La noche del domingo Chunta emergió con fuerza dentro de las izquierdas. Fue la gran ganadora de ese espacio en mitad del duro panorama del ascenso de la ultraderecha. Jorge Pueyo lideró una candidatura, que dobló su número de escaños, hasta los seis, en las Cortes de Aragón respecto a 2023. En dos años y medio lograba llevarse a la mochila más de 30.000 votos nuevos, llegando hasta casi el 10% de respaldo.
CHA se impuso dentro de la dura lucha entre las izquierdas, que fueron al 8F divididas con candidaturas de IU-Movimiento Sumar, que mantuvo su único escaño, y de Podemos, que se ha quedado fuera del Parlamento autonómico por primera vez desde las elecciones de 2015. El partido regionalista progresista, de esta forma, ha funcionado mejor con un discurso basado en la defensa de los servicios públicos y el acceso a la vivienda, pero con un marcado carácter territorial y llevando la contraria al Gobierno de coalición, al que apoya desde Sumar, en algunos aspectos como el nuevo sistema de financiación autonómico planteado por el Ministerio de Hacienda.
Chunta se une de esta manera a la tendencia que se evidencia en otras comunidades donde la izquierda confederal goza de buena salud y es mucho más competitiva que los partidos del espacio que funcionan como un paraguas nacional. Un club al que pertenecen, por ejemplo, BNG, Compromís, ERC y EH Bildu, marcas muy consolidadas.
Marcas competitivas electoralmente
Cada una de estas formaciones responde a diferentes sensibilidades territoriales, ya que algunas como BNG, ERC y EH Bildu tienen su ámbito de actuación en las consideradas comunidades históricas (Galicia, Cataluña y Euskadi), pero también estos partidos tienen buena salud en Aragón y la Comunitat Valenciana. Y, además, hay de nuevo cuño que buscan ese espacio, como es el caso de Más Madrid, de corte progresista y regionalista.
Su competitividad se ve, por ejemplo, en que son, en algunos parlamentos autonómicos, la segunda fuerza en número de escaños: el BNG en Galicia, EH Bildu en Euskadi y Más Madrid en la Asamblea madrileña. Todos ellos como primera opción progresista en esos territorios. Asimismo, Compromís está subiendo ahora en todas las encuestas después del desastre de la dana.
Esta izquierda no se queda sólo en sus territorios, sino que también tiene representación en las Cortes Generales (seis diputados de EH Bildu, dos diputados de Compromís y uno del BNG), que dan sustento a la mayoría de investidura de Pedro Sánchez, lo que les da una importante cuota de voz extramuros.
Su papel de futuro
Y esa izquierda confederal, por su pujanza frente a la de ámbito nacional en las encuestas, también está ahora en el centro del debate por el papel que puede jugar en el ciclo electoral ante el avance de la extrema derecha. Gabriel Rufián (Esquerra Republicana) y Emilio Delgado (Más Madrid) protagonizan el miércoles que viene una charla, a título personal, para buscar fórmulas de colaboración para frenar a las derechas.
Por el momento, las direcciones de Esquerra, de EH Bildu y del Bloque han rechazado ir en una lista unitaria y sostienen que quieren medirse en las urnas bajo sus siglas y dentro de las circunscripciones que conforman sus territorios. Más Madrid, en cambio, está trabajando en una alianza de izquierdas junto a Izquierda Unida, Movimiento Sumar y los Comunes, que se presentará en un acto el próximo día 21 en el Círculo de Bellas Artes, en Madrid.
En el sur, lleva años armando un proyecto de izquierdas con carácter regionalista Adelante Andalucía, la formación de Teresa Rodríguez. El partido ha decidido presentarse en solitario para las elecciones de junio, en las que concurrirán previsiblemente por separado Por Andalucía (IU y Sumar) y Podemos. Adelante Andalucía cuenta ahora mismo con dos diputados en el Hospital de las Cinco Llagas, pero se ve con fuerza para superar el resultado a través de la candidatura de José Ignacio García, que se ha convertido en uno de los oradores más conocidos en la autonomía.
El territorio, como espacio de resistencia
La politóloga Cristina Monge, en su análisis para infoLibre sobre las elecciones de Aragón, centraba así la cuestión de estas izquierdas confederales: “El otro ganador es el territorio, probablemente como espacio de resistencia frente a lo lejano y en defensa de lo propio frente a una campaña protagonizada por refriegas referentes a temas de ámbito nacional, con la propuesta de financiación como telón de fondo”.
Con esa idea al hilo: “El aragonesismo en su conjunto queda muy lejos del 20% de representación que obtenía históricamente, pero CHA ha doblado su representación, terminando así una larga travesía en el desierto que empezó en 2007. ¿Es la defensa del territorio una trinchera frente a las tendencias globales? Se podrá objetar que Existe –cuyo corazón late en Teruel– ha perdido 10.000 votos, y es cierto. Será interesante conocer las encuestas postelectorales para saber hasta qué punto su ansiada transversalidad les ha podido pasar factura”.
Territorio y servicios públicos: "Hablan de lo cotidiano"
Para el politólogo Ernesto Pascual, experto en partidos y sistemas electorales, no hay que hablar simplemente de fragmentación de las izquierdas, “sino más bien de una reordenación del espacio progresista a través de actores con anclaje territorial que tienen identidad, redes, agenda local y liderazgos estables”.
Por eso, se detiene en el último ejemplo de Chunta Aragonesista: “Hay un trabajo desde hace muchísimo tiempo, además de un liderazgo fuerte y contacto con los ciudadanos”. Y, frente a eso, sostiene que hay “fatiga” entre los electores progresistas por los “conflictos internos” que se dan en los partidos a nivel nacional y el continuo “rebranding”.
“A Chunta se le ha visto como una referencia real de izquierda alternativa. Lo ha votado mucha gente de izquierdas que antes estaba en otros partidos, mientras vemos cómo Podemos va desapareciendo de los parlamentos autonómicos. Esto les debería llevar a una reflexión interna”, explica en este sentido Pascual.
Además, cree que a este tipo de partidos de izquierda territorial les está beneficiando “la utilidad percibida” por muchos votantes, también a través de sus diputados en Madrid: “Tienen muchas competencias para condicionar leyes y presupuestos”. “Es decir, no se trata solo de la identidad, sino también de un cálculo de dónde pesa más el voto”, apostilla.
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A la vez, prosigue Pascual, esas formaciones tienen un discurso sobre “los servicios públicos y la cohesión territorial”, hablando de temas como una carretera o el empleo local en pequeños municipios o de la vivienda en grandes capitales como Zaragoza. Es una mezcla de asuntos que les funciona: de la lengua y el autogobierno a las infraestructuras.
Pascual incide en esta clave: “Hablan de lo cotidiano, desde el territorio, conocen lo que necesita la gente y apuestan por la vertebración territorial. Esto ha hecho que se coman a las confluencias”.
Con otro componente de gran importancia: “Vende no tener dependencia de Madrid. La gente fuera de la M30 está harta de la política agresiva. Hay una desconexión muy bestia de los ciudadanos que viven en otros lugares. Lo que pasa en Madrid no sirve para toda España. Incluso se da el efecto rebote. La gente también quiere que le hablen de sus cosas y le interesa que al final funcione una farola en su barrio y que la calle esté limpia”.
La noche del domingo Chunta emergió con fuerza dentro de las izquierdas. Fue la gran ganadora de ese espacio en mitad del duro panorama del ascenso de la ultraderecha. Jorge Pueyo lideró una candidatura, que dobló su número de escaños, hasta los seis, en las Cortes de Aragón respecto a 2023. En dos años y medio lograba llevarse a la mochila más de 30.000 votos nuevos, llegando hasta casi el 10% de respaldo.