La Agrupación Nacional de Le Pen retoma su obsesión con la prohibición del velo en Francia

La candidata a la presidencia de Francia por el partido Agrupación Nacional, Marine Le Pen.

Alexandre Berteau y Youmni Kezzouf (Mediapart)

Es como un déjà vu. Tras 2017 y 2022, Marine Le Pen volverá a defender, en las elecciones presidenciales de 2027, la prohibición de que las mujeres musulmanas lleven el velo por la calle. Aunque en su momento se cuestionó internamente, esta medida emblemática de la candidata del Agrupación Nacional (AN) figurará efectivamente en su programa. Uno de sus allegados, el diputado Jean-Philippe Tanguy, lo confirmó el domingo 30 de agosto en BFM TV, al considerar que “el velo se ha vuelto incontrolable” en Francia.

Hace ya catorce años, en septiembre de 2012, Marine Le Pen presentó la misma propuesta, que ya entonces era cuestionable y poco clara desde el punto de vista jurídico. En nombre de una supuesta “aplicación estricta de la ley de 1905” sobre la laicidad, quien entonces aún era presidenta del Frente Nacional (FN) aseguraba en las páginas de Le Monde que quería “suprimir” el velo y la kipá “en el espacio público”, y decía que era “capaz de distinguir entre un velo religioso y uno que no lo es”.

Diez años más tarde, durante las elecciones presidenciales de 2022, la candidata de AN había modificado sus argumentos a la hora de defender de nuevo esta propuesta. Ya no se trataba de pedir a la comunidad judía ese supuesto “pequeño esfuerzo, ese pequeño sacrificio”, como lo describía en 2012. Tampoco se trataba ya de invocar la laicidad: la propuesta de prohibir el velo en el espacio público se justificaba ahora por “la lucha contra el islamismo”, alegando que se trataba de “un uniforme islamista”.

Según la candidata, el uso del velo en el espacio público merece, por tanto, una sanción, tal y como preveía, por cierto, su propuesta de ley presentada en 2021, que hacía las veces de programa electoral. El texto, destinado a “combatir las ideologías islamistas”, establecía en su artículo 10 que “quedan prohibidos, en el espacio público, los símbolos o atuendos que constituyan por sí mismos una afirmación inequívoca y ostentosa de las ideologías” islamistas, que se definían entonces de forma muy vaga en la proposición de ley.

Cambios de rumbo y contradicciones

Pero durante la campaña presidencial de 2022, la propuesta estrella de Marine Le Pen se estrelló contra la realidad, lo que provocó una serie de cambios de rumbo y contradicciones. Durante un acto en Vaucluse, la candidata de AN fue interpelada por una mujer de 70 años que llevaba velo, indignada por su medida. Algo que avergonzó aún más a quien afirmaba, una y otra vez en sus intervenciones, que no quería quitar derechos a los franceses y francesas. Unos días más tarde, acabó admitiendo que se trataba de un “problema complejo”.

Los dirigentes del partido de extrema derecha salieron entonces al paso, como su lugarteniente Sébastien Chenu, quien declaró en BFM TV que “el Parlamento […] aportará las soluciones prácticas para que la abuela que tiene 70 años, y que lleva años usando su pequeño velo, no se vea, evidentemente, afectada”. Pero cinco años después, la situación aún no está clara dentro del partido. Según L’Express, el propio Jordan Bardella ha cuestionado la conveniencia de aferrarse a esta medida, tan inaplicable como políticamente delicada.

“Tenemos debates y, al final, solo hay una decisión”, zanjó Jean-Philippe Tanguy este domingo. Se acabaron, pues, las vacilaciones de Jordan Bardella, que había retirado esta medida de su programa para las elecciones legislativas de 2024. Marine Le Pen y sus colaboradores próximos pretenden imponer una multa a las mujeres que lleven velo en el espacio público. Al ser preguntado en LCI sobre la imposibilidad de aplicar tal medida, Sébastien Chenu eludió la respuesta, comparando estas dudas con las que rodeaban la obligación de llevar mascarilla durante el covid-19.

La líder de AN tiene ahora previsto someter esta cuestión a los franceses mediante referéndum. Y ello con el fin de eludir, a priori, el control de constitucionalidad

Por su parte, Jean-Philippe Tanguy optó por otra comparación: “Cuando la gente no se pone el cinturón de seguridad, le ponen una multa. Si las mujeres llevan velo, se les impondrá una multa”, afirmó sin pestañear el diputado en BFM TV. Ya en 2017, Marine Le Pen afirmaba en M6 que esta cuestión no era difícil de resolver, utilizando el mismo argumento y reclamando una multa “como cuando no te pones el cinturón de seguridad en el coche o no pones el intermitente”.

La única novedad es que la líder de AN tiene ahora previsto someter esta cuestión a los franceses mediante referéndum. Y ello con el fin de eludir el control de constitucionalidad a priori, que sin duda pondría en tela de juicio esta vulneración de la libertad religiosa garantizada por la Constitución y el Convenio Europeo de Derechos Humanos. “No habrá multas pecuniarias para las mujeres con velo tras las elecciones”, declaró la portavoz de AN, Andréa Kotarac, remitiendo la cuestión a un ambiguo “los franceses decidirán”.

El lunes 31 de agosto, Jordan Bardella intentó restar importancia al carácter radical de esta medida —y a su efecto estigmatizador para las principales afectadas— asegurando que solo pretendía suscitar un “debate social” gracias a este proyecto de referéndum. En realidad, dicho debate ya ha comenzado con fuerza, impulsado por la escalada político-mediática en torno al islam observada en los últimos años. Varios responsables políticos han multiplicado así las propuestas discriminatorias, cuyo resultado ha sido sobre todo normalizar aún un poco más las ideas y el discurso de AN.

La derecha se mantiene a distancia

Algunos de los responsables políticos en cuestión son hoy candidatos a las elecciones presidenciales de 2027. Es el caso, en particular, del líder de Renacimiento, Gabriel Attal, quien instauró en 2023, nada más llegar al Ministerio de Educación Nacional, la prohibición de la abaya en las escuelas, institutos y colegios, lo que desencadenó una desconfianza generalizada hacia las jóvenes musulmanas.

Una medida en la que AN se basa hoy para justificar su proyecto de prohibir el velo en el espacio público, lo que, según él, no sería más que la consecuencia lógica de lo que el Gobierno macronista comenzó a poner en marcha. “Hemos visto que la abaya, por ejemplo, primero en los servicios públicos, había sido prohibida. Así que hemos podido comprobar que, cuando se trata de definir una prenda, el legislador es capaz de [hacerlo]”, explicó el lunes en LCI el vicepresidente de AN, Sébastien Chenu.

“Hay una serie de responsables políticos que también proponen [la] prohibición [del velo en el espacio público] para los menores”, señaló asimismo Jordan Bardella, como para subrayar aún más la banalización de las obsesiones del partido de extrema derecha en el resto del espectro político. En la primavera de 2025, el propio Gabriel Attal había propuesto prohibir el uso del velo en el espacio público a las menores de 15 años.

“¡Viva el deporte y, por tanto, fuera el velo, por supuesto!”, había declarado también Bruno Retailleau, entonces ministro del Interior, en marzo de 2025. Junto con su colega, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, el presidente del partido Los Republicanos (LR), también candidato a las presidenciales, apoyó entonces una propuesta de ley del Senado que prohibía el uso del velo islámico en los clubes deportivos. Y ello en contra de la opinión de la entonces ministra de Deportes, Marie Barsacq.

Aislada en su postura, Barsacq había advertido —en vano— de las “confusiones” y las “generalizaciones” entre el uso del velo y la radicalización en el deporte. El lunes, sin embargo, Bruno Retailleau criticó duramente la propuesta de AN, no tanto por el fondo como por su viabilidad: “Sabemos que, jurídicamente, eso no es posible, y sabemos que nuestros policías y gendarmes tienen otras cosas que hacer”.

Los velos y sus sombras

En diciembre de 2025, Édouard Philippe, otro candidato para 2027, confesó por su parte que “nunca se había sentido cómodo respecto al uso del velo”, aunque precisó que no estaba a favor de una prohibición general en el espacio público. “No me gusta», se limitó a responder al periodista Jean-Michel Aphatie, quien le preguntaba “cómo reaccionaba al ver a una mujer con velo en la calle”. “Lo importante en este momento es respetar la ley tal y como está ahora; no creo que sea necesario ir más allá”, declaró no obstante el lunes, antes de reprochar a Marine Le Pen que confundiera “una vez más la firmeza con la escalada”.

Como muestra de esta adaptación al pánico identitario de la extrema derecha, el propio Ejecutivo acogió la idea de AN como una simple proposición de ley. La portavoz del Gobierno, Maud Bregeon, cercana a Gérald Darmanin y partidaria de Édouard Philippe para 2027, se limitó a expresar “evidentes reservas tanto sobre la constitucionalidad como sobre la aplicabilidad de tal medida”.

Traducción de Miguel López

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