INCENDIO DE ÁVILA Y MADRID

El cambio climático intensificó un 40% las condiciones atmosféricas de los incendios récord

Medios aéreos trabajan en las labores de extinción del incendio entre las localidades abulenses de Burgohondo y Navaluenga, el pasado 23 de julio.

Un grupo internacional de científicos de prestigio ha publicado este viernes un análisis que confirma el papel inequívoco que ha tenido el cambio climático en el mayor incendio de la historia de España, que supera las 70.000 hectáreas quemadas al sumar los tres focos. En concreto, estiman que el calentamiento global hizo un 42% más intensas las condiciones atmosféricas extremas de los días en los que duró el fuego. También hizo que sea ahora 20 veces más probable que suceda frente a la era preindustrial.

Este estudio relámpago ha sido realizado por World Weather Attribution (WWA), una coalición de expertos en clima y cambio climático que lleva años realizando análisis similares en grandes catástrofes globales. Estas primeras conclusiones, a falta de investigaciones en profundidad, pretenden dar argumentos para rebatir los discursos negacionistas que suelen multiplicarse en desastres climáticos, como ha ocurrido en la última semana en medios de comunicación o redes sociales.

"Lo que estamos viendo en Francia y España no es solo mala suerte, es una señal clara de que los efectos del calentamiento antropogénico son cada vez más graves", valora en el informe Clair Barnes, investigadora de fenómenos meteorológicos extremos del Centro de Política Medioambiental del Imperial College de Londres. "Hemos visto en repetidas ocasiones cómo el cambio climático aumenta las condiciones de calor, sequía e inflamabilidad, que favorecen enormemente los incendios forestales. Lo que hace único a este caso es que aún estamos al principio de la temporada", añade. Barnes es una de los 13 autores del estudio, entre los que figuran dos investigadores españoles.

Para calcular la relación entre el calentamiento del planeta y los fuegos de la última semana, los expertos han analizado las condiciones de precipitación, evaporación, temperatura, humedad y viento de las zonas afectadas durante la última semana, valores que forman el llamado Índice de severidad diaria de incendios (DSR, por sus siglas en inglés), una fórmula que refleja la dificultad para extinguir un incendio una vez que se ha iniciado.

El DSR que condicionó el incendio de Ávila, Madrid y Toledo fue un 42% más intenso que en un escenario simulado sin cambio climático, y ahora es 20 veces más probable que se registren valores de ese nivel frente a un mundo sin cambio climático.

En el mismo informe han estudiado las características del incendio de Burdeos, en el sur de Francia, que también ha sido el peor de la historia del país y ha dejado unos 250.000 evacuados. En esa región, según WWA, las probabilidades de que se den condiciones extremas como las de estos días son ahora dos veces más altas que en un escenario sin cambio climático. El DSR que afectó a la catástrofe del sur de Francia fue 46% más intenso que en un mundo sin calentamiento antropogénico. Tanto las estimaciones para Francia como para España son conservadoras, añaden los investigadores.

Bomberos y expertos en incendios forestales ya advirtieron hace semanas de que las lluvias del último invierno, que fue un 175% más húmedo de lo normal en la península, habían preparado el terreno para una temporada de fuegos sin precedentes si el calor secaba esa vegetación. Desde que se declarase la primera ola de calor el 21 de junio, España ya ha sufrido 17 días bajo ese nivel de alerta, prácticamente uno de cada dos.

En los pueblos arrasados por el fuego, ahora llega lo peor: "No puedo comer de la ansiedad"

En los pueblos arrasados por el fuego, ahora llega lo peor: "No puedo comer de la ansiedad"

Los profesionales de extinción también avisaron poco después de declararse la emergencia nacional que este fuego cumplía con las condiciones para convertirse en un monstruo, la famosa regla 30-30-30: menos de un 30% de humedad relativa, temperaturas de más de 30 ºC y vientos superiores a 30 kilómetros por hora. Desde WWA recuerdan que estudios anteriores ya han demostrado que el cambio climático está asociado con temperaturas más extremas y mayor sequía, dos de las tres condiciones.

Otro de los asuntos que abordan en el informe es la inmensa cantidad de humo que han vertido a la atmósfera los incendios de Francia y España, uno de los perjuicios que suele pasar desapercibido en este tipo de crisis. Por ejemplo, en Burdeos llegaron a medirse concentraciones horarias de partículas PM2,5 (con un diámetro inferior a 2,5 micras) de 341 µg/m3, el doble del máximo recomendado y unas 20 veces por encima de lo que la Organización Mundial de la Salud considera una exposición aceptable de media en un periodo de 24 horas.

"Estos extensos incendios forestales y los consiguientes picos de contaminación atmosférica afectan a una población ya duramente golpeada por varias semanas de olas de calor. Esta sucesión de riesgos climáticos que se agravan entre sí durante el verano de 2026 debería servir para abrirnos los ojos ante los próximos retos de adaptación y motivar una acción climática ambiciosa", opina en el estudio Augustin Collette, del Instituto Nacional Francés de Medio Ambiente y Riesgos Industriales.

Más sobre este tema
stats