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28A | Elecciones generales

El análisis de los expertos: este debate no moverá votos

Momento del debate a cuatro en RTVE entre los principales líderes políticos.

Ángel Munárriz

Nada más terminar el debate, en plena digestión de ese aluvión de detalles que sólo capta el ojo entrenado, infoLibre recaba la opinión de cuatro expertos en comunicación política, verbal y no verbal. No hay conclusiones terminantes, pero sí impresiones generales coincidentes. El debate no causará grandes movimientos electorales, en parte porque el formato es muy restrictivo y dificulta las sorpresas. No hay un ganador claro, tampoco un perdedor irremediable en este "partido de ida". Eso sí, Pedro Sánchez (PSOE), que va al frente en las encuestas, sale como entró y eso es bueno para él, a pesar de que estuvo algo encorsetado y por momentos más daba la impresión de estar leyendo que debatiendo.

Por contraste, está extendida la idea de que Albert Rivera (Ciudadanos), el más agresivo, no tuvo su noche, al romper su línea de campaña y abusar de efectismos, especialmente con el marco con la foto de Sánchez con Quim Torra. Pablo Casado (PP), más presidencial que su campaña hasta el momento, logró que se vislumbrase un tú a tú con Sánchez que cristaliza –como pretendía– la idea de que es la principal alternativa. Y Pablo Iglesias (Unidas Podemos), que se zafó como pudo del abrazo del oso de Sánchez, logró como acostumbra parecer diferente en lo formal –era el único sin traje–. Más sorprendió su moderación en el contenido. Es difícil hoy afirmar que no es un "constitucionalista", etiqueta que reparten a placer Casado y Rivera, cuando se pasó buena parte del debate leyendo artículos de la norma suprema.

Contra la mayoría de los pronósticos, Cataluña no monopolizó el debate, ni siquiera sus momentos de tensión. 

Estrategias sorprendentes

El catedrático de Comunicación Audiovisual José Miguel Contreras se muestra "sorprendido por las estrategias". "Se pensaba que Casado iba a estar más agresivo de lo que ha estado. Y Rivera, de repente, ha querido colocarse en medio, entre Sánchez y Casado. Incluso el propio Casado le ha dicho a Rivera que su electorado no lo iba a entender. Y Sánchez ha ido más a la ofensiva de lo esperado", señala Contreras. El más previsible, a su juicio, ha sido Iglesias, "colocándose como colaborador de Sánchez, pero sin entregarse".

"En general, creo que Sánchez hubiera firmado lo que ha ocurrido. No ha habido situaciones delicadas [para el candidato socialista]. Esto termina como empezó, creo que sin ningún cambio", resume Contreras.

Contreras pensaba que la ultraderecha iba a tener más presencia de la que ha tenido. "Es normal que PP y Ciudadanos no la nombren, pero Iglesias tampoco lo ha hecho", se extraña.

Formalmente, a los cuatro los ha visto "con buen dominio" del medio, como corresponde a su generación. Pero de Rivera comenta el uso "forzado" de recursos, como la alusión insistente y algo poética al "silencio" en el minuto final y el marco con la foto de Sánchez con Quim Torra. "Todo lo que se vea excesivamente preparado es ridículo en el fondo", señala.

Rivera, "perdido" y "contra todos"

Jorge Lucena, subcampeón del Campeonato Mundial Universitario de Debate en Español (Cmude) celebrado en México en 2014, vio a Rivera "muy perdido". "Los recursos tienen sentido en su justa medida. Él ha abusado. Además, no tenía claro contra quién peleaba. Iba contra todos. Y en cuanto a la comunicación no verbal, era el más tenso, gesticulando demasiado".

El contraste estaría, a juicio de Lucena, en Casado, que ha "conseguido que se visualice el bipartidismo". "Él quería chocar sólo con Sánchez, y lo ha conseguido. Eso sí, ha cometido un fallo de fondo al pintar un país catastrófico, que no queda creíble cuando tu partido ha gobernado siete años y el PSOE diez meses", afirma.

Lucena, autor de Manual de debate (Berenice), tiene una valoración ambigua sobre Iglesias. "En el fondo, bien. Es el que se ha expresado con mayor profundidad y sentido de Estado, intentando quitar florituras y no ser un vendehúmos, hablando de alianzas, de Constitución. Pero en la forma... Ya sabemos que rompe con la forma de vestir, de situarse en el atril. Pero le ha fallado la mirada, ha mirado continuamente al moderador, no ha gestionado bien los tiempos y ha tenido una mano inmovilizada en un bolsillo". Eso sí, a su juicio ha logrado incomodar a Sánchez más que nadie con su insistencia en el posible pacto con Rivera. "Aunque en realidad, si te fijas, el que más se incomodaba con ese tema era el propio Rivera".

En cuanto a Sánchez, a Lucena le genera "dudas". "Ha ido a hacer un debate muy muy controlado, pero por otra parte ha sido, junto a Rivera, el que más ha interrumpido. Y ha quedado todo demasiado preparado, demasiado encorsetado, también igual que Rivera. Le ha faltado naturalidad", señala. Muchos coincidían en esta apreciación en Twitter durante el debate, en especial cuando arrancó una intervención con un "Hoy es el Día Mundial de la Tierra" que no tenía nada que ver con lo que se estaba hablando.

Lucena, asesor de comunicación política en Europa y América Latina, cree que, en general, el debate ha sido "pelín aburrido" y no prevé conmociones electorales.

En este punto coincide Luis Arroyo, presidente de Asesores de Comunicación Política, para quien sido "un debate áspero, que moverá poco voto". Eso sí, le merece un comentario Rivera, al que ha visto "sobreactuado". La foto del marco, afirma, servirá para el "cachondeo". 

Un formato "encorsetado"

La catedrática de Comunicación Política María José Canel ve difícil definir "un claro ganador o perdedor". "El formato es tan encorsetado que el moderador ha tenido que instar a que entre ellos interactuaran e introdujeran tensión", afirma. Así es difícil que alguien destaque o meta la pata clamorosamente. A su juicio, el de este lunes ha sido "el partido de ida, jugado por todos ellos en casa, con un formato muy controlado por los partidos". El de este martes en Atresmedia, con un esquema más imprevisible, será "el partido de vuelta", dice. "Todos jugarán fuera de casa". Quizás ahí alguien destaque, por arriba o por abajo.

Sobre el resultado del "partido de ida", Canel recuerda que hay que aplicar la "teoría de la percepción selectiva". Por ejemplo, la insistencia de Sánchez en que a la derecha había que aplicarle un "detector de verdades" será vista por su electorado como una inteligente forma de desvelar las mentiras de Casado y Rivera, pero sus detractores lo verán como un intento de escurrir el bulto ante cuestiones incómodas. Canel, en línea con Contreras, señala que Casado y Rivera parecían haber intercambiado los papeles. "Casado ha tenido un tono más presidencialista que en la campaña, más institucional, y Rivera al contrario", afirma. Y subraya cómo el candidato de Ciudadanos ha ido fuerte con temas como el chalé de Iglesias, la tesis de Sánchez o la corrupción de Bárcenas.

Sobre el candidato socialista, Canel cree que ha logrado contenerse y no ir "a degüello" contra las derechas, pero lo vio "incómodo", en parte porque sus maneras en general son "frías". "Nunca se le ve especialmente nervioso, pero tampoco ha estado cómodo y al final ha pasado por momentos a la defensiva".

La actitud de Iglesias, por su parte, le ha causado cierta sorpresa. "Me ha dado la impresión de que daba todo un poco por perdido y lo fiaba todo a que Sánchez gane y lo acepte en un pacto de gobierno", afirma. En el plano formal, destaca sus "gestos de complicidad" con la audiencia, como cuando ha subrayado que la gente en su casa "espera respuestas". "Es una buena táctica", señala. En cambio, "ha abusado" del recurso de la lectura de la Constitución.

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