El fin del mundo

El fin del mundo.

El día que un niño no quede súbitamente embelesado al contemplar una pompa de jabón, el mundo se habrá acabado. No debe haber dudas al respecto. En el infausto momento en que un niño no persiga con su mirada el periplo frágil de esas iridiscentes esferas porque el muy cabrón sea incapaz de levantar la cabeza del móvil, todo se habrá perdido.

Y si el periodismo tuviese alma, ese día los informativos de todo el orbe deberían abrir con la noticia. “Hoy, un niño de seis años ha seguido viendo un vídeo de YouTube mientras a menos de un metro de él, impulsada por una suave brisa, pasaba una pompa de jabón”.

Luego, preguntado por el asunto en calidad de experto, un poeta, consternado como están siempre los poetas, proclamaría la muerte de la sensibilidad y consideraría imprescindible para resucitarla la creación de un Ministerio de la Estética que, naturalmente, contaría con una Dirección General de Pompas.

Finalmente, en una conexión de urgencia, el padre del niño en cuestión se dirigiría a los medios tumultuosamente congregados a las puertas de su domicilio para pedir disculpas, explicar que siempre intentaron educarlo lo mejor posible y responder contrito al torbellino de preguntas de los periodistas.

—¿Cómo está Luisito?

Arrepentido.

—¿Es consciente de lo que ha hecho?

—El psicólogo se lo está intentando explicar, pero no para de llorar.

—¿Luisito?

—No, el psicólogo.

—¿Seis años no son pocos para tener teléfono?

—Es el de la madre. A veces se lo dejábamos porque parecía un niño muy maduro. Nos tenía engañados.

El perro ilustrado

El perro ilustrado

—¿Saben qué estaba viendo en el móvil?

Vídeos de pompas.

*Miguel Sánchez-Romero Guerrero es guionista y productor ejecutivo de televisión. Dirigió, entre otros proyectos, el programa 'El Intermedio' durante diez años.

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