PREMIOS JÓVENES INFOLIBRE 2026
infoLibre premia en Barcelona a una juventud que planta cara a la ola ultra: “Somos resistencia”
Hay pocas cosas más mediterráneas que Serrat —y, últimamente, una Damm—. Con esa melodía y en la Antigua Fábrica de Estrella Damm de Barcelona salieron al escenario Elena Reinés y Daniel Valero 'Tigrillo'. Con semejante dupla de presentadores, la gala de entrega de los Premios Jóvenes de InfoLibre prometía ser entretenida y reivindicativa. Y lo fue. En su tercera edición, ni más ni menos. "La extrema derecha quiere convencernos de que se ha quedado con los jóvenes y de que ha ganado una batalla para el futuro", arrancó 'Tigrillo', aunque los datos muestran lo contrario. "Esas noticias desmotivadoras solo buscan que dejemos la lucha", continuó Reinés. El brazo ya estaba alzado. El aperitivo del acto era toda una declaración de intenciones: somos resistencia. También la juventud.
Porque en días de pactos que incorporan la "prioridad nacional", la primera piedra del nazismo para ejecutar un genocidio, y cuando hablar de genocidio parece ya ruido de fondo, no queda otra que "bajarse al barro". Lo dijo Virginia P. Alonso, directora de InfoLibre, feliz de celebrar los premios en Barcelona, "una ciudad que sabe lo que significa defender el espacio público, la palabra, que no ha tenido miedo a discutir, a movilizarse". Los ingredientes necesarios para "mirar bien", como señaló la periodista, a "una generación a la que tantas veces se juzga antes de escucharla", a quienes "los medios hemos convertido en una cifra, un problema, un mero titular". Para eso eran estos premios: para hacer autocrítica y agradecer a esa juventud que tenía enfrente "por no rendirse al cinismo y por obligarnos a mirar mejor".
"Esta noche no va de futuro, va de presente", concluyó. De reconocer y celebrar a quienes ya están haciendo algo y dando razones para confiar. Como Eduardo Casanova, premio al Compromiso Social por reivindicar el respeto y la dignidad de las personas con VIH en su documental Sidosa. "Vivimos en un país donde parece que el VIH sea algo de la gente de izquierdas", dijo Jordi Évole por vídeo. Para Casanova, a quien "le han dado fuerte por su trabajo", es importante "que te den un abrazo, que te reconforten con este premio". El guionista y productor de la cinta junto a Casanova aprovechó la ocasión para reclamar "más servicios de salud mental para mucha gente que no puede pagar y necesita ese acompañamiento". El premio lo recogieron en nombre de Casanova, que no pudo acudir a la cita, Lluís Galter y Marius Sánchez, directores de Sidosa.
En días en que policías compadrean con jugadores de fútbol condenados a ocho años de cárcel por agresión sexual, nadie mejor que Júlia Salander para hablar de machismo con análisis de datos, defender la igualdad y ser premiada por ello. La politóloga y activista digital feminista pidió dejar de normalizar el horror. "Cuando un Mundial o una visita del papa tiene una cobertura tan grande, mientras que un feminicidio sale en pequeño, esto lanza un mensaje a la sociedad", advirtió. "¡Me gustaría ver la cara y los nombres de los agresores!", exclamó Salander, antes de reivindicar que "ojalá el feminismo llegue tan lejos que nos despertemos un día y veamos cero feminicidios, cero agresiones sexuales".
Y dónde mejor para alzar la voz y la copa —la botella, perdón— que en la Antigua Fábrica de Estrella Damm, el lugar donde el líder cenetista Buenaventura Durruti alentó una huelga que conquistó mejores condiciones laborales. En ese espejo de las convulsiones políticas de la España del siglo XX, la lección de Historia la puso Mikel Herrán, el mismísimo PutoMikel: arqueólogo, divulgador, escritor, artista drag y creador de contenido, premio a la Creación Audiovisual por acercar las Humanidades y la Historia a los jóvenes en tiempos de distorsión. "Agitando el miedo, aquellos que tienen poder quieren acumular más. La estrategia del fascismo se repite una y otra vez", aseguró, frente a quienes sostienen que la Historia no ofrece salidas, cuando "es la única salida posible para hacernos más humanos y justos".
Y, ¿dónde mejor que alzar la voz y la copa (la botella, perdón) que en la Antigua Fábrica de Estrella Damm? Donde el líder cenetista Buenaventura Durruti alentó una huelga que conquistó mejores condiciones laborales. En ese espejo de las convulsiones políticas de la España del siglo, la lección de Historia la puso Mikel Herrán, el mismísimo PutoMikel: arqueólogo, divulgador, escritor, artista drag y creador de contenido, premio a la Creación Audiovisual, por acercar las Humanidades y la Historia a los jóvenes en tiempos en que se distorsiona. "Agitando el miedo, aquellos que tienen poder quieren acumular más. La estrategia del fascismo se repite una y otra vez", aseguró, respondiendo a quienes dicen que la Historia no tiene salidas, cuando "es la única salida posible para hacernos más humanos y justos".
Mientras ayuntamientos de Vox y PP censuran obras y arte incómodo, "hay una urgencia de crear relatos de vida y la literatura nos permite acercarnos a las cosas donde otros discursos no pueden llegar". Lo dijo Pol Guasch, Premio Cultura. El escritor y poeta catalán agradeció que desde la prensa se reconozca "esa labor de insertar relatos de vida en experiencias que se nos presentan en números y pequeños titulares que se nos olvidan rápidamente". Quien no pudo llegar, ni lenta ni rápidamente, fue Carles Tamayo, premiado por su periodismo comprometido en días de titulares ridículos e informaciones inventadas. El youtuber, cineasta y periodista de investigación arrancó carcajadas con un vídeo de agradecimiento en el que buscaba hueco en su estantería para el galardón.
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La idea era poner el foco —rojo, claro— en la juventud, pero también hubo espacio para que Jesús Maraña, a quien Évole definió como "un tío íntegro", dejara "toneladas de esperanza" sobre el escenario de una gala llena de "voces cargadas de convicciones y de principios". Como el equipo de InfoLibre, que pasó meses estrujándose la cabeza y alargando reuniones hasta la madrugada para llegar a una conclusión: "Somos resistencia". Y así lo presumimos en nuestro logo. Porque si Maraña definió los tiempos que vivimos con una palabra, "desconfianza", la respuesta no puede ser otra que "resistencia activa, no para escondernos o agazaparnos, sino para actuar".
"Lo opuesto a estarse quietos", añadió Virginia Pérez. Y quien no podía estarse quieto, entusiasmado por anunciar una noticia, era Jordi Gracia, director de TintaLibre —sí, sí, una revista impresa: resistencia pura y dura—. El pintor Miquel Barceló ha realizado una propuesta gráfica para la cabecera que a partir de ahora incorporará el medio. "El espectro más alto de la generosidad global", celebró Gracia.
Porque mientras haya jóvenes capaces de "cambiar cosas con una cámara o con un libro", como dijo 'Tigrillo'; "jóvenes a quienes les pesan más las palabras que los gritos o las ideas de mierda de los algoritmos", como continuó Elena Reinés, "la verdad se repartirá más rápido que la mentira". Y en estos días en que asoma la oscuridad, la del vespre en la ciudad condal, se brindó —Damm en mano— por el periodismo comprometido, la cultura retadora y la juventud brillante. En esa sala de máquinas donde Durruti alzó el puño hace unos 90 años, anoche volvió a fermentar una resistencia: la de jóvenes que aún creen en el futuro. Y lo defienden.
