Crisis del coronavirus

Qanon lanza ya sus redes en España: "La izquierda perpetúa el satanismo"

Un manifestante con una bandera de QAnon en noviembre en Phoenix, Estados Unidos.

– “¡Es lo mismo! ¡Lo mismo!”.

Sonia describe así su reacción cuando empezó a fijarse en detalle en la narrativa de Qanon, la pujante teoría de la conspiración nacida en Estados Unidos al calor del trumpismo y que ahora se extiende por Europa. Aquella paranoia se parecía demasiado, reflexiona, a lo que tuvo la desgracia de conocer cuando su pareja se enganchó en una secta de iluminados. Hace dos años y medio que su marido “se fue con ellos”, cuenta Sonia (que en realidad no se llama así, pero prefiere un discreto anonimato porque las heridas de su experiencia todavía están frescas).

Escudriñando las noticias sobre Qanon, entrando en sus grupos de difusión a través de Internet, ahora escucha la misma música.“Hay muchas conexiones entre la doctrina en que se basa Qanon y algunas sectas. La base es la misma, la doctrina es la misma: con una mezcla de distintas religiones y profecías, te cuentan que hay un plan preestablecido que lleva siglos, y que tú eres parte de unos seres de luz, de unas fuerzas del bien que luchan contra las fuerzas del mal, que en algunas sectas llaman Cabal y en Qanon es el Estado profundo. Ese mal, en el caso de los seguidores de Trump, se encarna en Hillary Clinton y todas esas redes de pedofilia”. “En el fondo”, insiste, “el esquema narrativo es el mismo”. Es curioso escuchar a Sonia hablar de sus hallazgos en grupos de Telegram. Se trata de una persona pulcramente racional, en la que casi se adivina un punto de pudor al utilizar, aunque tomando las palabras de otros, las palabras del demenciado repertorio conspiranoico.

Sonia, que perdió a su marido hace ya más de dos años, colabora con la Red de Prevención Sectaria y de Abuso de Debilidad, que acaba de publicar un artículo en el que alerta de que Qanon encuentra su “caldo de cultivo ideal” en las estructuras sectarias. En conversación con infoLibre, observa cómo la pandemia ha sido “decisiva” para aumentar la actividad de los grupos negacionistas, conspiracionistas y sectarios.

El virus, añade, les viene como anillo al dedo. “Su idea es que el virus no existía, sino que ha sido creado. Forma parte del mismo plan que está modificando el clima [en referencia a la teoría de los chemtrails]”, explica Sonia, que alerta sobre la existencia de una “gran masa de gente manipulable” que además, durante la pandemia, pasa más horas frente al ordenador "en una situación de mayor miedo y ansiedad". 

El psicólogo y psicoterapeuta Miguel Perlado, especialista de referencia en derivas sectarias, también ha puesto a Qanon en el punto de mira. “Es un fenómeno ya destacable. Se trata de una patología de la era digital, con un funcionamiento de deriva sectaria: una ideología extrema, una justificación de sus argumentos mediante el uso del texto bíblico, las mismas tácticas de avance y penetración de las sectas o la provocación de emociones intensas como primer paso para adoctrinar al adepto en una nueva realidad. Es un virus mental con alta tasa de propagación que supone un riesgo para la democracia y que se beneficia de un sustrato de elevada ansiedad e incertidumbre por la pandemia, que hace que necesitemos una explicación, por inverosímil que parezca”, explica. Perlado ha detectado ya nítidamente la presencia de Qanon en España, donde funciona “como una secta digital”, si bien se desconocen –si los tienen– sus líderes, lo que no impide que se propague a través de múltiples canales digitales.

“Va atrayendo hacia sus postulados a antivacunas, conspiracionistas, new agers new agersy un largo etcétera”, explica el especialista, que subraya la necesidad de contemplar a quienes se deslicen hacia posiciones de este tipo como “personas que se sienten héroes y que están convencidas de luchar por una causa noble, ante las cuales el antídoto no es la represión, sino la apertura del diálogo”. “Conversación atenta y respetuosa. Ese es el único antídoto de los procesos de radicalización y cierre cognitivo”, explica.

Perlado lamenta la inexistencia de una contabilidad oficial de referencia para medir el auge de fenómenos sectarios, pero acude a su experiencia profesional y a su condición de supervisor clínico e institucional de la Asociación para la Investigación del Abuso Psicológico para ofrecer una panorámica: “Desde mi experiencia de 22 años, a nivel asistencial sí que detecto una incremento de las consultas, sobre todo acerca de toda una gran variedad de grupos de corte conspiracionista. Muchas de las consultas tienen que ver con situaciones del tipo: 'Mi hijo, mi hija, mi esposo o mi esposa se pasa el día conectado a tal o cual página y cada vez está más cambiado, con posturas muy radicales”. El psicólogo tiene mucho cuidado con las palabras. “No digo que el conspiracionismo sea una secta, pero sí es un contexto global que facilita la propagación”, recalca el autor de ¡Captados! Todo lo que debe saber sobre las sectas (Ariel, 2020). Y entre un fenómeno y otro hay una “sinergia”, añade. ¿Un ejemplo de esta sinergia? “Las sectas han adaptado su narrativa ante el auge de fenómenos como Qanon y las teorías de la conspiración. Vienen a decir: '¿Veis como teníamos razón?'”.

El aliado de las redes

Coincide Juantxo Domínguez, presidente de la Red de Prevención Sectaria y Abuso de Debilidad, que observa a los movimientos sectarios “crecidos” hasta unos niveles “impensables antes”. “Las redes les dan una expansión explosiva. La pandemia contribuye. Además, todas estas teorías de la conspiración que circulan son vistas como una confirmación de sus teorías. Como en cualquier época de transición, y esta lo es a nivel social, político y climático, hay una ebullición”, señala. Domínguez explica que los esquemas del universo sectario se han roto: ha perdido presencialidad –clave, por otra parte, para forjar el vínculo alienante–, pero ha ganado en alcance. Su público es mucho mayor. “Ahora es inabarcable”, dice.

Situémonos en un caso hipotético. Pensemos en un hombre, quizás abrumado por la crisis sanitaria y económica y saturado de infodemia, que acaba entrando en grupos de Telegram que difunden información contra las vacunas y teorías de la conspiración sobre la “plandemia”. Ahí encuentra explicaciones compactas y vistosas que alivian su ansiedad. La tormenta de enlaces lo lleva a algún portal de vídeos, donde se entremezclan mensajes de corte nacionalista y xenófobo con otros de apoyo a Trump, de escepticismo sobre las mascarillas, de rechazo al 5G y de odio a las big tech. Comparte alguno, se interesa por algún otro. Empieza a curiosear. Quizás no esté de acuerdo con todo lo que lee, ni se identifique con ninguna de las etiquetas que el lector estará pensando. En su viaje digital puede aparecer ya Qanon.

Porque Qanon ya está ahí. Todos los consultados lo detectan, aunque presentan fotografías movidas de su implantación. “Qanon está llegando a gente a mansalva”, afirma convencido Domínguez. Marcelino Madrigal, especialista en tecnología, que lleva toda la pandemia monitorizando conspiranoicos, negacionistas y ultras, no ve fácil de responder la pregunta del periodista, interesado en saber exactamente en qué se materializa Qanon en España. “Hay muchos grupos en Telegram, con miles de seguidores. Pero los grupos no son puros. Igual que no hay un grupo negacionista que sea sólo negacionista. Se mezcla todo. Hay gente compartiendo en Telegram contenido contra el 5G, luego contra la vacuna, pero al mismo tiempo contra la inmigración”, señala. Ahí se inserta Qanon. Añade Madrigal: “Cada vez es más difícil entender cómo funciona. Nadie lo entiende. No puedes tener el foco sólo en un sitio, como al principio, con Revelión en la Granja. Ahora está todo infectado”. Los moldes se han roto.

Trumpismo desatado

El canal donde es más fácil oír la voz de Qanon es Telegram. Hay numerosos canales que utilizan la marca Qanon. Partiendo sólo de un canal, siguiendo hilos y referencias, Madrigal localizó “casi 200”, aunque no sólo en España. “Eso mismo podría hacerse con cada uno de esos 200”, explica, para ilustrar el carácter atomizado del fenómeno.

Entremos en algunos canales españoles. ¿Qué hay? Canal 1. Hay más de 4.200 seguidores. Muchos mensajes contra Biden, hasta niveles obsesivos. Y contra Kamala Harris. Y contra Nancy Pelosi. Peroratas sobre las “conexiones de los demócratas con la pederastia”. Trumpismo exacerbado, devoción por el expresidente. Alguien anuncia: “Trump proclama Día de la Santidad de la Vida Humana. 17 de enero”. Los más activos del canal comparten sin cesar, casi siempre sin que se produzca diálogo. Una usuaria explica cómo la “nueva izquierda está perpetuando el satanismo”. Otro comparte un enlace: “Los medios FAKE ignoraron todos estos LOGROS del presidente TRUMP”. Otro enlace: “El Gobierno [de España] encarga destruir 'documentación confidencial' de un hospital”. Tres comentarios después, una cita resonante: “Porque todo lo que esté escondido se descubrirá, y todo lo que se mantenga en secreto llegará a conocerse”. Aparecen expresiones fetiche, como el “Gran Despertar” que está por venir. “Estamos en el umbral del Gran Despertar”, profetiza un usuario.

Canal 2. Hay una mezcla del reclamo de Qanon con el de los ovnis. Más de 3.700 suscriptores. Alguien comparte un vídeo que “muestra exactamente lo que el Estado profundo ha estado haciendo en lo que va de año 2020, para tratar de volver a tomar el control de EEUU y en consecuencia del resto del planeta”. A continuación, otro vídeo: “Muchos han abierto los ojos sobre lo que es Cabal, pero no saben cómo ayudar a derrotarlo. En este vídeo te diré cómo”. El vídeo siguiente son imágenes de criaturas con espadas, rayos de luz o figuras angélicas con mensajes como “no estás solo” o “llegó la hora del Gran Despertar”. Después, otro vídeo: “El ex director del FBI Ted Gunderson habla de la conspiración del Nuevo Orden Mundial y de los Illuminatis, que junto a los movimientos satanistas […]”. Etcétera.

En el Canal 3, con más de 2.500 seguidores, se dan primicias informativas: “Se forman dos gobiernos paralelos en EEUU. La caída de la corporación USA frente a la de República de USA”. También hay material sobre España, con una exclusiva sobre el Expediente Royuela, una megatrama de corrupción del PSOE que tiene en vilo al Gobierno. Otra: “El sospechoso vínculo que podría haber entre el Gobierno de España y el presunto fraude electoral cometido en USA”. El día 20, toma de posesión de Biden, había despertado expectativas en estos circuitos. Algo grande iba a pasar, se advertía con euforia profética.

New Age

Luis Santamaría, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), rechaza la simplificación que alinea sin más conspiracionismo con extrema derecha, para definir un fenómeno más complejo. “El análisis en profundidad de los discursos que se entrecruzan para formar el gran complejo de QAnon y otros movimientos populares crecidos y alimentados en las redes sociales nos muestra doctrinas gnósticas y mensajes sobrenaturales, sincronías holísticas y profecías cumplidas, tutelas extraterrestres y cambios excepcionales que se acercan... Algo que lleva décadas presente en todo el mundo: la Nueva Era (New Age), la espiritualidad esotérica”, explica.

Santamaría ha hecho inmersión en la red y ha logrado detectar un patrón en el campo semántico del conspiracionismo. Aparecen continuamente términos como “ascensión”, “se acerca el flash solar”, “tu cuerpo se modificará”... Continuamente se habla de un “despertar” frente a una mayoría que no ve. Se divide la sociedad en dos. De un lado, los “seres de luz” o “criaturas místicas”; de otro, las “fuerzas oscuras” explica [ver aquí un artículo explicando en detalle sus conclusiones].

Marcha y Coordinadora

Volvemos al inciso de Miguel Perlado: los grupos difusores de teorías de la conspiración o los grupos negacionistas no son sectas. Pueden presentar rasgos de las mismas, pero no son lo mismo. Ahora bien, como recalca el propio psicólogo, hay “sinergias”. Se trata de un “contexto”. De modo que lo que ahora mismo existe es un “contexto” propicio para la difusión de teorías conspirativas y la extensión de movimientos negacionistas. Y es en este contexto en el que surgen cuestionamientos radicales del consenso oficial sobre la pandemia.

Hay ejemplos. Este sábado se celebró en Madrid, a raíz de una convocatoria difundida en la página web de Humanos Conscientes y Libres, una “marcha por la libertad”. En los días previos aparecían más de 30 organizaciones apoyando la marcha, entre ellas Bomberos por la Libertad y la Verdad, Policías por la Libertad, Stop Confinamiento, Stop 5G España, Diestro Digital y Plataforma Pedro Sánchez Dimisión.

Los convocantes reclamaban un “debate científico con otros expertos independientes de la industria farmacéutica sobre: concepto de 'pandemia', virus, test, mascarillas, distanciamiento social y confinamientos, vacunas, terapias alternativas, así como los efectos en nuestra salud de los campos electromagnéticos (en especial el 5G) y otras tecnologías en plena implantación no consultada a la ciudadanía, como la manipulación climática y la inteligencia artificial, enmarcadas dentro de la Agenda 2030”. Además, pedían una “invalidación” de la deuda adquirida durante la pandemia “con los grandes fondos de inversión dueños de los bancos, de las farmacéuticas que controlan la OMS, las bigt tech y los medios de comunicación de masas, que han actuado perfectamente coordinados en la campaña de manipulación, censura y terror". También exigían “soberanía” para decidir sobre las "vacunas [“vacunas”, al igual que “pandemia”, va entre comillas], aún en experimentación con las que pretenden usarnos de cobayas”. Enrique Bunbury publicó un vídeo apoyando la marcha. En el repertorio expresivo, tanto del cartel como de los vídeos difundidos, abunda el llamamiento a “despertar”.

La semana pasada ha reclamado protagonismo la Coordinadora Sin Miedo, promotora de la campaña ¿Vacuna? No, gracias, que defiende que estamos ante “una falsa pandemia”. “Existen indicios sólidos que apuntan a que este montaje ha sido una creación de los mismos personajes y entidades globales que ya organizaron montajes similares en el pasado: la OMS, organismo financiado por capital privado, fundaciones que negocian con las vacunas con la Alianza GAVI y la Fundación Bill y Melinda Gates a la cabeza, y la industria farmacéutica, entre otros; así como los CDC, Centros para el Control de Enfermedades del Departamento de Salud estadounidense, y sus ramificaciones internacionales”, señala la coordinadora en los materiales facilitados.

Esteban Cabal, “coordinador del equipo técnico” de Sin Miedo, afirma que las 68 organizaciones que la componen llegan “a más de medio millón de personas en las redes sociales”. Aunque con trayectoria política en el movimiento ecologista, hoy afirma actuar al margen de filiaciones políticas en una coordinadora apartidista. Rechaza la etiqueta “negacionista”, que le parece “peyorativa”. “Somos todo lo contrario. Queremos evidencia científica. Estamos del lado de la ciencia”, afirma. También niega cualquier vínculo con Qanon. Y se desvincula de la manifestación de este sábado convocada en Madrid, aunque admite que hay grupos de Sin Miedo sumados “a título individual”.

Comparando ambos listados de asociaciones, salen en común al menos Dulce Revolución, Movimiento 2020, Sanitarios por la Vida, Stop Confinamiento y Stop Manipulación Climática. Otras organizaciones que figuran en la coordinadora son Despertar Unidad, Círculo Terapias Naturales, Terapias Naturales por la Verdad, Movimiento por la Salud Natural, Resetage.org y Plandemia. “Ofrecemos una narrativa alternativa ajustada a la realidad. Nos han arrebatado derechos y libertades con la excusa de la pandemia. Esto es una enfermedad no más ni menos benigna que la gripe común, tiene una letalidad menor”, afirma. ¿Cómo explica la saturación hospitalaria, los fallecidos? No los niega. Pero reclama “que se hagan autopsias”.

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