Futuro de la monarquía

Los estudiantes quieren decidir: al menos nueve universidades convocan consultas sobre la monarquía

Manifestantes portan una bandera republicana en una imagen de archivo.

Comenzó a mediados de octubre en el césped que se extiende frente a la Facultad de Filosofía, en la Universidad Autónoma de Madrid. Durante las horas muertas que deja el programa lectivo, un grupo de alumnos e investigadores fantaseaba en torno a la posibilidad de impulsar un referéndum sobre monarquía o república, en las aulas de la universidad. La idea, aparentemente remota, se convirtió enseguida en un proyecto realizable. La maquinaria se puso a funcionar y el éxito fue rotundo. La consulta se celebrará el próximo 29 de noviembre y a la iniciativa se han sumado, al menos, otras ocho universidades: la Universidad de Zaragoza, la Universitat Pompeu i Fabra, la Universitat de Barcelona, la Universidad Carlos III de Madrid, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Politécnica de Madrid, la Universidade de Vigo y la Universidad de Asturias.

Así lo explica Lucía Nistal, una de las portavoces de la plataforma ReferéndumUAM y artífice del proyecto. La idea, tal y como señalan los miembros de la organización, consiste en impulsar un referéndum sobre la monarquía "para visibilizar cuál es la opinión de la juventud acerca de ser súbditos de una institución anacrónica, corrupta y vinculada al régimen franquista". Enseguida, dice Nistal, comenzaron a "recibir todo tipo de mensajes por redes, gente que quería sumarse para votar y para formar parte de la organización". Se trata de "estudiantes en su mayoría", pero también "algunos profesores se han involucrado más directamente", sobre todo a través de ayuda logística, explica la portavoz. Las preguntas que se plantearán en las papeletas son las siguientes:

  1. ¿Estás a favor de abolir la Monarquía como forma de estado e instaurar una República?2. En caso afirmativo, ¿estás a favor de la apertura de procesos constituyentes para decidir que tipo de República?

 

Desde el año 2015, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) no ha lanzado ninguna cuestión relacionada con la monarquía. En abril de aquel año, el barómetro revelaba que el 21,7% de la población no tenía ninguna confianza en la institución, mientras que el 5,1% admitía un nivel máximo de confianza. En mayo del presente año, una encuesta realizada por Ipsos Global Advisor mostraba que el 37% de los españoles encuestados está a favor de abolir la monarquía, frente al 23% que lo estima negativo y al 40% que no cree que su eliminación pueda derivar en cambios significativos.

De los barrios a las universidades

La iniciativa comenzó a tener un impacto mediático importante y desde entonces no ha dejado de crecer. Hasta la fecha, son nueve las universidades que se han sumado, pero otras tantas lo están debatiendo en estos instantes. El proyecto, sin embargo, no surge por generación espontánea, sino que bebe de otras consultas similares, también simbólicas, que se reprodujeron en barrios madrileños como Vallecas o Vicálvaro o en municipios como Móstoles. La petición de un referéndum ha aterrizado asimismo en el Parlamento de Navarra y la demanda de abolición en la Cámara de Cataluña.

Pero también, repara Lucía Nistal, se inspira en otras fórmulas como el referéndum del 1 de octubre. La universidades catalanas, de hecho, abrazaron la iniciativa y se sumaron no con la intención de organizar un referéndum similar en sus pasillos, sino como forma de apoyo. "En un primer momento la idea llegó con la lógica de que aquí ya se había hecho el referéndum", explica Verónica Landa, miembro de la plataforma Fora el Borbó de les universitats catalanes. Tras una primera asamblea, sin embargo, se constató que había sectores que sí querían celebrar un referéndum, de manera que varios campus de la Universitat de Barcelona y la Pompeu i Fabra se han terminado sumando. "Se decidió que se haría el 4 de diciembre y está abierto a que se sumen otras facultades y universidades, aunque sea para hacerlo más adelante", detalla Landa.

El planteamiento original de las universidades catalanas, aunque ahora ampliado, se mantiene a través de sus demandas. "La idea es que las universidades rompan relaciones con la monarquía", y para ello el estudiantado llama a "retirar simbología del rey, que los claustros y las juntas se posicionen y digan que el rey es persona non grata y que los representantes de las universidades catalanas no acudan a actos en los que esté el rey".

Abrir el debate

Con la proliferación de las consultas y las campañas en la misma línea, docentes, investigadores y personal de diversas universidades del país emitieron un comunicado de apoyo. "Casi dos terceras partes de la población que hoy tiene derecho a voto no pudo participar en el referéndum de 1978 que aprobó la Constitución española y que ampara la monarquía", reza el texto. Precisamente en este punto se detienen los estudiantes. "Es una pregunta que planteamos nosotros porque nadie nos la ha hecho", asegura Jorge Remacha, miembro de la plataforma ReferéndumUNIZAR, de la Universidad de Zaragoza.

El Estado "no quiere debatir su estructura", denuncia el joven, al tiempo que pone en valor el derecho a decidir de la juventud sobre cuestiones clave como la sanidad o el pago de la deuda. "Hay que abrir esos debates", subraya. "Los jóvenes no pudimos participar en la Constitución de 1978, donde la monarquía se incluyó en el pack bajo amenaza de volver a la dictadura", continúa. "En Zaragoza queremos que se participe desde todas las sensibilidades políticas", agrega, porque es "una medida democrática que el Estado no facilita".

Lucía Nistal cree que "la desafección" es común entre la sociedad general, al tratarse de "una cuestión que nunca se decidió, algo antidemocrático". Esa desafección, no obstante, "es más aguda en las nuevas generaciones". "Se nos impone una institución medieval y con conexión directa con el franquismo", lamenta la activista.

Referéndum estatal

Con la celebración de los referéndums, el movimiento estudiantil aspira a crear tendencia. Y que lo simbólico dé un salto a lo oficial. "Entendemos que es una acción simbólica, aunque con mucha fuerza", reflexiona Nistal, quien apuesta por "abrir un debate público, con información encima de la mesa, y poder ya no sólo opinar, sino decidir al respecto". Objetivo, añade, que será posible partiendo de "un proceso de organización y movilización estudiantil".

La activista cree que los representantes políticos "no van a tener más remedio que reaccionar". El motivo, dice, es que "cuando un debate público se instala de esta manera y la exigencia social es tan mayoritaria", los líderes políticos "no tienen más remedio que escuchar".

Con ella coincide Verónica Landa. En ocasiones anteriores, observa, "se ha visto que cuando hay cierta presión y movilizaciones, los representantes políticos se posicionan". La oleada de universidades por el referéndum y los movimientos en barrios y municipios, unida a diversas mociones reprobando la monarquía en ayuntamientos catalanes, hace que "el impacto esté siendo muy grande". Aunque el estudiantado reconoce que no es tarea fácil, confía en que el calado social sea suficiente para empapar también a las instituciones y partidos políticos.

El día de después

Y para ello, los organizadores de las consultas reconocen tener vocación de continuidad. "La idea es que este movimiento se siga extendiendo", dice Jorge Remacha, y se constituya como el "punto de partida para motorizar a la juventud y a los trabajadores, en este caso con una demanda democrática, pero también para pensar que tenemos derecho a decidir sobre el resto de cuestiones".

En el caso de Barcelona, la hoja de ruta todavía está por madurar. "De momento en la primera asamblea sólo se ha debatido sobre el referéndum", explica Landa, quien sí reconoce, por la actividad cotidiana dentro de la plataforma, una voluntad por que la iniciativa "se transforme en movilizaciones y consultas en barrios". La activista concibe también al movimiento estudiantil "como catalizador de muchas movilizaciones", de manera que "no es una locura pensar que todo eso pueda llevar a acciones futuras".

Así lo confirma también Nistal. "En la UAM no se acaba el 29 de noviembre con el referéndum, sino que empieza ahí", asevera. Lo ideal, estima, es que "el movimiento estudiantil se organizara y coordinara a nivel estatal". En ello confía, con el fin último no sólo de plantear la cuestión sobre el modelo de gobierno, sino también, en cierta manera, con el firme objetivo de "impugnar un régimen" del que no se sienten partícipes.

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