Residencias de mayores

Nace la primera plataforma estatal de familiares de residencias para luchar contra la "indignidad" y la "vergüenza"

Familiares de usuarios de residencias y pensionistas se manifiestan en defensa de los mayores en las residencias, en la Plaza Moyúa, en Bilbao.

Los familiares de los usuarios de las residencias, hasta ahora agrupados en organizaciones autonómicas, se unen en una plataforma estatal para luchar unidos. Más de un año después del comienzo de la pandemia y tras miles de fallecidos en los centros de mayores de toda la geografía española, las 15 principales asociaciones con las que los familiares de los ancianos han protestado contra el trato que han recibido en los geriátricos han decidido hacer piña y congregarse en torno a una organización que, a nivel estatal, luchará por mejorar lo que ocurra al otro lado de las puertas de esos centros. "Queremos ser la plataforma europea de referencia", asegura Paulino Campos, presidente de la Asociacións de Usuarias e Familiares de Residencias (Rede), una de las organizaciones fundadoras. 

La plataforma se presentará públicamente este miércoles 12 de mayo a las 10.30 horas y, como todo en tiempos de crisis sanitaria, de manera telemática. Está liderada, además de por la histórica asociación que lidera Campos, por la principal asociación catalana y por la principal asociación madrileña: la Coordinadora Familiares de Residencias 5+1 y la Plataforma por la Dignidad de las Personas Mayores en las Residencias (Pladigmare). Las tres, a través de sus cabezas visibles (Campos, María José Carcelén y Miguel Vázquez Sarti) fueron las que iniciaron los contactos para que la plataforma estatal se hiciera realidad. 

Pero no son las únicas que la integran. Esta plataforma también tendrá presencia de organizaciones de Euskadi (Babestu Alkartea/Bizkaia, Gipuzkoako Senideak, y Babestu Araba/Gasteiz), de Andalucía (Addemar, Asociación para la Defensa y Dignidad de las Personas Mayores en Residencias), de Aragón (Plataforma por unas Residencias Públicas en Aragón), de Canarias (Marea Gran Canaria de Residencias), de Castilla y León (Plataforma de Afectados por la Gestión en Residencias de Castilla y León), de la Comunitat Valenciana (Afadomusvi, Asociación de Familiares de Afectados de las Residencias de Domusvi Alcoi y Cocentaina) y de Illes Balears. También contarán con el apoyo de la Asociación de Familiares e Usuarias da Residencia DomusVi Barreiro-Vigo —donde murieron 47 personas en la primera ola—, de la Asociación de Familiares e Usuarias do CRAPD e das Residencias Públicas de Galicia y de la Asociación de Familiares de Vítimas da Xestión da Covid nas Residencias.

La plataforma es el resultado de un largo trabajo. Y de muchísimos meses de conversaciones. La primera acción conjunta tuvo lugar el pasado mes de septiembre, cuando se celebró la primera gran protesta para reclamar un nuevo modelo de residencias, dijeron entonces, "por los miles que murieron en condiciones indignas". Fue en Madrid, en Murcia, en Canarias, en Baleares, en Cantabria, en Asturias, en Castilla y León, en Andalucía, en Aragón, en Cataluña, en la Comunitat Valenciana y en Galicia. Querían homenajear a las víctimas, pero también escenificar que la rabia sólo era la chispa que funcionaría como motor para empezar a cambiar lo que no había funcionado. 

Ahora, según explica Campos, quieren ser "ambiociosos" y no renunciar, de ninguna manera, a sus "exigencias", que pasan por "la reparación del dolor y el derecho a la verdad". Dolor porque ha habido, hasta marzo y según datos oficiales, miles de fallecidos. Según el informe Enfermedad por coronavirus en Centros Residenciales publicado por el Imserso el pasado mes de marzo, al menos 29.408 usuarios de residencias habrían muerto a causa del covid-19 desde el inicio de la pandemia.

Según Campos, lo vivido en los centros de mayores puede calificarse de "indignidad, hecatombe y vergüenza". Y hasta el Defensor del Pueblo le avala. En su informe anual del pasado jueves, la institución presidida por Francisco Fernández Marugán (en funciones), criticó duramente contra los protocolos que, por ejemplo en la Comunidad de Madrid, impidieron las derivaciones de los ancianos a los hospitales. Y reclamó más personal. Y más inspecciones. Pidió, en síntesis, cambiar el modelo de residencias. "Europa debe reflexionar sobre lo que la pandemia ha desnudado, el edadismo al que nos ha conducido el capitalismo y la corrupción moral más salvajes, hay que reflexionar sobre el envejecimiento, sobre las enfermedades y los cuidados. Y, sustancialmente, sobre los derechos ahora ninguneados de las personas mayores", sentencia Campos. Ahora, con la plataforma creada, ya han iniciado el camino. Sólo falta recorrerlo.

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