El futuro del PSOE

El aplazamiento sin fecha del congreso del PSOE no cierra la batalla interna

Pedro Sánchez y Susana Díaz, en una imagen de archivo.

La batalla interna dentro del PSOE no cesa aunque la dirección federal busque aplazar su congreso. El próximo sábado, el Comité Federal de los socialistas se reunirá para aprobar la postergación del cónclave del partido, previsto en principio para mayo, pero fuentes de los socialistas andaluces –la federación que comanda la presidenta de la Junta, Susana Díaz– critican que el aplazamiento se haga sine die y aseguran que no darán su conformidad al mismo hasta que el secretario general, Pedro Sánchez, explique sus motivos.

Este lunes, los socialistas anunciaron que su máximo órgano entre congresos se reunirá el sábado con idea de retrasar el cónclave en el que el PSOE debe escoger a los nuevos integrantes de su dirección. La dirección federal, comandada por Sánchez, argumenta que mayo es la peor fecha para celebrar el evento, ya que centraría los focos en la disputa interna cuando el partido estaría inmerso o bien en la campaña electoral –en el caso de que se repitan las elecciones generales–, o bien en la confección del nuevo Gobierno –si finalmente Sánchez logra ser investido presidente–.

Pese a sus desacuerdos en otras áreas, esta interpretación está extendida entre buena parte de las federaciones, que no pondrán problemas al aplazamiento del congreso: de hecho, en su anuncio oficial, Ferraz aseguró haber constatado el "amplio consenso existente en el conjunto del partido en torno a esta decisión" con la idea de primar "el calendario político e institucional por encima del orgánico".

Pero ese no es el caso de Andalucía –la federación más grande y con más peso del PSOE–, que se niega a aceptar sin más este retraso y exigirá a Sánchez el próximo sábado que explique sus motivos. Fuentes del PSOE andaluz consultadas por infoLibre hacen hincapié en que la dirección federal no ha planteado una nueva fecha para celebrar el congreso y sostienen que, a su juicio, el motivo real del aplazamiento que plantea Sánchez es que éste había llegado al convencimiento de que Díaz tenía decidido ser candidata a la Secretaría General en mayo y que, además, "estaba convencido de que perdía" frente a ella.

Estas mismas fuentes del PSOE andaluz critican que, a su juicio, Sánchez tiene "secuestrado el debate en el partido con la excusa del calendario electoral", y denuncian que la negociación del secretario general con Podemos –que se reanudará, si no hay cambios, el próximo miércoles con una reunión entre Sánchez y el líder del partido morado, Pablo Iglesias– "es una representación teatral", ya que en el PSOE la idea más extendida es que es muy difícil alcanzar un acuerdo de investidura con Podemos.

Sobre lo que no se pronuncia el entorno de Díaz es sobre si la baronesa andaluza se plantea presentarse a las primarias para elegir al candidato a la Presidencia del Gobierno si se repiten las elecciones generales –que se celebrarían el 26 de junio–, un proceso separado del de elección del secretario general. "Ahora no toca hablar de eso", se limitan a decir estas fuentes, que insisten, además, en que el debate interno lo abrió Sánchez cuando anunció el 21 de diciembre que se presentaría a la reelección como líder del PSOE, algo que sentó muy mal en la federación andaluza.

Piedras en el camino de Díaz

No obstante, a este respecto, varios barones que se alinean con Díaz en otros asuntos aseguran que la dirigente andaluza –que desde hace meses flirtea con dar el salto a la política nacional y pelear por el liderazgo del PSOE– tendría las de perder si se presentase a las primarias para ser candidata a la Presidencia del Gobierno sin antes tener amarrada la Secretaría General del partido. Estos barones subrayan dos inconvenientes que tendría que afrontar la dirigente andaluza si decidiera pelar con Sánchez por la nominación: tendría apenas un mes para construir su candidatura y hacer campaña, en el caso de que venciese a Sánchez en las primarias, y eso, además, le impediría preparar de forma ordenada y controlada su sucesión al frente de la Junta de Andalucía, que tendría que abandonar para aspirar a un puesto de diputada en el Congreso.

Pero el hecho de no ir en las listas en una eventual repetición de las elecciones generales también comportaría problemas para Díaz en el futuro. Aunque arrebatase la Secretaría General del PSOE a Sánchez en el próximo congreso, se produciría la paradoja de que lideraría el partido pero no podría debatir con sus contendientes políticos en el Congreso de los Diputados, una situación que sólo tiene un precedente en España: el de Antonio Hernández Mancha, líder de Alianza Popular entre 1987 y 1989, que era senador.

No obstante, buena parte de las federaciones rechazan quitan hierro a este problema y explican que, precisamente, una solución a este problema sería que la presidenta andaluza fuera nombrada senadora por designación autonómica para poder controlar al Gobierno desde las Cortes. "Los tiempos han cambiado", aseguran estas fuentes con respecto al precedente de Hernández Mancha, y ponen como ejemplo los liderazgos de Pablo Iglesias y Albert Rivera al frente de Podemos y Ciudadanos: ambos partidos han tenido grandes resultados en las generales sin que sus números uno tuviesen acta de diputado.

Dos posibles escenarios

En cualquier caso, hoy por hoy sólo hay dos escenarios posibles, y los dos giran en torno a las posibilidades de Sánchez para ser elegido presidente del Gobierno. Si el secretario general de los socialistas consigue un pacto para gobernar, sea ahora o después de una eventual repetición de las elecciones, no tendrá problemas para ser reelegido secretario general del PSOE en el congreso ordinario; si fracasa en esa intentona, el abanico de posibilidades se amplía.

Las fuentes consultadas sostienen que un batacazo de Sánchez a la hora de formar Gobierno dejaría al secretario general una única bala: mejorar los resultados que obtuvo el PSOE el 20-D en las nuevas elecciones. En caso de que los nuevos comicios supusieran una mejora importante para los socialistas, Sánchez saldría reforzado, pero si los resultados fueran similares o incluso peores, el líder quedaría en una situación de extrema debilidad que podría conducir, incluso, a su relevo en un congreso extraordinario, señalan estos dirigentes.

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