Jabalíes con flechas clavadas deambulan por calles andaluzas: denuncian el control poblacional con arco
El control de superpoblación de ciertas especies es un problema que trae de cabeza a muchos ayuntamientos, pero también a asociaciones ecologistas. Para atajarlo, suelen utilizarse métodos que suscitan gran polémica. Un ejemplo: en Madrid se permitió a empleados municipales matar a perdigones a las cotorras argentinas, especie invasora en la capital, calificándolo de medida “excepcional”.
En Andalucía, la Asociación Andaluza para la Defensa de los Animales (ASANDA) ha difundido unas imágenes en las que se puede ver a ejemplares de jabalí deambulando por zonas urbanas con flechas clavadas.
“Estos hechos, registrados en municipios donde se realizan controles poblacionales mediante arco y flecha –especialmente en localidades costeras y de gran afluencia turística–, evidencian que algunos animales alcanzados no mueren de forma inmediata y continúan desplazándose con heridas de gran gravedad, permaneciendo visibles para la ciudadanía durante un tiempo antes de ser localizados o fallecer”, lamentan.
“Este tipo de actuaciones suscitan serias dudas desde el punto de vista del bienestar animal. Cuando un disparo con flecha no produce una muerte instantánea, el animal puede sufrir durante un periodo prolongado, circunstancia incompatible con los principios de minimización del sufrimiento que deben regir cualquier actuación de control de fauna silvestre”, critican.
“A esta preocupación se suma el importante impacto social que provocan estas escenas. La presencia de jabalíes heridos atravesando calles, caminos o espacios públicos genera una comprensible alarma entre la población y proyecta una imagen muy negativa de los municipios donde ocurren estos hechos”, agregan.
La práctica de esta cruel forma de controlar a esta especie ha sido denunciada en otras zonas de la península, como en San Sebastián de los Reyes (Madrid) o en Vitoria (Álava).
Ya en 2019, el Partido Animalista PACMA presentó un escrito al Ayuntamiento de la capital vasca reclamando que anulase la autorización de cazar jabalíes con arcos y flechas y proponiendo al Consistorio otros métodos: la reubicación de los animales en lugares seguros para ellos o programas de control de natalidad.
Un problema que crece año a año
El jabalí es uno de los animales que más abunda en la península ibérica, y su presencia en España crece año a año. Según ENETWILD –proyecto financiado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que recopila datos sobre la fauna silvestre y estudia sus enfermedades–, este animal se encuentra presente en el 95% del territorio nacional, llegándose a contar aproximadamente 2,4 millones de jabalíes.
Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), la distribución de áreas de mayor densidad de esta especie responde principalmente al noreste de la península, en especial a las provincias de Girona y Barcelona, pero también a Tarragona, Huesca y Valencia.
Desde 2014, el Gobierno ha puesto el foco en la necesidad de llevar a cabo un control de esta población por la incidencia de la peste porcina africana (PPA) en Europa, que saltó a España con un importante foco en noviembre de 2025 en Cataluña.
“El número de jabalíes cazados por temporada de caza refleja la tendencia de la población. En el conjunto de España, se ha observado en los últimos 40 años un fuerte crecimiento del número de jabalíes. Además, el incremento anual se ha ido acelerando”, apuntaba el Ministerio en su Plan Nacional de Gestión a medio/largo plazo de las poblaciones de jabalíes silvestres para reducir el riesgo de entrada y difusión del virus de la peste porcina africana en España (modificado en 2024).
El caso de Andalucía
En declaraciones a infoLibre, ASANDA explica que la autorización de caza con arco en cotos la realizan tanto la Junta de Andalucía como los titulares de estas zonas de caza, comunicándolo de forma privada a los participantes de cacerías.
Sin embargo, esta permisividad se ha extendido fuera de estos cotos debido a la irrupción de ejemplares de jabalí en entornos urbanos. “Aunque es una práctica tradicional en cotos, su aplicación para el control de jabalíes en terrenos no cinegéticos y entornos urbanos consta desde 2024. Puede autorizarse en todo el territorio”, comentan.
La Junta de Andalucía, en su Resolución de 26 de mayo de 2026, conjunta de la Dirección General de Política Forestal y Biodiversidad y la Dirección General de la Producción Agrícola y Ganadera, por la que se declara la emergencia cinegética temporal por daños y riesgos sanitarios de jabalí y cerdos asilvestrados, en la Comunidad Autónoma de Andalucía, recoge el por qué del uso del arco.
“Los terrenos urbanos y los terrenos rústicos parcialmente ocupados por edificaciones que no permiten el empleo de un arma de fuego no tienen la consideración de terrenos no cinegéticos de los contemplados en la presente resolución, que se refiere únicamente a terrenos rústicos en el medio natural no urbanizados y no incluidos en ningún terreno cinegético. Los terrenos urbanos y rústicos urbanizados no ordenados son competencia de la Autoridad municipal, a los que se deberán dirigir los interesados en obtener autorización para el control de poblaciones de suidos”, informa.
“Las autoridades municipales utilizarán o tramitarán el procedimiento de autorización para el uso de capturaderos y la retirada de los ejemplares capturados de acuerdo con los preceptos establecidos en materia de protección de los derechos y bienestar de los animales y de sanidad animal. Asimismo, el uso de arco supeditado al cumplimiento de los preceptos establecidos en materia de armas, así como el uso de dardos anestésicos para sedación y posterior eutanasia de estos ejemplares”, añade.
El Ministerio de Agricultura recoge en su Plan Nacional la caza con arco como un “método complementario a la caza”, destacando que “ha dado buenos resultados en zonas periurbanas de algunas CCAA”.
Si bien el Gobierno andaluz recoge la posibilidad del uso de dardos anestésicos, el método a emplear queda en manos de los ayuntamientos. ASANDA comenta a infoLibre el caso de Málaga, que en 2024 adjudicó un contrato para el control de jabalíes con arqueros especializados por unos 13.500 euros.
“Tras las protestas de colectivos animalistas y reuniones con el Ayuntamiento, este anunció que modificaría el protocolo para usar dardos anestésicos, dejando el arco solo como alternativa secundaria. Posteriormente, el Ayuntamiento volvió a licitar un contrato para el control en zonas urbanas. La revisión de los protocolos solicitada nunca ha recibido respuesta”, señalan.
Por otro lado, exponen el caso de Mijas, donde existen referencias públicas sobre la contratación de arqueros para urbanizaciones sitas en la Costa del Sol, tal y como se hizo en la Comunidad de Madrid en 2021 para eliminar a los ejemplares que se colaban en la Urbanización Ciudalcampo, una de las más acaudaladas de España.
“Aunque en el perfil del contratante consta oficialmente el ‘Servicio de captura en vivo mediante capturaderos’, la contratación específica de arqueros parece haberse tramitado por otra vía no evidente”, agregan.
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¿Cómo abordar de raíz este problema sin causar daño a los ejemplares? Una de las propuestas de ASANDA sería prohibir las sueltas de jabalíes: “No volver a autorizar la suelta de jabalíes desde granjas cinegéticas para repoblar cotos, una práctica habitual hasta los años 90 donde, además, se cruzaban con cerdos. Estos híbridos carecen de miedo al ser humano y agravan la situación actual”.
Asimismo, piden evaluar la reintroducción de depredadores naturales como el lobo, algo que se ha realizado en la Comunidad de Madrid para controlar la superpoblación de conejos, valiéndose de aves de cetrería para ello.
Por último, hacen hincapié desde ASANDA en mejorar el control de los residuos urbanos para evitar que los jabalíes se vean atraídos y dejen de buscar alimento en su hábitat natural.