El papa deja España con una enmienda a la totalidad de la “prioridad nacional”
Blessing nació en Nigeria, en una familia pobre en la que convivía con sus siete hermanos. A los 14 años estaba sola. Y a los 22 decidió tratar de llegar a Europa, dejando atrás a sus hijos de cuatro y dos años. Quería ir a otro continente para ganar dinero y darles la vida que ella no pudo tener. Entonces quedó en manos de la mafia con una deuda de 25.000 euros. Esperó meses encerrada, sin poder bañarse. Y vio cómo otras personas salían antes que ella en una patera y morían en el mar.
Pero ella decidió también arriesgarse. Su patera sí llegó a la orilla en Canarias. Pero allí le quitaron a su bebé de once meses, fruto de una violación de uno de los hombres de la mafia que trafica con los migrantes. La obligaron a prostituirse para devolver ese dinero.
La historia de Blessing rompe cualquier corazón. Hoy no puede mostrar su rostro porque está protegida por la Policía ante las amenazas de esos mafiosos. Pero su testimonio fue leído por otra persona durante el acto del papa León XIV en el puerto de Arguineguín, en Gran Canaria, por razones de seguridad.
El mensaje más potente del papa
Después de los fastos en Madrid y Barcelona, Canarias es el verdadero mensaje que trae el papa a España. Un mensaje de solidaridad y de integración de los migrantes, con un alto calado simbólico y político en una Europa dominada en cierta medida por los partidos ultras y por los postulados xenófobos, que han comprado la mayoría de los partidos conservadores en el continente.
Es un mensaje del papa a todo el continente europeo desde Canarias, epicentro de la ruta más peligrosa de los migrantes por el mar. Un grito que, además, se produce desde España en un momento en el que el Partido Popular y Vox protagonizan pactos de investidura y de presupuestos bajo el concepto de “prioridad nacional” en comunidades como Extremadura, Castilla y León, Aragón y la Comunidad Valenciana.
"No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera", dijo el pontífice desde el puerto de Arguineguín, conocido como el “muelle de la vergüenza” después de que en 2020, en plena pandemia, llegaran a hacinarse allí más de dos mil migrantes llegados en pateras y cayucos desde las costas africanas.
Otra de sus ideas pasa por este enunciado: "Queridos migrantes: antes de decirles cualquier otra palabra, quiero inclinarme ante su dignidad. No son números ni expedientes. Ustedes son personas con una familia y una casa dejada atrás; con sueños que nadie tiene derecho a despreciar". Una frase que choca de lleno con el tratamiento de las derechas sobre las personas migrantes y su intento de despojarlas de humanidad con expresiones como “menas” para referirse a los menores migrantes no acompañados.
“El dolor en las costas”
El discurso del papa pasa, en estas horas de su visita a Canarias, por poner el foco también en aquellos que quieren dar la espalda a la realidad y negar ayuda a las personas que cruzan el mar. Sus palabras remarcan la necesidad de que todo el mundo se vuelque en esta misión: "Gracias de corazón a cuantos se suman a los rescates, a la acogida y al acompañamiento, dando testimonio de que la misericordia concreta puede salvar y cambiar vidas. La acogida del migrante no puede ser algo secundario ni estar delegada únicamente a algunos voluntarios.".
Con esta filosofía: "Que la historia no tenga que acusarnos de haber convertido el dolor de los que sufren en paisaje habitual de nuestras costas. Porque hoy, aquí, junto al mar, cada vida que llega nos pregunta qué queda de nuestra humanidad. Tarde o temprano, se sabrá si supimos custodiarla o si dejamos que la indiferencia hablara por nosotros".
La visita del papa también ha puesto en el centro la labor de Cáritas. Ya en Madrid visitó un centro de esta institución en el barrio de Lucero, mientras que en el archipiélago ha estado junto a trabajadores y voluntarios. Todo ello en un momento en el que Vox aprieta sus críticas a esta organización, a la que acusa incluso de hacer negocio con la migración y a la que trata de retirar ayudas. Por eso, el mensaje de León XIV es muy potente en este sentido contra la ultraderecha.
Asimismo, el pontífice incide en estos postulados de acogida en un momento en el que el debate en España está marcado en buena parte por la regularización de migrantes que lleva a cabo el Gobierno y que puede legalizar a más de 500.000 personas que ya trabajan en España. Este proceso está siendo utilizado por el PP y Vox para cultivar su discurso xenófobo, alimentándolo para aumentar en intención de voto como ha sucedido en otros países como Francia e Italia.
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Asimismo, el racismo y el discurso contra la migración siguen expandiéndose a toda velocidad por Europa. La tensión se ha apoderado de Irlanda del Norte, donde se han vivido ya varias jornadas de disturbios racistas tras una agresión atribuida a un hombre sudanés en Belfast. Grupos de extrema derecha están alentando a los ciudadanos a cometer agresiones violentas contra la comunidad migrante.
Desde el Gobierno de España se da mucha importancia a las palabras del papa León XIV e incluso en Moncloa las califican de “espaldarazo” a su política migratoria, que va en dirección contraria a la mayoría del continente y de países como Estados Unidos, donde Donald Trump ha instaurado un régimen de terror entre los migrantes con la policía paramilitar del ICE.
El Ejecutivo, en un momento muy complicado de la legislatura por la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero y la investigación del caso Leire Díez, busca reivindicar su política migratoria y retratar la hipocresía de las derechas. Ese espíritu lo verbalizó la portavoz y ministra de Inclusión, Elma Saiz: "El otro día vimos cómo la bancada del PP y de Vox en el Congreso aplaudía el discurso de León XIV. Los aplausos no transforman vidas, lo que transforma son las leyes justas que ponen en el centro a las personas. Y el PP y Vox, con su prioridad nacional, están en contra, así que desde luego me preocupa".