PISA 2025: el rendimiento de los alumnos más ricos cae más del doble que el de los más desfavorecidos

Dos niñas de camino al colegio y uno de los gráficos del informe PISA 2025.

España tiene mucho que mejorar en educación. Según los datos del Informe PISA 2025, publicado este martes, el rendimiento de los alumnos españoles ha caído en una década 16 puntos en ciencias, 29 en matemáticas y 45 en lectura. En comparación con la caída registrada a escala global, España ha bajado nueve puntos más que la media de la OCDE en ciencias, siete en matemáticas y 18 en lectura.

Frente al último informe, el de 2022, la caída también es notable: ocho en ciencias, 16 en matemáticas y 23 en lectura. Sin embargo, el descenso del rendimiento no se ha producido de igual manera entre las diferentes clases sociales. El documento, que analiza el rendimiento de los estudiantes de entre 15 y 16 años de 40 países de la OCDE y de otros 51 Estados asociados, revela una nueva realidad: son los estudiantes más ricos quienes están experimentando la mayor caída de rendimiento.

En uno de sus apartados, el informe analiza la evolución en función del Índice Social, Económico y Cultural (ISEC), una “puntuación compuesta que combina en una sola la información de tres componentes: el nivel educativo más alto de los padres, el estatus ocupacional más alto de los padres y las posesiones del hogar”. La caída entre el 25% de los alumnos que se encuentran entre los más ricos es de 12,6 puntos en ciencias, 24,2 en matemáticas y 33 en lectura. 

Son datos muy reveladores al compararlos con los del grupo con menos recursos, cuya bajada ha sido de 4,5 puntos en ciencias, 10,5 en matemáticas y 15,1 en lectura, cifras muy cercanas o inferiores a la mitad registradas entre los alumnos más favorecidos. Aunque siguen suponiendo caídas, estos datos han contribuido a reducir ligeramente la brecha entre los diferentes niveles socioeconómicos, al haber conseguido los estudiantes más pobres mantener su posición ante una caída generalizada.

Ni el Ministerio de Educación ni la OCDE tienen aún una respuesta que pueda explicar este fenómeno. Indican que es algo “muy curioso” que investigarán a fondo, ya que, aunque de forma menos pronunciada, es una variación que se está produciendo en la mayoría de países. La conclusión a la que llega por el momento el Ministerio es que “aunque el origen socioeconómico continúa desempeñando un papel relevante en los resultados educativos, una proporción significativa de estudiantes consigue superar las limitaciones asociadas a su contexto de origen”. 

Los móviles y la IA

La lectura se está convirtiendo en el mayor problema de los estudiantes. Aunque en España la caída es más pronunciada, la media internacional ha descendido 27 puntos en la última década y 14 puntos en comparación con 2022. Según ha explicado en la rueda de prensa de presentación del informe el investigador de la OCDE Tue Halgreen, estas competencias se ven afectadas cuando los estudiantes leen textos largos o tienen que comparar diferentes informaciones; en definitiva, cuando la comprensión lectora se complica.

Aunque existen muchos factores que están influyendo en esta caída, la cronología muestra una realidad comprobable. “El deterioro de las competencias lectoras empezó principalmente en torno a 2015, momento en que los teléfonos móviles se popularizaron y su uso se hizo habitual”, destaca Halgreen, que pone gran parte del foco en el uso de las tecnologías.

En esta misma línea, este último informe ha analizado por primera vez la influencia de la inteligencia artificial en el aprendizaje. España se encuentra entre los países cuyos alumnos más utilizan la IA, ya sea para resumir un texto, investigar sobre un tema, elaborar trabajos escritos o simplemente como ayuda en el aprendizaje. “En todas las actividades analizadas, España presenta menores porcentajes de estudiantes que declaran no utilizar nunca o casi nunca estas herramientas y mayores porcentajes de quienes las emplean con una frecuencia semanal o diaria”, destaca el informe.

Las conclusiones todavía no están cerradas, pero el investigador de la OCDE ha indicado que se observa que los países en los que el uso de la IA está muy extendido obtienen peores resultados en PISA. No obstante, ha añadido que “si se utiliza con moderación y control, puede tener beneficios”.

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Sin embargo, no todo es negativo para España en el informe. El país consigue destacar en tres ámbitos que también se analizan: la curiosidad, la perseverancia y el sentimiento de pertenencia. El índice de curiosidad en España se encuentra en 0,12 (0,15 en el caso de las niñas y 0,09 en el de los niños) por encima de la media de la OCDE y de la Unión Europea, ambas en cero.

Lo mismo ocurre con la perseverancia, entendida como la capacidad de los estudiantes para mantener el esfuerzo y la implicación en el aprendizaje cuando se enfrentan a dificultades, frustración o incertidumbre. En España, este índice se sitúa en 0,26, frente al cero de la OCDE y el 0,04 de la UE. El sentido de pertenencia marca la mayor diferencia, con un índice de 0,46 en España, 0,12 en la UE y 0,09 en el promedio de la OCDE.

Desde el Ministerio consideran que estos tres parámetros son una buena noticia y que permiten crear una base sobre la que empezar a construir nuevas políticas públicas con las que mejorar el rendimiento de los alumnos y así poder revertir la situación en la que se encuentra la educación en los últimos años.

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