EL FUTURO DE LA IZQUIERDA
División de las izquierdas y barreras electorales: cómo pueden afectar en las batallas autonómicas
España está inmersa ya en el nuevo ciclo electoral. Después del pistoletazo de salida en Extremadura, ahora toca el turno de las elecciones aragonesas adelantadas por Jorge Azcón (Partido Popular) para el próximo 8 de febrero. Luego llegarán las de Castilla y León y Andalucía. Y en esta batalla en las urnas hay un factor clave para el resultado final: la división de las izquierdas y hasta qué punto puede influir en la consecución de escaños por las barreras impuestas en las normas electorales.
Y es que en una competición tan dura como la que se vive en España pueden ser vitales un puñado de votos para tener asientos en los parlamentos regionales. Hay variables que cambian en las autonomías: en Aragón, en Andalucía y en Castilla y León se exige un mínimo de un 3% de votos por circunscripción para entrar en sus Parlamentos, mientras que en Extremadura se eleva esa barrera hasta el 5%.
El primer paso del ciclo fue en Extremadura el pasado 21 de diciembre, donde justamente estaba el nivel de exigencia más alto. Las izquierdas consiguieron una lista de unidad, con una fórmula de integración en la papeleta de miembros de Podemos y de Izquierda Unida, pero con el apoyo externo de Movimiento Sumar. La experiencia fue totalmente exitosa, ya que Unidas por Extremadura logró un resultado histórico, con un 10,27% de los votos y un total de 7 escaños (tres más que en las elecciones de 2023).
Aunque se superó de manera holgada el umbral exigido, el 5% ha sido un quebradero de cabeza en varias ocasiones para los progresistas en Extremadura. De hecho, Izquierda Unida se quedó a las puertas de la Asamblea, por ejemplo, en 2007 y en 2015, cuando registró apoyos del 4,57% y del 4,25%, respectivamente. El debate sobre este mínimo se volvió a abrir en las pasadas elecciones, principalmente por los partidos regionalistas, que no tienen representación desde la década de los noventa, cuando quedaron fuera del hemiciclo Extremadura Unida y Prex-Crex.
El test de Aragón
Pero esa unidad transformadora en Extremadura no se ha visto reflejada en una papeleta única en Aragón para el próximo 8F, sino que se presentarán, a la izquierda del PSOE, tres listas progresistas diferentes: Chunta Aragonesista, IU-Movimiento Sumar y Podemos-Alianza Verde.
La izquierda en Aragón traslada el mensaje de que esa división es menos lesiva porque la barrera electoral está en el 3% y la fragmentación de ese espacio es algo común en esa autonomía y se ha logrado gobernar en otras ocasiones. Pero sí hay una pesadilla que acompaña a esa separación: el conocido como "fantasma del Ayuntamiento de Huesca". Los progresistas se quedaron sin la Alcaldía en 2023 porque cuatro candidaturas no lograron superar la barrera del 5% (cifra exigida en las municipales) por poco: Podemos (4,78%), Cambiar Huesca (4,57%), Chunta (4,53%) y Verdes-Equo (4,39%). Un total de 18,27% de papeletas se fueron por el desagüe sin representación. En cambio, Vox, con poco más del 10%, se anotó tres ediles.
¿Qué pasó en las anteriores elecciones de 2023 en Aragón? En el espacio a la izquierda del PSOE se lograron los siguientes escaños: Chunta Aragonesista (3), Podemos-AV (3) e IU (1). La proyección del barómetro preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) hecho publico el pasado jueves dibuja este panorama en asientos en las Cortes: CHA (3-5), IU-Movimiento Sumar (1-3) y Podemos-AV (0-1).
Podemos es el que tiene más difícil sobrepasar esa barrera, a tenor de las encuestas del CIS. En Teruel no lograría llegar a ese 3% para para poder competir por un escaño, por lo que le quedan las pugnas en Huesca y en Zaragoza. Según la encuesta, la única posibilidad de lograr un diputado es por esa última provincia, que es donde está centrando más la campaña el partido morado. Tanto la líder de la formación, Ione Belarra, como la eurodiputada Irene Montero se van a volcar ante el riesgo de quedar fuera de las Cortes aragonesas.
Castilla y León: superar la barrera no significa tener escaño
La siguiente parada del ciclo electoral será en Castilla y León el próximo 15 de marzo. Según establece el artículo 20 de la ley electoral de esa comunidad, “no se tendrán en cuenta las candidaturas que no hubieran obtenido, al menos, el tres por ciento de los votos válidos emitidos en la circunscripción”.
En estos momentos no hay unidad de la izquierda y el tiempo apremia. Izquierda Unida ha sellado una alianza electoral, ya ratificada por sus bases con un apoyo del 77%, con Movimiento Sumar y con Alianza Verde. Pero Podemos rechaza agregarse en estos momentos a esa lista por la presencia de los de Yolanda Díaz.
No obstante, el coordinador de IU en Castilla y León, Juan Gascón, ha mostrado durante estos días que todavía hay tiempo para un pacto con los morados, aunque el plazo para formalizar coaliciones concluye el miércoles que viene. En las anteriores elecciones, en 2022, la lista de Podemos, IU y Alianza Verde se hizo con un escaño (con un cómputo global de algo más del 5% en votos).
Superar la barrera del 3% no significa que la formación tenga un escaño, sino que entra en el posible reparto establecido por el sistema electoral. De hecho, Podemos-IU-AV traspasó esa barrera en 2022 en todas las provincias, a excepción de Soria. Sólo logró, en cambio, un asiento por Valladolid, donde rozó el 7%. Y se quedó sin ninguno, por ejemplo, en Burgos y Segovia, donde superó el 6%.
El escenario andaluz
Aragón va a las urnas con el PP en manos de Vox y con Alegría como termómetro del estado del PSOE
Ver más
También se tienen que celebrar elecciones al Parlamento andaluz en junio, cuando se cumplen cuatro años desde las anteriores. La ley electoral de esta autonomía marca en su artículo 18 que no se tendrán en cuenta las candidaturas que no lleguen a un 3% en la circunscripción. En los anteriores comicios, la izquierda logró un acuerdo a última hora bajo el paraguas de Por Andalucía –que daba cobijo a Podemos, IU y Más País–, y obtuvo cinco escaños. Además, Adelante Andalucía, la formación de Teresa Rodríguez, se hizo con dos escaños.
A día de hoy no hay ningún gran acuerdo a la vista para la unidad. Izquierda Unida, Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz sí han sellado ir de la mano para reeditar la experiencia de Por Andalucía, bajo el liderazgo del coordinador de IU, Antonio Maíllo, y ya se han repartido incluso los número uno de las papeletas en las ocho provincias. No quieren depender de Podemos hasta el último minuto, aunque se haga una llamada a una integración final.
En las anteriores elecciones, la lista unitaria de Por Andalucía superó en las ocho provincias con creces el 3%, pero esto no supuso que lograra escaños en todas. Sus cinco representantes correspondieron a Cádiz, Córdoba, Granada, Sevilla y Málaga. En el caso de Adelante Andalucía, tuvo más votos del umbral en seis de las ocho provincias (no lo consiguió ni en Almería ni en Jaén) pero sólo arañó dos puestos en el Hospital de las Cinco Llagas por Cádiz y Sevilla. En el último barómetro del CENTRA (el CIS andaluz), correspondiente al pasado mes de diciembre, no se contempla un escenario de división de las izquierdas en el que Podemos se queda fuera de Por Andalucía. Y se refleja que de repetirse la fórmula de unidad, esa lista repetiría resultado o incluso podría subir hasta el sexto parlamentario.