X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Plaza Pública

Cómo han de cambiar los cuidados y las residencias de personas mayores

Publicada el 20/06/2020 a las 06:00

“–Dígame, doctor. ¿es cierto que van a levantar un monumento a los muertos de la peste?
–Eso dice el periódico. Una estela o una placa.
–Estaba seguro. Habrá discursos”.

Albert Camus. La peste
 

Miles de personas han muerto en las residencias de mayores entre marzo y mayo de 2020. Los residentes han aportado la mayoría de los muertos al covid-19. Sería imperdonable que todo termine en discursos y en levantar monumentos a los muertos, diciendo que los mejores se han ido.

Tampoco basta con pedir responsabilidades, aunque esa también ha de ser una deuda que tenemos que saldar con el sufrimiento y el abandono de quienes se han ido, en muchos casos sin poder despedirse de los suyos. Es una deuda, porque quizá estuvimos mirando hacia otro lado mientras entre otros el Informe del Defensor del Pueblo de 2019 denunciaba que: faltaban plazas asequibles para residentes; que las normativas de las Comunidades Autónomas responsables de las residencias eran muy dispersas; que no había estadísticas fiables y actualizadas; que escaseaba el personal de cuidados, estaba poco cualificado y menos considerado; que los residentes sufrían inseguridad jurídica porque se violaban en ocasiones sus derechos humanos; que no había un modelo de atención sociosanitaria que garantizara la atención a las personas mayores; que faltaban recursos para la inspección de las residencias y que algunas administraciones responsables no tenían siquiera un plan de inspección creíble. El Informe resumía que se necesitaban reformas legislativas para garantizar derechos fundamentales de las personas mayores, que era imprescindible una mayor dotación presupuestaria, formativa e inspectora. Constataba, asimismo, que la mitad de las Comunidades Autónomas no le habían suministrado los datos que les había solicitado.

La pandemia del covid-19 ha puesto de relieve que no fuimos capaces de prevenir la catástrofe en las residencias, que seguimos ignorando los derechos de las personas para un envejecimiento activo y saludable, y que la catástrofe puede volver, si no hacemos cambios en la buena dirección. Hemos convertido el que nació como un servicio público en un negocio privado en el que era rentable invertir. Pensamos que, si volviera la desgracia masiva de las residencias, habremos fracasado definitivamente como sociedad.

Ahora hemos de mirar adelante y cambiar la situación de los cuidados y de las residencias de personas dependientes, para que lo que ha ocurrido no vuelva a suceder nunca más. Es lo que hemos pretendido y que acabamos de hacer público desde la Asociación contra la Soledad en un informe que propone medidas urgentes y un cambio de modelo de Centros Residenciales de personas mayores.

El informe propone que hay que empezar por ordenar el caos actual, disminuyendo la dispersión normativa y de condiciones de trabajo de los profesionales de cuidados. Esta tarea debe ir acompañada de un mecanismo eficaz de recogida de datos, que permita compartir estadísticas fiables. Ambas son recomendaciones del Defensor del Pueblo.

Falta también una legislación que garantice la igualdad de trato a los residentes en el conjunto del territorio español, junto con una mayor oferta de plazas públicas que eviten las largas listas de espera actuales. Para ello es preciso revisar la programación actual en la que los dos tercios de las plazas son privadas, a las que por su costo no puede acceder la mayoría de la población.

Entre las medidas urgentes, que no deberíamos retrasar ni un día más, el Informe recomienda poner en marcha un sistema de inspección riguroso de las residencias, con el personal técnico adecuado. Requiere que se garantice la atención a la salud de las personas residentes, tanto la primaria como la hospitalaria, dentro de un modelo sociosanitario, como prevé nuestra legislación. Las residencias son lugares para vivir con dignidad y derechos, no asilos decimonónicos de custodia en los que se espera la muerte.

La meta final ha de ser cambiar profundamente el modelo de cuidados residenciales, cuyas características resumimos así:

Los cuidados deben estar centrados en las personas para garantizar sus necesidades sociales, sanitarias, de seguridad, de convivencia y de intimidad.

Hasta donde sea posible estos cuidados de mayores deben ser provistos en las propias casas y en el entorno donde siempre han vivido, que es lo que quieren las personas de avanzada edad. Ello solo será posible si existen suficientes servicios de proximidad, ayudas a domicilio, teleasistencia, modelos de viviendas compartidas, pisos tutelados o conjuntos residenciales con apoyos específicos, que deben ser previstos en los planes urbanísticos para una población cada vez más envejecida.

Hace tiempo que no nos sirven las macro-residencias, que ahora suman la oferta mayoritaria de plazas, porque no permiten las condiciones de espacio propio, intimidad y convivencia cercana.

Las residencias deben contar con un órgano de participación democrática o consejo de residencia, en el que los residentes o sus familias puedan exponer sus demandas, aportar soluciones o ejercer un control de sus propias vidas. No han de ser espacios solo “para” mayores, sino también “de” mayores.

Finalmente, los cuidados deben estar a cargo de personas bien formadas, socialmente reconocidas, con unas condiciones laborales dignas y con un número de residentes reducido a quienes puedan ofrecer una atención personalizada. Dada la situación actual de carencias, las “ratios” de personal deben ser al alza.

Creemos que este modelo requiere un replanteamiento profundo de la situación actual, una financiación adecuada y una valoración de la vejez como una etapa de la vida en la que se pueda seguir siendo miembro activo de la sociedad con una vida saludable. Requiere también un pacto entre el Estado, el Mercado y la Ciudadanía para su financiación y funcionamiento. Es realizable a no muy largo plazo. Es nuestro tributo indispensable a quienes hubieran preferido poder vivir y morir más dignamente.

________________

Lázaro González es presidente de la Asociación contra la Soledad

Más contenidos sobre este tema




4 Comentarios
  • angeles  g angeles g 21/06/20 01:18

    El artículo hace distinción entre las residencias privadas y las públicas, pero dentro de las privadas hay que distinguir entre las 100% privadas, las privadas con una parte de plazas subvencionadas y las privadas con la totalidad de las plazas subvencionadas.En este último caso la administración adjudica las plazas y paga a la empresa, esas son las peores gestionadas, aunque depende, porque la gestión es buena en términos de beneficios para sus dueños. Aunque el servicio sea pésimo el usuario no tiene escapatoria. En ese tipo de residencias es donde se produjo la mayor masacre.
    Pere a que había numerosas denuncias, los medios no se hacen eco y las inspecciones se hacen de aquella manera-

    En las residencias privadas y de pago, funciona el mercado, si no estoy contento busco otra.pero las privadas concesionadas son el negocio perfecto, los clientes me los proporciona el estado y si no quieren estar me manda a otros, garantizándome el lleno total. Es como tener un bar con clientela garantizada por lo que puedo dar un mal servicio. No se puede permitir que los mayores coticen en bolsa, ni que den beneficios a fondos buitre, caso de Domus vi. Tienen que ser públicas.
    En cuanto a la supervisión, ya existe en teoría se inspeccionan y ya hemos visto cómo.
    Lo peor de todo es que nadie se va a hacer responsable de la situación, es cierto que los mayores son grupo de riesgo, pero el contagio no se produjo en todas las residencias con la magnitud que se produjo en Domus vi. La falta de personal, los cuidados, las medidas higiénicas etc. tienen mucho que ver en el contagio.
    Es la estafa perfecta del capitalismo de concesiones porque ahora los empleados de las residencias privadas que viven de lo público tienen la excusa de los puestos de trabajo y los propios trabajadores van a defenderlos, cuando había que acabar con ese sistema de concesión y tráfico de mayores.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    1

    • Isabelle006# Isabelle006# 22/06/20 16:32

      Totalmente de acuerdo, lo ha explicado muy clarito, qué pocos medios de este país destaparon las tropelías de ese sistema organizado a gran escala con la connivencia o colaboración de ciertos gobiernos que con total impunidad los han ido engordando tanto que sus costuras han reventado.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      1

  • Alfonso J. Vázquez Alfonso J. Vázquez 20/06/20 17:14

    ¿Qué se hace con el vigía que no avisa que se acerca el enemigo hasta que está dentro del castillo? ¡Pues eso! Hay muchos -exactamente 17 - (ir)responsables INTEGROS y EXCLUSIVOS de la Sanidad en 17 Comunidades. No tengo noticia de que ninguna haya dimitido como consecuencia de su incompetencia ni ¡mucho menos! de que ninguno lo hayan cesado.Tampoco a ninguno de los Directores de los hospitales por carecer de los recursos suficientes para hacer frente a una emergencia. Tampoco a ninguno de los autores de esas sugerencias,órdenes, mandatos o lo que sea violando el art. 14 ¡porque claramente se discrimina por razón de edad!
    Nada de no nos dimos cuenta.Yo no tenía por qué darme cuenta, y aunque me diera cuenta sólo pude protegerme a mí mismo. LOS CENTINELAS NO HICIERON SU TRABAJO. y SUS JEFES SE LO HAN PERMITIDO

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • Ambon Ambon 20/06/20 13:23

    Espero y deseo que consigan ser escuchados, un pueblo que desprecia o ignora a sus mayores, un pueblo que dejar morir indignamente a sus mayores, es un pueblo indigno que merece ser despreciado e ignorado.

    Si las autoridades no les escuchan, siempre pueden convocar a la ciudadanía a las calles, como muy bien hicieron los jubilados principalmente en Bilbao y protestando en la calla por lo que son derechos irrenunciables de una sociedad que Constitucionalmente se declara un "ESTADO SOCIAL Y DEMOCRÁTICO

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

Lo más...
 
Opinión