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Un emérito de mérito

Juan Ramón Capella
Publicada el 28/12/2020 a las 06:00

Es difícil encontrar un modelo igual.

Al aceptar suceder al dictador cumplió los planes de éste: que tras su muerte se instaurara —la palabra lo expresa claramente: no es una simple restauración— una monarquía cuya legitimidad procediera del levantamiento militar de 1936, que aparecería así como legítimo en el régimen que le sucediera. Si el levantamiento militar fue legítimo, no habría que responder por los crímenes de la guerra y la postguerra, ni habría vuelta atrás al expolio de las propiedades de los vencidos; jamás se rememoraría con verdad y en toda su extensión lo sucedido. Juan Carlos lo dijo con toda claridad en aquel acto de 1969: "Recibo de su excelencia el jefe del Estado y generalísimo Franco la legitimidad política surgida el 18 de julio de 1936, en medio de tantos sufrimientos, tristes, pero necesarios, para que nuestra patria encauzara de nuevo su destino". De paso, juró las leyes fundamentales de la dictadura. En el futuro no haría lo mismo con la Constitución de 1978: la promulgó, pero no la juró.

El relato oficial señala como mérito del emérito facilitar la constitucionalización del régimen de libertades. ¿Mérito? No le quedaba otra. Tras mantener en la jefatura del gobierno a Carnicerito de Málaga, tuvo que irse a despotricar a los USA para librarse de él. Pero se sabía el oficio —su cuñado dejó de ser rey de Grecia por aceptar gobiernos militares— y buscó a una persona capacitada para el cambio, Adolfo Suárez, el cual logró al mismo tiempo legalizar y descafeinar al Partido comunista, pero que daba largas a la entrada en la OTAN. Esto último no le gustaba nada al gobierno de EEUU, sobre todo cuando Reagan accedió a la presidencia, y en España los militares andaban revueltos —ahora también, pero no tanto— con el estado de las autonomías (entonces con la inestimable colaboración del terrorismo etarra). El hoy "emérito" había sableado al Sha de Persia y al rey de Marruecos para poner en pie el partido de Suárez; ahí debió iniciar su aprendizaje, si es que no lo traía aprendido de casa.

Y aquí empieza el otro episodio en que el emérito sale reforzado de rebote con la inestimable ayuda de la "versión oficial". El otrora general Armada, que ya aparecía detrás de Juan Carlos de Borbón en el acto de aceptación de 1969, era persona muy cercana al rey, a quien visitaba en sus vacaciones en la nieve, y al que éste quería a toda costa trasladar a Madrid (a lo que Suárez, con buen olfato, se oponía). Juan Carlos arrancó para Armada ese destino en el Estado Mayor Central exigiéndoselo a un atribulado ministro de Defensa cuando el presidente del gobierno estaba de viaje. Esa impropia interferencia no era gratuita. La idea era que un militar sucediera a Suárez como presidente del gobierno. "Pero a mí me lo dais hecho", decía el hoy emérito, que no quería pringarse. Armada y Milàns, los generales más monárquicos del país, con la inestimable ayuda del CESID, montaron un teatro de golpe de estado en que un actor secundario, Tejero, debía dar a Armada la ocasión de ofrecerse a los partidos para resolver la situación creada por el propio actor secundario.

La cosa falló por la mano de obra: Tejero se movía para instaurar un gobierno militar, no el gobierno de un militar. Sus grotescas formas resultaron inadmisibles para Juan Carlos: entrar a tiros en el Congreso y zancadillear a un teniente general no era "dárselo hecho". A Armada, que pidió permiso al rey para acudir al Congreso, éste le dijo que lo hiciera "a título personal" (o sea, no en su nombre). Tejero frustró los planes de Armada, quien, para el consiguiente consejo de guerra, le preguntó al rey si podía invocar sus conversaciones con él. Juan Carlos, obviamente, le borboneó. El discurso en tv del rey, cuando dijo no aceptar ninguna solución contraria a la Constitución, le valió unánime reconocimiento oficial, pero también habría valido si Armada hubiera conseguido de los partidos el nombramiento de presidente del gobierno. Un discurso que valía tanto para un roto como para un descosido.

Entre una y otra boda de los hijos y tras el 23 F en su versión oficial (versión que omite recordar, claro, que el golpe facilitó los objetivos de entrar en la OTAN y tratar de reconducir el proceso autonómico mediante la LOAPA), el de la "legitimidad del 18 de julio" también se legitimó (por decirlo de alguna manera) por los mass-media, la tele y el Hola principalmente. Empezaron los negocios por persona interpuesta (Colón de Carvajal y de la Rosa, unos angelitos) o no interpuesta, si no venían de antes. Y luego ha llegado todo lo demás: un rosario de despropósitos vergonzosos con aspectos delictivos unos, inconvenientes otros y presuntamente delictivos otros más pero que no se pueden perseguir porque eran actos de un rey irresponsable (jurídicamente y no). Hasta que no hubo más remedio que abdicar.

El "emérito" se alinea con hombres muy característicos del actual régimen político: Jordi Pujol, Jaume Matas, Zaplana, Camps, Mas, los responsables de los cuartos en Andalucía o en el PP. Gente que juega con el dinero público sin vergüenza. Algo habrá que hacer. Hay cosas cuya reiteración resulta peligrosa. El gobierno debe actuar honestamente. La gente empieza a estar cansada de la "política por arriba" o politiqueo, con pactos a su conveniencia entre quienes están en eso, los cuales no saben ver que les están mirando, y no con buenos ojos, los de abajo.

El firmante de este papel es republicano. Pero lejos de él la pretensión de cuestionar la monarquía como institución en estos momentos. Hay que recordar que estamos en España, que poner en cuestión a la monarquía —a diferencia de lo que piensan los dirigentes de Unidas Podemos— puede dividir a la población, aunque sea asimétricamente, y dar impulso a las derechas: a la ultraderecha de Vox y a la extrema derecha del PP; y al runrún de sables, nunca en este país tan disparatado como parece. Eso es lo peor que nos puede pasar como gente. No están los tiempos para más crispación, para más divisiones. Cuando podamos descansar del coronavirus ya pensaremos en otras cosas: pues se nos van a echar encima muchos problemas, y no hay que sobreañadirles ninguno más.

Lo que se debe hacer, en mi opinión, es reformar como mínimo la institucionalización constitucional de la jefatura del Estado. Acabar, claro, con la ley sálica, pero también con la atribución a esa jefatura del mando supremo de las fuerzas armadas, que debe corresponder al presidente del gobierno. Y establecer un código de conducta para la jefatura del Estado similar al que tienen otras monarquías parlamentarias. El principio monárquico, que no acaba de casar bien histórica y teóricamente con la democracia salvo en contados casos, sí casa en ocasiones con la prudencia política. Quizá valga la pena apostar por la pacificación de un país que lo necesita para que acaben triunfando tarde o temprano unas instituciones más acabadamente democráticas.

Hay que buscar soluciones imaginativas. Por ejemplo, ¿por qué un solo jefe del Estado? Se podría institucionalizar una Jefatura del Estado colegiada, bicéfala, con un rey y un presidente del reino republicano de España. Si la santísima trinidad ha durado tantos años, y eran tres, ¿por qué no habría de funcionar esta más modesta proposición?

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Juan-Ramón Capella es catedrático emérito de Filosofía del Derecho y autor del libro Un fin del mundo. Constitución y democracia en el cambio de época

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15 Comentarios
  • GRINGO GRINGO 28/12/20 21:54

    Da la sensación de que el artículo le ha terminado "agotando", y ha tenido que recurrir a el "Ahora No Toca", seña de identidad de este país, que se empeña en perpetuar los problemas.

    Con todo lo que cuenta, no entiendo éste final descafeinado.

    Somos miembros de la UE de pleno derecho, o eso dicen, pues apoyémonos en eso y demos un golpe de timón para que éste país empiece a interiorizar que es mejor vivir dando la cara a seguir poniéndola para que te la partan continuamente.

    Ruido de sables, que se los metan por donde se rompen los sacos...., con éste CV de país, podemos seguir esperando "algún milagro" sin hacer nada ?????

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    • yokin yokin 29/12/20 01:01

      Gringo: suelo estar de acuerdo con tus comentarios siempre inteligentes y llenos de razón, a mí siempre me ha parecido que los que siempre decían que "ahora no toca" con respecto a un referéndum sobre Monarquía o República eran los que no tenían ni tienen, ni tendrán, intención alguna de que eso ocurra, en estos momentos ya no lo tengo tan claro, hoy hemos pasado de 50.000 fallecidos por el maldito "bicho" y aún la cuenta no ha parado, lo de la vacuna está por ver, esto que nos está tocando vivir no es como una crisis económica que siempre es cíclica y se supera, también superaremos esta pandemia, pero a un alto coste, no sólo en vidas, que ya lo es, también está haciendo patente la polarización de la sociedad, manipulada por los miserables herederos de todos esos poderes, tan bien descritos por el Sr. Capella, al que le muestro mi agradecimiento por refrescarnos la memoria y por aclararnos algunas cuestiones; y volviendo al si "ahora toca o no" además de lo antes dicho sobre la pandemia, y viendo que las grandes fuerzas económicas y políticas, no olvidemos que a estas últimas las votamos los ciudadanos, (PSOE, PP, CS, VOX) todos ellos defensores de la monarquía y lo que representa, no te parece que un referéndum en estos momentos es una lotería en la que la mayoría de los números los llevan los monárquicos? me temo que nos tocará seguir esperando a que toque de verdad, a algunos nos va quedando poco tiempo, pero el que nos quede, seguiremos en el empeño de cambiar a esta monarquía anacrónica y corrupta por la deseada República. Saludos.

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      • GRINGO GRINGO 29/12/20 12:04

        La vida es riesgo, y hay que saberlo afrontar, hay suficientes ejemplos en nuestra vida laboral, familiar, social que demuestran que los problemas que no se afrontan no se solucionan, y con éste y otros asuntos llevamos demasiado tiempo, más de 40 años, desde la T78...

        A priori la suma que comentas daría un resultado como el que insinúas, pero si no lo hacen será por algo.

        Una campaña de información seria, no lo que tuvimos en la T78, en pleno siglo XXI y con los antecedentes que vamos conociendo, me inclino a pensar que saldría la República, y si no saliera, deberíamos aceptar la voluntad mayoritaria.

        Es el país que tenemos.......

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  • Pirichi Pirichi 28/12/20 19:04

    El gobierno de Madrid (Comunidad y ciudad) es una vergüenza para los gobernados y los que les votan dan más vergüenza (si cupiera).

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  • ncvc ncvc 28/12/20 18:59

    Me encanta este artículo y el estilo del Dr. Capella, gracias. Comprendo todo lo que dice acerca de dónde viene la monarquía, pero lo que me extraña es que nos hayan colado hace pocos años la figura del rey "emërito", éso sí que es demasiado, si abdica un rey adiós y muy buenas, viva el nuevo rey, pero éso de tener dos reyes y dos reinas es un poco demasiado.

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  • bidebi bidebi 28/12/20 12:58

    2.2
    Después de cuarenta años de protección absoluta de la figura del rey, de las castas jurídico y militar, de la casta eclesial, los desmanes del primero empiezan a ser conocidos porque se rompe una cadera mientras mataba elefantes con su amante. (España es un sainete de película). A partir de ahí se monta su abdicación con el protagonista indispensable de nombre Rubalcaba, se crea la operación salvemos la monarquía con el nuevo rey, se fabrica la huída del desprestigiado, hasta el discurso del nuevo divino en estas navidades. Si como creo, todo esto es un montaje ideado desde el principio para salvar uno de los pilares del régimen, entonces, nosotros, los espectadores, estamos contribuyendo ingenuamente a que la representación tenga éxito mediante nuestras expectativas ante discursos diseñados al milímetro paa que piquemos.
    Igual que el 23F fue una farsa para ensalzar la monarquía y su rey que estaba implicado en el mismo, ahora asistimos a otro intento de farsa ensalzando al heredero ante un padre putero y ladrón. Entonces muchos picaron y ahora también.
    Se cita después los movimientos de sables entre militares en la reserva y adhesiones de militares en activo. Hay que recordar que en los años de la llamada transición los “movimientos de sables” era información recurrente intoxicadora que por si sola paralizaba al extender el miedo de forma general.
    Hay quien dice que una victoria militar después de una guerra civil tarda CIEN AÑOS en resolverse de forma democrática. A España le quedarían otros veinte años por delante para alcanzar una normalidad democrática.
    Países como España no necesitan estar dando golpes militares cruentos cada veinte años, PORQUE VIVEN DE LAS RENTAS DEL EFECTUADO HACE OCHENTA AÑOS. Y es lo que viene pasando. El actual manifiesto de los militares no pretende instaurarse en el poder, si no ejercer el poder fáctico conseguido con la legitimidad del 18 de Julio. Y lo consiguen, porque TODO EL MUNDO TOMA NOTA y obra en consecuencia. Una simple carta condiciona la vida política española. Como lo hizo el golpe exitoso del 23F disparando unos tiros al techo del Congreso. Ahora sin tiros, solamente con un folio.

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  • bidebi bidebi 28/12/20 12:57

    “Si la santísima trinidad ha durado tantos años, y eran tres, ¿por qué no habría de funcionar esta más modesta proposición?”. El humor es quizás la única salida para una persona inteligente en esta España asfixiante. Gracias, porque me ha hecho reír después de leer este final de una descripción tan real de los últimos cuarenta años españoles. Faltan cosas pero en un papel no se puede decir todo. En varios párrafos se insinúa “si ya no robaba antes”, en referencia al rey putero y ladrón. Y parece probado que ya con el dictador empezó a comisionar con el crudo saudí que España importaba. El dictador fue en realidad el maestro del desmérito.
    “La legitimación del 18 de Julio” fue la base y el fin de la instauración monárquica por parte de un régimen ilegítimo en la figura de un joven sin demasiadas luces que tuvo que traicionar a su propio padre para ser rey a través de un régimen fascista. No hace falta decir que esa legitimación llega hasta nuestros días con el olvido, la desmemoria, la garantía de un pacto con el fascismo sin rotura y el mantenimiento de los privilegios de los que sostenían el franquismo.
    45 años después, el régimen pactado con el fascismo entra en gran crisis porque sus tres pilares fundamentales que lo sostenía : el monarca y su monarquía, una judicatura heredada y una casta militar franquista, destapan sus vergüenzas. La cuarta fuerza sostenedora del franquismo, la putativa romana, hace años que se encuentra en decadencia porque su creencia ya no es practicada por las mayorías, aunque siga conservando sus privilegios derivados de la legitimidad del 18 de Julio. A lo que asistimos en estos tiempos es al esfuerzo titánico de las fuerzas políticas del régimen del 78 por no dejar morir a las cuatro fuerzas que hicieron posible el actual régimen. Especialmente al llamado PSOE, que entonces y ahora es el principal responsable del montaje mentiroso de cuarenta años de “democracia” controlada por las fuerzas franquistas.

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  • Antonio LCL Antonio LCL 28/12/20 11:36

    Las medias tintas nunca fueron la mejor solución. Por favor, más décadas de transición no!!! Los beneficiarios de la dictadura y de las posteriores décadas de consentimiento de sus crímenes, están haciendo más fuerte al dragón y a sus secuaces, tomando asiento en todas las instituciones sociales, políticas, militares y religiosas, sin que quienes están obligados a impedirlo lo hagan. Triste, muy triste.

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    • Tajo Tajo 28/12/20 12:38

      Antonio, todas esas instituciones están tomadas desde la dictadura y así continúan tras esa "modélica transición", y todo seguirá igual mientras la ciudadanía siga votando mayoritariamente a quienes lo apoyan y perpetúan.

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  • josmanbuisan josmanbuisan 28/12/20 10:19

    LA LEGITIMIDAD DEL FRAUDE
    Si como afirma el Catedrático Capella, recordándonos el origen del fraude del Reinado del Borbon, tenemos un Rey Constitucional que en realidad es Heredero Universal de un Golpe de Estado militar que devino en 40 años de dictadura, ¿tenemos no solo que aceptarlo, si no perpetuarlo porqué es mejor tener un Jefe del Estado fraudulento, que "mosquear" a jueces, banqueros y militares?.

    Con prudencia y mesura propia de hombre de buen juicio, dice el escritor republicano de este articulo, que como promover una Republica, (echando al Borbon) podría soliviantar a los qué no les gusta la democracia y a los millones de ciudadanos palmeros que ya les va bien que el Mar este en calma, aunque no sea mar, sino charca de agua estancada y putrefacta, habrá que ser IMAGINATIVOS.
    Quitandole la Jefatura del Ejercito al Borbon, afirma el insigne Juan Ramon Capella, y dándosela al Presidente del Gobierno, y ¿entonces los militares, los ultras, los jueces, y todos los que hoy quieren ilegalizar a buena parte del Gobierno, aplaudirán agradecidos?.
    Una muela podrida no se arregla , comiendo con el otro lado de la boca, es más facil y menos doloroso arrancarla y que cicatrice la encia.
    Otra "solución imaginativa" que no digo yo que no tenga su razon de ser, pero podría ser muy interesante, solo para las Televisiones y los ABC y La Razon, de turno, es una Jefatura del Estado bicéfala.
    Y nos pasaríamos las 24h del día escuchando las discrepancias, desavenencias, y dimes y diretes de los cientos de tertulianos de cada trinchera.
    Que si Sanchez ( un suponer) ningunea a Felipe, que si Felipe a llamado cabezon a Pedro, que si Sanchez quiere el CNI para hacer no se que, que si Felipe a hablado con un sr. que no le correspondia, que si el malestar, que si la incompativilidad.
    Desengañémonos, todos, incluido el admirado Capella, en este pais primer productor mundial de odios y polemicas, solo funciona una cosa, "el tajo de un golpe", se cercena, se elimina la pus, y se vive con lo que queda sano del cuerpo, la rex publica.
    gracias por el articulo, brillante recordatorio de la Historia.

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  • JotaeleRS JotaeleRS 28/12/20 10:04

    El demérito rey emirato nos dejó claro a quién veneraba:
    "Recibo de su excelencia el jefe del Estado y generalísimo Franco la legitimidad política surgida el 18 de julio de 1936, en medio de tantos sufrimientos, tristes, ******pero necesarios*******, para que nuestra patria encauzara de nuevo su destino"

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    • Amatista Amatista 28/12/20 12:09

      “La legitimidad surgida” como por arte de magia...

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  • genovès genovès 28/12/20 08:51

    Buen artículo que recuerda unos hechos sin ceñirlos a la “versión oficial” de conveniencia. También soy republicano e igualmente respeto las istitucions españolas, creo que más que muchos representantes de las mismas.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 28/12/20 08:41

    Nos explica, en directo y sin anestesia, lo que aún  se sigue negando y que, por lamentable que parezca se seguirá negando siempre.
    Al ser emérito, como el profesor Capella, el recuerdo de aquella noche del 23/02/1981  la tengo permanentemente en mi recuerdo y a más abundancia de aquella rememoración, la cara del emérito en el momento de dirigirse a la ciudadanía, reflejaba el miedo atroz  con que se dirigía a través de la TVE a una expectante población que nos temíamos lo peor y que, por verdadera suerte, se supo cortar políticamente.
    Lo que el profesor Capella nos recuerda aquí es ya de todos conocido y la llegada de Juan Carlos I como rey de España ya estaba más que contrastada. No obstante agradezco desde este comentario al autor por la claridad de expresión de los acontecimientos desde 1969.
    Gracias por este refresco de memoria que tanto nos hace falta.

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