difícil saberlo, porque en otros países europeos ha ocurrido prácticamente lo mismo. La estrategia de "convivir con el virus" se ha mostrado profundamente equivocada, comparada con la estrategia de "eliminación del virus y control férreo" de los mencionados países asiáticos y de Oceanía, tanto para la salud como para la economía.
    En España, además, la derecha está usando descaradamente la pandemia como una herramienta para debilitar al gobierno, que ha conducido a la falta de concienciación de una parte importante de la ciudadanía, la cual se ejemplifica en cosas como esas manifestaciones en las que se clama por la "libertad". A ello hay que añadir la ignorancia (o lo que es peor, la maldad) de asumir un determinado número de muertos para que algunos puedan seguir haciendo negocio. Ya dijo IDA que todos los días hay atropellos, y no por ello vamos a prohibir la circulación de vehículos. Ignorante: en un proceso infecto-contagioso los muertos no se mantienen constantes, van aumentando de forma exponencial conforme progresa la infección.
    Según aumenta el número de contagiados, aumentan las probabilidades de mutación, y por ende de cepas mucho más peligrosas. Inexcusablemente hay que volver a cerrar.

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  • tarrul tarrul 25/01/21 17:43

    Muchas gracias. genial articulo

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  • bidebi bidebi 25/01/21 15:43

    No existe ninguna norma que trate de impedir que se mate a otros por la inconsciencia de algunos que se base en recomendaciones. El único caso es con la pandemia.
    No se recomienda que no se apuñale al otro o no se recomienda que no se mate al otro conduciendo o no se recomienda no fumar en lugares públicos cerrados. Es un absurdo trasladar el problema a la responsabilidad individual cuando están en juego vidas.
    ¿Por qué sucede esto en España?. Por miedo del gobernante.
    Miedo a asumir toda la responsabilidad del desastre y en consecuencia tratar de compartirla con el ciudadano distribuyendo responsabilidades.
    Y miedo a cargarse la economía con las medidas necesarias.
    Se empezó con el “salvemos el verano” y se ha seguido con el ridículo “salvemos las navidades”. Ya sabemos, o todavía no del todo, las consecuencias de semejantes campañas estúpidas.
    Como es lógico se gasta más en asistencia sanitaria a los nuevos contagiados que en subvencionar a los negocios que deberían estar cerrados. Por no hacer mención a los nuevos fallecidos con los “salvemos”.
    Sí es verdad que se sigue sabiendo poco del bicho y todavía no se tiene una idea exacta de la forma de contagio. (En mi entorno dos experiencias que han dado negativo teniendo todas las papeletas para haber dado positivo). Pero digo yo, a mayor desconocimiento mayor cautela sabiendo de las consecuencias, ¿no?.
    Todo el cuerpo sanitario está acojonado con lo que se nos viene encima y debería ser el que dijera a la gobernanza lo que se debe hacer.
    No sé si habéis leído las previsiones de miseria en España en los próximos meses pero son aterradoras.
    Esto pintaba mal y ahora pinta peor.

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    • jagoba jagoba 25/01/21 18:30

      Rodando ,rodando...salvemos las navidades de 2030...Pero es que quedamos 25 y solo dos tiendas abiertas. Eso si 300 cadenas de television, llevadas por robots, diciendo lo de la responsabilidad individual, como el Ferreras. Imagino que le mandarían cestas de Navidad de todos los comercios de España. Hasta las casas de apuestas le han mandado un responsabilometro, para que mida su adicción.

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  • Ajoblanco Ajoblanco 25/01/21 14:33

    se han parado a pensar q el problema está en una sociedad alcoholizada? 

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    • jagoba jagoba 25/01/21 18:25

      Mucha razón llevas

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  • Moveros Moveros 25/01/21 13:54

    Buen artículo Cristina.

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  • Antonio LCL Antonio LCL 25/01/21 13:50

    Transparencia y objetividad. Gracias Cristina.

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  • GRINGO GRINGO 25/01/21 13:27

    Hay que cerrar a cal y canto, pero ayudando a los que no pueden facturar.

    Gastar millones de euros en tonterías y dejar a la hostelería y otros sectores desprotegidos, no sé como se puede presentar sin que se te caiga la cara de vergüenza.

    Se puede saber el importe de las ayudas concedidas en la Comunidad de Madrid, y si superan los 135 MM€ de euros que ha costado un "Hospital" que no vale para nada ????

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    • jagoba jagoba 25/01/21 18:38

      Primo se me está envejeciendo el ron, que no es malo, pero nos va a faltar higado para disolverlo.
      Ir metiendo mucha agua, depurar. Ya hablo con Miglesias, mi lehengusu, el masegoso con el Arehucas, y muchos mas. Tengo la bodega a reventar.
      Hay dos películas sobre comilonas, que están muy bien. El festín de Babette y La Grande Bouffe.
      Nosotros vamos a rodar"Higado al ron".
      Un saludo Gringo, Cuidate.

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  • Edmundo Edmundo 25/01/21 12:37

    Totalmente de acuerdo. Apelar a la responsabilidad individual y mandar mensajes contradictorios no hace otra cosa que empeorar la situación. En cierta manera se puede establecer una comparación con los muertos por accidentes de tráfico. Hasta que no se implementó el carnet por puntos y fuertes sanciones económicas e incluso penales no bajaron las cifras.

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