Amenazas y violencia, la realidad que obliga a los voluntarios en Ceuta a retirarse

La "Flotilla solidaria" o "Armada de la Solidaridad", a 30 de agosto de 2026, en Ceuta (España).

Durante el último mes, manos anónimas han sido el sostén de muchas vidas en Ceuta. La movilización de vecinos y ONG permiten repartir comida, agua e incluso prestar asistencia médica a las miles de personas que se encuentran aún atrapadas en la ciudad. Pese a su labor humanitaria en un contexto que denuncian como de “abandono institucional”, muchas de estas asociaciones relatan violencias y amenazas por parte de grupos de extrema derecha.

“Agresiones casi cada día, las voluntarias no pueden andar tranquilas por la calle”, asegura Chadi Boukhari, coordinador de Border Resistance y periodista marroquí. Boukhari explica que la presión sobre las activistas provoca que algunas abandonen sus labores humanitarias para preservar su propia salud. “Algunas han regresado a la península bajo amenazas de muerte” e incluso una de ellas acabó en el hospital por las secuelas psicológicas, asegura el periodista. Prácticas como la publicación en redes sociales de vídeos y fotografías que muestran la identidad de estas personas son habituales entre estos grupos ultras.

Border Resistance ha anunciado un parón en sus comunicaciones como consecuencia del exceso de trabajo que recae sobre sus integrantes. La asociación, que coordina puntos de recogida y donaciones para que las voluntarias que están en el terreno las distribuyan entre los migrantes, también denuncia que esta sobrecarga es un motivo de desaliento ante la falta de acción institucional. “Aún no hay una intervención real por parte del Gobierno”, asegura Boukhari. 

La falta de recursos y el colapso que vive la ciudad de Ceuta aumentan las tensiones y multiplican las posibilidades de acoso y violencia contra las personas migrantes por parte de grupos organizados. Sin poder abandonar la ciudad salvo para cruzar de vuelta la frontera hacia Marruecos, miles de personas tienen que enfrentarse a estas “cacerías” nocturnas en las que simpatizantes de extrema derecha gritan "¡Invasores, hijos de puta!". “¿Por qué las autoridades no paran a estos fascistas que han bajado a Ceuta con caravanas de casi 50 barcos?”, reflexiona Boukhari.

Sin embargo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha afirmado este martes en declaraciones a la cadena SER que no va a haber traslado de estas personas migrantes a la península. Francesca Fusaro, coordinadora de la organización No Name Kitchen en Ceuta, considera esta decisión “absurda” y advierte de que generará muchas más tensiones: “No trasladar a las personas no es la solución. ¿Qué soluciona dejar aquí atrapada a la gente?”.

Fusaro también cuenta a infoLibre que voluntarias de la organización, presente en Ceuta desde 2021, han recibido insultos y amenazas de muerte, lo que ha provocado que algunas de ellas también abandonen las labores humanitarias. “Son personas voluntarias que deciden echar una mano en esta situación tan crítica, para cocinar, repartir agua, comida, ropa y hacer curas y se encuentran una situación tan hostil, de detención, amenazas y amenazas de muerte. Recibimos miles de mensajes en Instagram amenazándonos y nuestras caras circulan por todas las redes. Es una pena.”, cuenta Fusaro.

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Además, No Name Kitchen ha sido acusada de suministrar spray de pimienta casero a personas migrantes, unas afirmaciones que la organización niega a infoLibre, y que no están respaldadas por ninguna prueba, según señala Newtral. “Nuestra casa está abierta, no estamos escondiendo absolutamente nada. Solo tenemos comida y ropa”.

Okdiario.com es uno de los medios de ultraderecha que más visibilidad está dando a esta información, que desde la organización denuncian como un nuevo intento de desacreditar su labor. “Está afectando muchísimo a la comunidad de aquí que nos conoce, porque ahora tienen miedo de nosotras por culpa de todos estos bulos”, cuenta Fusaro. 

El pasado domingo, el periódico digital ultra publicó un vídeo de la supuesta sede de No Name Kitchen en Ceuta, lo que incrementa el riesgo de que estos grupos localicen el lugar y se produzcan nuevas agresiones

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