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Desde la tramoya

El ombligo de Podemos

Pablo Iglesias ha hecho un vídeo, tomando como base una carta personal, para pedir perdón por “la vergüenza” que ha provocado el comportamiento de Iñigo Errejón y el suyo propio al “sacar los trapos sucios” de Podemos en público y por “mirarse al ombligo” en lugar de estar mirando por los problemas de la gente.

El análisis objetivo del vídeo permite constatar de nuevo la hipocresía del secretario general de Podemos, que parece ilimitada. Y sí, mis estimados y encendidos comentaristas críticos, he dicho “análisis objetivo del vídeo” porque a veces las cosas son como son.

Iglesias señala la necesidad de “detener la espiral de torpeza” al airear las disputas internas del partido. Pero lo objetivo, lo incuestionable, es que al preparar su carta, editar las imágenes y ponerlas en las redes sociales, lo que hace es precisamente alimentar esa espiral y acelerarla. O Pablo sigue siendo el torpe que se duele por serlo, o sencillamente miente. O las dos cosas.

Iglesias reniega del ombliguismo de quien sólo se mira a sí mismo todo el rato, pero en el vídeo, que dura ocho minutos y 22 segundos, las imágenes en las que aparece él consumen exactamente cinco minutos y nueve segundos. Es decir, dos tercios del tiempo total. Pablo andando rodeado de gente, Pablo firmando un cartel electoral, Pablo dando un mitin, Pablo hablando a la cámara leyendo su misiva, con una guitarrilla punteando de fondo (alguien podría haber sugerido cambiar la banda sonora, por cierto, y alguien podría también haber ordenado los libros de detrás del líder).

A Iñigo Errejón el líder de Podemos le concede en su vídeo unos cinco planos, poco más de diez segundos en total, y en más de cinco Iñigo observa pasivo lo que hace Pablo. Muy generoso no es el jefe, considerando que Errejón ha tenido casi la mitad de los votos en la última votación cibernética de la organización.

Por si fuera poco egocentrismo, el líder no tiene inconveniente en poner en su vídeo las palabras laudatorias de “la abuela de Podemos”, una señora muy maja pero que confiesa abiertamente no tener ni idea de lo que está pasando en Podemos. De hecho, en un gesto de paternalismo tan enternecedor como patético, los mensajes de la abuela son la excusa que Pablo pone para su pública confesión. Teresa Torres, que así se llama la buena señora, le dice a Pablo, y él lo muestra en el vídeo, que “Pablo es el líder, que no quepa duda” y que “sabemos que eres el que tiene que estar”.

Ahora vendrán los peones agresivos que suelen aparecer en las redes sociales y aquí abajo cuando alguien como yo osa meterse con Podemos, y me dirán que yo soy un esbirro del PSOE, que van a dejar de pagar su suscripción a infoLibre, que soy un gilipollas o que me huelen los pies. Pero como en este espacio digo siempre lo que me da la gana y jamás he recibido instrucción para hacerlo de otra manera, sostengo que Podemos es un partido político como mínimo como los demás. Una organización en la que de manera natural y legítima se libra una batalla por el poder, con todas las consecuencias: también las feas.

Mantengo también que Podemos, además, es un partido peculiar en su uso de técnicas depuradas de comunicación, que yo puedo decir sin modestia que conozco bien por mi profesión. Igual que admiro su afán por aplicarlas y su conocimiento teórico, me sorprende cada día más lo torpe que es Podemos en la aplicación práctica. La política real es mucho más difícil que la que se explica en los cursos de Comunicación Política en las universidades. Y al final el cartón se te ve: el numerito del niño de Bescansa, las excusas de Echenique sobre el impago de la seguridad social de su asistente, o las de Espinar con la operación de compraventa de su piso en Alcobendas, esa mandíbula de cristal cada vez que se les critica, los episodios ficticios de amor fraternal que tratan de simular luchas cainitas…

Ruego al destino en este año que comienza, que alguien con algo más de cabeza y de humildad, con un ideario realmente socialdemócrata, con menos lecturas de politiquería y más lecturas de Política con mayúscula, con más honradez y menos arrogancia, con más madurez y menos ambición personal, articule una verdadera oposición a los conservadores… No ésta de patio de colegio que Podemos y el PSOE parecen empeñados en montar cada día.

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