Desde las elecciones de Extremadura, España está inmersa en un frenético ciclo electoral. Las siguientes paradas estarán en Aragón, Castilla y León y Andalucía. Pero la gran joya de la corona son los comicios generales. La intención de Pedro Sánchez es aguantar hasta el verano de 2027. Y la derecha ansía pisar ya el Palacio de La Moncloa. Pero ahora mismo la balanza depende de un dato que obsesiona a todos los partidos: una de cada cuatro mujeres no sabe qué papeleta cogería o se inclina por no ir a las urnas.
El voto femenino decidirá, a tenor de lo que dicen las encuestas, el resultado final. De las mujeres indecisas depende que la derecha materialice los buenos resultados que le dan las encuestas o que la izquierda dé un vuelco de última hora. Esto pasó ya en los comicios del 23J, cuando el voto femenino fue clave para que la coalición pudiera aguantar.
Según la encuesta de 40dB hecha pública el lunes por El País y la Cadena Ser, el 26,3% de las mujeres se mueve entre la indecisión, la abstención o el voto blanco o nulo. Este es un porcentaje muy superior al de los hombres, donde se reduce al 17,8%. Asimismo, en el barómetro de enero del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) alumbrado este viernes se refleja que el 27,2% del electorado femenino no sabe qué papeleta cogerá, no contesta o en este momento se decanta por no ir al colegio electoral (cincos puntos más que en el caso de los hombres).
A quién votarán las mujeres
¿Y qué piensan hacer las mujeres que sí tienen clara su papeleta? Según 40dB, votarían de esta manera: PSOE (22%), PP (20%), Vox (13,2%), Sumar (5,8%) y Podemos (2%). En el caso del Centro de Investigaciones Sociológicas, el reparto ofrece esta fotografía: PSOE (26%), PP (16,2%), Vox (10,4%), Sumar (5%), Podemos (2,4%), ERC (1,3%), Se Acabó la Fiesta (0,9%) y PACMA (0,9%).
Las dos encuestas dejan también la siguiente tónica: en el PSOE, PP y Sumar gana el voto femenino frente al masculino. En cambio, hay más hombres que mujeres apoyando en estos momentos a Vox y a Podemos. Pero a la vez se detecta otra tendencia muy significativa: la ultraderecha está creciendo también entre el electorado femenino. En el barómetro de hace un año del CIS, el partido de Santiago Abascal cosechaba una intención de voto del 6%, hoy supera el diez y ya queda por delante de Sumar y de Podemos.
Esta situación preocupa especialmente a la izquierda, que ha visto cómo la abstención de buena parte del electorado socialista ha hundido los resultados en las elecciones de Extremadura. Por eso, en el PSOE tienen como gran meta sacar de sus casas a un votante desencantado. Y son conscientes del daño que han hecho tanto las actitudes y declaraciones conocidas de José Luis Ábalos y de Santos Cerdán, como la oleada de denuncias dentro de la formación iniciada con el caso de Francisco Salazar.
La derecha ha tratado de sacar rédito y ganar voto femenino enarbolando un duro discurso contra los “puteros” del PSOE. Pero también en el PP hay casos como el del alcalde de Algeciras. Y en este preciso momento, el partido se rompe a raíz de las denuncias contra el cantante Julio Iglesias, una figura muy próxima a Génova 13 durante las últimas décadas. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se ha erigido en la gran defensora del artista, dejando en una posición de subalterno a Alberto Núñez Feijóo, quien ha declarado haberse sentido sorprendido por esos comportamientos.
Vox también trata de ganar votos en el terreno de las mujeres. Por un lado, denuncia la actuación de Salazar o de Ábalos y, a la vez, busca un discurso contra la migración apelando a la inseguridad supuesta que genera entre las mujeres, asociando de manera falsaria a los extranjeros con la mayoría de casos de violaciones. Pero a la vez tiene, de forma contradictoria, como principales banderas el negacionismo de la violencia de género y el discurso de las denuncias falsas.
Las preocupaciones del electorado femenino
¿Y qué preocupa al electorado femenino en estos momentos? Ellas comparten con ellos en porcentajes similares, como refleja el último barómetro del CIS, que los principales problemas de España son la vivienda y la economía. Pero las mujeres tienen una mayor sensación de descrédito hacia la clase política. En cambio, la migración es vista por los hombres de manera más problemática que por las mujeres.
Pero las grandes brechas de género están en otras cuestiones. Llama mucho la atención que a las mujeres les importa la sanidad el doble que a los hombres (un 15,4% frente a un 8,3%). También registran valores muy superiores de preocupación respecto a los problemas de la juventud, las desigualdades de género y clase y los temas de índole social.
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Además, según los datos brutos del Centro de Investigaciones Sociológicas, las mujeres tienen de manera mayoritaria preferencia por Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, citado por el 41,9%. Muy por delante de Alberto Núñez Feijóo (14,7%), Santiago Abascal (13,2%), Gabriel Rufián (7,6%), Isabel Díaz Ayuso (6%), Yolanda Díaz (6%), Alvise Pérez (1,4%), Emiliano García-Page (1,1%) e Irene Montero (0,9%).
Las mujeres, dentro del Gobierno, dan las mejores notas a los ministros Carlos Cuerpo (5,46), Pablo Bustinduy (5,30), Ernest Urtasun (5,11) y Margarita Robles (5). En cambio, los peores registros los tienen Fernando Grande-Marlaska (4,09), Ángel Víctor Torres (4,28), María Jesús Montero (4,39) y Óscar Puente (4,41).
Además, el último CIS, a tenor de los datos pormenorizados por sexo, también evidencia diferencias entre hombres y mujeres a la hora de abordar el convulso escenario internacional que azota la geopolítica. Las mujeres españolas se muestran más en contra de la manera de gobernar de Donald Trump: el 52% cree que el estadounidense no ha actuado correctamente al intervenir militarmente Venezuela frente al 47,9% de hombres. Asimismo, las mujeres están mucho más preocupadas por los riesgos para la paz mundial de tener como inquilino de la Casa Blanca a Trump. Ellas también muestran un nivel mayor de inquietud que los hombres por el cambio climático y por la guerra en Oriente Medio.
Desde las elecciones de Extremadura, España está inmersa en un frenético ciclo electoral. Las siguientes paradas estarán en Aragón, Castilla y León y Andalucía. Pero la gran joya de la corona son los comicios generales. La intención de Pedro Sánchez es aguantar hasta el verano de 2027. Y la derecha ansía pisar ya el Palacio de La Moncloa. Pero ahora mismo la balanza depende de un dato que obsesiona a todos los partidos: una de cada cuatro mujeres no sabe qué papeleta cogería o se inclina por no ir a las urnas.