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La empanadilla de Corinna, el Rey y Villarejo

En el siglo pasado, una de las conversaciones que más nos hicieron disfrutar fue aquella de “¡Encanna!, y las empanadillas de Móstoles”. Aquel diálogo de besugos entre el dúo Martes y Trece, con un muelle telefónico de por medio, hizo desternillarse a todo un país.

Desde entonces ha habido muchas conversaciones hilarantes que nos han dejado boquiabiertos, la última –la penúltima, seguramente– la de Corinna, Villarejo y Villalonga, muy fan.

 

Corinna, la amiga del rey, llega al Congreso

Si comparásemos ambos sketches, el de la radiofonista y la oyente y el del comisario, el extelefónico y la amiga del rey, viajaríamos del humor blanco al negro blanqueado.

En aquella conversación que nos hizo morir de risa en la Nochevieja de 1985, la única pequeña maldad era el sutil subrayado del fuerte carácter de Encarna Sánchez. Pero esta en la que la presunta princesa comenta, entre otras cosas, que el rey emérito cobró parte de la comisión del AVE a La Meca, que la utilizó a ella como testaferro, que el monarca tiene cuentas en Suiza y que se acogió a la 'no-amnistía fiscal'del emérito ministro Montoro –ya saben que fue una regularización tributaria extraordinaria en condiciones diferentes de una regulación ordinaria–, al paisanaje le produce insolación.

Este nuevo capítulo oscuro de la historia de nuestro país nos llega en forma de conversación en diferido, pero ha habido otras ¿recuerdan? Así, de memoria, podríamos citar las de González y Zaplana, las de Granados y Marjaliza, las de Castedo y Ortiz… etc. En ninguna de ellas, que yo recuerde, los conversadores hablaban de libros, de series, de recomendaciones museísticas o de recetas de cocina. ¿Para qué vamos a hablar de cine si podemos hablar de “volquetes de putas”?

Esta nueva conversación incluye además a uno de los personajes más controvertidos de esta país. El comisario Villarejo es el perejil de todas las salsas oscuras. Si está él, hay movida y esta es una movida muy tocha… ¡Menuda empanadilla para la Casa Real!

El próximo jueves, Villarejo ha sido citado a declarar ante la Audiencia Nacional y acudirá desde la cárcel, porque este verano, mientras muchos ciudadanos descansan las lorzas en las tumbonas playeras, la única operación salida en la que participará él, es esa que le va a llevar desde su celda a la sala donde le espera el juez de Egea. El magistrado ha abierto una pieza separada de la operación Tándem –que implica a otro comisario, García Castaño– a raíz de la publicación de las conversaciones más calientes del estío.

¿Recuerdan? Antes nos entreteníamos con las serpientes de verano, así llamábamos los periodistas a ese culebrón de noticias, sin chicha ni trascendencia. En vacaciones parecía que no pasaba nada.

Ahora, ni en verano nos dejan descansar de disgustos, el ciudadano vive estresado con la actualidad y no puede desconectar ni en el fondo de la piscina, seguir la información es vivir en el sobresalto, resulta difícil no atragantarse con los tropezones del gazpacho.

Cada verano nos inunda la nostalgia por la infancia que se nos fue, aquel tiempo en el que todo parecía tan sencillo como llenar el cubo de arena en la playa, tan transparente como el agua de los ríos en los que nos bañábamos en ropa interior ("muda", decían las abuelas), si es que no habíamos previsto el bikini, éramos tan campechanos

Será que nos hacemos mayores, será que hemos perdido la inocencia porque, oigan, ya no nos sorprende nada, ni siquiera que una señora alemana con apellido compuesto y tomado prestado por su exmarido, al igual que su título, cuente las presuntas andanzas fiscales del exjefe del Estado, justo unas semanas después de que los plebeyos hayamos entregado nuestra declaración de la Renta, esa versión adulta de las vacaciones Santillana. ¿A que da mucha alegría? Muy fan.

Villarejo explica al juez que era un enviado del Estado para solucionar los problemas entre el rey emérito y Corinna

Un consejo, piquen menudita la guarnición del gazpacho con el fin de evitar sustos durante la deglución. Y ahora les dejo, que si sigo pendiente de estos asuntos tan turbios, se me van a quemar las empanadillas…

 

Martes y Trece: las empanadillas

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