Cataluña

El acuerdo independentista redobla la presión sobre el PSOE para que facilite un Gobierno de Rajoy

El acuerdo independentista redobla la presión sobre el PSOE para que facilite un Gobierno de Rajoy

El nuevo Gobierno en Cataluña, que presidirá el actual alcalde de Girona, Carles Puigdemont, gracias al acuerdo alcanzado este sábado en el último momento entre la CUP y Junts pel Sí, permitirá que el proceso independentista pise de nuevo el acelerador y salve el obstáculo de unas nuevas elecciones. Este acelerón, fruto del punto común alcanzado para la investidura del nuevo president de la Generalitat, que hace unas horas se concebía prácticamente imposible, también tendrá consecuencias tangibles en clave nacional: la presión sobre el PSOE para que facilite la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Ejecutivo se redoblará durante las próximas semanas.

El Ejecutivo central en funciones ha puesto en marcha su estrategia nada más conocerse el acuerdo alcanzado en Cataluña. Así, a través de un comunicado difundido por el Ministerio de la Presidencia, ha trasladado a las distintas fuerzas políticas que componen el nuevo Congreso tras las elecciones del 20-D "la necesidad de que el próximo Gobierno de España cuente con una amplia base parlamentaria que garantice la estabilidad y la capacidad para defender con solvencia y eficacia el derecho de todos los españoles a decidir sobre su país, y hacer frente al desafío independentista".

En la misma línea se posicionó durante la tarde del sábado el líder del PP en Cataluña, Xavier García Albiol. Así, durante una rueda de prensa celebrada la tarde del sábado, el dirigente conservador hizo hincapié en la necesidad de un Ejecutivo central con la capacidad de responder "de manera rápida e inmediata al desafío separatista que va a provocar el nuevo Gobierno catalán". Preguntado por si los acontecimientos en la comunidad autónoma pueden facilitar un pacto PP-PSOE-C's, el líder de los conservadores catalanes afirmó que tiene el convencimiento de que habrá una respuesta adecuada con un Gobierno "posiblemente de coalición entre los principales partidos que defienden la democracia y las libertades institucionales".

Fuentes de la dirección del PP consultadas por infoLibre admiten que la estrategia que va a seguir durante las próximas semanas el partido conservador pasa por presionar al PSOE aprovechando los acontecimientos en Cataluña. Sin embargo, aclaran que "es necesario medir los tiempos y no ir muy deprisa" si pretenden atraer a los socialistas y "no dinamitar la estrategia". Los conservadores son conscientes de que la presión sobre el PSOE va a ser "insoportable" siempre que el nuevo Ejecutivo catalán continúe empujando hacia la independencia. 

El acelerón independentista catalán coincide con un Gobierno en funciones en España, y sin que a corto plazo sea previsible que Mariano Rajoy o Pedro Sánchez sean investidos presidentes. Si ninguno de ellos lograse apoyos suficientes, el periodo de Gobierno en funciones podría alargarse unos seis meses hasta la celebración de nuevas elecciones generales. Sin embargo, respecto a Cataluña, las fuentes consultadas por este diario dejaron claro que un Ejecutivo en funciones podría aplicar el artículo 155 de la Constitución apelando a la urgencia y al interés general.

El PSOE mantiene su discurso

Desde el partido dirigido por Pedro Sánchez son conscientes de que ahora el foco va a estar sobre sus cabezas. Así, fuentes socialistas consultadas por este diario admiten que "la presión sobre la formación se va a incrementar", pero se remiten a la postura oficial que quedó plasmada en la resolución aprobada por el Comité Federal el pasado 28 de diciembre: "El PSOE votará en contra de la investidura de Rajoy y de un nuevo Gobierno del PP. Porque ese es el mandato de nuestros votantes y de la mayoría de los españoles. Votar en contra del PP y de Rajoy es votar a favor del cambio que expresaron la mayoría de españoles, el pasado 20 de diciembre".

Además, ante posibles ataques de los conservadores utilizando como arma el proceso independentista, desde las filas socialistas centrarán su discurso en señalar que "el responsable es Mas y el culpable es Rajoy", tal y como ya hizo el secretario general del partido, Pedro Sánchez, durante toda la campaña electoral. La estrategia, por tanto, pasa por afirmar que tanto la posición rupturista del líder de CDC como la postura inmovilista del presidente del Gobierno en funciones han desembocado en la actual situación de Cataluña. En este sentido, el PSOE también insistirá en que son "los únicos" que tienen una verdadera solución, un proyecto de "convivencia".

Un acelerón que comenzó el 9-N

El proceso independentista comenzó a caminar un mes después de que las urnas dibujasen un nuevo Parlament tras las elecciones autonómicas del 27 de septiembre, que Artur Mas insistió en darles un carácter plebiscitario. Así, Junts pel Sí y la CUP registraron el 27 de octubre una resolución conjunta para que el pleno de la Cámara aprobase el inicio del proceso de independencia de Cataluña. Tras una enorme polémica, el 9 de noviembre quedó aprobada, por 72 votos a favor y 63 en contra, la declaración que establecía  "el solemne inicio del proceso de creación del Estado catalán independiente en forma de república".

La resolución, que fue tumbada por el Tribunal Constitucional a comienzos de diciembre, instaba al futuro Gobierno autonómico a "adoptar las medidas necesarias" para conseguir la independencia, estimando un periodo de 30 días para tramitar tres leyes esenciales para un nuevo Estado: la del proceso constituyente, la de seguridad social y la de hacienda pública. Una hoja de ruta que se encontraba paralizada a la espera de que se conformase un nuevo Ejecutivo en Cataluña y que, a partir de este domingo, podrá reanudar su marcha gracias al acuerdo alcanzado entre la CUP y Junts pel Sí.

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