Crisis en Ceuta

Sánchez se queda solo en su exculpación de Marruecos

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (i), y el rey de Marruecos, Mohamed VI (d), se saludan en una visita oficial a Marruecos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, trató este lunes de despejar algunas de las muchas incógnitas que siguen rodeando a la entrada masiva de miles de migrantes en Ceuta a finales de julio y que provocó una crisis humanitaria y política que todavía continúa. Sánchez aseguró que detrás de la crisis no ha estado Marruecos, sino las redes sociales que, según el socialista, han sido manejadas por Rusia e Israel y “una internacional ultraderechista que utiliza siempre la migración no solamente para atacar y dividir a España, sino también a Europa”.

El presidente sostuvo en la Cadena SER que ni las Fuerzas de Seguridad, ni el CNI ni otros servicios de inteligencia manejan información que permita atribuir a las autoridades marroquíes una participación en los hechos del 30 y 31 de julio y reivindicó la “cooperación instantánea e inmediata” de Marruecos, que calificó de “francamente positiva”. Se trata de la misma línea que ya defendieron la pasada semana en el Congreso los ministros de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de Exteriores, José Manuel Albares. 

Unas explicaciones que, sin embargo, no han convencido ni a la derecha ni a sus socios parlamentarios. El Partido Popular cuestionó a través de su portavoz nacional, Borja Sémper, que ese desplazamiento masivo hasta una frontera fuertemente vigilada se produjera sin conocimiento de las autoridades marroquíes. "¿Alguien cree que 80 mil personas pueden desplazarse sin que el país de origen lo sepa? ¿Que el Gobierno [marroquí] no lo sabía?" , planteó en rueda de prensa desde Génova 13.  

Un argumento similar al que planteó el líder de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Oriol Junqueras, que sostuvo este lunes que era "muy difícil de creer" que Marruecos no supiera nada sobre el cruce masivo de la frontera con Ceuta. Fuentes de la formación independentista inciden en la idea de que “es insostenible seguir tapando a Marruecos” y se muestran convencidos de que el régimen de Mohamed VI estuvo detrás.

Por su parte, Vox aprobó este lunes una declaración política para exigir la suspensión inmediata del Tratado de Amistad con Rabat. Además, su líder, Santiago Abascal, calificó de "lacayo" al presidente por descartar la implicación alauí y sostuvo que España no puede mantener un tratado de "buena vecindad" con un país que ha lanzado una "invasión".

El socio minoritario cuestiona la “diplomacia” que exculpa a Marruecos

El socio minoritario del Ejecutivo, Sumar, también reprochó a Sánchez una falta de contundencia hacia Marruecos y pidió mayor empatía del socialista con la población ceutí y con los derechos de las personas desplazadas. Una de las voces más categóricas ha sido la del diputado de Compromís, Alberto Ibáñez, que sostuvo a través de su cuenta de X que “no es creíble” que el presidente del Gobierno “acuse a la internacional reaccionaria de Trump, Israel o a Rusia mientras agradece la colaboración de Marruecos como si su rey no fuera socio de esa internacional”. Una postura similar a la de Podemos, donde consideran “inaceptable” que el Ejecutivo descargue de responsabilidad al Gobierno alauí y sostiene que la magnitud de lo sucedido en la frontera no puede explicarse como un hecho espontáneo ni desvinculado de la geopolítica marroquí.

Por su parte, formaciones como Junts, EH Bildu y PNV ya cuestionaron el pasado viernes, en las comparecencias ministeriales, la dependencia de Rabat, y las diferencias exhibidas entre la postura de la ministra de Defensa, Margarita Robles, que sostuvo que el CNI detectó cómo se "calentaba" la situación en los días previos e informó y compartió esa documentación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y la que proporcionó después el propio ministro Grande-Marlaska, que aseguró que no existían alertas previas de la magnitud de lo que ocurrió. Algunos de los socios también cuestionaron la política seguida desde el giro español sobre la autonomía del Sáhara.

Así, tanto el bloque de la derecha como la mayoría de los socios parlamentarios del Ejecutivo interpretan que el discurso de Sánchez tiene que ver con los equilibrios diplomáticos. Lo que busca Sánchez, bajo esta interpretación que algunos solo realizan de puertas para dentro y otros sí explicitan en público, es esquivar el uso sistemático de la presión migratoria por parte del rey Mohamed VI como una herramienta de chantaje geopolítico contra España y la Unión Europea. 

También consideran alarmante que el Ejecutivo califique a Marruecos de "socio fiable" mientras ministros en Rabat reclaman derechos "históricos y geográficos" sobre las ciudades autónomas. Así, formaciones como ERC, Podemos o el PNV señalan que tolerar el pulso de la monarquía marroquí y sus métodos de presión fronteriza a cambio de un compromiso de estabilización que siempre queda expuesto a los vaivenes políticos e intereses propios del país vecino, lo que a su vez demuestra una pasividad cómplice ante los asaltos a las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla.

La visita del rey, otro motivo de fricción

En la citada entrevista, Sánchez admitió que existieron “informes de situación” del CNI y la Policía sobre el aumento de entradas irregulares durante julio, pero sostuvo que ninguno anticipó la escala de lo ocurrido. Es la tesis que había defendido Grande-Marlaska el viernes, sobre que había señales de mayor presión migratoria, pero no una alerta que permitiera prever decenas de miles de cruces. El presidente destaca además que Marruecos desplegó fuerzas en Castillejos una vez desencadenada la crisis, que ha colaborado en los retornos y se ha comprometido a facilitar reunificaciones familiares de menores.

Para explicar el detonante, Sánchez apuntó a la tergiversación de una sentencia del Tribunal Supremo y a la propagación masiva de bulos, especialmente en redes sociales. Aseguró que el Servicio Europeo de Acción Exterior comunicó al Gobierno que redes rusas e israelíes difundieron desinformación y lo insertó en una ofensiva más amplia de una “internacional ultraderechista” contra España y Europa. Sánchez, además, aseguró que el rey Felipe VI visitará Ceuta y Melilla “cuando se den las condiciones para ello”.

El hecho de que Sánchez no ponga fecha a la visita del monarca encendió de inmediato el debate parlamentario sobre la figura del Jefe del Estado. Desde la derecha, tanto el Partido Popular como Vox cargaron con dureza contra La Moncloa, acusando al presidente de "secuestrar" la agenda de la Casa Real y de someter la presencia del monarca en territorio nacional al beneplácito implícito de Rabat.

Es más, algunas voces del PP como Cayetana Álvarez de Toledo y líderes autonómicos como Alejandro Fernández sostienen que el "veto" del viaje de Felipe VI a Ceuta y Melilla no responde únicamente a la cautela con Rabat, sino a una estrategia premeditada para complacer a sus socios independentistas y soberanistas —como ERC, EH Bildu o Podemos—, cuyo ideario pasa abiertamente por la abolición de la monarquía parlamentaria. Una narrativa de la "república encubierta” que Génova evita, por ahora, respaldar.

Israel contraataca contra Sánchez

El otro frente abierto por la entrevista está en Jerusalén. Gideon Sa’ar, ministro de Exteriores israelí, acusó a Sánchez de “mentir descaradamente” y rechazó que Israel difundiera información engañosa sobre Ceuta después de que Sánchez atribuyera a redes vinculadas a Israel —no directamente al Gobierno israelí— parte de la difusión de bulos.

Este choque diplomático sobrepasa el incidente puntual. España ha liderado en el ámbito europeo una postura crítica frente al Gobierno de Benjamin Netanyahu en Gaza, izando la bandera de los derechos humanos e invocando el derecho internacional para condenar los asentamientos y reclamar protección para la población civil. Pero también evidencia que mientras que Sánchez no duda en señalar públicamente la sombra de redes vinculadas a Israel, aplica una cautela extrema hacia Marruecos. 

Sánchez descarta la participación de Marruecos en la crisis de Ceuta y señala a Israel y Rusia

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Además, Israel y Marruecos mantienen una alianza estratégica, militar y diplomática privilegiada. En diciembre de 2020, Marruecos e Israel normalizaron plenamente sus relaciones diplomáticas bajo el marco de los Acuerdos de Abraham, patrocinados por EEUU. Dos años y medio después, Israel dio el paso de reconocer formalmente la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental.

CCOO y UGT califican la entrada de “invasión”

El malestar tampoco cabe en los esquemas ideológicos habituales. En un comunicado conjunto difundido al cumplirse un mes de los hechos, CCOO Ceuta y UGT Ceuta calificaron lo ocurrido de “invasión”, “ataque” a la soberanía y crisis “fomentada y/o permitida” por Marruecos. Las dos organizaciones acusan al Ejecutivo central de reaccionar tarde, consideran insuficiente la respuesta europea y reclamaron mayor firmeza con Rabat, un refuerzo fronterizo y una “relocalización inmediata” fuera de Ceuta de las personas mientras se resuelven sus expedientes.

Por su parte, asociaciones vecinales habían anunciado que suspendían movilizaciones para evitar que grupos ultras y mensajes racistas se apropiaran de las protestas, como ocurrió la pasada semana, pero finalmente sí se han realizado. No obstante, en este caso han sido de carácter pacífico. 

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