Racismo y xenofobia en su 'prime' Lucía Mbomío
El problema de la vivienda escala una nueva cima. "No tengo nada", declara la presidenta de Asís, embargada —supongo— por el espíritu de Mujica. "Ni secretaria, ni coche, no tengo a nadie…". Ay.
La capital del reino, al borde del colapso reputacional. Extra, extra: una reforma en la sede del Gobierno podría dejar a la lideresa sin sala de juntas. ¡Prácticamente homeless, habráse visto! Puestos a librarnos de semejante bochorno, una bondadosa empresa pública ha soltado unos milloncejos (media docena, más o menos) para que la doña tenga dónde retomar su trepidante agenda. Fuentes consultadas por este columnista aseguran (pinky promise, te lo juro por Snoopy, etcétera) que no queda una oficina libre en toda la comunidad. "Los menas no paran de fundar coworkings", afirman, consternados.
Los pisos altos tienen algo que encandila a los supervillanos. Saruman, Logan Roy, Lex Luthor, el fantasma de Ignacio González: todos están perdidos como se les estropee el ascensor. Lo malo es que desde allí arriba no te coscas de los tejemanejes que se urden en el sótano
La prudente iniciativa del autonómico ha despertado las envidias y recelos de la chusma bolchevique. Con inusitada vileza, opositores mezquinos, periodistas de "la sincronizada" y todos esos rencorosos que se fueron de Twitter se han lanzado a pedir explicaciones a Lady Madrid, ¡como si se las debiera! Que si el garito no tiene los permisos para usarse como oficina, que si la compra se hizo hace tres meses y nadie ha dicho media; y que qué curioso que doña Isabel se haya montado un chabolo frente al pisito de sus padres. ¡Otro ataque a la familia tradicional y católica!
No queriendo armar revuelos que favorezcan al tirano que nos somete, la abnegada presidentriz ha decidido inmolarse en el altar de la bondad: "Vended el ático, ¡dad el dinero a los pobres!". No llores por mí, Chamberí. "Pero señora, que… no lo ha comprado usted, que es una adquisición pública y que…". Sapristi, nueva vacante en la consejería de presidencia. La tía no para: en una sola jornada paniagua a los chamuscados, escurre el bulto y crea empleo. La innovación, benemérita: la Comunidad de Madrid te deja sin bomberos pero te malpaga por las molestias. Esta debe de ser la economía circular de la que tanto he oído hablar. Pero, ¿cómo? ¿Qué dice este teletipo? ¿Que González Amador puso a la venta su nidito de amor justo al cerrarse la compra de la oficinita con terraza? Nosotros, tan ufanos porque nos sombree un eclipse, premiados con esta carambola astral.
La felicísima casualidad nos habrá dejado con cara de idiotas, pero a cambio tenemos un publirreportaje de los interiores de chez Maxwell Cremona. Por fin le sacamos algo a una inmobiliaria. Busquen, busquen, que es de traca. Un botellín de Mahou al óleo, un tomo sobre el Valle de los Caídos y toallas con el nombre bordado en letras gordas. Mucho beige, peluches sobre el sofá y todos los vestiditos que elogia La Razón colgados como jamones: qué elegancia la de Francia.
Los pisos altos tienen algo que encandila a los supervillanos. Saruman, Logan Roy, Lex Luthor, el fantasma de Ignacio González: todos están perdidos como se les estropee el ascensor. Lo malo es que desde allí arriba no te coscas de los tejemanejes que se urden en el sótano. Del ñic ñac de las cintas VHS rebobinándose, a la búsqueda de aquel minuto glorioso en el que te trincaron robando un par de cremas.
Lo más...
Lo más...
LeídoTu cita diaria con el periodismo que importa. Un avance exclusivo de las informaciones y opiniones que marcarán la agenda del día, seleccionado por la dirección de infoLibre.
Quiero recibirlaPasos de vida
El placer de matar a una madre: la novela que ilumina la violencia psiquiátrica y el robo de bebés
Del Bienquerer
¡Hola, !
Gracias por sumarte. Ahora formas parte de la comunidad de infoLibre que hace posible un periodismo de investigación riguroso y honesto.
En tu perfil puedes elegir qué boletines recibir, modificar tus datos personales y tu cuota.