‘Mi brillante carrera’, energética adaptación de un clásico australiano
Mi brillante carrera es un texto literario escrito por Miles Franklin en 1901, al final de su adolescencia. Se convirtió en un éxito tan grande que lastró el resto de su trayectoria como escritora, además de crearle problemas con conocidos que se vieron reflejados en sus páginas.
En la novela había engendrado una heroína díscola, con enorme fuerza interior, habitante de una zona rural de Nueva Gales del Sur (Australia), que se negaba a casarse por considerarlo incompatible con su futuro como escritora.
Una lectura recomendada para adolescentes
El libro se ha convertido en uno de esos textos que forman parte de la educación de todos los escolares del país y acaba de ser adaptado como una serie de seis episodios que puede disfrutarse en Netflix.
El personaje central, Sybilla Melvyn, pisa todos los charcos, cuestiona todas las reglas y es incapaz de estar peinada. Su creatividad estimula a quienes la conocen y es fuente constante de alegría y problemas.
El matrimonio como imperativo económico
Sus padres tienen una granja diezmada por la sequía y atraviesan problemas financieros. Envían a su primogénita, Sybilla, a casa de su acomodada abuela en busca de un matrimonio económicamente favorable.
En 2020, la ejecutiva Chloe Rickard propuso a la guionista Liz Doran la adaptación del libro y esta aceptó sin dudar un momento. Netflix también dio el visto bueno al proyecto a la primera y puso a su servicio el presupuesto que necesita un drama de época con muchos espacios naturales.
Años dando vueltas al guion
Comenzó entonces un trabajo de guion que se eternizó. Liz Doran ha contado que llegó a hacer en torno a cien versiones del episodio piloto. Una locura. El libro ofrece muchas posibilidades porque no tiene una narrativa convencional. Doran explica que es más bien una corriente de pensamientos y conciencia, en un sentido mucho más moderno de lo que era habitual en su época.
La furia contenida de Sybilla en el texto se convierte en una energía mucho más positiva en la serie. La edad de la protagonista pasa de los 16 o 17 años del original a los 19 o 20 de esta versión, como reflejo de lo que hoy admitimos como una presión sofocante, pero tolerable, hacia el matrimonio en una joven.
Representación de personajes aborígenes
Uno de los aspectos que ha llevado a las guionistas dar vueltas y vueltas al texto ha sido la participación de personajes aborígenes. El libro original está escrito con la mentalidad colonialista de la época y esta adaptación no se planteó ni por un momento ignorar a quienes hoy se denomina personas de las Primeras Naciones.
Han contado tanto con guionistas de origen indígena como con asesores especializados en la época y el lugar en que transcurren los hechos. n una entrevista con Lady Genevia, Liz Doran explica que descubrieron muchos desplazamientos forzados y mucho trauma entre estos habitantes.
La lucha entre amor y profesión
En las primeras versiones de estos episodios acababan encontrándose con que habían escrito dos series incompatibles, la comedia Sybilla en busca de su lugar en el mundo y el drama de los personajes de origen indígena. Terminaron desechando ese material y finalmente encontraron la forma de integrar las historias.
El paraguas común de la serie radica en la tensión entre el amor y la carrera profesional. En esa idea incidiría la trama que retrata a todos los personajes principales, fuera cual fuera su origen étnico. Su objetivo ha sido crear una obra amable para todos los públicos australianos.
También descubrieron que muchos pobladores descendientes de las comunidades indígenas trabajaban en las fincas como pastores o con los caballos, y de todas estas reflexiones nació uno de los personajes más atractivos de la serie, la aspirante a capataz Nell Kirby, interpretada por Sherry-Lee Watson.
Sacar a la luz realidades que se ocultaban hace 125 años
Del mismo modo, Doran decidió introducir la homosexualidad, ignorada por la autora en el libro, y a miembros de la comunidad de origen chino, un numeroso colectivo por aquel entonces.
Estas decisiones, unidas a una banda sonora llena de versiones de temas pop, sitúan esta adaptación entre aquellas que se liberan de la literalidad del texto y se centran en lo contemporáneo de su esencia.
El riesgo de la adaptación libre
Siempre tiene un mérito especial acometer una tarea que ya cuenta con los puristas entre sus detractores incluso antes de ser vista. Pero nada mejor para respetar la rebeldía del original que no ser cobarde al acercarse a él.
El resultado es una serie fresca, sorprendente y audaz. No solo la protagonista es un personaje vivo y valiente. Todos los demás son también interesantes, nada previsibles y con comportamientos que llegamos a entender.
Un reparto sincronizado y radiante
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La serie sí ha sido fiel a sus localizaciones y se ha rodado en Nueva Gales del Sur con un reparto estupendo sincronizado en un tono vitalista y energético. Lo encabeza una Philippa Northeast que borda la comedia y le acompañan, entre otros, Chris Chung, el insolente informático de Slow horses.
La jefa de guionistas, Doran, pretende que su apuesta resuene como una invitación a tomar la decisión más valiente, la más honesta. “No te limites a aceptar lo que el mundo ha dispuesto para ti. Sé valiente, sé audaz”, concluye.
Es paradójico que las ficciones de época, que vienen del pasado, glorifiquen a las mujeres rupturistas y que las distopías, como El cuento de la criada, sean advertencias sobre lo frágiles que pueden llegar a ser las conquistas feministas.